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Los planetas met�licos de la Alquimia.
Samael Aun Weor
Los planetas de nuestro sistema solar gravitan armoniosamente alrededor del Sol. Realmente, es maravillosa la danza de los mundos en derredor de su centro gravitacional. Sin embargo, de todo esto, lo m�s interesante para nosotros, son los planetas met�licos de la Alquimia. Si vemos en forma clara y precisa el orden de los mundos, podr�amos trazar un esquema perfecto.
Observen ustedes hermanos, observen cuidadosamente el orden de los mundos, para que luego traten de comprender cu�l es el trabajo de la Alquimia Sexual. Tenemos nosotros aqu� a Saturno y en la parte baja, la Luna. Vamos a poner un orden: sobre la Luna est� Mercurio; un poco m�s arriba, en el orden de los mundos, est� Venus, luego el Sol, o sea el Astro Rey; m�s all� Marte, el planeta de la guerra, luego seguiremos con J�piter y seguidamente, como ya dije, Saturno, el m�s elevado.
Si observamos detenidamente el orden de los mundos, vemos que el Sol est� en el centro, �l es el que da a la vida a todos los planetas del Sistema Solar.
Es mediante la Alquimia Sexual que se pueden hacer transformaciones maravillosas. Ante todo, es bueno saber, que estos planetas tienen sus exponentes en nuestro propio sistema seminal y dentro de nuestro propio organismo, aqu� y ahora.
Saturno, el Anciano de los Cielos, mediante la Alquimia Sexual, se convierte dentro de nosotros mismos en la Luna, �por qu�? Porque los dos extremos exactamente se corresponden mutuamente.
J�piter mediante la Alquimia Sexual, se transforma en el Mercurio de la Filosof�a Secreta; precisamente, lo m�s interesante de la Gran Obra, es ver uno a su propio Mercurio en el espejo de la Alquimia. Dicen los grandes maestros que cuando esto sucede, el Santo Tom�s que muchos llevan dentro, queda confundido, desconcertado. De manera que J�piter transform�ndose en el Mercurio, es algo extraordinario; el Cuerpo Astral surge entonces espl�ndido, lo cual significa un cambio magn�fico en nuestra psiquis.
Marte, se debe convertir en Venus. Ese Marte belicoso y terrible que todos cargamos en nuestras propias profundidades, ese Marte guerrero y peleador, debe transformarse en la Venus del amor.
Y al fin queda el Sol como centro, dando vida a toda nuestra constituci�n �ntima. Estos planetas met�licos, pues, est�n en nuestro caos met�lico tambi�n, es decir, en el sistema seminal, en el Ens S�minis. Resulta sorprendente que el viejo Saturno venerable venga a transformarse ciertamente, a convertirse en el ni�o de belleza cautivadora que debe nacer en nosotros, pues cada uno en la vejez debe convertirse en un ni�o, dicen los psiquiatras.
Resulta extraordinario que ese J�piter tonante, cuya esposa es la Vaca Sagrada, Devi Kundalini Shakty, mediante la Alquimia Sexual se convierta en el Mercurio de la Filosof�a Secreta, en ese Mercurio que llegamos a ver en el espejo extraordinario de la Alquimia. Dec�an los grandes maestros de la Alquimia: ?bendito Dios que ha creado a Mercurio, porque sin este �ltimo la Gran Obra no ser�a posible para los alquimistas?. Pero nos deja realmente asombrados el Mercurio, �l deviene de las transmutaciones, de las transformaciones, dij�ramos, de la esperma sagrada. El resulta de la Magia Sexual. El es como el vapor que se levanta del pozo, es como la nube que surge del caos met�lico. Ese Mercurio, sin embargo, posee una inteligencia de tipo sublimal, inefable; es as� como puede verdaderamente transformarse el plomo de la personalidad en el oro magn�fico del esp�ritu. Tambi�n puede asomarse a trav�s de nuestro rostro, para verse en el espejo mir�fico de la Alquimia.
Y si pensamos en Marte el guerrero, el se�or del hierro; si pensamos en esas fuerzas belicosas que cargamos en nuestro interior, en esas fuerzas duras y terribles, no podemos menos que asombrarnos al ver como mediante la Alquimia Sexual viene a nacer en nosotros el se�or del amor. Eso nos invita a la reflexi�n, que el viejo venerable de los siglos se convierta en el ni�o afecto que se mueve dentro de los templos de la Fraternidad Universal Blanca. Eso es lo asombroso, que el J�piter tonante, ese Tercer Logos inefable, ese Archi-hierofante y Archi-Mago de que nos hablara Don Mario Roso de Luna, el insigne escritor espa�ol, se transforme en el Mercurio de la Filosof�a Secreta, en el dios de la elocuencia, en esa forma l�cida de un Cagliostro o en la portentosa de un San Germ�n, o sencillamente, en esa apoteosis de nuestra psiquis durante el �xtasis magn�fico. Verdaderamente, no puede menos que llevarnos al asombro. A m� que me ha tocado ver a mi propio Mercurio reflejado en el espejo de la Alquimia, doy testimonio de lo que he visto y digo que es grandioso.
Si dij�ramos �nicamente que el Mercurio resulta de las transformaciones del esperma en energ�a y que mediante ese agente logramos convertir el plomo en oro, pues, no dir�amos tampoco la �ltima palabra; quedar�a la explicaci�n incompleta, porque ese Mercurio no solamente es un agente puramente met�lico capaz de realizar transmutaciones; no, hay algo m�s en ese Mercurio, es el dios de la elocuencia, es el genio vivo que resplandece en el Cuerpo Astral del Arat Gn�stico, es el mismo Logos, el mismo Tercer Logos convertido o transformado, mediante el sexo, en el Hijo del Hombre. No es, pues, una sustancia meramente en bruto o meramente met�lica, no es �nicamente esa materia venerable de la cual nos hablara Sendivogius, Raimundo Lulio, Nicol�s Flamel, Paracelso, Eltrevisano, etc., es algo m�s, es J�piter tonante convertido en genio manifiesto, J�piter tonante convertido en el planeta met�lico de Mercurio. Hablando met�licamente dij�ramos que es el status convertido en el Mercurio viviente filosofal, que Marte belicoso se convierte en esa criatura hermosa y perfecta que ambula por los templos, en esos seres del amor, en esos hermanos mayores de la humanidad. Asombra sobremanera, mis caros hermanos, c�mo la Alquimia Sexual produce en nosotros las permutaciones de los planetas met�licos, la transformaci�n de los metales de uno en otro, los cambios radicales que originan una nueva criatura trascendente y trascendental. �C�mo ser�a o de qu� otra manera podr�an realizarse esas permutaciones met�licas dentro de nosotros mismos? Obviamente, sin el Fuego Sagrado de la Alquimia, sin el Sahaja Maithuna resultar�a absolutamente imposible realizar cambios de esta �ndole.
Como ustedes van viendo, lo que buscamos nosotros es convertirnos en algo diferente, en algo distinto, que las diversas sustancias qu�micas se combinen dentro del organismo para originar los diversos funcionalismos bio-mec�nicos o fisiol�gicos. Si existen tantos fen�menos catal�ticos y metab�licos, si el az�car puede transformarse en alcohol, indubitablemente tambi�n existen las diversas permutaciones alqu�micas, las cuales a trav�s de incesantes combinaciones vienen a convertirnos realmente en dioses inefables terriblemente divinos. Claramente, el Sahaja Maithuna, la Magia Sexual, es el fundamento vivo de la Gran Obra.
El ser humano ingresa en el claustro materno como un simple germen para desarrollarse y desenvolverse. Despu�s de nueve meses, tal germen viene a la existencia ya m�s desarrollado, pero no completamente desarrollado. Manifiestamente, durante los primeros siete a�os de la infancia, pasamos por la influencia lunar, gozamos entonces de la dicha del hogar, a menos que un Karma violento nos da�e realmente estos primeros a�os de la vida. Pero el germen no est� completamente desarrollado. El hecho de haber nacido un germen y de haber vuelto a la existencia un poco m�s desarrollado, no significa que haya terminado su desarrollo. Durante esos siete primeros a�os de la existencia, se manifiesta en nuestro organismo, en los varones, la primera zona testicular que produce ciertas c�lulas que le permiten existir, y en cuanto a las ni�as, sus ovarios le dan ciertas c�lulas, ciertos principios que las sostienen vitalmente. M�s tarde, aquel germen, continuando con sus procesos de desarrollo, entra en la influencia de Mercurio; entonces el ni�o va a la escuela, estudia, juega, ya no puede estar a todas horas encerrado dentro de la casa, Mercurio lo mueve, lo agita, lo inquieta. La segunda capa testicular produce en el var�n determinadas c�lulas que vienen a especificar y a definir completamente su sexo. Pasada tal �poca, entramos en la influencia de Venus. Por su desarrollo, de los catorce a los veinti�n a�os, pasamos bajo la influencia de Venus. Se dice que esa es la edad de la punzada; hombres y mujeres comienzan a sentir la inquietud sexual, las gl�ndulas sexuales entran en actividad. La tercera capa testicular en el var�n viene a producir zoospermos, m�s �stos todav�a no est�n lo suficientemente maduros porque tampoco aquel que va de los catorce a los veinti�n a�os, ha terminado a�n su proceso de desarrollo. El germen no ha concluido sus procesos de desarrollo. Grave es, por consiguiente que aquel germen que no ha cumplido todav�a sus con sus procesos naturales de desarrollo, entre en el terreno del comercio sexual. Incuestionablemente, no es recomendable el coito para tales g�rmenes que no han concluido con su desarrollo; no es correcto que aquel que pasa por su segunda infancia o de adolescente, copule. Es obvio que el coito para esos g�rmenes que no han terminado su desarrollo, es decir, para los ni�os y para los adolescentes, trae indiscutiblemente en forma irrefutable, perjuicios muy graves para su salud y para su mente. Esos perjuicios, si bien no se sienten en principio durante la juventud, vienen a sentirse en la vejez.
As� vemos que hoy es normal que cualquier hombre comience a perder su virilidad entre los cuarenta y los cincuenta a�os. �Por qu�? Por los abusos de la adolescencia y hasta en la segunda ni�ez. Ya dijimos que la primera ni�ez va desde el nacimiento hasta los siete a�os y hay una segunda ni�ez que va desde los siete hasta los catorce a�os. Desgraciadamente, hoy en d�a, causa dolor decirlo, muchos ni�os de doce y trece a�os ya est�n copulando y aquellos que no est�n copulando, cometen el crimen de masturbarse, ya que con la masturbaci�n eliminan sus hormonas, degeneran su cerebro, atrofian su gl�ndula Pineal y se convierten en candidatos seguros para el manicomio. Bien sabido es que despu�s del coito, el phalus continua concierto movimiento perist�ltico conducente a recoger energ�as vitales de �tero femenino para tratar de reponer sus principios gen�sicos de eliminados; pero cuando hay masturbaci�n, entonces sucede que con tal movimiento perist�ltico ph�lico, en vez de asimilarse energ�as vitales femeninas, principios �tiles para la existencia, se absorbe aire fr�o, el cual pasa directamente al cerebro y el resultado es la idiotez, la degeneraci�n mental o la locura.
El vicio de la masturbaci�n est� tambi�n desgraciadamente muy popularizado entre el sexo femenino; obviamente, con tal vicio muchas mujeres que podr�an haber sido geniales o buenas esposas, se han degenerado prematuramente, se han envejecido r�pidamente, han perdido su potencial sexual, se ha convertido en verdaderas v�ctimas de la vida.
As� pues, es bueno comprender todos estos aspectos del sexo, es bueno saber lo que es el sexo. Que los adolescentes cohabiten es absurdo, porqu� ellos tan s�lo son g�rmenes que no han terminado su desarrollo. El desarrollo en s� mismo y por s� mismo, viene a concluir a la edad de los veinti�n a�os. Entonces es cuando realmente comienza la mayor�a de edad, a edad responsable como se ha dicho. De los veintiuno a los cuarenta y dos a�os tenemos que conquistar nuestro puesto a la luz del Sol. De los veintiuno a los cuarenta y dos a�os queda completamente definida en la vida nuestra vocaci�n y lo que hemos de ser; desafortunadamente aquellos que ya han alcanzado la mayor�a de edad, por lo com�n no han tenido una orientaci�n espec�fica sexual; sin haber concluido su desarrollo como g�rmenes que un d�a entraron en el claustro materno, despilfarraron su capital hormonal, gastaron su potencia viril y al llegar al edad de los veinti�n a�os, descubren que se encuentran con una fuerza mental muy d�bil; obviamente, tal fuerza es irradiada por la gl�ndula Pineal, pero cuando esa gl�ndula ha sido debilitada por el abuso sexual, (porque entre par�ntesis la gl�ndula Pineal y las gl�ndulas sexuales est�n �ntimamente unidas), entonces el resultado es que nos encontramos en una posici�n desventajosa como para conquistar nuestro puesto a la luz del Sol; y como consecuencia o corolario, al no irradiar con potencia nuestras ondas ps�quicas, debido a la debilidad de la Pineal, situada en la parte superior del cerebro, fracasamos profesionalmente, o sencillamente, se nos vuelve dificultosa la lucha por el pan de cada d�a, nuestro negocio fracasa y aquellas personas con las cuales debemos ponernos en contacto comercial, no sienten nuestro impulso, cancelan sus negocios y dif�cilmente conseguimos entonces el pan de cada d�a. S� el germen se desarrollara sin intervenciones de ninguna especie, s� el germen se desenvolviera sin interferencias de ning�n tipo, si no existieran abusos sexuales, al llegar a la edad de los veinti�n a�os poseer�amos una potencia energ�tica extraordinaria y conquistar�amos nuestro puestecito a la luz del Sol con gran �xito.
Es bueno saber que aqu� en M�xico tenemos cincuenta y seis millones de habitantes; somos cincuenta y seis millones de personas que luchamos por existir; hay doce millones de analfabetos y hay diecinueve millones de personas que est�n padeciendo hambre y miseria. Se podr�a protestar contra el gobierno o contra los gobiernos y nada resolver�amos con tales protestas, pues en realidad de verdad, nosotros no debemos culpar a otros de nuestra mala situaci�n, s�lo nosotros somos responsables de la mala situaci�n econ�mica. Siempre le echamos la culpa a los diversos sistemas pol�ticos o econ�micos, siempre acusamos al presidente o a los presidentes de las naciones y eso es absurdo porque solamente nosotros somos los creadores de nuestro propio destino. Es obvio que si entramos en la lucha por la vida con debilidad, si no poseemos las fuerzas ps�quico-mentales-er�ticas potentes como para abrirnos paso en la existencia, pues tendremos que sufrir de hambre y de miseria.
Si se permitiera al germen aquel que un d�a entr� en el claustro materno desarrollarse armoniosamente hasta los veinti�n a�os, entrar�amos pues en el camino de la vida con gran �xito, fuertes, poderosos, que llenos de salud, llenos de energ�a; m�s desgraciadamente, estamos copulando desde la segunda infancia, no se ha permitido al germen aquel que un d�a entr� en el claustro materno continuar con �xito y sin interferencias sus procesos de desarrollo. En cuanto al sexo femenino, he de decir, que el germen concluye sus procesos de desarrollo a la edad de los dieciocho a�os, el decir, la mujer se desarrolla m�s pronto que el var�n, por eso ella puede casarse realmente m�s joven; pero que un hombre o que un ni�o todav�a no siendo hombre, sino un germen en proceso de desarrollo, se case antes de los veinti�n a�os, que est� copulando desde los catorce, eso es absurdo, manifiestamente criminoso, monstruoso en el sentido m�s completo de la palabra.
Despu�s de los cuarenta y dos a�os, es decir despu�s que ha pasado la influencia solar, durante la cual nosotros hemos de conquistar nuestro puestecito a la luz del Sol, entramos en la �poca de Marte, que va desde los cuarenta y dos hasta los cuarenta y nueve, quien ignora estos ciclos c�smicos repiti�ndose en el microcosmos hombre, indudablemente no sabe aprovechar el ciclo de Marte y viene a crearse una vejez miserable. Es bueno que pensemos un poquito en la vejez, mis caros hermanos, es bueno que nos vayamos preparando para la ancianidad; no es correcto que aguardemos a ser ancianos para luego tratar de arreglar nuestra existencia.
As� como de ni�os tuvimos una cuna, un lugar, un padre, una madre, as� tambi�n de viejos necesitamos una casa, necesitamos un hogar, necesitamos tener una fuente de ingresos econ�micos suficientes para no perecer de hambre y de miseria. A la edad de los cuarenta y dos a los cuarenta y nueve a�os est� el ciclo de Marte, entonces nosotros durante esa �poca debemos trabajar en forma intens�sima, hasta el m�ximo. Es de los cuarenta y dos a los cuarenta y nueve a�os cuando debemos nosotros darle forma concreta a ese hogar que debemos tener para nuestra vejez. Es de los cuarenta y dos a los cuarenta y nueve a�os, bajo la influencia de Marte, cuando nosotros hemos de crear una fuente de ingresos absolutamente segura para nuestra ancianidad. Marte nos ayuda con su potencia energ�tica, pero desgraciadamente muchos han abusado del sexo durante los ciclos de Venus y del Sol y al llegar al ciclo de Marte, a pesar de recibir entonces la influencia de ese planeta, est�n tan agotados por su forma sexual de vivir, por sus abusos, que en modo alguno saben aprovechar como deber�an aprovechar el potencial parcial y el resultado viene a ser despu�s lamentable, al no aprovecharse como se debe el ciclo de Marte. Deviene entonces como consecuencia o corolario, una ancianidad miserable, viene a encontrarnos la ancianidad sin ninguna fuente segura de ingresos y entonces, en vez de ser �tiles en alguna forma, aunque sea para nuestros nietos, venimos a convertirnos indudablemente en estorbo para todo el mundo, todo �por no saber vivir! �Por no saber vivir� �Por no saber vivir!
Despu�s de los cuarenta y nueve a�os, o sea de los cuarenta y nueve a los cincuenta y seis, entra en nuestra vida J�piter tonante, J�piter terrible; �l da el cetro a los reyes, la vara a los patriarcas, el cuerno de la abundancia a quien se lo merece; mas si nosotros no hemos luchado de verdad durante el ciclo de Marte, o si hemos luchado con desventajas debido al abuso sexual, si nosotros no hemos aprovechado la influencia solar como es debido por no haber dejado desarrollar armoniosamente aquel germen que un d�a entr� en el claustro materno, entonces la influencia jupiteriana, en vez de tornarse positiva, en vez de poner en nosotros el cetro de los reyes, viene a poner en nosotros la miseria. T�ngase cuenta que cada planeta tiene un doble aspecto, positivo y negativo.
Si J�piter tonante tiene al �ngel Zachariel como regente, tiene tambi�n su ant�tesis tenebrosa, ella es Sanagabril. Dist�ngase entre Zachariel y Sanagabril, son diferentes; dist�ngase entre el cuerno de la abundancia y el palo del mendigo. Obviamente, quien ha gastado su potencial sexual, quien ha gastado sus valores vitales, su capital c�smico, recoge los resultados: miseria, pobreza, humillaci�n en el ciclo J�piter. La ancianidad propiamente dicha se inicia a los cincuenta y seis a�os con Saturno, el Viejo de los Cielos y termina a los sesenta y tres; no quiero decir que forzosamente a los sesenta y tres a�os tengamos que morirnos todos, no, sino que el primer ciclo de Saturno propiamente comienza a los cincuenta y seis y termina a los sesenta y tres. Despu�s siguen otros ciclos; seguir�a el ciclo de Urano, por ejemplo, pero eso no lo captar�an sino los individuos desarrolladas internamente, los grandes iniciados. Tambi�n, con sus siete a�os, un ciclo de Neptuno ser�a para los grandes hierofantes; un ciclo de Plut�n para Mahatmas; m�s all� seguir�an dos ciclos trascendentales y por �ltimo, armon�as exquisitas y poderes para aquellos que ya alcanzaron el elixir de larga vida. Pero hablando concretamente, el ciclo de Saturno, para las personas comunes corrientes, dura siete a�os; al llegar a los sesenta y tres a�os es cuando termina el ciclo de Saturno; entonces vienen m�s combinaciones, Saturno con Luna, Saturno con Mercurio; cada siete a�os hay un cambio de esos, Saturno con Venus, etc., etc., etc. Por eso vamos viendo que los viejos van cambiando seg�n avanzan en a�os; un viejito, por ejemplo, de los sesenta y tres a los setenta, combin�ndose en �l a Saturno con la Luna, se vuelve bien infantil en su manera de ser, y de los setenta a los setenta y siete, le dar�a por tener ciertas inquietudes mercurianas, ciertas ganas de estudiar o saber, etc., y as� sucesivamente. En todo caso durante toda la ancianidad, est� Saturno combinadose en una o en otra forma con los otros mundos. Es obvio que Saturno, el Viejo de los Cielos, es la espada de la justicia que nos alcanza desde el cielo. Si nosotros no supimos vivir armoniosamente con cada uno de los ciclos planetarios, obviamente, recogeremos los resultados con el Viejo Saturno, el Anciano de los Cielos.
As� pues, mis caros hermanos, son maravillosas estas extraordinarias transformaciones vitales de nuestra propia existencia. Las gentes normales, comunes corrientes piensan que al llegar a los veinti�n a�os ya somos mayores de edad, normalmente s�; el germen que naci�, o lo que entr� un d�a en el vientre de la existencia y que luego naci� vivo a la vida, concluye su desarrollo a los veinti�n a�os, eso es exacto; pero si nosotros cumpli�ramos con el deber c�smico, tal como lo hac�an los antepasados, los lemures, y los atlantes nos convertir�amos en hombres verdaderos y en dioses. �Cu�l es el deber c�smico? Voy a decirles a ustedes cu�l es:
1�) No permitir que los conceptos intelectuales pasen por nuestra mente en forma mecanicista; con otras palabras dir�: hacernos conscientes de todos los datos intelectivos venidos de la mente. �C�mo nos hacemos conscientes de esos datos? Por medio de la meditaci�n. Si leemos un libro, meditar en �l, tratar de comprenderlo.
2�) Emociones. Debemos hacernos conscientes de todas las actividades del centro emocional. Es lamentable c�mo las gentes se mueven bajo el impulso de las emociones en forma completamente mecanicista, sin control ninguno. Nosotros debemos hacernos auto-conscientes de todas las emociones.
3�) H�bitos, costumbres del centro motor. Nosotros debemos hacernos auto-conscientes de todas las actividades, de todos nuestros movimientos, de todos nuestros h�bitos. No hacer nada en forma mec�nica.
4� y 5�) Debemos adue�arnos de nuestros propios instintos y someterlos. Debemos comprenderlos a fondo �ntegramente.
6�) Transmutar la energ�a sexual. Mediante el Sahaja Maithuna transmutaremos incesantemente nuestras energ�as sexuales.
As�, cumpliendo con el deber c�smico, es obvio que nuestra vida se desarrollar� armoniosamente, se formar�n en nosotros, se fabricar�n en nosotros los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, y as�, en armon�a con el infinito, a tono con la Gran Ley, podremos llegar a la ancianidad llenos de �xtasis y podremos alcanzar la Maestr�a y la perfecci�n.
Antes de que la gran cat�strofe atlante hubiera cambiado totalmente la fisonom�a del globo terrestre, y m�s a�n antes de que el abominable Organo Kundartiguador del continente Mu se hubiera desarrollado, los seres humanos cumpl�an con su deber c�smico y entonces pod�an vivir, mis caros hermanos, mil a�os. Cuando uno cumple con su deber c�smico, la vida se alarga. Desgraciadamente, el animal intelectual se degener� totalmente cuando desarroll� en su constituci�n �ntima el abominable Organo Kundartiguador, sobre el cual hemos hablado tanto. Es obvio que despu�s de haber perdido ese �rgano quedaron las consecuencias; el Ego, el yo, el m� mismo, el s� mismo, dentro de nosotros, ya con tales consecuencias nos volvimos perversos, ya no quisimos seguir cumpliendo con el deber c�smico y la vida se fue acortando miserablemente. En otros tiempos cuando la humanidad no se hab�a degenerado, cuando todav�a cumpl�a con el deber c�smico, es claro que la existencia se hac�a larga, cualquier ser humano pod�a hasta alcanzar el promedio de mil a�os de vida y el resultado es que los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser se formaban en cada criatura y fue por aquella �poca cuando surgieron sobre la faz de la Tierra muchos hombres solares, muchos dioses, muchos hombres divinos.
Hoy ya casi no se ven estos seres porque la gente no sabe cumplir con el deber c�smico. Es pues necesario vivir a tono con el infinito, cumplir con nuestro deber c�smico, hacernos conscientes de nosotros mismos, no gastar nuestras energ�as sexuales, ense�arles a nuestros hijos al transmutar el esperma en energ�a, advertirles que es una desgracia, que es una monstruosidad cohabitar antes de los veinti�n a�os, hacerles saber a los adolescentes que no han terminado todav�a su proceso de desarrollo, que todav�a son g�rmenes en proceso de desarrollo y que es monstruoso que un germen est� cohabitando. Los g�rmenes, g�rmenes son y deben desarrollarse.
As� pues mis caros hermanos, reflexionen en todo esto, utilicen la Alquimia en s� mismos para que puedan realizar esas transmutaciones de los planetas met�licos dentro de cada uno. Es mediante la Alquimia, es mediante el deber c�smico cumplido, como podemos nosotros transformar al Viejo Saturno en la Luna divina, en el ni�o. Es mediante esa Alquimia Sexual, como ya dije, que podemos nosotros convertir al J�piter tonante en el Mercurio de la Filosof�a Secreta; es mediante la Alquimia, que el Marte belicoso puede transformarse en una criatura de amor y as� nacer verdaderamente como adeptos; lo importante es, repito, que el germen se desarrolle armoniosamente y que contin�e despu�s con los procesos de ultra-desarrollo hasta lograr la Auto-Realizaci�n Intima del Ser.
Eso es todo, mis caros hermanos.
Samael Aun Weor
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