Introducción. El término domótica es un galicismo que tiene origen en el término francés "domotique". Este a su vez, proviene del latín "domus" (casa) y de un concepto algo más cercano como "robotique" (robótica). En definitiva, estamos hablando de una disciplina que tiene como objetivo la concepción de un espacio arquitectónico "inteligente" o "robotizado". Para el caso de una vivienda unifamiliar, una casa domótica sería, en definitiva, aquella que posee un sistema de control integrado de todos los mecanismos que la componen y que permite asegurar a los usuarios de la vivienda un aumento del confort, de la seguridad, del ahorro energético y de las facilidades de comunicación dentro de la vivienda y hacia el exterior con otros entes inteligentes, como por ejemplo la compañía de suministro eléctrico, el departamento de bomberos, un hospital o el supermercado. Así concebida, una construcción inteligente debe buscar funcionalidad, flexibilidad y economía, generando un aumento de la productividad de los que la habitan. Si entendemos como productividad el mejor aprovechamiento del tiempo y una disminución de costos y riesgos, el enfoque de diseño de una construcción inteligente debe atender dos aspectos: Ahora bien, ambos aspectos, el confort y la gestión, deben integrarse de una manera sinérgica para constituir un verdadero sistema domótico. Si esto no ocurre, si aparecen individualmente como componentes aislados en una construcción, estaremos en presencia solamente de productos domóticos y no de un sistema. Bien, ¿y en qué consiste, de qué se compone la arquitectura de un sistema domótico?. Esencialmente, una casa de este tipo dispone de una red de comunicaciones que permite la interconexión de una serie de sensores que obtienen datos sobre el entorno (contexto) y los transmiten a una unidad central inteligente que trata y elabora la información recibida. Luego esta unidad inteligente, basándose en estos datos, enviará órdenes a dispositivos denominados actuadores, que realizarán modificaciones sobre el entorno en cuestión. Ámbitos de aplicación. La idea de disponer de construcciones inteligentes no es nueva. La industria de la automatización ha prometido ya desde hace cincuenta años cambiar nuestra vida, y en cierta manera ha cumplido la promesa, colocando en el mercado una cantidad de tecnologías que permiten por ejemplo, controlar los sistemas de aire acondicionado, iluminación, ascensores, electrodomésticos y otros dispositivos electrónicos que se encuentran en edificios y hogares modernos. Es importante notar que el grado de desarrollo de las arquitecturas inteligentes tiene un nivel dispar si consideramos su situación en Estados Unidos y algunos países de Europa, en comparación con nuestro país. En Argentina, son pocos los edificios con algún grado de inteligencia, y menos aún los hogares domóticos, siendo, estos últimos, construcciones realizadas por aficionados al tema, hobbistas y el resultado de proyectos de investigación en universidades. Posiblemente por razones socioeconómicas, cuyo estudio escapa al alcance de este artículo, la domótica no ha constituido todavía en nuestro país un mercado viable para emprendimientos comerciales. Una primera clasificación de las aplicaciones domóticas puede hacerse en función del espacio donde son aplicadas. Así, podemos definir los siguientes ámbitos o sectores de aplicación: Ámbitos o sectores de aplicación de la domótica Ámbito residencial: viviendas individuales y colectivas. Ámbito comercial: oficinas, fábricas, centros comerciales, hoteles, etc. Ámbito Administrativo: municipalidades, dependencias gubernamentales en general. Ámbito Educacional: escuelas, jardines de infantes, universidades, etc. Ámbito sanitario: hospitales, centros de rehabilitación, etc. Desarrollaremos a continuación una perspectiva de los ámbitos residencial y comercial, dejando para más adelante los restantes, por tratarse de espacios de características y necesidades muy diferentes. 1 . Ámbito residencial. a . Vivienda individual. Este es el sector que menos se ha desarrollado, pero que indudablemente representa el mercado potencial más importante. Algunas de las características de las viviendas individuales son: En el diseño de una vivienda individual, se debe atender especialmente, y con las particularidades del caso, a los aspectos o necesidades primarias ya señaladas anteriormente: El confort: confort visual, térmico, acústico, olfativo y espacial. La gestión: comprende el control para la reducción de los consumos de energía, optimización de los mantenimientos y de personal, y la gestión de la seguridad por medio de la prevención y alarma ante siniestros (incendio o intrusión). Hoy es posible hacer que el equipo de audio y el aire acondicionado se enciendan cuando ingresamos en nuestro hogar, que el televisor baje el volumen si suena el teléfono, o que el lavarropas nos envíe un mensaje a nuestro teléfono celular, haciéndonos saber que ya finalizó su ciclo de lavado. Pese a esta posibilidad, las compañías desarrolladoras no han podido crear en el mercado la necesidad consumista para estas tecnologías de "home automation", como ha ocurrido con otras, como la PC, el DVD o una PDA. No obstante, numerosos hogares de Estados Unidos y Europa ya utilizan dispositivos que automatizan algunas. En general, en los sistemas de automatización de casas que se encuentran en el mercado, el software que controla el funcionamiento de la casa debe ser ajustado para que responda al estilo de vida de los habitantes de la casa, y debe ser reprogramado si la familia cambia sus preferencias. Posiblemente este último aspecto sea el motivo por el cual la domótica no ha sido ampliamente aceptada, pues los habitantes de la casa nunca estarán dispuestos a dedicar tiempo a programar su hábitat, y menos aún a convertirse en especialistas sobre el tema. Nos encontramos entonces aquí con una necesidad de desarrollar una construcción que se programe a sí misma teniendo como "input" los estilos de vida y deseos de sus habitantes, y que aprenda además a anticiparse a sus necesidades. Esta idea fuerza está siendo objeto de estudio por parte de las empresas relacionadas con la automatización de hogares y especialmente por parte de investigaciones en el ámbito universitario. La casa domotizada está provista de sensores que proveen información como la temperatura y luz ambiente, sonidos, movimientos, etc., y de actuadores que alteran las variables de ese ambiente en función de cómo se haya programado su sistema de control central. Esta casa podría, entonces, predecir cuándo llegará cada uno de sus ocupantes, y entonces accionar la calefacción o el aire acondicionado en función de los patrones de comportamiento aprendidos, encender el televisor a un determinado horario y tener lista el agua en la bañera a las 22 horas, excepto los domingos, etc. Este tipo de casa inteligente podría además de facilitar, también mejorar las tareas que en su interior realizan sus habitantes, y como aplicación especial, a la que me gustaría prestemos especial atención, podría ser capaz de ayudar a personas discapacitadas y a ancianos a vivir en sus casas, sin necesidad de ser trasladados a centros especiales o a establecimientos geriátricos. Una vez más, este sector es el que menos se ha desarrollado, pero representa un mercado potencial muy atractivo. b. Ámbito residencial (vivienda colectiva) Constituyen este tipo de hábitat los edificios de departamentos, barrios cerrados, condominios y similares. Algunas de las características de estos ámbitos son: En este caso se suman a las posibilidades domóticas, ya presentadas para la vivienda individual, aquellas que atienden las problemáticas comentadas para los edificios. Estas aplicaciones pueden ser por ejemplo: c. Ámbito comunitario (vivienda comunitaria). Son ejemplos de este tipo de viviendas, las residencias geriátricas, establecimientos dedicados al cuidado de menores, los centros de rehabilitación para personas con discapacidades y podríamos también incluir algunos centros de detención de delincuentes. Las características de la vivienda comunitaria son similares a las de la colectiva, pero con una intensidad mayor en el uso de los espacios comunes. http://caeti.uai.edu.ar/boletin/03/05/01/38.asp