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La
incipiente claridad del día comenzaba a disipar las tinieblas
de una
noche tibia y hermosa. Una paloma, revoloteando y revoloteando,
penetró en
un pequeño y recoleto templo de la India. Todas las paredes
estaban
adornadas de espejos y en ellos se reflejaba la imagen de una
rosa que
estaba situada, como ofrenda en el centro del altar.
La paloma, tomando las imágenes por la rosa misma, se
abalanzó contra
ellas, chocando violentamente una y otra vez contra las acristaladas
paredes del templo, hasta que, al final, su frágil cuerpo
reventó y hallo
la muerte. Entonces, el cuerpo de la paloma, todavía
caliente, cayo justo
sobre la rosa.
De la recapitulación de Ramiro Calle, de Cuentos de la
India, en Ediciones
Arca de la Sabiduría
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