Tema 4. La poesía española de principios de siglo. Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez
La poesía española de principios de siglo
A finales
del siglo XIX aparecen en Europa una serie de manifestaciones estéticas de
carácter renovador que se oponen a las tendencias artísticas hasta entonces
en boga. El modelo poético realista, que había triunfado durante la segunda
mitad del siglo, no responde ya a las exigencias del momento. La poesía
española de principios del siglo XX está impregnada de ese espíritu de
rebeldía y voluntad renovadora; sin embargo no es una poesía uniforne: tres
tendencias se suceden y a veces superponen a lo largo de los primeros veinte
años del siglo: el
Modernismo, la
Generación del 98 y el
Novecentismo.
La poesía modernista:
El
Modernismo surge en Latinoamérica en torno a 1880, encabezado por el cubano
José Martí y el nicaragüense
Rubén Darío, y viene a ser una réplica a la
tradición española. Los jóvenes modernistas quieren distanciarse de la
metrópolis y afirmar sus raíces americanas, liberarse del casticismo y
rebelarse contra todo aquello que suene a español. Surge así una
transformación radical que se inspira fundamentalmente en la tradición
romántica y en el
Simbolismo y el
Parnasianismo de la literatura francesa,
pero también en la literatura estadounidense, inglesa e italiana. De este
modo, autores como
Victor Hugo,
Téophile Gautier,
Paul Verlaine,
Oscar Wilde,
Edgar Allan Poe y
Gabriele D’Annunzio sustituyen a los modelos españoles, a
excepción de Bécquer y los poetas medievales. El movimiento modernista
supone el rechazo de la realidad cotidiana, un profundo desacuerdo con las
formas de vida de la civilización burguesa, con el espíritu utilitario de la
época. La poesía de Rubén Darío define a la perfección las características
del movimiento, en obras como Azul, Prosas profanas, Cantos
de vida y esperanza.
En España,
el Modernismo fue menos brillante, exótico y atrevido que en Hispanoamérica.
Su gusto por lo sensual y sensitivo dio lugar a modalidades más intimistas e
introspectivas. Se adopta la estética fundamental, pero se rechaza el
escapismo propio de algunas obras de Rubén Darío. Fueron modernistas
Salvador Rueda (1857-1933) (En tropel),
Francisco Villaespesa
(1877-1936) (Intimidades),
Eduardo Marquina (1879-1946) (Elegías),
Manuel Machado (Sevilla, 1874-1947) (Alma). En el ámbito del
Modernismo se incluye también la primera etapa de la poesía de Juan Ramón
Jiménez (Arias tristes, Elejías), al Antonio Machado de Soledades,
galerías y otros poemas, así como los poemas de
Valle-Inclán (La pipa
de kif).
La Generación del 98:
La
Generación del 98 es un movimiento puramente español, que alude en su nombre
a la fecha de la pérdida de las últimas colonias españolas de ultramar. Está
formada por un grupo de jóvenes escritores que se caracterizan por proponer
la renovación estética de la literatura anterior y la regeneración social
del país.
El poeta más
importante de la generación será Antonio Machado, que recoge de
manera perfecta en su obra las características propias de su generación: el
gusto por la sobriedad del lenguaje y los términos populares y arcaicos, la
subjetividad y la visión introspectiva de la realidad, la idealización del
paisaje castellano como símbolo del alma española, la preocupación por los
problemas de España y las reflexiones filosóficas.
El Novecentismo:
En torno a
1910 aparece una nueva generación de escritores más científica y sistemática
que la anterior: el Novecentismo. Es este un movimiento artístico y
literario impulsado por un grupo de pensadores que ponderan la inteligencia,
la disciplina en el trabajo y la perfección artística. Desde el punto de
vista estético, proclaman la deshumanización de la obra de arte y el
intelectualismo.
Es una
generación de pensadores y ensayistas. Juan Ramón Jiménez va a ser el
poeta que abra el camino hacia esta nueva forma de entender la poesía: pura,
es decir, desprovista de cualquier sentimentalismo e imperfección. Juan
Ramón Jiménez tiene el mérito no sólo de renovar el panorama poético de
principios de siglo, sino también de convertirse en el maestro indiscutible
de la siguiente
generación, la del 27.
Antonio Machado
Antonio Machado Ruiz nace en Sevilla el 26 de julio de 1875. En
1883 se traslada con su familia a Madrid, donde estudia en la Institución Libre
de Enseñanza. Viaja a París con su hermano Manuel en 1899, donde vive de las
traducciones y adaptaciones de obras teatrales y de las colaboraciones en
revistas modernistas. En una segunda estancia en París (1902) conoce a Rubén
Darío. En 1907 es destinado a Soria como profesor de instituto y allí se casa
con la jovencísima Leonor Izquierdo Cuevas (1909). Se trasladan a París, con una
beca, en enero de 1911; enferma gravemente Leonor y han de regresar a Soria,
donde muere la joven a los 19 años, en 1912. Conmocionado por la desgracia,
Antonio se traslada a Baeza (Jaén) y más tarde (1919) a Segovia. En 1927 es
elegido miembro de la Real Academia Española (aunque no llegó a ocupar su
sillón). Colabora con su hermano Manuel en varias obras teatrales. Conoce a
Guiomar (Pilar Valderrama), misteriosa mujer que ilusiona de nuevo su vida. En
1932 se traslada a Madrid, donde le sorprende la Guerra Civil. Actúa a favor de
la República desde Valencia y Barcelona. En enero de 1939, al ser tomada
Barcelona, es evacuado a Francia con su madre, ambos muy enfermos. Al poco de
instalarse en Collioure, el 22 de febrero, muere Antonio “ligero de equipaje
/ casi desnudo, como los hijos de la mar”, como él había previsto, y el 25
muere su madre.
Antonio Machado fue un hombre introvertido, bondadoso, sencillo,
(“ya conocéis mi torpe aliño indumentario”), fiel a sus ideas y
convicciones. Rubén Darío lo vio así: “Misterioso y
silencioso / iba una y otra vez. / Su mirada era tan profunda / que apenas se
podía ver... / ...Era luminoso y profundo / como era hombre de buena fe.”
Su obra:
Al hombre de carácter sencillo, soñador y solitario le
corresponde una poesía profunda, seria y grave. Los temas son variados, pero
reaparecen una y otra vez: la intimidad, los recuerdos, el paisaje castellano,
la preocupación por España, el desasosiego por el paso del tiempo y la llegada
de la muerte. En métrica se inclina por formas populares, aunque muestra
predilección por la silva arromanzada, y no faltan los sonetos. El estilo se
caracteriza por la claridad. Sigue la vía más directa hacia la comunicación de
sus emociones más hondas.
En 1903 se publica su primera obra, Soledades,
reimpresa en 1907 con cuarenta poemas nuevos con el título de Soledades,
galerías y otros poemas. En este libro, considerado, en general
modernista, van a aparecer ya dos de las constantes en la poesía de A. Macado:
el intimismo y la sencillez formal. Los temas son la nostalgia de los recuerdos
infantiles, el paso del tiempo, los sentimientos de amor, la relación con Dios y
los presagios de la muerte. Presenta, asimismo, todo un mundo de símbolos: la
tarde es el momento de quietud, propicio para el recuerdo; el camino
es la senda de la vida o de los sueños; en las fuentes de los parques
solitarios el agua canta antiguas tristezas...
Durante su estancia en Soria escribe la mayor parte de
Campos de Castilla, que aparecerá en ediciones sucesivas desde 1912 a
1917, cuando ya vivía en Baeza. Machado abandona los matices modernistas de
Soledades... y deriva hacia temas y problemas que trascienden la esfera de
lo íntimo. Su interés se dirige hacia la realidad que contempla: las gentes, la
historia y las tierras de Castilla, sumado a las meditaciones sobre la realidad
española y andaluza. Los temas son muy variados: el amor, la esperanza, la
maldad, la injusticia, la ignorancia, la envidia..., evocaciones emocionadas del
paisaje castellano o andaluz y el dramático recuerdo de su joven esposa muerta.
Hay también composiciones breves, agrupadas con el título de Proverbios y
cantares, que contienen rápidas meditaciones y pensamientos sueltos; otro
grupo son los Elogios, poemas dedicados a Giner de los Ríos, a Ortega, a
Rubén Darío, a Unamuno, a Juan Ramón...
En 1924 publica Nuevas canciones, como una
prolongación de los dos libros anteriores, con abundantes coplas de tipo popular
o folklórico, proverbios y pensamientos profundos tras una aparente simplicidad.
A partir de 1928 realiza ediciones sucesivas de su obra con el titulo de
Poesías completas (1928, 1933, 1936, 1937), en las que incluye De
un cancionero apócrifo, largo discurso en prosa sobre dos supuestos
poetas y filósofos, Abel Martín (que lleva intercalados pequeños poemas,
supuestamente escritos por el propio Martín) y Juan de Mairena, discípulo de
Abel Martín, “poeta, filósofo, retórico e inventor de una máquina de cantar”.
Con el pretexto de este personaje, Juan de Mairena, publicó Machado una serie de
artículos periodísticos que reunió con el título de Juan de Mairena.
Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo
(1936), en los que expone sus ideas sobre temas de literatura, arte, filosofía,
etc.
En 1957 el poeta y crítico literario Guillermo de Torre reunió
diversos escritos, cartas, etc. de Antonio Machado con el título de Los
complementarios.
En colaboración con su hermano Manuel, escribió —y estrenó con
discreto éxito— algunas obras de teatro, como El hombre que murió en la
guerra, Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel, La duquesa
de Benamejí, Juan de Mañara, Las Adelfas,
La Lola se va a los puertos...
Juan Ramón Jiménez
Nació en Moguer, Huelva, el 24 de diciembre de 1881. Estudia con
los jesuitas en el Puerto de Santa María. Animado por Villaespesa y el propio
Rubén Darío para que se venga a Madrid “a luchar por el Modernismo”,
abandona sus estudios preparatorios de Derecho en Sevilla y se va a la capital
en 1900. La muerte de su padre le sume en tan profunda depresión que ha de ser
internado en un sanatorio de Burdeos, primero, y en otro de Madrid,
posteriormente. Con los Machado y Villaespesa funda la revista Helios. En
1905 regresa a Moguer, allí permaneció seis años y escribió Platero y yo.
En 1911 vuelve a Madrid y se hospeda, hasta 1916, en la Residencia de
Estudiantes. Se casa con Zenobia Camprubí (escritora y traductora catalana,
conocedora de la cultura hindú) en Nueva York en 1916. Regresan a España y se
instalan en Madrid, donde ejerce Juan Ramón un indiscutido magisterio sobre los
jóvenes poetas. Al estallar la Guerra Civil se van a América, impartiendo cursos
y conferencias en Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, donde se instalan
definitivamente en 1951. En 1956 se le concedió el premio Nobel de Literatura.
La muerte de Zenobia, esa misma semana, le sume en una definitiva depresión
hasta su muerte el 29 de mayo de 1958 en San Juan de Puerto Rico.
La poesía de Juan Ramón
Jiménez:
Juan Ramón Jiménez representa el prototipo de poeta convencido de
su especial capacidad para captar la belleza y el sentido misterioso del
universo. Se consagró por entero a la poesía, revisando y corrigiendo hasta su
muerte cada una de sus obras. Su trayectoria poética arranca desde el Modernismo
y se va orientando hacia una progresiva desnudez expresiva (poesía pura). J. R.
J. ha sido, sin duda, el poeta que más influencia ha ejercido en los poetas del
siglo XX, especialmente en los de la Generación del 27. La crítica literaria lo
sitúa hoy dentro de la llamada Generación del 14 (Novecentismo).
La poesía de J. R. J. gira en torno al yo del poeta, un
yo-dios-creador que da sentido a la existencia. Poesía significa creación y
contemplación. De ahí que los temas centrales en torno a los que gira su obra
sean el anhelo de conocimiento, el ansia de eternidad y la
búsqueda de la belleza, que es “la lucha inquieta, constante y
atormentada del espíritu”. El fin último es hallar la verdad, la esencia, lo
perdurable de las cosas a través del tiempo.
En su obra se distinguen claramente tres épocas:
Época sensitiva:
Coincide con su etapa juvenil y modernista, y comprende desde sus poemas
iniciales hasta 1915: En Arias tristes (1903), Jardines lejanos
(1904) y Baladas de primavera (1907) aparecen huellas del romanticismo
becqueriano y del simbolismo francés y afloran sentimientos de melancolía en
versos de suave musicalidad ambientados en tenues paisajes, jardines y
nocturnos. En Elejías (1908) y La soledad sonora (1910) enriquece
la expresión con nuevos ritmos y medidas (endecasílabo, alejandrino...), con
imágenes sensoriales y adjetivaciones sorprendentes. La culminación de esta
primera etapa la constituye Platero y yo (1 914), libro en prosa poética,
lleno de lirismo, delicadeza y sensibilidad, sobre sus vivencias con un borrico
“tan blando que parece todo de algodón que no lleva huesos” en sus
tierras de Moguer.
Época intelectual:
Diario de un poeta recién casado
(1916) marca el inicio de su segunda etapa poética. Aparecen ahora poemas breves
y densos donde se mezclan verso y prosa. Desaparecen los elementos decorativos,
pues el anhelo de belleza, conocimiento y eternidad conduce a una poesía sobria
y desnuda. Se interesa en captar las esencias de los objetos y de las emociones,
creando una poesía cada vez más conceptual, sintética y de elaboración más
minuciosa. En Eternidades (1917), Piedra y cielo (1918) y, sobre
todo, La estación total (1923-1936) muestra las ansias incontenidas de
perfección y de lograr una poesía eterna.
Época suficiente o verdadera:
Poesía del exilio. Juan Ramón sigue cada vez más encerrado en sí mismo. A esta
época corresponden, sobre todo, dos grandes libros: En el otro costado
(1936-1942), donde figura el extenso poema en prosa “Espacio”, considerado la
cima de la creación juanramoniana y Dios deseado y deseante (1948-49),
cuya primera parte se publica en 1948 con el título de Animal de fondo y
en el que aparece un extraño misticismo panteísta: el ansia de eternidad ha
llevado al poeta a la creencia en un dios que se identifica con la Naturaleza,
con la Belleza y con su propia conciencia creadora.
Juan Ramón Jiménez ocupa un lugar privilegiado junto a los
grandes líricos de nuestra literatura, como poeta de excepcional sensibilidad,
como modelo de las más exigentes inquietudes estéticas y de continua capacidad
de renovación. Su poesía sirvió de puente y guía entre el Modernismo y los
movimientos poéticos posteriores: Vanguardias, Generación del 27, Novísimos...
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Tema desarrollado por la profesora Salomé Guerrero.
Páginas: 4. |
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Tema desarrollado por la profesora Concepción Miguel.
Páginas: 4. |
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Tema desarrollado por el profesor Raúl Urbina.
Páginas: 9. Acceso a la web de este profesor:
http://urbinavolant.com. |
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Tema del IES Castella Vetula.
Páginas: 11. Observaciones: contiene ilustraciones fotográficas.
Acceso a la web de este instituto de Medina de Pomar (Burgos):
http://centros4.pntic.mec.es/ies.castella.vetula. |
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Tema del Colegio Marista San José
(León). Páginas: 7. Observaciones: el texto está protegido, por lo
que no se puede copiar, aunque sí se puede imprimir. Acceso a la web del
colegio: http://www.maristasleon.com. |
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