
CEMENTERIO BRITANICO DE BILBAO
El Cementerio Británico de Bilbao, en su origen ubicado en el centro de Bilbao a orillas del Río Nervión, fue utilizado en principio como cementerio para súbditos británicos durante la segunda mitad del siglo XVIII. El Cementerio Británico o "Los Siete Árboles", como más comúnmente se le conocía en su época, fue hallado en un estado de abandono por el Cónsul Británico, Horace Young, quien llegó a Bilbao en 1859, como consecuencia de que al entonces escaso número de residentes británicos no le fuese posible sufragar su sostenimiento. Se hallaba expuesto a inundaciones y parece ser que muchas tumbas y lápidas mortuorias se perdieron. La llegada del Cónsul Young coincidió con un incremento de la comunidad británica, en parte formada por trabajadores empleados en la construcción del ferrocarril Bilbao/Tudela. Se convocó petición de ayuda y el Cementerio fue restaurado, habiendo concedido la Corona Española el uso a perpetuidad del solar para cementerio al gobierno Británico por Real decreto del 31 de diciembre de 1860. Al comienzo del presente siglo la existencia del cementerio en el centro de Bilbao fue cuestionada en razón de higiene pública y también porque la autoridad portuaria deseaba adquirirlo para su uso. Después de muchas vicisitudes y comienzos fallidos se alcanzó un acuerdo en 1926 por el cual se adquirió un solar en la vecina municipalidad de Lujua (Loiu). Se construyó el Cementerio con una Capilla Protestante y otra Catolicoromana así como una casa para el guarda. La existencia de cementerios británicos aquí y en otras partes de España se debió inicialmente a la falta de disponibilidad de tierra consagrada para fieles no catolicoromanos, una situación que persistió hasta los años 1960. Durante el periodo del traslado los responsables del Cementerio decidieron ampliar el uso de los enterramientos a miembros católicoromanos de la comunidad británica. Las respectivas zonas y capillas fueron consagradas por el Obispo Anglicano de Gibraltar, y el Párroco Catolicoromano de Lujua en mayo de 1929, y los restos y lápidas funerarias fueron transferidas del antiguo solar al nuevo durante los cuatro meses siguientes. Aparte de británicos hay muchos de otras nacionalidades enterrados en el Cementerio, incluyendo alemanes, americanos, españoles, franceses, griegos, irlandeses, noruegos, suecos y suizos entre otros. 56 caídos de la Commonwealth y los aliados durante la Segunda Guerra Mundial se hallan aquí enterrados. La mayoría estuvieron originalmente enterrados en otros cementerios de las costas del Norte y Noroeste de España donde la gestión de mantenimiento permanente no resultaba facilmente realizable. Los restos fueron por lo tanto trasladados al Cementerio por la Commonwealth War Graves Commission a una parcela dispuesta por el Comité del Cementerio Británico. En esta parcela también hay 7 tumbas de caídos en la Guerra de 1914-18. La Commonwealth War Graves Commission provee apoyo económico para el mantenimiento de esta parcela. El Cementerio Británico es sostenido en su mayor parte por ingresos de entierro, por inversiones y por donaciones privadas. El Consul-General Británico actúa como presidente ex-oficio del Comité del Cementerio Británico, que es el órgano encargado de su dirección.