Deja de luchar

Titulo: Deja de Luchar
Autor@: JC Carter
Comentarios: [email protected]
Partes: 1/1
Parejas: Nick/Justin
Censura: PG
Legalidades: no los conozco, no es verdad.
Advertencias: slash

Sentado, solo en la cama impersonal de un motel cualquiera, Nick pensaba en su soledad, en su fracaso por encontrar a una persona que le amara sin importar quien era o que hacía. 

En la habitación de al lado escuchaba los sonidos típicos de un par de amantes regocijándose en su amor.  En los dos meses que llevaba en aquel motel,  había escuchado y visto muchas parejas entrar y salir de allí, llegaban, paraban y se iban, y él seguía solo.

Las luces de neón estaban rotas y enviando destellos rojos y azules hacía la habitación de Nick a través de las cortinas de la ventana.  En la oscuridad de su cuarto,  el joven rubio rogaba al cielo que viniera alguien y lo sacara de su miseria.  Pero recordó que nadie sabía donde estaba.

Lo que quería era escapar, ser el mismo… escapó  pero no tenía la más mínima idea de quien era.

Si, su nombre era Nick Carter, era cantante, conocido y adorado por millones, pero ¿quien era detrás del maquillaje, detrás de la sonrisa que vende como la de nadie? No lo sabía, solo sabía que todo lo que creía ser y que algún día soñó que sería se derrumbó nueve semanas atrás.

En aquellas nueve semanas que pasaron después de la noche que le cambió la vida, había estado pensando y dándole vueltas a los sucesos de esa noche, la luz brillante y titilante de la disco, el sonido estridente de la música y su propio sudor mezclándose con el de otros, personas que no lo conocían pero que eran felices con poder tocarlo y bailar junto a él.  Estaba totalmente perdido en la música cuando sintió un par de manos grandes y fuertes agarrarse a su cintura por detrás, no le puso atención.  Varios hombres habían hecho eso mismo y no le preocupaba; solo se asustó cuando una conocida voz le dijo al oído:

- Ven a casa conmigo Nick…-la voz fue acallada y sintió unos labios tibios pegarse a su cuello y besándole.

Nick se recostó en el tacto de este hombre y pensó en dejarse llevar por la atmósfera de la noche,  pero algo le decía “aléjate antes de que sea tarde”.

Volteó y miró a aquel hombre a los azules ojos, siendo obligado a cerrar los suyos propios cuando el otro se inclinó y tomó los labios del rubio en un ardiente beso.  Respondió sin quererlo y pronto se encontró a si mismo abriendo los labios para dejar que el atacante tuviera acceso completo a su boca.  Sus lenguas lucharon por largo tiempo hasta que la necesidad de aire fue demasiada. 

-Justin… -Nick murmuró cuando el hombre más joven comenzó a devorarle el cuello.

-Nicky, ven conmigo a casa… Por favor…-la voz del otro cantante sonaba más ronca de lo normal, produciendo escalofríos en la piel descubierta de los brazos de Nick.

Los labios de ambos volvieron a unirse, esta vez sin tanta urgencia, pero aún con ganas de tomar del otro lo más posible.

-Alguien nos puede ver…

-Nadie está prestándonos atención, ven conmigo a casa-le dijo mirándolo a los ojos con algo en los propios que le dio una sensación de vacío a Nick en el estómago.

 

Después de eso no recordaba mucho, solo pequeños fragmentos de ir en un auto que no era el suyo, entrando a una casa que no era la suya y metiéndose en una cama que no era la suya.

Recordaba manos en su cuerpo, recordaba sus manos en otro cuerpo firme, recordaba besos y más besos… y recordaba despertar a las cuatro de la madrugada para verse envuelto en los brazos de su rival.

Después de ver lo que había hecho, se soltó suavemente del bello hombre que dormía pacíficamente y recogió su ropa del piso,  se vistió y salió de allí.

Caminó cerca de un kilómetro y tomó un taxi.  Los siguientes seis días los pasó pensando en lo que había hecho, borrando los mensajes que el hombre menor le dejaba en la máquina y tratando de recordar algo que no fueran los suaves labios de Justin sobre los suyos.  Cuando no lo soportó más, salió de la casa en su camioneta con un bolso lleno de ropa y empezó a conducir sin saber a donde iría.  No tenía teléfono consigo, así que nadie podía localizarlo, no le avisó a nadie que se iba, así que nadie lo buscaría.  Llevaba más tiempo desconectado del mundo del que esperaba pero no podía volver y enfrentar todo sin saber que era lo que sentía por el otro cantante.

Por las noches soñaba que Justin llegaba al motel y tocaba a la puerta, que Nick abría y se perdían juntos en un beso.  Pero no, Justin nunca llegaba y además él no debería estar soñando con eso.  Se suponía que ellos dos eran rivales, enemigos, archi-Némesis,  no podía dejar que una noche de lujuria le cambiara la perspectiva.

Si Justin así lo quisiera, Nick volvería.  Se estaba dejando llevar por lo que creía sentir, tenía mucho tiempo experimentando estas sensaciones producidas por el otro rubio,  tanto tiempo que creía que tocaba el cielo mientras se besaban aquella noche.  No entendía porque Justin intentó conquistarlo, no lo entendía y no quería entenderlo,  solo quería besarlo una vez más. 

Pero todo eso estaba mal.  Recordó el tono destrozado del otro hombre en el último mensaje que escuchó:

“-Nick, soy yo, Justin… Contesta, sé que estás ahí, no te escondas de mi por favor… solo quiero hablar contigo, necesito decirte algo muy importante.  Por favor Nick no me hagas decírselo a la máquina… levanta el teléfono, vamos Nick.  No hagas esto-se detuvo un momento y suspiró- Bien, se lo diré a la máquina… Nick, yo te amo… ¿si? Esa fue la mejor noche de mi vida aunque estabas borracho, pero yo no lo estaba y recuerdo cada pequeño detalle de aquella noche… Nick contesta… Nicky… mira, si no quieres hablar entonces recuerda que te amo y no lamento lo que pasó.”

Nick aún no sabe porque, pero en cuanto Justin colgó el teléfono, tomó sus cosas y salió de la casa, ni siquiera recordaba si había borrado el mensaje.

Un sonido en la puerta lo despertó de su ensimismamiento,  se levantó de la cama y caminó hacia la puerta, posó su mano en la fría perilla y preguntó:

-¿Quién es?- sintió ganas de vomitar en cuanto escuchó la voz de Justin al otro lado.

-Soy yo, Justin- se detuvo por un momento y Nick le escuchó suspirar- Nicky, abre la puerta, déjame entrar por favor… no puedes seguir escondiéndote de mi.

Bueno, su sueño se había hecho realidad, solo que eso no significaba que en cuanto abriera la puerta Justin iba a caer en sus brazos jurándole amor eterno, ¿o si?

“Ya llegó hasta aquí… no sería mala idea dejarlo entrar”  pensó al tiempo que le daba vuelta a la perilla y abría la puerta.

Al otro lado se encontraba un Justin más delgado y con rostro cansado, con los ojos brillantes por lágrimas no derramadas y una sonrisa llena de esperanza y… algo más.

-Hola-susurró el hombre más joven, al tiempo que daba un paso adelante, Nick se apartó de la puerta y le dejó pasar.  Justin caminó hasta la cama y se sentó en el borde.- ¿Por qué huyes de mí?

Nick no sabía que decir así que solo caminó hacia la ventana y miró afuera.

-Responde… por favor.

-No lo sé… soy un cobarde, un miedoso.

-¿Por qué?

-Aquella noche… ha estado en mi memoria desde entonces… no puedo dejar de pensar en ti y estoy asustado.

-¿De qué?

-De lo que siento, ha sido mucho tiempo desde que estos sentimientos despertaron y nada los acalla… no sé que hacer para sacarte de mi mente, huí para escapar de tu recuerdo, pero me persigue a donde quiera que voy.

Un silencio inconfortable se hizo entre ellos, solo roto por el susurro ahogado de Justin.

-No tienes porque sentir miedo, Nick.

-Pero no entiendes, para ti es fácil, eres el novio de América, la prensa te ama, los tienes en tus manos, puedes tener a quién te dé la gana, para mi no es tan fácil. ¿Qué pasaría si nos descubrieran? Mi carrera se acabaría, la tuya sobrevive, pero la mía, no estoy tan seguro.  Esa noche debiste haber recogido a alguien más.  La verdad, no sé porque te tomaste la molestia de venir hasta aquí.

- Nick, ya te lo dije, te amo, yo no quiero a nadie más.  Solo a ti. Además, ¿de que te preocupas?,  tienes millones de fans a las que no les importa lo que hagas, te aman por  quien eres, no por quien está contigo.  Y tienes dinero suficiente para vivir sin preocupaciones dos vidas más. ¿Quién dijo que alguien sabrá?

-Si todo fuera tan fácil… creo que eres el tipo de persona que piensa que lo único que importa en esta vida es el amor… pero te equivocas, Justin, el amor no lo es todo.  Yo te amo, si, ya lo dije, ¿nos ves mejor?, no, todo sigue igual.  Cualquiera puede saber y nos iríamos al demonio los dos.  Ambos sabemos que no me amas, solo estás haciendo esto porque me he hecho el difícil.  Pero en cuanto te canses de mí, te irás y me dejarás aquí.  Eso no lo soportaría.

-Tú eres el único que cree eso.  Yo te he amado desde mucho tiempo atrás, esa noche fue mi oportunidad para tenerte junto a mí y no la desaproveché.

-Justin…

-No, cállate y déjame hablar… yo sé que el amor no lo es todo, pero con algo se empieza, ¿no?  No veo porque te resistes, sabes que no te estoy buscando por tu dinero o tu fama, menos por que puedas conseguirme un contrato en una disquera. 

-¿Y que va a pasar cuando tengas que irte de tour o algo?

- ¿Y eso a que viene?  Tú también haces tours, ¿o ya lo olvidaste?  Solo quiero estar contigo, viviríamos día a día, no hay porque adelantarse al tiempo.

-Justin…

-Ya Nick, no tienes argumentos, deja de luchar, yo ya lo hice. 

Nick volteó y miró al otro joven a la cara, tenía los ojos rojos y el rostro cubierto de lágrimas.  Recorrió la habitación en menos de tres pasos y se arrodilló frente a Justin.

-Deja de luchar…-lloró el joven ocultando el rostro en el cuello de Nick.

-Shh… no llores…-se levantó trayendo a Justin con él y buscándole los labios, los encontró y los tomó suavemente con los suyos propios acallando los sollozos que escapaban de la garganta de Justin.

 

-¿Vas a dejar de luchar contra mi?-preguntó un poco más tarde, cuando ambos yacían en la cama abrazados como se abraza un naufrago a un salvavidas.

-Siempre y cuando te quedes conmigo…

Justin unió sus labios a los del otro rubio.

-Me quedo contigo, no hay otro lugar en el mundo en el que quiera estar.

Justin tenía razón, era mejor rendirse y vivir feliz sintiéndose completo, que tratar de seguir adelante sabiendo que tuvo su otra mitad en las manos y la dejó escapar.  ¿Y qué si alguien se enteraba?  Era su vida, y no quería vivir la de alguien más.

Por fin había encontrado a alguien en quien podía confiar, y aunque aún no sabía en quien se había convertido, estaba seguro que Justin le ayudaría a descubrirlo.

 

Fin.

 

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