Supera el dolor sabiamente




El sufrimiento te incomoda.
Pero si vives quej�ndote,
te fastidias a ti mismo
y a quienes te acompa�an.
El malestar es propio del dolor.
Pero el disgusto por el dolor
nace en tu mente,
y tu mente lo puede alimentar e intensificar.
Comparte tu angustia
con quien te pueda ayudar a superarla.
No te atormentes exagerando tu malestar.
Alimenta la esperanza de salir de tu pena,
acudiendo a Cristo que te llama
para acogerte y aliviarte:
"Venid a m� tdos los que est�is
cansados y agobiados,
que yo os aliviar�" (Mt. 11, 28).


Si estimulas tu tristeza, te atormentar� con m�s furor.


- Autor Desconocido -

Hosted by www.Geocities.ws

1