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Trabajo sin frutos RAMON SOSAMONTES H 28 de Febrero 2005 El Sol de Puebla
La información sobre la absorción de las remesas que envían los trabajadores mexicanos en el extranjero, que fueron absorbidas prácticamente para el pago de la deuda externa, es una noticia desalentadora para el esfuerzo que realizan los connacionales fuera de México. Si bien sirven para resolver las necesidades más inmediatas de sus familias que permanecen el país, estos recursos no generan nuevas fuentes de trabajo ni mayor riqueza.
En ese sentido, es fuerza de trabajo que se ve perdida ya que no es lo suficientemente productiva como si se generara en el interior de nuestro país; pero también las pérdidas en los envíos y la generación de vicios con el fomento de los polleros se ve incrementado. De tal forma se crea un sector parasitario alrededor de los trabajadores que salen del país para buscar las oportunidades que no encuentran en el suyo.
Según el informe del Banco de México, el pago del sonido de la deuda externa mexicana ascendió a 48 mil 116 millones de dólares, y los mexicanos enviaron a sus familias 48 mil 718 millones de dólares. Con ello sólo quedó un remanente de 602 millones de dólares, cifra que resulta irrisoria en comparación del monto original. Paralelamente a ello se ha visto un incremento en la cantidad de mexicanos que sale del país por falta de oportunidades y con ello el debilitamiento de la riqueza humana del país.
El fenómeno de la migración de nacionales es un claro reflejo del empobrecimiento que está sufriendo un gran segmento de la población, además de que los estados de la República que más la generan son los que tradicionalmente tienen menor desarrollo, como son Hidalgo, Oaxaca, Zacatecas, Puebla y Guerrero, sin dejar de mencionar al DF, que con otras características, también expulsa trabajadores. Es decir, la migración no sólo se presenta en el sector rural del país, sino también en algunas ciudades en donde aun con población urbana emigran para buscar mejores oportunidades.
Un factor que ha sido tomado en cuenta es la cuestión cultural, en donde los candidatos a migrar se guían por otros que ya están en el exterior y que les brindan el apoyo para colocarse en el mercado laboral. También están los técnicos y universitarios, que en menor número también salen del país en busca de mejores perspectivas laborales, perdiendo el país con ello a cuadros que costaron en cuanto a formación y capacitación.
Hasta el momento el Gobierno federal centra su justificación en la gran aportación económica con que cuenta el país por el ingreso de divisas a través de las remesas, pero sin ellas la economía estaría en banca rota. Finalmente la perspectiva inmediatista generará nuevos problemas nacionales, entre los que se pueden mencionar: una descapitalización de la fuerza de trabajo en el campo, una descapitalización de las zonas de expulsión, desarraigo de grandes sectores de población a sus lugares de origen y una creciente migración.
Hasta la fecha no se le ha dado la importancia ni el valor que tiene la migración mexicana hacia el exterior; mucho menos ha importado al gobierno que miles de vidas se hayan perdido en el intento de cruzar la frontera. Ni tampoco se ha adoptado una política exterior definida en protección a los derechos de los migrantes, sobre todo en Estados Unidos, donde más se violan sus derechos laborales, sociales y humanos.
La tibieza para enfrentar situaciones como la construcción de la barda fronteriza y la utilización de las balas de goma por el propio canciller es una muestra de ello, sin olvidar la formación de grupos que financian la caza de mexicanos en los estados fronterizos de la Unión Americana. Todos estos elementos forman un gran conglomerado que debe ser estudiado y sopesado por el Gobierno federal, más allá de agradecerles que están financiando al país desde el exterior. No es suficiente con otorgarles el voto en las siguientes elecciones presidenciales ni pelear legalmente para que les expidan licencias de conducir. Se requiere que el fenómeno sea estudiado y analizado de manera Integral, con sus consecuencias mediatas y a largo plazo y verlo como una ventaja que resuelve la incapacidad del gobierno en turno para crear fuentes de trabajo y para resolver lea problemas estructurales del país; loe mexicanos en el exterior merecen más que eso.
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