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Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la
vida con una sola
rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo.
Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.
Nadie recoge cosechas sin probar muchos sabores, enterrar muchas
semillas y
abonar mucha tierra.
Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni
se mete en el barco
sin temerle a la tempestad, ni llega al puerto sin remar muchas
veces.
Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge
rosas sin sentir sus
espinas.
Nadie hace obras sin martillar sobre su edificio, ni cultiva
amistad sin
renunciar a sí mismo, ni se hace hombre sin sentir a
Dios!
Nadie llega a la otra orilla sin haber ido haciendo puentes
para pasar.
Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de Dios.
Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad.
Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que
perseguía un
imposible.
Nadie reconoce la oportunidad hasta que ésta pasa por
su lado y la deja ir.
Nadie encuentra el pozo de DIOS hasta caminar por la sed del
desierto.Pero nadie
deja de llegar, cuando se tiene la claridad de un don, el crecimiento
de su
voluntad, la abundancia de la vida, el poder para realizarse
y el impulso de
DIOS.
Nadie deja de arder con fuego dentro. Nadie deja de llegar
cuando de verdad se
lo propone. Si sacas todo lo que tienes y estas con DIOS...Vas
a llegar!
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