INCLUIDO
EN UN LIBRILLO TITULADO “EL OTRO LADO”
En mis peores pesadillas
te
encontrabas a mi lado.
Inseparable.
Recordándome todo y a todos.
En mis más dulces fantasías,
tu rostro no era el que conozco,
y sin embargo, sabía que eras tu,
y que además no eras mía.
Puta, voluble y ligera, te
compartía,
escapaba de ti
y de vez en cuando nos
reconciliábamos.
En mis
peores pesadillas, en cambio,
eras la
serena representación
de alguna
tarde de verano.
Mucho
calor y poco qué hacer. ¿Dónde ir?
A dónde ir
para no caer en esa espantosa rutina de seguir a tu lado.
En mis más dulces fantasías,
yo te llamaba de mil formas y no te
importaba,
porque de algún modo sabías que
quería decir tu nombre, aunque no lo recordaba.
En mis peores pesadillas
me acompañabas todos los días a la
cama,
y eras una conmigo,
incluso cuando hacíamos el amor mi
compañera, y yo.
Y te causaba placer contemplarnos
exhaustos,
rebosantes de satisfacción,
y te causaba placer
contemplar
la dulzura de nuestras miradas.
Y por ese amor que le tengo a mi
mujer,
he decidido convertir en realidad lo
que alguna vez fue pesadilla:
Permitirte incluso que estés en
nuestro lecho de amor, que me acompañes,
que me seas fiel y no te vendas ni
te alquiles ni pierdas tu rostro.
Es por ese amor que le profeso,
que te
permito que seas realidad
y mi dueña
casi absoluta,
que sigas siendo mi identidad.
La conciencia de ser Iván Gutiérrez
López.