Retrato de Belleza

Titulo: Retrato de Belleza
Autor@: JC Carter
Comentarios: [email protected]
Partes: 1/1
Parejas: Nick/?
Censura: todos
Legalidades: no los conozco, no es verdad.
Advertencias: het, ¿ahora si puedes ver a través de los ojos de otra persona?

Clic, clic, clic

-Ahí está ese ruidito otra vez, dime que lo escuchaste Alex-dijo Nick, un poco incomodo.

-No, Nick, no escuché nada, solo estás estresado-dijo tomándole la mano por encima de la mesa- mejor apaga el celular y comamos tranquilos.

-Pero… es el sonido de una cámara, estoy harto de que me tomen fotos-se quejó apartando la mano y pasándosela por el recién cortado rubio cabello.

-Solo estás paranoico, tranquilízate y come-respondió AJ sonriendo a la mesera quien acababa de traerles la orden.

-Bien, pero te digo que desde hace tiempo me están siguiendo.

AJ hizo un gesto con la mano como tratando de borrar las palabras de su joven amigo.

 ***

Estaba sentado en el patio de atrás de su casa cuando escuchó el ruidito otra vez.

Clic, clic, clic.

-Ya no aguanto más, voy a ver quien es el maldito que no me deja en paz…

Bajó las escaleras que daban hacia la playa para encontrar nada más que un rollo sin revelar cubierto de arena y huellas que dejó el escurridizo paparazzi cuando salió corriendo.

Devolvió sus pasos hasta la terraza otra vez y se sentó en la mesa de nuevo, llevándose el vaso de agua helada a los labios mientras con la mano desocupada le daba vueltas al rollo.

 ***

-Seguro, señor, en una hora como máximo está revelado el rollo, si quiere se lo podemos enviar a su casa.-dijo el jovencito detrás del mostrador en el estudio fotográfico.

-No, gracias yo paso por el en una hora.-sacó la billetera del bolsillo de atrás del pantalón y sacó un billete de cincuenta dólares, pasándoselo al muchacho dijo-¿Cuánto es?

-Depende de cuantas fotos salgan, por eso es mejor que pague cuando le entreguemos el rollo revelado.

-Bien, entonces vuelvo en un rato.  Gracias de nuevo-guardo el billete en uno de los bolsillos de adelante y se puso las gafas oscuras sobre la nariz antes de salir del local.

No quería abrir el sobre, se sentía como viendo algo que no debía, pero las fotos eran suyas… así que tenía todo el derecho de verlas

Abrió el sobre y lo primero que vio fue sus ojos, no tenía la menor idea de que fueran tan azules.  En la foto estaba mirando directamente hacia la cámara sin saberlo, la foto era un poco vieja, ya que todavía había largos mechones de cabello casi platino enmarcándole la cara bronceada.

Era un acercamiento a su rostro y se le notaban las pequeñas pecas sobre la nariz.  No tenía una gota de maquillaje y se veía bien.

Pasó a la siguiente y se asombró de ver la expresión de dolor en su propia cara, por lo que veía alrededor de si mismo, estaba en el auto, afuera de un edificio, que reconoció como el edificio de MTV en New York, no recordaba cuando fue, o tal vez no quería recordar.

Eran aproximadamente cincuenta fotos, tomadas con un rollo profesional, lo mismo la cámara, por lo que dudaba que fuera una fan.  En cada foto veía un lado de si mismo que no conocía y en algo que se había convertido, un hombre cínico e hipócrita, reconocía que ninguna de las sonrisas que se veían en las fotos era verdadera, eso lo golpeó duro y lo único que pudo hacer fue sentarse en el borde de la cama y taparse el rostro con las manos.  La depresión volvía.

 

Cuando las lágrimas pararon, bajó a la  terraza y observó el ocaso…

“¿Qué ha pasado conmigo?”, “¿Qué me he hecho?”, “¿Qué me han hecho?”, eran preguntas que le rodaban en la cabeza mientras observaba el sol esconderse en el mar en el horizonte.  “Si yo pudiera hacer lo mismo, solo desaparecer en el mar… a nadie le importaría, ya no tengo nada que me ate aquí”  Después que estas palabras salieron de su boca en un silencioso llanto sintió ganas de golpearse a si mismo, no podía renunciar a todo.  Estaban sus hermanos, sus padres, el resto de su familia, los chicos, sus amigos… se sentía tan feo… Y entonces escuchó el ruido de nuevo.

Clic, clic, clic.  Le causó gracia y sonrió… verdaderamente, la primera vez en mucho tiempo.

 

 

A la mañana siguiente llamó a todos, a sus padres, a sus hermanos, a los chicos y los citó el sábado allí en su casa de Marathon, para un almuerzo en la piscina, Kevin lo ayudaría con la comida y Howie con las bebidas mientras el resto disfrutaba del sol en el patio.

Pasó todo el resto de la semana planeándolo todo, compró carne para un mes, cervezas, refrescos, pasabocas, dulces para los niños, todo lo que le cruzaba la mente, y cada vez que escuchaba el clic de la cámara, sonreía.  Le hacía feliz pensar que le importaba tanto a alguien que no hacía otra cosa que perseguirlo y tomarle fotos.  Se sentía bello, algo que le parecía más gracioso aún, cuando sabía que de bello no tenía ni la punta del cabello.  O eso creía.

 

El sábado llegó y todos los que significaban algo para él vinieron, con sonrisas cálidas en los rostros y abrazos que lo hacían sentir bien de nuevo y no solo como siempre creía que estaba.

-Nicky, que bien te ves- dijo Kristin en cuanto cruzó la puerta y lo abrazó fuerte, tanto tiempo que no se veían-Completamente hermoso.

Nick se sonrojó.

-No digas tonterías Kris,-la apretó aún más fuerte y la dejó ir.

Kevin y ella eran los únicos que faltaban, los llevó hasta el patio y se tomó un instante para observar todo a su alrededor.

En la piscina estaban Aaron, Angel, Leslie, BJ y AJ jugando en el agua, sus padres estaban sentados con Brian y Leighanne contemplando a Baylee, Howie, Kevin y Kristin estaban parados alrededor de el asador discutiendo de cómo sería mejor encenderlo, y él mismo estaba parado en el marco de la puerta con una gran sonrisa en la cara sintiéndose feliz.

 

 

La tarde pasó sin contratiempos y no escuchaba el clic de la cámara, echándolo de menos, cuando escuchó el timbre de la puerta delantera sonar.  Se disculpó unos momentos y salió a ver quien era.

La visión que lo recibió en cuanto abrió la puerta lo dejó sin aliento.

Una trenza larga y gruesa de negro cabello se movía de un lado a otro de una cadera redonda cubierta por un pantalón negro hasta las rodillas, lo que le permitía darle una mirada a las pantorrillas fuertes y a los pequeños pies protegidos por sandalias de cuero.  Llevaba cargado al hombro un bolso grande que tapaba la mayor parte de su camiseta verde oscuro, y tenía los brazos en la parte de adelante del cuerpo como si cargara algo.  Tarareaba una canción.  Se despejó la garganta y ella volteó con una brillante sonrisa en la cara, las mejillas sonrojadas y una chispa alegre brillándole en los ojos grises.

-Hola-dijo ella con voz suave y alegre.

-Hola-respondió Nick un poco distraído observando la gran cámara CANNON que colgaba del cuello de aquella mujer tan bella.

-Ya sabes quien soy, ¿cierto?- le preguntó inclinando la cabeza hacia un lado.

-Si, pero no sé tu nombre-le dijo sonriéndole.

En ese instante ella soltó el libro grande y forrado de cuero verde oscuro, lo puso sobre el piso y del bolso sacó una Polaroid y le tomó una foto a Nick, a quien esto solo le causó más gracia aún. Seguida por otra y otra hasta que Nick le puso una mano sobre la cámara sin tocarle, ella se retiró el aparato de la cara y la guardó de nuevo en el bolso.  Se sentó en el piso y abrió el libro en la primera página y retiró el plástico protector.

Nick se sentó junto a ella y la observó intrigado de ver lo que hacía.

Ella recogió cada una de las fotos que cayeron al piso, las sacudió y las puso, una a una sobre el papel blanco y las cubrió con el plástico.  Después cerró el libro y volteó a mirar a Nick a los ojos y extendió una mano.  Nick la tomó, la apretó y la soltó.

-Mi nombre en Jera, y te estarás preguntando que hago aquí.

-Precisamente esa era mi próxima pregunta.

-Estoy aquí para entregarte algo que aunque yo hice, te pertenece a ti.

-¿Y qué sería?-preguntó sonriéndole de nuevo, había algo en esos ojos que le daba un calorcito adentro.

-Esto-le entregó el libro verde- es un álbum de fotos, tuyas.

-Eh, ¿Por qué?-preguntó abriéndolo, pero la mano de ella lo detuvo.

-Porque a veces nuestra visión de nosotros mismos no es lo suficientemente objetiva.

-No entiendo.-la miró y ella rió entre dientes cerrando los ojos, “que adorable” pensó Nick.

-Sé que últimamente has estado deprimido y no pretendo que me digas porque, solo quiero darte este álbum para que veas como te veo yo, y millones de personas afuera en el mundo.

-Sigo sin entender nada.-se encogió de hombros.

-A veces cuando nos miramos a nosotros mismos solo vemos nuestros defectos, lo que no nos sirve y de lo que no sabemos como deshacernos.  Por eso necesitamos vernos desde los ojos de otra persona para ver cuan hermosos somos.  Tú eres hermoso para mí, y para muchas más personas que tal vez no puedan tener la oportunidad de decírtelo, por eso te seguí, te acosé y perdí uno de los mejores rollos que he tomado.

Esto último le causó gracia a Nick y le entregó el álbum.

-Espérame un momento, ya vuelvo.- entró en la casa y buscó el sobre.  Cuando lo encontró, volvió a salir y se sentó, entregándoselo a Jera.

-Aquí tienes.-ella lo tomó y sacó un libro igual solo que de color violeta y lo abrió.

-El verde es tuyo y el violeta es mío-rió abriendo el sobre y separando las fotos.  Las en que Nick se veía triste, las tomaba para si y las en que se veía un poco feliz las ponía sobre el libro verde.

En un silencio muy confortable pegó cada una de las fotos y empezó a tararear la misma canción otra vez.  Cuando terminó, le entregó el libro verde de nuevo a Nick y guardó el violeta en el bolso.

-La verdad, nunca pensé en terminarlo y entregártelo.

-¿Por qué?

-Porque creí que nunca volverías a sonreír de nuevo- rió y se levantó.

-¿A dónde vas?-preguntó Nick preocupado.

-Mi trabajo aquí ya terminó, así que me voy a casa.

-Quédate y déjame pagarte.-estiró la mano para detenerla pero ella la tomó entre las suyas.

-No, Nick.

-¿Pero por qué?

-Porque yo no vine aquí esperando que me pagaras.

-Entonces quédate por que quieres.

-No sabes cuanto quiero quedarme, pero no puedo.

-Por favor…

-No, Nick, solo…no.

Se acercó a él sin soltarle las manos y lo besó en los labios, después lo dejó ir y le sonrió una vez más, volteó y se fue caminando y tarareando la misma canción otra vez.

Se quedó allí sentado hasta que Aaron salió a buscarlo. Otra sonrisa floreció en sus labios.

-¿Qué pasa Nicky?-la preguntó sentándose a su lado.

-Nada Airboy, solo retratando la belleza del ocaso en mi cabeza.-Aaron lo miró como si estuviera loco.

-Mejor vamos a adentro, del patio se ve mejor.

Y tenía razón.

 

FIN.

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