PUMA


PUMA (Panthera Puma) 
Clase: Mamíferos 
Orden: Carnívoros 
Familia: Félidos 

Longitud y cabeza de tronco: máximo 150 cm. 
Longitud cola: máximo 90 cm. 
Peso: máximo 119 kg. 
Alimentación: desde roedores a guanacos y ciervos. 
Gestación: 90 - 96 días. 


 

EL SOLITARIO CAZADOR DE LA MONTAÑA

      Solamente hay una especie lo suficientemente versátil para sobrevivir con igual éxito en la jungla, la montaña, el desierto o el pantano: es el puma, uno de los grandes félidos, junto con el también americano jaguar, peor conocidos del planeta.
    El aspecto del puma es, en cierto modo, parecido al de una leona, lo que dio lugar a que los descubridores españoles informaran de la presencia de leones en México, nombre con que aún se le conoce en gran parte de América. Continuamente perseguido, el puma ha desaparecido de amplias zonas de su antigua área, quedando confinado a las regiones más inaccesibles. Por esta razón, el puma es más frecuente en los terrenos abruptos que en los llanos, hasta el punto de recibir el nombre de león de montaña.
 
     Si el puma ha sido capaz de colonizar prácticamente toso el continente americano, lo ha hecho gracias a sus extraordinarias capacidades predadoras, que le permiten sobrevivir a base de las presas más diversas. En este aspecto, el puma es muy similar al leopardo del viejo mundo. 

      Desde peces, aves, ratones y puerco-espines a guanacos y ciervos, todo entra a formar parte de la dieta del puma, que también da muerte a otros predadores menos poderosos, como coyotes, zorros, mofetas, etc. Pero sus presas por excelencia son, donde abundan, los ciervos, en el extremo sur del continente, y el guanaco. 

 

      El número de presas que caza un puma a lo largo del año depende, lógicamente, de su tamaño, y cuando éstas son pequeñas resulta casi imposible de determinar. Si referimos las de mediano y gran porte, la cifra oscila entre treinta y cinco y cien. Un factor que también influye en la frecuencia con que caza es la tranquilidad de que goza su cazadero. Un puma que viva en una región donde es constantemente acosado, no vuelve a visitar los restos de una cacería anterior y se ve forzado a matar cada vez que tiene hambre.

      El puma actúa preferentemente de noche, y en su búsqueda de alimento puede recorrer hasta medio centenar de kilómetros dentro de un territorio de límites indefinidos. Su técnica de caza es el rececho. Cuando descubre a un ciervo pastando en el borde de un calvero a la luz de la luna, inicia una lenta aproximación hasta situarse a corta distancia de él. Con el vientre pegado a tierra, acecha el momento oportuno para dispararse como una flecha y de una par de saltos abalanzarse hacia su cuello. Si no consigue abatirlo en el golpe inicial, se agarra a su lomo o costado hasta hacerlo caer por tierra y darle muerte sujetándolo por la garganta.

      Tras la matanza, si se encuentra un lugar tranquilo, el puma abre el vientre de su presa y extrae y entierra solamente los intestinos, aunque cuando no se siente seguro la arrastra hasta un rincón oculto. Luego empieza por devorar los costillares y el lomo, y cuando satisface su hambre, oculta los restos bajo una capa de tierra y hojas. Repetidamente visita el lugar hasta que termina toda la carne.

      Como en el caso de todos los predadores en una comunidad en equilibrio, la acción del puma sobre las poblaciones de sus presas resulta sumamente beneficiosa. Cuando fueron exterminados de alguna zona para favorecer a los ciervos, éstos proliferaron excesivamente, y muchos perecieron de hambre y enfermedades.

      Los pumas pueden aparearse en cualquier estación del año. Cuando entran en celo, la pareja se une durante un par de semanas. Las crías, en número de una a seis, nacen tras un periodo de gestación de noventa y dos o noventa y tres días, en el interior de una cueva o en medio de espesos matorrales.
 
       Los cachorros, ciegos al nacer, pesan escasamente medio kilo. Presentan el cuerpo cubierto de manchas oscuras y tienen la cola anillada, caracteres que pierden a medida que crecen.

       Entre los diez y catorce días abren los ojos, y al mes y medio, con un peso de cinco kilos, empiezan a comer carne, aunque continúan mamando hasta los tres meses. A los ocho meses pesan ya veinte kilos. El periodo de permanencia con la madre es de dos años. 

      Acostumbrado a perseguir y no a ser perseguido, el puma pronto planta cara a sus seguidores y se convierte en blanco fácil para un hombre armado con un rifle. De esta forma, el puma ha sido eliminado de amplias extensiones de Norteamérica.
 
 

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