One Last Breath

Titulo: One Last Breath.
Autor@:
Norma McLean
Comentarios:
[email protected]
Partes:
1/1
Parejas:
Nick/?
Censura:
todos
Legalidades:
no los conozco, no es verdad.

Advertencias: het.
Notas:
Dedicada a Dunia Planaguma.

-No me digas nada, lo nuestro no va para ningún lado con esta desconfianza. Pensé que me amabas, pero no es así. –la chica le gritaba, pegándole y diciéndoles las verdades a su esposo.

-¿Por qué no te calmas? En la casa podemos hablar mejor. Estas pensado mal. ¡Deja esos malditos celos!–le grito el chico.

-¡No tengo nada de que hablar contigo! ¡Ve mejor y te acuestas con la otra!....Déjame acá. No iré a esa casa.- amenazo cuando empezaba a abrir la puerta del carro.

-¿Qué haces? ¿Estas loca? ...-el chico la cogió del brazo antes de que cometiera alguna locura. La chica lo miró, si, estaba actuando inmaduramente.

-¡Suéltame! ¡No quiero que me toques!-ella trataba de safarse de el, el tenía mas fuerza, y no era capaz de escapar de aquella mano.

-¡Amor, por favor! Hablemos en la casa-la cchica forceo con el, se soltó y cuando volteo a verlo. Una luz la cegó.

 

************************************

-Ok, ya terminado esto, podremos seguir con el siguiente contrato- Dunia caminó por su oficina algo estresada con tanto trabajo. Los empresarios habían dado por fin la última palabra. Habría un tratado de libre comercio entre Estados Unidos y España. Se bajarían las barras arancelarias, y todo estaba listo para que los nuevo productos entraran y salieran de ambos países.

-¿Sra. Planaguma, ya se va?-le decía su secretaria, entregándoles unos papeles.

-Si, Jenny. Voy a salir a cenar con unas viejas amigas, así que no tengo mucho tiempo.-la chica firmó aquellos papeles. Tomó su bolso, y salió directo para el parqueadero.

 

Eran exactamente las siete de la noche con diez minutos pasados. Estaba tarde para su cita. Había aprendido que en su profesión nunca se llegaba tarde a nada. Y esta vez no sería la excepción.

 

-¡Maldito trafico!.....-miró para atrás, y el carro que estaba detrás le pitaba desesperadamente.

 

El carro seguía con su pitada. Ella estaba desesperada. Se bajo del auto, al parecer había un accidente en plena noche de otoño. Estaba haciendo un poco de frío ya. Pronto llegaría el invierno.

 

-¡No puedo quitarme de la vida y darle paso, así que aguántese, que yo también tengo cosas importantes que hacer!.-le gritó audazmente sin importarle nada. La persona que venía manejando la miró matándola con la mirada. Ella se volteó, y se fue. Pero alguien la hizo girar bruscamente.

-Se que no puede quitarse de la vía, yo también tengo cosas que hacer, pero no me estoy bajando del auto en plena vía, a insultar a alguien. Tenga modales para una mujer como usted.-el chico la miró, era bella. Pequeña, cabello rizado claro, y unos grandes ojos negros.

-¿Quién se cree?-le retó la chica.

-Nadie, solo un transeúnte normal, que tiene derecho a reclamar para que le den paso.-la chica lo miró con odio. Sonó el celular del chico. Y el se fue hablando sin impórtale la presencia de ella.

-¡Es un idiota!-le gritó por último, el se giró, le sonrió y se metió en su auto. Ella sintió aquel frió, e hizo lo mismo que él. Aquellos ojos azules ....no la dejaban en paz.

 

Después de varios minutos, el carro que estaba detrás violo la calle y se subió por la calera que divide la autopista y se devolvió por el otro lado, desapareciendo.

 

-¡Hasta que me libre de el!-contaba ella, mmedia hora más tarde a sus amigas, en el restaurante Italiano donde habían quedado. Todas se rieron.- Bueno, pero yo ya conté mucho de mí. ¿Qué ha pasado en sus vidas?.

-Pues yo me casé con Alex y forme una gran familia.-Dunia miró a Emy muy feliz.

-¿Cuándo vendrá?-preguntó.

-Mar tarde lo verás. Además debe venir con los demás chicos.-completó Dalia, quien tenía una bella niña de no más de dos años en sus brazos. Bella imagen de su padre. Kevin Richardson.

-Oigan y ¿Norma?-preguntó ella dándose cuenta que una de ellas faltaba. Vanesa le iba a contestar, pero ella se adelantó- ¡Llegando tarde como siempre!

-Pues verás que no, esta muy juiciosa. Desde que esta con Brian, todo ha cambiado en ella. Es más cumplida. Y adora a Baylee.-le relató Vanesa Dorough por fin, antes de que ella sacara conclusiones.

-Me imaginó.–las chicas la miraron.

-Y ¿Novios?-preguntó Dalia. La niña ya se había dormido.

-Nada, chicas. Ahora no estoy para eso. Ando demasiado ocupada para estar pensando en el amor.

-Pero algo debiste tener.

-Si, obvio que he salido con muchos hombres. Pero nadie me llena.

 

Un alboroto se formó en la puerta del restaurante. Los chicos habían llegado. Saludos fueron y vinieron. Norma venia con ellos. Y traía a el niño de Brian en sus brazos. Dunia saludo a su amiga, y vio que alguien le sonreía también.

 

-Mira, el es el mejor amigo de Brian.- la cchica lo miró horrible. El chico le dio la mano, y la besó.

-Mucho gusto. Nick Carter-el se presento y se sentó en la mesa. Dunia hizo lo mismo.

 

Se le había dañado la cena a ella. Jamás había pensado que el odioso del auto fuese un amigo de sus amigas.  No hablo para nada con el, en toda la cena. El había tratado de entablar algo, pero ella sacó la más vieja excusa. Estaba algo cansada. Se despidió y se fu muy temprano del lugar. Cuando llego a su casa se bajo del auto. Se acomodó el abrigo. Predio la luz de la entrada, y entró a su casa. Se cambio de ropa. Había sido un día largo. Intentaba dormirse, cuando el teléfono sonó.

 

-¿Si?

-¡Pensé que estabas dormida!-le dijo un voz irreconocible para ella.

-¿Quién habla?-pregunto sorprendida, levantándose de un salto.

-¡Tan mal te caí, que ni te acuerdas de las personas que conoces apenas unas horas!-le dijo el chico riéndose sonoramente.

-Mire estúpido, no se que intenta, ni como conseguiría mi teléfono, pero me esta hartando. Estoy muy cansada como para atenderlo-la chica le colgó el teléfono. Lo desconectó y se volvió a acomodar.

 

Media noche era, cuando llamaron a su puerta. ¿Quién diablos podría ser? ¡Era para matar a la persona que estuviera haciendo eso!.

 

Bajó hasta la sala, quitó la seguridad y vio por la ventana. No podía creer ver a Nick, en medio de la calle. No le abrió. Se estaba arrepintiendo. A esa hora, estaba haciendo demasiado frió, como para dejarlo ahí. Y el no tenia intenciones de irse.

 

-¿Qué quieres?-le dijo cuando, lo dejo entrar.

-Me vare-la chica soltó una carcajada muy fuerte.

-¿Me estas diciendo que te varaste preciso al frente de mi casa? ¡Por Dios, quien te creerá ese cuento! Lo único que quieres es molestarme y lo estas consiguiendo.-le dijo secamente.

-Estoy hablando enserio, Dunia.-el chico le dijo con algo de pena. Ella estaba cambiando de parecer.

-Y ¿Qué estabas haciendo por acá?-se sentó en el sillón al frente de el.

-Pasaba por acá....Ok, esta bien, parecerá estúpido, pero vine escoltándote-la chica lo miró con una ternura, que hizo que el se sonrojará.

-Gracias-se paró, y caminó hasta el. Se agachó, lo abrazó. -¿Qué le paso a tu carro?.-dijo ya un poco más calmada, viéndolo que estaba diciendo la verdad. Al saber de ese bello gesto que nadie había hecho por ella.

-Me quede sin gasolina. Y bueno, a esta hora no pasan carros hasta mi casa.-la chica lo miró.

-¿Te llevo a algún lado?

-No se, mi casa esta muy lejos. ¿Me podrías llamar un carro? Me quedo en la casa de Howie, que es la más cerca.

-¿Como se te ocurre? Acá hay muchas habitaciones. Quédate conmigo.-El la miro, era increíble que esa noche se hubieran conocido y ya pudieran dormir bajo el mismo techo.

-Gracias.-se paró, le ayudo a ella y se fueron gradas arriba.

-¿Por qué?

-Por dejarme quedar, y bueno...-se rascaba la cabeza- que pena la molestia.

-No te preocupes....Hasta mañana-la chica se aparato de el, camino hacia el cuarto general. Y volteó a mirarlo. El estaba apunto de entrar al cuarto- Perdóname...-el la miro extrañado- te trate muy mal esta tarde, es que hoy fue un día horrible.- El chico hizo un gesto gracioso. Ella le sonrió y entró a su cuatro sin antes voltearlo a ver de nuevo. Y el la estaba viendo.

-Buenas noches...-el le contesto, y cada unno entró tímidamente en su habitación.

 

A la mañana siguiente. Ella despertó, lo buscó y no lo encontró. Entró a la cocina, y allí el tenía dos desayunos listos.

 

-Espero que te guste, me esforcé mucho.-ella le sonreía por aquel gesto.

-Gracias.-se sentaron a desayunar. Y el silencio los rodeo.

-¿Tienes que trabajar?-preguntó el rompiendo el encanto.

-Si, desgraciadamente.

-¿Acaso no eras la presidenta de la compañía?

-Que bien estas informado.

-Si, pero es que es la verdad. Tienes derecho a tener un día de descanso.

-Ok, lo acepto, pero ¿Que quieres que haga acá encerrada?.-le pregunto mirándolo. Nick tan solo alzó una ceja.

 

Y Nick tuvo la mejor idea. Aquel día ninguno se acordó de su trabajo. Estuvieron los dos juntos. Y así fueron por aquel largo invierno, en donde iban al trabajo y en las noches salían a pasarla bien. Simplemente se habían convertido en los mejores amigos.  Paseaban por la cuidad, como si fueran amantes, cosa que no lo era. Eras dos personas que querían ser felices, pero que no querían darse una nueva oportunidad en el amor, o no querían perder aquella bella amistad, por confesar sus sentimientos al otro.

 

-¿Qué me monte en esa cosa?-Dunia miraba aquel yate, en plena luna llena.-Ni loca. ¿Y si nos quedamos por allá?-sus piernas temblaban.

-No va a pasar nada. Ven-le acercó su mano.-Dunia, no pasa nada.

 

Ella confiaba plenamente en el. No estaría en peligro con el a su lado. Jamás.

 

-¡Dunia!-la chica lo miró.-Te traje acá, porque quería que supieras algo...-ella lo miro extrañada.

-¿Qué quieres decirme?-el miró hacia el mar, que se perdía entre su profunda penumbra. El la llevo hasta la punta delantera del yate. Allí la abrazó, y la acerco hacia el. La tenía abrazada por la espalda, mirando hacia la luna. Y en su oído solo se escucho la bella melodía de su voz.

 

No encuentro la manera de salir

de esta situación que me tiene reprimido

con mas de 12 meses sin oír un te quiero corazón

ya no se como decir amor

me canso de buscar y no encontrar

a la niña de mi sueños

con alma de viento y ojos de cielo

que tenga su carita de ángel blanco

y una hoguera en el pecho

que diga cariño en vez de desprecio

 

Que me sorprenda con un beso

que no me deje respirar ni un momento

que me abrase con tal fuerza que me haga soñar

que siempre me diga mi amor...

 

Que me tome de la mano

sin yo tenerlo que pedir

que me escuche a lo que tenga que decir

que tenga madurez en su persona

y que tome decisiones haciendo lo aburrido en diversiones

que cuando llore me limpie las lagrimas

y me abrase con ternura

que me diga calma estoy aquí

que siempre este conmigo día y noche

en las buenas y en las malas

en campo traviesa y agua salada

 

Que me sorprenda con un beso

que no me deje respirar ni un momento

que me abrase con tal fuerza que me haga soñar

que siempre me diga...mi amor...

 

 

-Te quiero, mi niña-ella se sintió morir, quería escuchar esas palabras hacia mucho tiempo.

-¿Estoy soñando?-dijo a punto de soltar a llorar.

-No, y por favor no llores, créeme que fui difícil decidirme, no quería perder tu amistad.-ella le regreso la mirada. Y lo abrazó.

-Te amor, Nick. Te amo.-Nick, sonrió para el, y la beso.

-Mira quiero que acá en frente de esta bella luna, Te prometo que siempre te voy amar, pase lo que pase.-la chica lo abrazó, y lo beso de nuevo.

-Yo también lo haré Nick. Donde quieras que estés. Te amaré.

 

La besó, la beso mucho, tanto que se perdieron entre caricias, besos dulces, miradas tímidas y tiernas. Y ninguna palabra por delante. Con sus miradas entendían, lo que el otro sentía. Y la noche tomó su curso durante horas eternas.

 

No duraron en contraer matrimonio. ¿Por qué esperar mas?. Sus amigos estaban felices por ellos. Eran un bella pareja. Pero siempre te van a poner a prueba....y creerás poder salir de ellas....hay veces que no resultan así.

 

-¿Nick?-Dunia encontró a su esposo hablando con una esbelta rubia. La chica confiaba plenamente en el. Pero aquella chica no tenia pudor de ella. Ella retrocedió unos pasos, había ido hasta allá, para contarle la nueva noticia. Algo que los uniría por siempre. Pero una estupidez se paso por su mente. Estupidez, que la atormentaría por el resto de su vida, si no lo escuchaba.

-¡Dunia, por favor! No creas lo que piensas....-el chico retiro a la rubia, salió detrás de su esposa. Llorando sentada a la entrada de la estudio de grabación, donde se encontraba.

-Me voy Nick, me voy....no tengo nada que hacer....-salió corriendo de nuevo, pero Nick, la cogió y la llevó hasta su carro. Y encamino a su casa. Lugar donde jamás llegó. Porque algo ajeno a ellos, se interponía en su felicidad.

 

Créanme, el porque de esta historia es verdadera. Siempre creemos que las cosas siempre van a estar ahí....pero cuando no pensamos en eso, lo pierdes....y jamás podrás volver por ellas....porque hacía rato se habían ido, y tu ni te enteraste.

 

******************************************

-¡Rápido, a cuidados intensivos!

 

-Se nos va.....este muchacho se nos va.....Dios no......

 

-Aire, intentemos lo ultimo.....

 

-Nada, lástima, un chico tan joven y con tanta vida.....

 

La ambulancia corrió lo mas que pudo. pero el cuerpo de Nick Carter, yacía en alguna de la habitaciones del hospital.......

 

******************************************

 

-¡Nick! ¿Por qué me dejaste, mi amor? ¿Por qué no te escuche?-la chica miraba aquel mar, arrepentida, triste y desconsolada acariciándose el vientre, aquel mar donde el le había prometido su amor eterno. Amor eterno, que estaría esperando por ella en algún lugar del cielo. Donde aquella luna llena, le daba a entender que el siempre estaría a su lado, cuidándola, y protegiéndola de todo peligro, y no solo a ella. Al hermoso niño que venía en camino.

 

Nick Carter había desaparecido de la tierra, pero de la mente de ella nunca desapareció........

 

FIN.

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