GUEPARDO

 
GUEPARDO (Acinonyx Jubatus) 
CLASE: Mamíferos 
ORDEN: Carnívoros 
FAMILIA: Félidos 

Longitud cabeza y tronco: 210 cm. 
Longitud cola: 75 cm. 
Altura de la cruz: 70 - 80 cm. 
Peso: 42 - 65 kg. 
Alimentación: carnívoro. La presa fundamental es la gacela. 
Gestación: 90 - 95 días. 
Camada: 2 - 4 crías. 
Longevidad: 16 años.

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EL GUEPARDO
    Éste es un félido al que la evolución ha llevado hacia una técnica de caza opuesta a la de sus parientes. En lugar de reptar por el suelo hasta ponerse a pocos metros de su presa para saltar sobre ella y sujetarla, lo que hace el guepardo es correr abiertamente por las llanuras para dar alcance a sus velocísimas presas. Sobre distancias cortas el guepardo es más rápido que cualquier galgo, pero en cuantos supera los 400 ó 500 metros se agota y tiene que tenderse para descansar.Es un corredor equipado con un pecho profundo que alberga grandes pulmones y un poderoso corazón, con largas y vigorosas piernas, con una columna verterbal flexible y una musculatura lumbar poderosa que acrecentará y amortiguará la acción de los músculos.
 
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     Así, de nada le sirven las uñas características de cualquier félido, porque o bien tendría que llevarlas ocultas al correr para evitar el desgaste, en cuyo caso sus pies y sus manos carecerían de agarre para impulsarlo, o bien las llevaría distendidas durante la carrera, lo que las desgastaría y las inutilizaría como armas de caza. Por ello, las uñas del guepardo son romas, fuertes y no retráctiles, como las de los perros.

¿ES EL GUEPARDO UN CAZADOR TERRITORIAL?
    La mayor parte de los carnívoros son territoriales, disponiendo de feudos particulares, como el leopardo, o sociales, como el león. Estos carnívoros marcan cuidadosamente los límites de sus terrenos de caza mediante balizas olfatorias, y todo indica que los defienden ferozmente de la invasión de congéneres que no pertenezcan a su familia o a su clan.
    Todo esto parece indicar que el guepardo debe ser territorial; pero la observaciones hechas en el parque de Nairobi y en otras regiones africanas demuestran lo contrario.

  Cuando los guepardos, que son de hábitos más o menos nómadas, permanecen una temporada en un área determinada, no la defienden de sus congéneres, aunque éstos no pertenezcan a su familia o grupo.
 
guehijoma.jpg (48202 bytes)   Las hembras con crías parecen más afincadas a un territorio delimitado, de unos quince kilómetros cuadrados. En esta zona de crianza la familia se mueve poco, sobre todo cuando los cachorros son pequeños. En un día normal, una hembra con cuatro crías se desplaza unos 2.300 metros, de encame a encame. La distancia real recorrida fue de unos 8.500 metros para la hembra y 5.700 metros para las crías, pues la macre siempre se mueve más, ya que abandona a sus cachorros durante los cortos periodos de caza.

    En los quince kilómetros cuadrados de su territorio, la familia suele permanecer dos o tres días seguidos en cada cuartel de su área, cubriendo rotativamente todo el feudo en unos diez días. Mientras permanecen en un cuartel, los guepardos se acuestan prácticamente en el mismo lugar cada noche. En todo el territorio solamente hay una serie de puntos donde la familia encama sistemáticamente, aunque sus desplazamientos de caza la aleje más o menos de ellos.

    La orina depositada en pequeñas porciones, es muy utilizada por los carnívoros para marcar los límites de sus territorios. Este hábito es muy característico también de los guepardos, sobre todo de los machos. Pero ya que todo parece indicar que no son animales territoriales, sus señales olfatorias podrían tener una misión relacionada con la reproducción
 

COMPORTAMIENTO SOCIAL
    El guepardo presenta dos tipos de asociaciones totalmente distintas; por un lado, la de algunos adultos - machos o hembras - que se ayudan en la caza, y por otro, la de una hembra con sus cachorros de mayor o menos edad.

    En las especies de animales sociales hay siempre varios ritos que contribuyen a mantener la cohesión del grupo. Uno de los más generalizados, aparte de la llamada oral, es la mutua limpieza.
    En un grupo, los guepardos se lamen ordenadamente unos a otros, a veces durante periodos de quince minutos. Existen manifestaciones del comportamiento entre machos adultos que indican que hay un orden jerárquico; pero no se ha observado nunca agresión alguna entre estos animales, por lo que no se sabe cómo un individuo se convierte en el líder del grupo.

    El guepardo dominante parece tener una gran influencia sobre los demás miembros del grupo. Las responsabilidades de estos individuos destacados parecen diversas e importantes para el grupo. Pasan vigilando mucho más tiempo que sus compañeros, para lo que permanecen sentados y observan los alrededores en lugar de tumbarse y entregarse al sueño. En muchos aspectos el jefe parece mostrar unas atenciones hacia sus subordinados similares a las de una hembra para con sus crías. Nunca se ha visto un grupo de hembras solas y todo parece indicar que las capacidades del macho para el "marcado" y el liderato resultan imprescindibles para la formación de los clanes.
 

COMPORTAMIENTO DURANTE LA CRIANZA
    Cuando vienen al mundo los pequeños, generalmente de dos a cuatro, tras un embarazo de noventa y cinco días, la madre se encuentra absolutamente sola para criar y educar a sus cachorros.
    En cuanto los cachorros tienen seis semanas, abandonan lo que podríamos llamar la madriguera, aunque no se trate de una cueva. Siguen a su madre a través del feudo, encamando el herbazales más abiertos donde resultan también difíciles de descubrir debido a su larga crin plateada que cubre su dorso.
 
A los dos meses, los pequeños guepardos pierden el color negro del vientre y parte inferior de los flancos, y se muestran más activos y juguetones. Pero cuando su madre va a comenzar un rececho o espera alguna presa que podría ser alertada por los saltos de sus hijos, emite una corta llamada grave, ante la cual os cachorros reaccionan inmediatamente, agrupándose y quedándose quietos, mientras miran interrogativamente a su madre. 

    Si su progenitora los abandona durante el rececho o la persecución de una presa, los cachorros no la pierden de vista; ésto es relativamente fácil debido a que la mancha negra del dorso de las orejas del guepardo se ve muy bien cuando está cazando. 

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    A los cuatro meses, los jóvenes comienzan a ser rechazados por la madre cuando intentan mamar. Aesta edad todavía tienen uñas agudas y más retráctiles que las de los adultos, sirviéndose de ellas para escalar a los árboles con facilidad. Las carreras por el duro suelo de las estepas y las sabanas las harán romas a medida que su peso y vigor aumente, y los músculos y tendones que permiten su retracción irán perdiendo movilidad.
 
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   A los seis meses los cachorros alcanzan del tercio a la mitad de su desarrollo definitivo y se entregan a infatigables persecuciones, en las que uno hace de presa y otro de cazador; no obstante, estos juegos, nunca degenera en auténtica lucha. 

    A los siete meses de edad, los guepardo comienzan a recibir las verdaderas lecciones de caza por parte de sus madres. En ellas aprenden a acechar, recechar, perseguir, derribar y matar a sus presas. En las persecuciones familiares, la hembra se ocupa más de cortar la carrera de la gacela, para ponerla al alcance de los cachorros, que de cobrarla ella misma. 
    En la caza seria los cachorros no hacen más que estorbar mientras no desarrollen totalmente su técnica cinegética. Y hasta los diez meses de edad no llegan a derribar una presa con facilidad, empleando una de sus patas anteriores, como hacen los adultos, y degollándola a continuación. En las primeras capturas los jóvenes guepardos dirigen sus mordiscos a la parte posterior del cuello o cualquier región menos vulnerable del cuerpo. Sólo por experiencia, recibiendo patadas y perdiendo muchas presas seguras, aprenden que sus dientes y mandíbulas deben emplearse mediante un mordisco en la garganta, con el que provocan la muerta por estrangulación en unos minutos. 

    Entre los trece y dieciséis meses, los guepardos alcanzan todo su desarrollo y llegan a la madurez sexual, aunque todavía conservan parte de la crin en el cuello y la cruz, característica de la juventud. Poco después su madre entrará de nuevo en celo y los jóvenes comenzarán a ganarse la vida por su cuenta, integrándose en grupos o adoptando la vida solitaria.
 

COMPORTAMIENTO DEL GUEPARDO EN LA CAZA
    La técnica favorita de caza del guepardo es el rececho, es decir, la búsqueda, selección y aproximación a una pieza hasta la distancia óptima para iniciar en ese momento el ataque. Buscar presas no suele resultar nada difícil para los guepardos ya que habitan en regiones bien pobladas de impalas o gacelas, ambas presas favoritas para los guepardos. El momento más apetecido por estos corredores para la caza es a primera hora de la mañana. En las llanuras abiertas se suelen encaramar en las ramas de los árboles oblicuos para dominar ampliamente su terreno de caza. El examen suele ser largo y meticuloso. Si todos los grupos de gacelas están muy lejos y no espera que pasen cerca de su emplazamiento, inicia el rececho, marchando hasta una cierta distancia sin precauciones. A doscientos o trescientos metros de las gacelas, el guepardo se tiende al amparo de una mata de hierba crecida o en una desigualdad del terreno.

    Desde este punto inicia el verdadero rececho, avanzando con el vientre pegado al suelo cada vez que sus presas se inclinan a pastar y deteniéndose durante el tiempo que sea necesario cuando las gacelas lo miran. Los accidentes del terreno, por mínimos que sean, deciden en gran manera el éxito de la aproximación. La paciencia del guepardo es infinita, y no duda en iniciar otro rececho cuando las gacelas lo han descubierto tras una tensión, a veces, de media hora.

    Para iniciar la persecución, el guepardo busca el punto máximo de aproximación.  Allí comienza la carrera antes de que sus presas lo descubran, por lo que el guepardo gana unos metros y una aceleración decisiva cuando las gacelas o los impalas inician la huída.
 
   Cuando sus presas forman parte de un rebaño, el guepardo elije una de antemano y no la cambia nunca por otra durante la persecución. Esto parece ser debido a que, en su larga observación a que somete a los herbívoros, juzga las condiciones físicas de su presunta víctima, eligiendo siempre la más fácil. Mientras el guepardo persigue al grupo procura mantener una velocidad semejante a la de sus presas hasta que el animal elejido se rezaga o se desvía hacia un lado. Entonces acelera al máximo, derribando la pieza con un golpe de una de sus patas delanteras, golpe que basta para desquilibrarla y hacerla rodar. Inmediatamente después el guepardo muerde la pieza en la garganta y mantiene la presión hasta que muere por estrangulación. 

    La táctica del guepardo consiste en seleccionar un animal tarado y perseguir al ralenti al rebaño es muy útil, porque los animales débiles, los jóvenes, los viejos o las hembras embarazadas se cansan antes y tienden a separarse y quedar atrás, facilitando al cazador su trabajo de selección.

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  Parece completamente demostrado que los guepardos no tienen en cuenta la dirección del viento, lo que acarrea abundante fracasos en sus recechos.

La falta de éxito en la caza puede estar ocasionada más que por deficiencias en la pura persecución, por errores al juzgar la capacidad de huida de la presa o por fallos al realizar la marcha de aproximación. Parece que los guepardos solitarios cazan, sobre todo, individuos jóvenes, viejos o tarados, lo que presupone una enorme experiencia para decidirse por una gacela determinada en una sabana donde pastan centenares de ellas.
 

    Los guepardos que cazan en grupo tienen siempre más ventajas para triunfar en sus persecuciones, tanto porque se ayudan mutuamente "cortando" las fintas de las presas, como porque son capaces de abatir animales mucho más corpulentos.

    En la mayoría de las persecuciones, los guepardos raramente sobrepasan los doscientos metros en la velocidad punta. Cuando una guepardo ha estrangulado a su víctima, la arrastra hasta un punto que ofrezca el suficiente camuflaje para no ser descubierto por hienas y leones, y a ser posible, una buena sombra. Acostumbran a comer rápidamente, levantando la cabeza con frecuencia para descubrir a tiempo a sus enemigos. Comienzan a devorar la presa por un flanco, generalmente en el arranque del muslo. Comen con preferencia, los cuartos traseros, los músculos abdominales, intercostales y lumbares, así como el hígado y el corazón. En las regiones secas beben con avidez la sangre depositada en la cavidad abdominal. Suelen abandonar todo el tracto digestivo, los huesos, el cuello, la cabeza y toda la piel.

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