La Foto Y Yo.

Autor@: Norma McLean
Comentarios: [email protected]
Partes: 1/1
Parejas: AJ/?
Censura: todos
Legalidades: no los conozco, no es verdad.

Advertencias: het.
Notas: Dedicada a Emilia Olea.

 

 

Una simple fotografía fue lo que quedo de aquel hermoso  romance que aun no ha podido olvidar ninguno de los dos.

-¿Qué haces aquí?—preguntó la chica, sorprendida, feliz por un lado, pero triste porque para ella ya todo había terminado mucho atrás.

-Te buscaba.-dijo el chico mirándola, recorriendo su cuerpo y guardándola en su mente.

-¿Cómo me encontraste?-siguió con el cuestionario.

-El viejo de las flores me contó...-el sonrió, y ella bajó la mirada, negando ese encuentro.

-Necesito hablar contigo- dijo el, acercándose a besarla. Ella se apartó, y el comprendió que algo pasaba durante ese tiempo.

Buenos Aires, esta igual a como la deje la última vez. Sus calles iguales o más bellas con sus alumbrados. Esta cuidad nos unió, y a la vez llevo este amor muy lejos.

Sabes muy bien que nunca ha sido tarde para volver a empezar, y te sigo queriendo. Estoy aquí porque más que nada quiero saber si tu amor no ha muerto, si en verdad lo llevas adentro.

Quiero saber de ti, si tienes las mismas ganas de continuar, quisiera escuchar de tus labios que si estando lejos pensaste en mí, nada me importa ya porque lo único que quiero es volverte a amar.

Mira mi niña, quiero tus besos y  tus miradas, eres lo más bello y más bonito que hay en mi alma. Tu eres lo que en mi vida siempre esperaba.

Quise encontrarte, para que me contaras tu vida, tus temores, todo lo que no he podido vivir a tu lado.

He recorrido todos los lugares posibles, todos aquellos lugares que junto caminamos, pero no te halle. La gente me comento que te fuiste de allí, que tu rostro se perdió.

-¡Si supieras cuanto te he extrañado, mi vida! ¿Dónde estuviste?- el chico miraba por el mar, aquel atardecer no era igual sin ella. Cuantas veces no vieron al sol desaparecer entre las aguas del mar.- ¡Te amo! –siguió su camino por la playa, tratando de hallarla, ella estaba a su lado, pero pareciera como sino lo estuviera.

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Estuvo recordando todo lo que habían pasado juntos en esa playa. Cuando fue la primera vez que la vio.

-¡Hola! Tus amigos se fueron....¿Por qué no fuiste con ellos?-preguntó ella.

-No me apetece, ellos son inseparables, prefiero esperarlos a que vuelvan de su paseo.-el chico volteó a mirarla, y quedó atraído por aquella desconocida.-...¿Me acompañas?

-Claro, si prefieres estar con una desconocida que con Brian y Nick en un bote....te acompañaré.-le sonrió, y se fueron por la playa y llegaron al pequeño muelle.

-Se ve que conoces algo de mi mundo...-dijo el mirando hacia lo profundo del mar.

-Puede ser, soy una seguidora del grupo hace un par de años.- ella sonrió al mar, y la volteó a mirar.

-Que bien, gracias....-la chica lo interrumpió.

-Emilia, pero dime Emy...así me llaman todos.-los dos estrecharon la mano, y allí el chico sintió un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo.

Quise encontrarte para sonreír. Las luces de esta cuidad nos volvió a unir, eso lo se. He caminado por ella, y te veo sonriéndome. Me la enseñaste muy bien. He estado ya tres veces con esta, pero la primera fue la mejor, te encontré, pero ya pareces que no estas.

Si no te encontraba estaría feliz porque si me muero, al cielo me llevaré tu amor como lo mejor que me haya pasado.

Seis años han pasado, y no te he podido olvidar. Fui al bulevar, al pequeño bar cerca de tu casa...

-No importa como bailes esto, acá no hay nadie que te conozca, excepto por mi-los dos sonrieron.

-No es eso, es que me encanta bailar, pero esta música no se me da de a mucho. 

Cuando baile esa pieza de Tango contigo, tenia una gran pena. No pensé que fuera tan malo en eso, pero valió la pena haberte tenido esos tres días conmigo. Hicimos tantas cosas, que es increíble de creer. Aquel árbol....

-Cuando me enamore de alguien, lo sabré desde el primer instante, pero eso estará muy lejos-me lo dijiste con tal ternura, que me hiciste estremecer.- Esa persona con la que me entregue en cuerpo y alma esta muy cerca, y a la vez muy lejos de mí.- me estabas comenzándome que me amabas, eso lo había sentido, yo también lo estaba, estábamos muy cerca si, pero realmente no estábamos muy lejos. No te iba a dejar así.

-Emilia...-me miraste, y te bese, no me pude contener más.

Largo, suave y tierno. Tres cosas que nadie más me lo ha dado en una cosa tan grande. Tus labios y mis labios. Allí sentado en aquel árbol te tenia abrazada, y te quedaste dormida en mis brazos, con una sonrisa en tus labios. Y quise saber que soñabas.

Te levanté entre mis brazos, y te llevé al auto. Te despertaste y volviste a sonreír. Nos besamos de nuevo y no quería soltarte. Eras tan pequeña en ese entonces, eras mi niña, mi adoración, esos 16 años brillaban en una juventud hermosa. Quise ser parte de eso y me permitiste entrar en tu corazón. Esa noche te quedaste en casa de tus padres. Al otro día, estarías conmigo, y no querías que ellos te dijeran un no como respuesta. Me diste un ultimo beso y te entraste.

Esa noche para mi fue eterna, cada minuto era una hora. Llegue al hotel, hable con los chicos y me contaron el trajín del siguiente día.

-No Kevin, después del concierto, estaré ocupado-respondí gritándole, salí azotando la puerta, pero el me alcanzó.

-¡Solo es una pequeña cena! Después de eso te puedes ir a donde quieras, pero no vas a fallar. Acá se hace las cosas como son, te espero mañana temprano.-salió de la habitación y se fue, dejándome con mis pensamientos.

Me desesperaba no poder estar contigo todo el tiempo, ese domingo en la rueda de prensa, estaba perdido, los periodistas nos estuvieron cuestionando con preguntas de todo tipo. Hubiera querido salirme e irte a buscar, pero no fue necesario hacerlo. Estabas allí, preciosa te veías con ese vestido amarillo. La felicidad me irradia porque todos lo notaron enseguida, porque quise contestar todas las preguntas que quisieran, sabiendo que te veía no podía ya esperar. Se acabo y pude salir contigo, al menos a almorzar, hoy estoy en el mismo hotel, recorriendo los mismo pasillos que recorrimos años atrás, la misma mesa...

-Amor, quiero que sepas que jamás te dejare de amar-me diste un beso, y yo te di otro más profundo.

En esta mesa nos juramos amor...

-Yo tampoco, mi vida. Te amo – salimos de aquí para la piscina del hotel, caminamos, nos reímos y conversamos de toda nuestra vida. Cuanto he extrañado esto. Nuestras platicas. Todo.

Salimos al hotel, y te quedaste muda al ver el panorama de la cuidad. Saltabas de la emoción, y te echaste a reír como loca, siempre me he preguntado eso.

-¡Alex, esto es hermoso! ¡En mi vida había visto Buenos Aires así!-te tiraste a mis brazos, y me diste un beso.

-¿Quieres una foto?-te pregunte y asentiste.

Que bella foto. Tantas noches en vela he pasado viendo tu fotografía en mi soledad, para nuevamente volver a sonreír. Te abrazaste a mi, eras mas pequeñas que yo. Veo esa foto, y en el mundo me sonríe, simplemente porque estabas en ella. Es lo único que tengo de ti.

Esa noche el concierto fue excelente, entre la audiencia gritabas y coreabas todas la canciones. ¡Dios todas las canciones te las sabias! Y espero que hayas captado el mensaje, cuando te cante “If I Ever Fall In Love”, era para las Argentinas, pero en especial para ti. Era tuya y dice lo que siento. Todo ese momento fue mágico, los chicos no me negaron el favor, sobre todo Howie ¡Hasta hablo en español! Te vi llorar, y me dio ganas de tirarme a consolarte, pero en el intento me hubieran matado.

Una hora y media después de haber terminado, estábamos en mi cuarto, conversando sobre lo que habías hecho en el día, porque no habías podido tener el espacio, para hacerlo. Esa noche fue la mejor de mi vida, porque sentí tu cuerpo, tu aroma, tu amor y tu alma unidas a mi. Y allí te ame más.

No he podido olvidarme de tu amor tan puro y tan tierno, es como el instinto que Dios nos envió para hacer un mundo mas bello.

Aquel cuarto de hotel donde tu inocencia se quedó, lo estoy ocupando ahora, lo veo te y te siento allí, todos esos buenos recuerdos se quedaron no solo ahí, en mi cabeza duraran por siempre mi hermosa niña, que hoy esta convertida en toda una mujer.

Te pude sentir a mi lado, temblaba cuando te bese, llene tu cuerpo de mi amor, mis labios pudieron recorrerlo y sentiste por primera vez lo que verdaderamente era ser mujer. Y yo estaba feliz de ser el primero.

Mientras sepamos que no se acabe el sol, te amaré, este amor que siento por ti es eterno. No me importa morir, porque se que de tanto amor resucitaré, espero que no sientas miedo porque siempre te adorare y sabes que mi corazón vivirá por ti.

Espero que tu sientas por mi, el mismo amor que yo llevo en mi corazón, porque no te sientas atrapada por la ilusión de sentir siempre la ternura que yo te di.

El último día, fue el pero, ¿Quien diría que después de amarnos nos teníamos que despedir?. No lo soporte.

-Te voy a extrañar, Emy. Mi niña, espérame, que yo volverme y podremos estar juntos de nuevo- dijo el casi abordando el avión, la tenia abrazada.

-Lo haré, pero no por mucho tiempo....-el no la escucho, sabia que lo esperaría, pero que equivocado estaba.

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Emy lo miraba. El no sabía lo que había pasado en su vida, por aquellos largos seis años de espera...no lo sabia ni lo imaginaba. Ella lo había oído relatarle todo. Ahora ella tendría que hablar.

-No puedo estar contigo-le dijo mirándolo por fin, después de dudar varios segundos callada ante el.

-¿Por qué? ¿Acaso no prometiste que me esperarías?-dijo el algo incrédulo- ¿Qué paso?-le pego a la mesa.

-Entiéndelo, no podía esperarte toda la vida- ella lo había dicho, y no tenía nada más que decir. Después de un silencio eterno el no lo resistió más.

-Decías que yo era tu alegría, que por mi darías la vida, y ahora veo que te marchas de mi diciendo que el tiempo lo borro todo, y ya ves que en mi caso a sucedido al revés, y ahora es cuando más te amo.-por sus ojos ya brotaban unas lagrimas por el- No entiendo, no se como a mi me pudo pasar, se muy bien que el amor puede acabar, es la ley de la vida, y se que lo debo aceptar.... y no seré feliz lo se. Si no me quieres moriré, se va con tu adiós esta ilusión, derrumbas mi castillo de amor, que mala es la vida, te ha puesto en contra de mi por cosas que no son realidad, por esos es que te quieres marchar, te arrepentirás Emy, no hallaras jamás el amor que te di....-concluyó ahogándose en llanto el joven.

-No pude esperarte toda la vida, ya te lo dije, si , acepto que viví contigo los mejores momentos...pero, pensé que me querías, si me decías amar, porque hace tres años que volviste de gira, ni una llamada existió, te espere como lo prometí, durante tres años aguarde por tu llegada, pero en al gira Black & Blue mataste mi amor,.....ya no me necesitabas...la tenias a ella...-Emy no aguanto más. Y unas lagrimas aparecieron en sus ojos- Y la tuviste en tu problema, hasta te ibas a casar con ella, entonces ¿Para que estaba yo?

Me canse...y me volví a enamorar, fue difícil pero lo hice-dijo ya más calmada. El chico lloro con esa confesión, Estaba perdido.- Lo amo, tuve que pasara muchas cosas para poder estar ahora donde estoy y el siempre ha estado allí, además...estoy esperando un bebe de el...-soltó por fin su gran secreto, secreto que llevaría su nombre al ser niño, lo que al joven le cayó como un balde a agua fría, el la miró desconsolado.

-Sabes,.... lo mejor es dejar las cosas aquí, que lindo fue haberte conocido, no quisiera imaginar que un día....otro tus labios ha besado, no creo poder soportar no obtener tu cariño de nuevo...Emilia....Sería mi final...se que puedes estar dudando de mi amor, pero te puedo comprobar, que no habrá otra que pueda cambiar lo inmenso que ahora siento por ti, mi forma de amarte es algo que no puedo ni quiero comparar....no alcanzo siquiera a imaginar alguien como tu....-el chico se paró de la mesa, se iría de su vida- Adiós Emilia, y que seas muy feliz....pero una ultima cosas. El trato de tomar fuerzas. Olvídate de todo, pero jamás te olvides de mí- y acto seguido, la besó., y salió de allí llorando y dejando al amor de su vida peor que él.

Este es un pequeño, bello y triste relato de un amor verdadero. Hoy, solo queda de aquel romance, el árbol, el muelle, el bar, los recuerdos, una fotografía, y yo.

 Alexander James Mclean.

 

Fin.

Enero 23/2004

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