Lluvia de Noviembre

Titulo: Lluvia de Noviembre
Autor@: JC Carter
Comentarios: [email protected]
Partes: 1/1
Parejas: AJ/?
Censura: todos
Legalidades: no los conozco, no es verdad.
Advertencias: het, UA(universo alterno), drama... mucho drama.

Notas: canciones usadas en esta historia “Hello” y “My  Inmortal”  de Evanescence y “Stand here with me” de Creed.

La lluvia de noviembre caía y frías gotas se colaban por el cuello de la camisa del joven Mclean, quién caminaba por el patio del internado con camino a la capilla donde se estaba llevando a cabo el velatorio de aquella muchacha que él creyó era el amor de su vida, pero un giro de la rueda que llamamos vida se la arrebató de las manos, y sin darse cuenta se quedó vacío.

Amargas notas del piano se deslizaban por las paredes de la antigua iglesia y la voz dulce de su compañero de cuarto, Nick, se elevaba entre las demás en el coro.

Cantaban una canción que le hacía sentir como si una enorme y fría mano entrara en su pecho y le apretara el corazón. Se sentó en la última de las bancas y se acomodó los lentes sobre el puente de la nariz tratando de sostener las lágrimas que se le acumulaban en la parte de atrás de los ojos. Se perdió en la música y apoyó la cabeza en el espaldar de la banca.

Playground school bell rings again

Rain clouds come to play again

Has no one told you she’s not breathing?

Hello, I’m your mind giving you

Someone to talk to

Hello...

 Lentamente, una lágrima empiezó a rodar en su mejilla, seguida por otra y otra más.

Pronto, se encontró callando doloridos sollozos y retirándose los lentes que ahora estaban mojados con sus lágrimas.  Levantó la vista y otra lágrima escapó sus ojos: en frente del altar había un sarcófago de madera, pequeño y perfecto, donde imaginaba, estaba ella con el antes sonrosado rostro ahora pálido como la nieve, sus hermosos ojos verdes cerrados y el vivo cabello rojizo ahora inexistente.

Se preguntaba en silencio por qué se la habían quitado, ella tan joven, tan bella, tan inocente.

La voz de su amigo le retumbaba en la cabeza haciendo que las lágrimas siguieran brotando, sin parar.   Ahora el piano era más lento y no tan amargo, era más suave, como sus manos… tan blancas y suaves como la nieve pero cálidas como la primavera.

Recordaba su sonrisa que solía hacerlo feliz hasta en los peores momentos, como el sol de verano, la forma en que los rizos de rojo cabello escapaban de la cola de caballo que los controlaba, las chispas en sus ojos verdes después de los besos robados que compartían en la parte de atrás de la biblioteca; el sonido dulce de su risa en los recesos entre clases cuando se encontraban en el patio de juegos y el la perseguía hasta quedar sin aliento.  Todos aquellos bonitos momentos que ya nunca volverían.

Con las notas del piano recordaba también los momentos no tan bonitos, como cuando su madre la amenazó con retirarla del internado si seguía viéndolo, las lágrimas que él con cariño y besos secó, los sollozos que acalló, el tembloroso cuerpo que calmó con sus abrazos; la voz de Nick ahora acompañado de Brian, su otro compañero de cuarto, y violines  seguía taladrándole la memoria, y las letras de aquella triste canción se le deslizaba alrededor del corazón.

 

When you cried I’d wipe away all of your tears

When you’d scream I’d fight away all of your fears

And I’ve held your hand through all of these years

But you still have all of me.

 

Se pasó las manos por la cara secando las lágrimas que seguían brotando sin poderlas detener, y después vio con claridad que las cosas, casi al final no habían sido tan buenas.  El dolor que ahora acechaba su alma era aún más profundo que cuando ella le dijo que se iría y no volverían a verse, ocultándole la verdadera razón de su partida.

Entre ellos no hubo comunicación por cerca de tres meses en los cuales AJ la esquivó, la evitó y recibió un frío golpe que lo dejó sin respiración la última vez que la vio.  Su cabello estaba cubierto por un sombrero, su rostro estaba pálido y seco, su sonrisa ya no existía, y lo peor era que sus ojos antes verdes y brillantes, se habían tornado casi grises y estaban cubiertos por círculos oscuros que los hacían ver como posos de aguas heladas.  Estaba delgada al extremo y no entendía como era posible que una persona de belleza tan pura pudiera cambiar tanto. 

Un día, Howard, uno de los maestros lo llamó a su oficina y le entregó un sobre, en el cual se encontraban un mechón de cabello rojo y rizado, un listón verde que reconoció por haberlo visto el día que él se le declaró, y una hoja de papel, la misma hoja de papel que apretaba mientras las voces de sus compañeros retumbaban en la capilla, la misma hoja de papel que le explicaba porque se había ido y por que prefería haberlo dejado sin decirle nada en lugar de explicarle todo y permitirle sentir lástima por ella.

Abrió la hoja, ya ajada y arrugada de tantas veces que la había leído hasta memorizar cada palabra y la leyó una última vez.

Alex:

Si estás leyendo esto es porque probablemente ya no estoy presente.

Me refiero a que mi alma abandonó mi cuerpo.

He llorado hasta mi última lágrima por el horrendo Final de mi vida,

Estoy triste más que todo porque tuve que mentirte y sé que ahora me odias.

La vida nunca es justa y conmigo se ensañó desde el día de mi nacimiento.

Tengo una enfermedad que lentamente acaba con mis ganas de vivir.

Y ahora ya no tengo vida, se me esfumó.

La leucemia no es lo que me tiene así, es el remedio.

La quimioterapia me arrancó hasta el último cabello que tenía en el cuerpo, por eso, en cuanto me enteré, me corté el rizo que te gustaba y lo envolví en el listón verde que tenía puesto el día que me pediste que fuera tu novia.

Te habrás dado cuenta de que  te los entregaron y quiero que me hagas un favor,

Cuando vuelvas a Orlando, quémalos y arroja las cenizas al mar.

¿Harías eso por mí?

Además de dejarme calva, la quimioterapia no me permite comer, y aunque no coma he vomitado sin parar por los últimos cinco días, ya no me queda fuerza y aprovecho mi último suspiro para decirte que:

Aunque me fui, siempre estuve acompañándote

Mi corazón no ha dejado de latir porque aún guarda la esperanza de verte una vez más

No importa si la gente dice que aún soy muy joven pero yo sé que te amo, te amé desde el primer día que te vi  y te amaré hasta el fin del tiempo, no digo que hasta el final de mis días porque está muy cerca y este sentimiento es demasiado grande para suponer que se evapore en tan poco tiempo.

He intentado soportar todo esto para estar contigo otra vez, pero no puedo, es más fuerte que yo, y aún así moriré, no, no moriré, me iré sabiendo que hay una persona que me quiso tanto o más de lo que yo le amo. Y soy feliz, porque sé que tu grande y hermoso corazón guarda recuerdos de cuando estábamos juntos, de las sonrisas, las lágrimas, las caricias, los abrazos, los besos, todo lo que compartimos.  Quiero que me recuerdes como solía ser y no como me veo ahora.

Espero que aún me quieras un poquito y te pido desde el fondo de mí corazón que no permitas que tus divinos ojos oscuros derramen lágrimas frías por mi, frías como la horrible lluvia de noviembre, esta horrible lluvia que me impide seguir luchando, esta maldita lluvia que me aleja de ti.

Y lo último que me queda decirte es que aunque mi alma abandonó mi cuerpo, no se evaporó, mi alma se queda aquí, cuidando de ti, dándote todo el calor que necesites ahora que viene el invierno,

Mi alma se queda contigo en tu corazón, en donde está el mío también porque tu, ladrón, te lo robaste y al fin de cuentas, tu tienes todo de mí.

Te amo, y te amaré siempre

Sé feliz, no permitas que tu corazón se enfríe

AMY.

 

Después de haber llorado sin parar, sus ojos se sentían pesados, su cuerpo estaba entumido debido a la lluvia que se coló entre su uniforme.  Secó sus lentes, se los puso y se levantó.

Caminó hasta la primera fila, le dio el sentido pésame a la familia de Amy y se posó junto al profesor de música, Kevin y le pidió un favor.

-Profe, ¿será que le puedo cantar una canción a Amy?

-Claro, Alex, si quieres los muchachos y yo te acompañamos.

-Gracias.

Nick, Brian, el profesor Howard y Kevin lo acompañaron mientras le cantaba una última canción a la que tanto amó, a quien siempre llevaría en su corazón.

 

You always reached down to me and help me belive

All those memories we share

I will cherish everyone of them

The truth of it is there’s a right way to live

And you showed me

So now you live on in the words of a song

You’re a melody

You stand here with me

Just when fear blinded me you taught me to dream

I’ll give you everything I am and still fall short of

What you’ve done for me

In this life that I live

I hope I can give love unselfishly

I’ve learn the world is bigger than me

You’re my daily dose of reality

You stand here with me

On and on we sing

On and on we sing this song

‘Cause you stand here with me.

 

Las lágrimas cesaron, el frío se desvaneció, la tristeza se fue.  Ella lo amó hasta el final, nunca dejó de amarlo, y él tampoco la olvidaría, siempre la llevaría en la mente, la recordaría a cada paso que diera, la extrañaría en cada sonrisa y la amaría más con cada lágrima que tuviera que derramar en el futuro, pero lo más importante era que sería feliz, por ella y por si mismo, porque si ella le enseñó algo fue que la vida no era nada si no la tenía, y como ella lo dijo, AJ la llevaba consigo en su corazón y jamás la dejaría salir de allí.

 

FIN.
 

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