| Me rajé de tu city, Buenos Aires bulín, esgunfiao de yugarla al dope como un otario. Nunca fuiste un hogar, apenas un trampolín que me gastó el culo del ambo en tus cien barrios. Tengo el triste cinismo del jovie Discepolín y hoy te ficho cargando un lungo prontuario, de púa que anda fané, propasado de splin, porque el viejo murió y mi vieja...Es al bardo... Mis dos cachorros de vez en cuando me hacen sentir que me voy antes, para las leyes del calendario. Tal vez las cintas o las gateras de este país me oprimen más, pero mucho más que lo que ve el padock. No me ortibés, por tener bolas para elegir la tierra que ha de cubrirme y que iré pateando. Es mi derecho. Quedate musa. Dejalo así. Como Raulito*, yo mientras tanto, la voy zafando. No te lo niego, ciudad roñosa, que todavía aquí en la zurda, bien zurda, por debute te amo, como se ama a una nami que al ver partir, mil recuerdos baraja antes de irse al mazo. Por lo demás, no queda un cacho dentro de mí, que se ilusione con tu arrogante supermercado. (Que últimamente, tan sólo en eso te convertís) y no siendo light ni posmoderno, te lo regalo. Hay en tu pueblo gomías ranas, ¿Se los batís? No los confundo (No soy dobolu), con los Cavallo, con el Cotur ,(1) y otros botones que hay por ahí, ni con los chantas de cinco guitas que hablan por radio. No me confundo, te lo repito; no soy un gil. Tampoco ignoro que en cualquier lado estoy encanado; porque la bosta del empedrado no para aquí. El mundo es mundo y se cuecen habas en cualquier lado. Pero me espiro por piantadino y porque sí. A verte de afuera, por puro sporting, seudo exiliado. No soy Moreno, Rosas, Sarmiento, ni San Martín. Tengo el estatus modesto y simple del embolado. ©Jaez Jarbas 22/01/1990 Para mi gomía Raúl; una de las nueve o diez cosas importantes que me dejo aquí. Como premio y regalo, porque zafó de la última yuta, en silencio y con agallas, como ganan (o pierden) los auténticos tauras. (1) Cotur se refiere al “turco”Menem. Nota del Autor: Raúl peleó contra un cáncer de esófago, muchos años. Perdió el esófago, que los tordos le cambiaron por el estómago estirado. Largó el faso y el escabio. Pero el año pasado (2003), saludó a la tribuna con una sonrisa triste en una foto y se fue a los vestuarios a colgar los botines para siempre. Home | Contacto | Indice | Libro de Visitas | Quien somos | Enlaces Poemas Lunfardos Copyright© 2004 www.jaezjarbas.com Não é autorizada a reprodução dos textos da autor Derechos Reservados -All Rights Reserved Pagina optimizada con resolucion de 800x600 Webmaster |