PODEROSAS  RAZONES

PATRIMONIO, QUEMADO

 

RAMON    PIEZA     RUGARCÍA                                                                    El sol de Puebla,  18 de diciembre de 2004

 

        La sociedad mexicana está descapitalizada; no se percibe en el corto plazo la posibilidad de su restablecimiento. En lo familiar y personal: la casa hipotecada. o en medio de un laberinto de nueva planificación urbana, o inmersa en una zona reciente mente descubierta como sitio predilecto del hampa nacional; el automóvil, desde su salida de las vitrinas de los distribuidores con una depreciación constante y creciente, ha dejado de ser una posibilidad de venta frente al surgimiento de una emergencia; las joyas antes orgullo para los festejos y reuniones sociales, ahora están debidamente escondidas, ya nadie las quiere pues llevarlas es poner en riesgo la vida misma; el conocimiento arrumbado en el desván de lo inútil, ahora tan sólo se necesita alguna destreza momentánea que en poco tiempo será obsoleta; la salud convirtiéndose en una carga al paso 4 del tiempo, nadie quiere contratar ni relacionarse con un viejo de 35 ó 40 años, aunque se encuentre en perfecto estado físico; el dinero en manos de sinvergüenzas bancarios recibiendo, si bien les va, menos de la mitad de lo que se considera como el dato de inflación reportado mañosamente por el Banco de México; los ahorros de toda la vida juntados para tener una vejez tranquila son administrados por verdaderos piratas legales, quienes no descansaron hasta que se les permitió llevar a la Bolsa, sea nacional o del extranjero, el cada vez más importante caudal de recursos.

 

        Desde luego la anterior tragedia no corresponde al total de la ciudadanía mexicana, sino que tan sólo opera para el 90 por ciento de la misma; el resto, 10 por ciento de la población, abarrotando centros comerciales, aeropuertos, hoteles playeros, restaurantes de postín, saraos en las zonas residencia les, invitada a dar el grito en Palacio, incorporada por el señor presidente a los cada vez más inútiles viajes al extranjero, viviendo en el mercado inmobiliario de lujo y gran seguridad, manteniendo un ejército de vigilantes para su protección y la de sus familiares, comprando ropa casi tan buena como la usada por la señora Sahagún, vistiéndose con ropa de marca igual al señor presidente, integrada en fundaciones y organismos asistenciales, usando viagra, enviando a sus parejas sexuales de ocasión a practicarse toda clase de análisis para evitar molestos contagios, siendo miembro de lujosos clubes de spínnig y deporte bajo techo, aplaudiendo a rabiar en los torneos de tenis, promoviendo al hartazgo el Teletón, queriendo estar dentro del casting de Big Brother, invitando a comer, cenar y desayunar a políticos de cierto nivel, acudiendo al teatro de preferencia en Broadway, leyendo con fruición Hola, pagando por salir en Quién, invitando a dar conferencias a los escritores de Reforma, y molestándose con quienes descubren la tragedia nacional surgida a partir de la filosofía de los mercados, el individualismo, la dependencia de los Estados Unidos, la enorme concentración de riqueza y la destrucción del aparato productivo nacional.

 

        Para ese 10 por ciento los críticos hablan por envidia y resultan molestos, es mejor no leerlos, no oírlos, ni verlos: ¿Cómo es posible que no se den cuenta de lo bien que vamos?

 

        En lo empresarial: productos poco competitivos porque se lucha contra los subsidios de otros países; cada vez menos compradores de lo que se produce, con ello los descuentos, regalos, gastos y cada vez mayores plazos de pago es lo prevaleciente; se ha cambiado la mentalidad de proveedor de bienes y servicios por el de financiador del capital de trabajo de los pocos compradores; la maquinaria dejó de ser un activo para convertirse en un estorbo del que no se haya la puerta para deshacerse de ella; los impuestos y demás cargos hechos por conducto de los organismos oficiales hacen incosteable la operación a menos de que se aprenda a vivir en el filo de la navaja prefiriendo dar mordidas que atender lo considerado legal; la competencia no es contra otras empresas establecidas sino contra contrabando, productos robados u operaciones hechas en la total informalidad donde se compra y se vende sin facturas ni documentación de ningún tipo. Desde luego esto no es cierto para un reducidísimo número de empresas que han logrado asociaciones estratégicas con el extranjero, que se beneficiaron con las escaramuzas del Fobaproa y dejaron de pagar sus adeudos gracias a los buenos oficios del hoy gobernador Bours, o están exentos legalmente de pagar impuestos como es el caso de los bancos, o peor aún, reciben bonificaciones de IVA sin haber pagado lo que van a recibir debido a que celebraron sus transacciones en el mercado de valores. Estas empresas se encargan de orientar la acción de las cúpulas empresa­riales y exigen el registro obligatorio en los sistemas de información para sacar todavía más dinero a las ya drenadas empresas.

 

        En lo referido al patrimonio nacional: PEMEX ya explotó y acabó las reservas del crudo ligero, la CFE se encargó de eliminar como clientes a los consumidores de mayoreo dejando las pizca chascaras de operar y generadoras de poco ingreso; el mar territorial descuidado y entregado a la explotación de pesqueros coreanos y hasta rusos; el campo improductivo debido a que al igual que con las empresas, lo que ahí se produce es caro y de dudosa oportunidad.
Pero como en todo, ¿aún quiere usted seguir dando una oportunidad a los promotores del cambio hasta que aprendan a responder a la sociedad?, ¿o ha considerado la posibilidad de dejar de ser administrado por los otros, y empezar por hacerlo usted mismo?. Ya viene el movimiento electoral, haga un hueco en su agenda, ofrezca el verdadero voto útil: anule todas las boletas, lo que viene tampoco vale la pena.

 

 

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