Mi Vecino de Siempre

Titulo: Mi Vecino de Siempre
Autor@: Norma Mclean
Comentarios: [email protected]
Partes: 1/1
Parejas: AJ
Censura: NC-17
Legalidades: no los conozco, no es verdad.
Advertencias: het, UA
 
 

Lo había previsto desde que lo conoció, su vida era una caja de sorpresas, e inevitablemente estaba enamoraba de un hombre, y ese hombre no era el que estaba a su lado. Noches enteras a su lado y sin poderle decir nada de lo que empezaba a sentir, pero una y otra vez volvían sus principios, sus instintos de mujer le decían que no era algo que debería hacer. ¡Pero Dios, si lo sentía! ¿Qué podía hacer?. Solo un par de veces lo había visto, pero con eso bastaba para saber que era lo que había significado esa mirada.

 

Caminó vagamente de su cama hasta el portillo de la habitación. Sintió ganas de salir, correr y decirle a todo el mundo que estaba cansada de su vida. Que las cosas no siempre eran como uno lo predestinaba. Tendría que dar una vuelta si no quería dejarse llevar por esos pensamientos pecaminosos que la venían rondando varios días atrás. Llegó a la cafetería de siempre, cuando lo vio ahí sentado en la última mesa. ¿Qué jugada le estaba trayendo el destino esta vez?. Sintió que todo se le revolvía en su ser. Estaba mirando hacia la ventana, con una gorra roja y mal puesta, sus pantalones desgastados, su franela azul y una chaqueta mas oscura. Al parecer estaba entre sus pensamientos que ni siquiera se dio cuenta cuando ella había entrado.

Al voltear su cara, la vio. Su instinto lo hizo girar, y ahí estaba. A solo unos metros de distancia, y por primera vez en su vida la pudo detallar detenidamente. Era un par de centímetros mas alta que él, un cuerpo algo moldeado, cabello negro, algo largo y lleno de rizos naturales. Pero sus ojos, esos ojos pardos fueron los que lo llevaron a interesarse por ella. Había tanta tristeza en esa mirada. Y justo dos meses atrás la había visto en el porche de su casa. Y no pudo hacer nada ante apremiante preciosidad.

Ella se sentó dos mesas más allá. Eran las dos más cincuenta tres minutos. Y ellos eran las dos únicas personas que habían en esa pequeña cafetería. Donde solo atendían a los insomnes vecinos hasta la tres en punto.

-¿Qué se le ofrece Sra. Schelling?-le dijo la mesera amablemente.

-Lo mismo de siempre.-le contestó, y la chica se fue. Giró un poco la mirada para poder apreciarlo, y lo cachó retirando la mirada de encima de ella rápidamente, El no regreso la mirada más, así que ella se voltio.

“!Háblale idiota, es la única oportunidad!”-se gritaba así misma, pero en las afueras de su mundo una voz la llamaba para regresará.

-Acá esta su Capuchino. Y si me permite informarle, cerráremos en dos minutos.-le advirtió la chica de nuevo.

-No se preocupe, ya me iba.-se levantó de la mesa, y siguió el camino hacia la puerta sin poner atención. Estando afuera algo la hizo retroceder. Se detuvo un momento, y miró hacia el lugar del hombre, pero ya no lo vio. Fue entonces cuando volteo de nuevo su miraba, y lo encontró a unos pocos centímetros de su boca.

-Te estaba esperando.-le dijo la voz gruesa del tipo en un tono suave y un poco en susurro, Ella sintió que se perdía, y trató de alejarse de él.

-Creo que se equivoco, señor. No soy la que esperaba.-dijo caminando unos pasos más allá.

-Espera...-la agarró suavemente del brazo y la hizo girar.- No estoy equivocado, eres la persona que estaba esperando. Dos meses después puedo tenerte para mi solo.

-Le digo que esta equivocado, yo no soy esa persona, y si no le importa tengo alguien esperándome en la casa.-el chico le sonrió.

-Le llamas“alguien”a ese mentequete que solo sirve para ganar y contar dinero como marido. Eras la mujer más bella que he visto en mi vida. Y no te mereces esto-ella trataba de soltarse, pero le era inútil, el ya la tenía acorralada entre sus brazos y contra el carro de él.

-Y ¿Quien me dice que debo hacer o con quien debo casarme?-le dijo decidida a enfrentarlo.- Ni siquiera sabe mi nombre....-el chico alzó una de sus cejas.

-Si lo se. Kathryn Schelling. O mejor Kathryn Shevonety....-le afirmo muy seguro. Ella solo lo miró asombrada por darle los datos precisos.

-Por favor, no se que quiera conmigo, pero déjeme en paz. Necesito irme rápido.-el negaba con la cabeza.

-Acepta que no te quieres ir. Has estado esperando este momento hace tiempo.-ahora la que le negaba era ella.

-¿Qué quieres que haga entonces?-le dijo ya rindiéndose, y soltándose algunas lagrimas. Ambos sabían de que estaban hablando, y ya no había marcha atrás. Y por fin él dijo la palabras que le hizo explotar el pasión que tenia cohibida en lo recóndito de su alma.

-Déjame hacerte el amor en lo que queda de noche.-le suplicó ahogadamente.

En ese momento se besaron. Ninguno supo quien fue le primero, pero ya lo dicho esta por pasar. No sabían si volvería a pasar , pero preferían guardarse esos pensamientos y ver la realidad de las cosas. Nunca estarían igual de cerca.

Pasaron los minutos y se subieron al carro de él, llegaron pronto a un hotel, y allí se desató la furia de dos fieras listas para saciar su avidez. No importa ni puertas, ni terciopelo, ellos dos se amaron esa noche.

El chico metió su mano por la espalda de ella, sintiendo el temblor vivo de la chica. Estaba sudando. Luego la otra mano, ambas bajaban y subían por la columna de tan candente mujer. Pero algo la hizo retirarse.

-No, suéltame. Esto no esta bien. Yo estoy casada.-Aj no la escuchaba, estaba besando su cuello y proporcionaba pequeños mordiscos en su clavícula, haciéndola retorcerse de placer.-Por favor.

-Solo dime que no quiere y te dejaré en paz. El la miró directo a los ojos. Ella no lo ocultó mas. Y esta vez no se resistió y lo beso. Un beso profundo, sus bocas se comían, y se reconocían de nuevo, la lengua de ella, se movía en la boca de él. Al final mordió la lengua del chico, para reírse los dos.

-¿No que no querías?

-No quiero saber nada.

Por varios minutos estuvieron así besándose y acariciándose. Pero ella si lo quería, ya no quería jugar el mismo tonto juego. Se volteó y lo dejo debajo de ella. Empezó besando el bello pecho del hombre, mordisqueando las parte por donde había pasado su lengua. Besó sus abdominales, y besaba la parte crucial del chico, por encima de sus pantalones. El tan solo soltaba unos pequeños gemidos.

-¡Kath! Oh My God...-decía en un hilo de voz el chico.-No más, no me tortures.-Ella había sido todo lo contrario a lo que él creía. Pero le gustaba. Le termino de quitar de la pequeña blusa que tenía, ya su abrigo estaba en algún lugar desconocido de la habitación. La chica comenzó a lamer sus pezones de nuevo, notificando que estaban algo suaves. Aj se remordió los labios. Pudo desabrochar lo pantalones y comenzó la acción contra él.

-¿Estas bien?-sonrió malvadamente. El tragó tan solo saliva.

Se quitó el resto de ropa frente a él. Dejando tan solo sus panties, y colocándose encima de él. Él gimió ante la erótica caricia. Ahora el turno fue de él, la chica le quitó los boxers, e hizo su trabajo. Besó su ombligo, logrando que el chico reaccionara a ella.


-¡Por favor! No soportó más...-le rogó casii en un susurró y  toco el miembro de Aj, acelerando con sus manos la excitación de esté, el chico sintió que se iba la respiración con la caricia, y sus ojos se nublaron. Perdiendo la noción del tiempo. Hasta que sintió los suaves y carnosos labios de ella en su miembro. La chica lo mordió, e hizo que el chico sintiera varios músculos unirse en espasmos. Inicio el movimiento, lo lamía, lo besaba y lo mordía, el chico ya estaba por venirse y ella lo supo, la cadera de él se tenso contra la cara de ella, haciendo que ella lo pudiera sentir muy centro de su garganta.  Y Aj tuvo su primer orgasmo de la noche. Y ella tan solo sonrió.

Ella lo seguía acariciando, a pesar que el estaba rendido.  Se recostó en su pecho, y espero hasta que el reaccionará de su éxtasis y quedará encima de ella. Tomaría el segundo paso, y ahora quedaban  en posiciones cambiadas.


El comenzó a besar sus senos, mientras sus manos vagaban por su centro húmedo. Introdujo dos dedos en él, y la chica empezó a reaccionar. Besó su piel, por todo su cuerpo. Ella solo peleaba por perderse en él. Su corazón se iba a salir.

 

-Ahora es mi turno, Amor.-le dijo áspero ante su oído, y ella se excito más. Lamió cada uno de sus senos, Los mamaba como si fuera un bebe, su lengua se posó suavemente por cada pezón erecto, ella tomó una bocana de aire, y con sus brazos la alzó y la llevó a la cama,

Ella se cerró sus ojos, estaba haciendo el amor, como hacia años no los hacia. Aj recorrió con sus manos el estomago de ella, y con su boca ahora en el ombligo de ella. Llegó hasta su pelvis, y mordió el labio inferior de la vagina de la chica.

-Aj, no mas....-gritó, mordiendo un de sus dedos. El sonrió, y sin ocaso omiso introdujo su lengua. Listo para ser poseído por él.-Dios mío....-gimió por último, sintiendo como el limpiaba todo su centro. Su cuerpo enteró ya lo pedía, y el no esperó más. Entró en ella salvajemente, sintiendo el cuerpo de ella tensándose por tercera vez.

Salía y entraba, una y otra vez. Sintiendo cada vez más el orgasmo encima. Ella se aferró a su espalda, rasgándolo con sus uñas, mordiéndole el hombro. Aj la besó de nuevo, ubicando sus manos en las barandas de la cama. Haciendo cada vez más fuerte el movimiento.

-Me vengo...-le dijo él a su odio. La chica lo miró y mientras se miraban a los ojos, recibieron el tornado de sensaciones en sus cuerpos, se inmovilizaron, y pudieron besarse, el recostándose en ella, y ella abrazándolo en su regazo.

 

Varios minutos duraron en esa posición, sintiendo sus cuerpos sudados, y todavía algunas chispitas recorriendo por ellos. A los pocos segundos. Ella se durmió.

**************

La mañana siguiente, ella se despertó y miró al otro lado de su cama, no vio a nadie, le levanto, se cambio y encontró una pequeña nota de él.....el se había ido.

Recorrió el lugar en busca de él, pero la cuenta ya estaba pagada. Salió de allí con la esperanza de que su marido no se hubiera dado cuenta. Y de poder encontrarlo en su casa. Eran vecinos.

Llegó a su hogar, y pudo notar un carro detrás de ella. Se giró hacia él, y le sonrió. Todo ya estaba dicho. Ella re iría con él, .....hasta el fin del mundo.

 

FIN
 

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