Aquí estamos el Terrano y nosotros, en el pueblo abandonado de Manzanares, a unos 70 Km de Siguenza, y tras haber descendido una montaña entre espectaculares cañones, y por un camino en el que a duras penas cabía el Terrano, y que además estaba lleno de piedras de las que se cargan las ruedas.

La verdad es que el pueblo era espectacular, no se oía ni un ruido, sólo había un gato en una casa, y lo más macabro era ver su semiderruida iglesia con las tumbas (la última del año 62),de algunos vecinos allí enterrados, que llevaban casi 40 años en total abandono(o al menos es el aspecto que daban).
