1.        Novel-esc-o: sufijo propio de adjetivos, por lo que, cuando la base de derivación no es de naturaleza adjetiva, la transpone a esta categoría; indica relación o pertenencia.
Yegu-ada
: sufijo que forma sustantivos femeninos derivados de otros sustantivos; indica colectividad.
Ambos sufijos son polisémicos: el análisis que se les ha practicado está en función de la palabra en que aparecen; en otras palabras sus valores pueden ser distintos.

 2.        Fin (sustantivo) > fin-al (adjetivo) > final-izar (verbo).

 3.        Sólo es parasintética en-fri-a-r. A partir del adjetivo frío, por parasíntesis, se deriva el verbo enfriar, gracias a la adición conjunta del prefijo en- y de la vocal temática –a-.

 4.        Niña expresa su significado de género (femenino) mediante el morfema flexivo –a-, lo que le permite manifestar variación de género niñ-a vs. Niñ-o. Bondad y yegua carecen de morfema flexivo de género, lo que les impide manifestar dicha variación. Por su parte, el género de bondad (femenino también) se debe al sufijo que lleva –dad: sufijo propio de sustantivos femeninos invariables; mientras que yegua debe su género al propio lexema: en el lexema está incluido, entre otros contenidos, el de género femenino. Esta última palabra se opone por su género a caballo, que significa exactamente lo mismo que yegua pero en masculino. Esta oposición de género mediante cambio de lexema se denomina heteronimia.

 5.        Y (conjunción), por (preposición), su (adjetivo), bonito (adjetivo), armario (sustantivo), cantaba (verbo), muy (adverbio), cuando (pronombre).

 6.        Partiríamos (simple o primitiva), ensordecedor (parasintética), telegrafista (derivada), ofimática (acrónimo), paraguas (compuesta), picapedrero (parasintética).

 7.        El hombre es un animal racional. El sustantivo hombre aparece en singular; sin embargo, la atribución animal racional no se aplica a un solo hombre, sino a todos. Lo que dice la frase anterior no es que un hombre sea un animal racional, sino que todos lo son: el singular tiene valor genérico en este caso.

 8.        Come-n: expresa persona (3) y número (plural).
Am-o: expresa conjugación verbal (1, 2.ª ó 3.ª; vale para las tres), tiempo (presente), modo (indicativo), aspecto (imperfecto), persona (1.ª) y número (singular).
Partí-a-mos: expresa tiempo (pasado), modo (indicativo) y aspecto (imperfecto).
Estos casos son ejemplos de “amalgama” morfológica (un mismo significante morfológico expresa de forma conjunta e inseparable el significado de varios morfemas distintos; es decir, si nos fijamos en el significante, apreciamos un solo morfema, pues es imposible realizar una segmentación de este significante, y, si nos fijamos en el significado, podemos distinguir varios morfemas, pues aparece el significado de todos ellos.

 9.        Aparece en in-humano y en in-usual. No aparece en interior ni en inferior. La segmentación morfológica por conmutación exige que se pueda asociar un significado constante a todos los monemas segmentados. El prefijo in- niega el lexema al que se acopla; así pues, inhumano equivale a no humano e inusual a no usual; pero no parece factible que interior signifique *no terior e inferior *no ferior.

10.        Semejanzas: ambos tienen base léxica; ambos nacen gracias a un proceso de derivación; ambos han sufrido una transposición morfológica (ridículamente, de adjetivo a adverbio, y amante, de verbo a adjetivo).
Diferencias: ridículamente es un adverbio, amante es un adjetivo, usado también como sustantivo; ridículamente es invariable (carece de flexión) y amante varía en género y en número; la base léxica de ridículamente es de naturaleza adjetiva (ridícul-o/a), la base léxica de amante es de naturaleza verbal (am-ar).

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