| Esa madera vieja y percudida, del frontispicio de hierro de mi hogar, de mañana, me condujo a repensar, el valor de las cosas en mi vida. Las órdenes que emanan escondidas, en mensajes compulsorios de gastar, de falacias para todo renovar, nos alienan sin freno ni medida. Pero yo amo el martillito de enmarcar, con cabo hecho de rama retorcida, aunque jamás haya conseguido usar La idea por mi viejo concebida. Aún lo veo, con sus manos empuñar la herramientita, ahora adormecida. Dedicado a mi Padre.. ©Jaez Jarbas 14/07/2005 Home | Contacto | Indice | Libro de Visitas | Quien somos Poemas Lunfardos Copyright© 2005 www.jaezjarbas.com Não é autorizada a reprodução dos textos da autor Derechos Reservados -All Rights Reserved Pagina optimizada con resolucion de 800x600 Webmaster |
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