Lección 10 - Los Números Hebreos Cardinales
En el lenguage hebreo existen varios sistemas para contar.
En la Toráh aparecen los números por nombre, sin ningúna simbología
especial ajena al hebreo, por ejemplo, en Bereshit 1:5 La palabra
usada para decir "día uno" es:
יוֹם
אֶחָד (día
uno). O sea, así como se escribe, así se pronuncia y representa.
Claro está que durante los siglos que ha permanecido el lenguage hebreo
en la tierra, han aparecido otos sistemas de numeración como los encontrados
en escritos religiosos y en ruinas. Alrededor del siglo II, antes de la
venida de YAHSHUA, era usado un sistema denominado del Periodo Macabí
[ 1 ]. Este sistema permaneció (y
actualmente se aprende) en escritos religiosos, en el calendario lunar
de esa época. La forma de representación para este sistema, consta de
atribuir un valor a las letras hebreas, por orden de aparición en el Alefato
[Lección 1]. Este sistema de numeración tuvo
una complicación, la cual muestra que algunos valores requerían ser
representados por las letras que corresponden al nombre de YAHWEH,
יהוה mismas que eran
sustituidas por otras que pudieran sumar el mismo valor: 15, 16, etc.
Como se habló en el primer párrafo, los números hebreos son a su vez
nombres propios, nosotros debemos enfocarnos a estudiar los números como
aparecen en la Toráh (de hecho en todo el TaNaKh).
Actualmente en el estado de Israel y en las embajadas es usada la forma
común mundial, esto es, los números arábigos (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 0).
No obstante, son llamados por su nombre hebreo.
CARDINALES
Existen dos tipos fundamentales de números hebreos que debemos aprender, los
cardinales
y los ordinales.
Los cardinales se encargan de la
pregunta ¿Cuantos? Uno, dos, tres, cuatro, etc. Mientras que los
ordinales responden a la pregunta ¿En
que orden? Primero, segundo, tercero, etc. En esta lección nos
enfocarémos en los números cardinales.
Estudiar y aprender bien los números hebreos cardinales de la siguiente
tabla, tenga en cuenta que incluso el hebreo usado en la Toráh y todo el
TaNaKh hace diferencia entre números
masculinos y femeninos.
|
Hebreo del TaNaKh |
| Numero Arábigo |
Hebreo Macabí |
Femenino |
Masculino |
| 0 |
No existe |
אֶפֶס |
| 1 |
א |
אַחַת |
אֶחָד |
| 2 |
ב |
שְׁתַּיִם |
שְׁנַיִם |
| 3 |
ג |
שָׁלוֹשׁ |
שְׁלוֹשָׁה |
| 4 |
ד |
אַרְבַּע |
אַרְבַּעָה |
| 5 |
ה |
חָמֵשׁ |
חֲמִשָּׁה |
| 6 |
ו |
שֵׁשׁ |
שִׁשָּׁה |
| 7 |
ז |
שֶׁבַע |
שִׁבְעָה |
| 8 |
ח |
שְׁמוֹנֶה |
שְׁמוֹנָה |
| 9 |
ט |
תֵּשַׁע |
תִּשְׁעָה |
| 10 |
י |
עֶשֶׂר |
עֲשָׂרָה |
| 11 |
יא |
אַחַת־עֶשׂרֵה |
אַחַד־עָשָׂר |
| 12 |
יב |
שְׁתֵּים־עֶשׂרֵה |
שְׁנֵים־עָשָׂר |
| 13 |
יג |
שָׁלוֹשׁ־עֶשׂרֵה |
שְׁלוֹשָׁה־עָשָׂר |
| 14 |
יד |
אַרְבַּע־עֶשׂרֵה |
אַרְבָּעָה־עָשָׂר |
| 15 |
טו |
חֲמֵשׁ־עֶשׂרֵה |
חֲמִשָּׁה־עָשָׂר |
| 16 |
טז |
שֵׁשׁ־עֶשׂרֵה |
שִׁשָּׁה־עָשָׂר |
| 17 |
יז |
שְׁבַע־עֶשׂרֵה |
שִׁבְעָה־עָשָׂר |
| 18 |
יח |
שְׁמוֹנֶה־עֶשׂרֵה |
שְׁמוֹנָה־עָשָׂר |
| 19 |
יט |
תִּשַׁע־עֶשׂרֵה |
תִּשְׁעָה־עָשָׂר |
| 20 |
כ |
עֶשְׂרִים |
| 21 |
כא |
עֶשְׂרִים וְאַחַת |
עֶשְׂרִים וְאֶחָד |
| 22 |
כב |
עֶשְׂרִים וּשְׁתַּיִם |
עֶשְׂרִים וּשְׁנַיִם |
| 23 |
כג |
עֶשְׂרִים וְשָׁלוֹשׁ |
עֶשְׂרִים וּשְׁלוֹשָׁה |
| 24 |
כד |
עֶשְׂרִים וְאַרְבַּע |
עֶשְׂרִים וְאַרְבָּעָה |
| 25 |
כה |
עֶשְׂרִים וַחֲמִשָּׁה |
עֶשְׂרִים וְחָמֵשׁ |
| 30 |
ל |
שִׁיםשְׁ |
| 40 |
מ |
אַרְבָּעִים |
| 50 |
נ |
חֲמִשִּׁים |
| 60 |
ס |
שִׁשִׁים |
| 70 |
ע |
שִׁבְעִים |
| 80 |
פ |
שְׁמוֹנִים |
| 90 |
צ |
תִשְׁעִים |
| 100 |
ק |
מֵאָה |
| 200 |
ר |
מָאתַיִם |
| 300 |
ש |
שׁ מֵאוֹתשְׁ |
| 400 |
ת |
אַרְבַּע מֵאוֹת |
| 500 |
תק |
חָמֵשׁ מֵאוֹת |
| 1000 |
א׳ |
אֶלֶף |
| 2000 |
ב׳ |
אַלְפַּיִם |
| 3000 |
ג׳ |
שֶׁת אֲלָפִיםשְׁ |
| 4000 |
ד׳ |
אַרְבַּעַת אֲלָפִים |
| 5000 |
ה׳ |
חֲמֵשֶׁת אֲלָפִים |
CARACTERISTICAS
Como se puede observar en la tabla anterior, existen números masculinos y
números femeninos.
En la tabla no han sido incluidos todos los ejemplos para su uso ya que
sería imposble. En consecuencia debemos aprender a formar combinaciones y
leerlos correctamente. Por ejemplo para contar hombres: אֶלֶף מָאתַיִם אַרְבָּעִים
וְשִׁבְעָה
Mil doscientos cuarenta y siete (1,247 Masculino).
שִׁבְעָה־עָשָׂר
אֶלֶף וּמָאתַיִם Diesiciete mil doscientos (17,200
Masculino). שֵׁשׁ־מֵאוֹת
אֶלֶף Seiscientos mil (600.000)
Para contar años: שָׁלֹשׁ
וּשְׁלֹשִׁים וּמֵאַת שָׁנָה
Ciento treinta y tres año(s)
(133 años Femenino) //Observar el orden//.
En las Escrituras (TaNaKh) los números cardinales son usados muchísimas veces; para
las genealogías, los años, las medidas, los utensilios, etc.
Llegamos al final de la Lección 10 de nuestro curso de hebreo
para Israelitas que regresan.
שַׁלוֹם
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דָנִיאֵל רִבַס::EJERCICIOS PROPUESTOS::
Escriba en un cuaderno los números hebreos de la tabla anterior, tanto los
masculinos como los femeninos.Traducir las siguientes frases al español:
| חֲמִשָּׁה יָמִים |
אַלְפַּיִם חָמֵשׁ מֵאוֹת שְׁלֹשִׁים וְשִׁשָּׁה
אִשִׁים |
| שְׁלוֹש בָנוֹת |
אַלְפַּיִם חָמֵשׁ מֵאוֹת שְׁלֹשִׁים
וּשְׁתַּיִם שָׁנִים |
[ 1
]LOS MAKABY (Macabeos)
Fue en la época del Segundo Gran Templo en Yeruhalaim, hace casi veintidós
siglos, cuando tuvieron lugar los eventos que se conmemoran año tras año en la
festividad llamada Jánuca.
El pueblo judío (La casa de Yahudáh) había regresado a la Tierra de Israel
del Exilio Babilónico, y reconstruido el Gran Templo. Pero siguieron sometidos
a diversos poderes imperiales. Primero el persa, y más tarde los ejércitos
conquistadores de Alejandro Magno (Grecia).
Con la muerte de Alejandro, su vasto imperio fue repartido entre sus
generales. Tras una lucha por el poder que abarcó a todas las naciones del
Medio Oriente, Israel se encontró bajo el dominio de la dinastía seléucida,
reyes griegos que reinaban desde Siria.
Si bien al comienzo la dominación seléucida fue más bien benigna, pronto
habría de surgir un nuevo rey, Antíoco IV, quien libraría una sangrienta lucha
contra los judíos, una lucha que amenazaría no solamente sus vidas físicas,
sino también su existencia espiritual misma.
En el curso de la dominación griega, muchos judíos habían comenzado a
abrazar la cultura griega y su modo de vida hedomista y pagano. Estos judíos
helenistas se convirtieron en garras dispuestas para el plan de Antíoco de
borrar todo vestigio hebreo. El Gran Templo fue invadido, profanado, y sus
tesoros saqueados. Un gran número de inocentes fue masacrado, y los
supervivientes aplastados bajo el peso de intolerables impuestos.
Antíoco colocó un ídolo de Zeus sobre el altar, y obligó a los judíos a
arrodillarse ante él so pena de muerte. Asimismo, prohibió a los judíos la
observancia de los mandamientos de YAHWEH como el Shabbat y el Brit Miláh (circuncisión).
Antíoco hasta llegó a proclamarse dios a sí mismo, tomando el nombre de "Antíoco
Epifanes" - el divino. Pero incluso sus propios seguidores se burlaban de él,
llamándolo "Antíoco Epimanes" - el loco.
En cada ciudad y aldea se erigieron altares con estatuas de los dioses y
diosas griegos. Los soldados reunían a los judíos y los forzaban a traer
ofrendas y a someterse a otros actos inmorales usuales entre los griegos de
entonces. A medida que las tropas de Antíoco hacían sentir más la presión de
su puño sobre la nación, los judíos parecían incapaces de ofrecer resistencia.
Fue en la pequeña aldea de Modiyn, unas millas al este de Yerushalaim,
donde un aislado acto de heroísmo hizo girar la rueda y alteró el destino para
siempre.
MatitYahu, el patriarca del clan sacerdotal Jashmoneo, dio un paso al
frente para desafiar a los soldados griegos y a aquellos dispuestos a sus
demandas. Apoyado por sus cinco hijos atacó a las tropas, castigó a los
idólatras y destruyó los ídolos. Al grito de "¡Mi laYahwéh eilái!" --¡Quienes
están con Yahwéh, que me sigan!". Así él y un valiente grupo de aliados
retrocedieron a los montes, donde reunieron fuerzas para derribar la opresión
de Antíoco y sus colaboradores.
Guerra de Guerrillas
El ejército de MatitYahu, ahora bajo el mando de su hijo Yahudáh Makabí,
crecía a diario en número y fuerza.
Con el sello
acróstico בָּאֵלִים יַהְוֵה מִי־כָמוֹ ("¿Quién es como Tú, YAHWEH
, entre los dioses?") , iniciales de MaKaBaY, grabados en sus escudos, solían abatirse
sobre las tropas sirias cubiertos por la noche y diezmar a sus opresores para
luego regresar a su campamento en las montañas. Siendo apenas 6000 hombres,
derrotaron a un fuertemente armado batallón de 47,000 sirios. Más tarde
enfurecido Antíoco envió un ejército mayor aún, y en la milagrosa y decisiva
batalla de Bet Tzur, las tropas yahudim resultaron triunfantes. De allí
avanzaron a Yerushalaim, liberaron la ciudad y recuperaron el Templo.
Limpiaron de ídolos el Beit Hamiqdash, reconstruyeron el altar y se prepararon
para reanudar el Servicio.
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