|
Contaban que un par de marineros habían bebido durante toda la noche en una
isla cercana al puerto.
En la madrugada, salieron muy tomados y en la oscuridad. Subieron
a su bote al
cual apenas pudieron llegar. A duras penas empezaron a remar
durante la
madrugada, y al amanecer un poco uno de ellos se dio cuenta
de que no habían
desamarrado el bote!
Cuántas
veces nosotros tratamos de hacer esfuerzos para mejorar nuestras
vidas,
pero sin embargo dejamos de lado el hecho de que para avanzar
requerimos más
que buena voluntad. Requerimos soltar amarras que nos atan
al puerto para poder
seguir adelante. Hay muchas amarras que nos pueden retrasar.
Odio, rencor,
dolor, tristeza, apatía, pereza o tantas otras cosas
a las que estamos
expuestos cada día. Si queremos avanzar, debemos soltarnos
de todas esas cosas
que de una forma u otra evitan que nos acerquemos a Dios. No
desgastes tus
fuerzas remando sin haber soltado tus amarras, usa todas tus
fuerzas para
perdonar, levantarte, animarte y luego usa todas tus fuerzas
para avanzar.
Y
si sientes desde hace mucho un deseo en tu corazón
de que hay algo que falta
en tu vida, algo que sientes que has tenido que hacer siempre
pero no lo has
hecho y no sabes qué es. Si sientes que tienes tal vez
trabajo, familia, auto y
hasta prosperidad pero a pesar de todo eso sientes que algo
te falta, ese es
Dios que te llama a servirle. Ese es Dios que te llama a avanzar
hacia El.
No esperes mas, busca hoy mismo la iglesia y el servicio a
Dios. Busca un
grupo, una parroquia y empieza a ser pleno llenando ese espacio
que solamente
Dios puede llenar en tu vida. Y serás entonces totalmente
pleno.
Vamos, AVANZA
|