|
Un viejo
abuelo, cuando su nieto se acerco a él
muy enojado
y furioso contra un compañero de la
escuela
porque le había cometido una injusticia, le
dijo, "dejare
contarte una historia": yo también,
a veces,
he sentido un gran odio contra aquellos
que abusan
y sin remordimiento de cosas que hacen;
pero el
odio te consume y no le hace ningún daño
a tu enemigo,
es como tomar veneno deseando que
tu enemigo
sea el que se muera. He batallado
contra este
sentimiento muchas veces.
Y continuó,
"es como si tuviera dentro de mi DOS
LOBOS, uno
de ellos bueno y no hace ningún daño,
vive en
armonía con su alrededor y no se ofende
cuando no
era esa la intención, sólo pelea cuando
es necesario
y lo hace con determinación".
"Pero
el otro lobo, ah ¡, ése está lleno de furia.
La cosa
más pequeña lo enciende de inmediato, se
pelea con
todos, todo el tiempo, y sin pensar.
No razona
porque su enojo y su odio lo rebasan".
Es difícil
vivir con estos DOS LOBOS
INTERIORES,
porque los dos tratan de dominar mi espíritu.
El pequeño
nieto observó fijamente al abuelo a los
ojos y le
preguntó: ¿ cual de los dos gana, abuelo ?
El abuelo
solemnemente le contestó: "AL QUE ALIMENTO"
Autor desconocido
|