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Cuando
entramos en los caminos del Señor, empezamos a poner
en orden el valor de todo lo que hemos recibido.
Apreciamos
y valoramos primeramente su presencia en nosotros y todo lo
eterno que hemos recibido de El.
Ya
con eso es suficiente para vivir una vida llena de gozo, mas
sin embargo podemos también valorar la vida que tenemos
y nos ha dado, valoramos nuestro cuerpo y damos gracias a Dios
porque tenemos piernas, manos, ojos, etc.
Las
personas que no conocen a Dios, viven afanadas y tristes porque
no disfrutan lo que tienen y anhelan lo que no tienen. Andan
buscando las cosas que no satisfacen, gastan en lo que no sacia,
y su inconformidad es constante, buscan y buscan, se afanan,
hay ansiedad, angustias, presiones, etc.
Nuestro
Padre celestial, nos ha prometido darnos el alimento, el vestido
y todo lo que necesitamos, pero a la vez nos llama a agradecerle
por lo que tenemos, vivir contentos y con gozo, y buscar primeramente
su reino y su justicia y todas las demás cosas nos serán
dadas por añadidura.
Autor Desconocido
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