¿Cuál es mejor vía hacia la inteligencia artificial? Las redes neuronales parten de la idea de que si comprendemos los mecanismos del cerebro humano podremos reproducirlos en una máquina, pero el cerebro es muy complejo y copiarlo resulta muy complicado. Para mí, la segunda vía es mejor porque da más resultados prácticos. En el tema de reconocimiento del habla, por ejemplo, podemos recolectar muchos datos y buscar algoritmos que resuelvan el problema sin necesidad de reproducir los mecanismos humanos. Estas técnicas de aprendizaje que no reproducen modelos biológicos se llaman Statistical Machines Learning. ¿Son caminos separados o que convergen? Yo creo que es bueno que contrasten. Lo normal es que si un sistema de aprendizaje funciona, vayas luego al modelo biológico y lo compares. Hay muchas cosas que no sabemos, por ejemplo, si el cerebro utiliza también, internamente, sistemas de este tipo que le facilitan el trabajo. Muchos sistemas de inteligencia artificial funcionan, pero de forma aislada: reconocimiento de voz, de escritura manual, sistemas de visión… ¿Tan difícil es integrarlos? Sí. La inteligencia artificial empezó prometiendo demasiado y ése es un problema que sigue arrastrando. Actualmente puedes hablar con sistemas informáticos y son muy eficaces sobre lo que saben, por ejemplo, reservar billetes de avión, pero no puedes hablar con ellos de nada más. Funcionan sobre dominios muy específicos. Estamos muy lejos de poder superar el Test de Turing –una máquina que en una conversación normal consiga pasar por humana y de una inteligencia artificial con algo parecido a lo que llamamos sentido común. ¿Las máquinas deberán tener sensibilidad para ser inteligentes? Deberán tener capacidad para percibir y transmitir emociones, que son un componente muy importante de nuestra inteligencia. Para empezar tendrán que entender, mediante sensores de sonido e imagen, lo que nos pasa, comprender si estamos tristes, alegres o confusos y comunicarse con nosotros basándose en esa información. O sea que las máquinas se adaptarán a nosotros, en lugar de nosotros a ellas… Así es. Las máquinas siempre se comportan de la misma manera, son totalmente predecibles. No entienden lo que queremos y nos resultan hostiles porque insisten en una respuesta que no resuelve el problema que nos ocupa. Mediante la inteligencia perceptual, serán las máquinas las que entiendan lo que les pedimos que hagan.