Tu y yo, preciosa.

Titulo: Tu y yo, preciosa.
Autor@: JC Carter
Comentarios: [email protected]
Partes: 1/1
Parejas: AJ/Norma, Gabby.
Censura: todos
Legalidades: no los conozco, no es verdad.
Notas: Primera en las series "Amor es..." Historias cortas en el universo de "La Apuesta."

Gift fic: “Tu y yo, preciosa.”
Para: Normandu en ocasión del día de la woman.
De: Yonda.

Ese día era el turno de Norma, aunque era el día que más le gustaba no hacer nada además de en su cumpleaños, ella no se quejaba. Al fin y al cabo, no tenía ninguna obligación en el refugio, en serio cuidar a su preciosa hija de ocho meses no era un trabajo.

Pero ese día, la pequeña Gabby estaba dándole problema. Norma no se explicaba como su mejor amiga podía con dos niños, de dos años y cinco meses de nacidos respectivamente, más otro de treinta y ocho; y parecía fresca como una lechuga la mayoría del tiempo. En serio que no se lo explicaba. Y sin niñera.

Gabby tenía los cortos rizos rojos pegados a la piel blanca y suave de su frente redonda, y las mejillas todas llenas de comida, mientras seguía amasando con las manitas gorditas lo que antes era su desayuno. AJ estaba en el estudio, trabajando con Brian en su próximo disco como solista, y la pelirroja miraba a su niña casi con horror de que algo tan bello pudiera ser semejante huracán.

Era ocho de marzo, aunque de nada le servía. Se suponía que era su día de descanso y tenía que batallar con aquello.
Intentó cantarle a Gabby pero su voz no era precisamente el barítono de ensueño de su esposo; intentó sostenerle el precioso cabello hacia atrás para que no se lo ensuciara, pero la niña parecía detestar todo aquello que le amarrara sus deliciosos rizos rojos casi tanto como su tía Jordana, quien le soltaba la masa de ondas cada vez que se las veía recogidas. Norma miró fijamente a su nena una vez más, tratando de clasificar esa mirada verde como algo más que travesura antes de levantarse de la silla y caminar en su dirección.

-Tu y yo tenemos que hablar.-le dijo, miientras limpiaba el desastre de la mesa.- Te adoro, Gabrielle, y lo sabes, pero esto no va a funcionar.

Para su sorpresa, la niña detuvo sus gorjeos, y la miró con ojos impasibles, al tiempo que parecía escucharle.

-Papá no está, así que hoy no hay cancioones. Cal tiene gripa, Nicky está con Shane en casa de tío Kev y no puede venir, o nosotros no podemos ir, en su defecto. Solo estamos tú y yo, preciosa; así que trabaja conmigo aquí. Tenemos que aprender a sobrevivir solo tú y yo. Tú y yo.

Al parecer la charla funcionó. Gabby escuchó y el desayuno se hizo soportable. La hora del baño fue la mayor diversión que Norma había tenido en algún tiempo; mientras que ver esos inmensos ojos verdes brillando con risa causada por ella misma le daba el mejor sentimiento en el mundo. Ser madre era lo mejor que había experimentado, lástima que AJ no estuviera ahí para compartir el momento con ellas.

El día se les pasó más rápido de lo esperado y la media tarde las encontró acostadas en el sofá, Norma con Gabby sobre el pecho. Sin darse cuenta, se quedaron dormidas y fueron despertadas por el sonido de la puerta al abrirse.

-¡Ya llegué!- llamó AJ desde la puerta ddel frente. La pelirroja no se levantó, así que él la encontró todavía descansando con su hija.-Feliz día, mis mujeres…-murmuró él, arrodillándose junto al sofá para besar a Norma en los labios, sin molestar a Gabby, quien dormía plácidamente.

-¿Cómo te fue?-preguntó Norma, sonriendoo al acordarse de su propio día.

-No tan bien como a ti,-dijo él, recostaando la cabeza en el hombro de su esposa, mirando a su pequeña.- ¿Te dio mucho trabajo?

-Ehhh… en realidad… no. –dijo ella con uuna sonrisita, acariciando los rizos de su hija.- Ser madre no es un trabajo. Es lo que me hace más mujer, y nunca había sido tan feliz.

AJ sonrió, la besó de nuevo y se puso de pie.

-¿Me la prestas? Necesito abrazarla… demmasiada testosterona por un día.

Norma rió de nuevo, sentándose en el mueble para darle espacio y que pudiera sentarse. Allí es que se dio cuenta, que pensar en su día exclusivo con su hija un turno fue un error. Era una oportunidad más de disfrutar de su pequeño huracán sin ninguna clase de interrupción.
 

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