Inteligencia Artificial: En 1956, la inteligencia artificial fue definida por John McCarthy, considerado el padre de esta, como la ingeniería de fabricar máquinas con una inteligencia parecida a la humana y programas de computador que pudieran entender, inferir, "sentir" y aprender. Dicho de otra forma, inteligencia artificial es una máquina o programa con patrones de conducta similares a los de un humano. Aunque la inteligencia artificial aún está lejos de parecerse a la humana, podemos ver sus aplicaciones en juegos de computador, programas de reconocimiento de voz, aplicaciones médicas en el caso de extremidades artificiales para el cuerpo humano, sistemas "inteligentes" que pueden tomar decisiones en situaciones humanas cotidianas, robots de tipo industrial y científico y, por último, juguetes parecidos a un gato, un perro o cualquier criatura. Un teléfono que nos comunicará con el interior en vez de con el exterior… Tenemos mucha información en general, pero muy poca sobre nosotros mismos. Muchas personas van al médico sólo cuando están enfermas y allí les toman el pulso o la presión, pero no existen datos de cómo han evolucionado en las últimas semanas. No se trata de sustituir al médico, sino de aportarle más información. Usted ha expresado su preocupación por el poco apoyo que la investigación tiene en España. ¿Cómo ve ahora la situación? El Gobierno socialista dice que quiere fomentar la investigación y hay proyectos en este sentido. Me consta que quieren repescar a investigadores que están fuera y parece que son conscientes de la realidad y que están dispuestos a invertir para cambiar la situación. Tengo esperanzas. ¿Personales o colectivas? Ambas. Cambiar la situación en España es complicado porque no hay cultura de la investigación y eso no surge de la noche a la mañana. Hay que crear la mentalidad, la infraestructura y un soporte constante a las investigaciones. ¿Qué pasa cuando se acaba el dinero, o cuando cambia el gobierno? A mí lo que más me gustaría es hacer en España lo que hago aquí. ¿La unidad de Europa es positiva para la ciencia española? Espero que sí. En Europa hay centros importantes como el Instituto Max Planck (Alemania) o el Inria (Francia). Europa, y dentro de ella España, debe investigar y desarrollar tecnologías propias. El problema es que hay mucha diferencia entre el estilo americano y el europeo. En EE UU la actitud es más práctica; se intenta hacer algo y punto. En Europa antes de poner en marcha un proyecto se plantean todas sus consecuencias filosóficas. Pero los avances en tecnología van muy rápido y si te pasas mucho tiempo pensando si lo haces o no, cuando te decides ya está hecho o la idea es obsoleta. ¿Sin fracaso no hay ciencia? Así es. En EE UU eso está muy asumido. Existen muchas empresas pequeñas que arriesgan su capital, fracasan y no es el fin del mundo, porque luego sus responsables impulsan otro proyecto. Ésa es otra gran diferencia cultural. En España hay mucho miedo al fracaso, y no puedes progresar en investigación sin equivocarte. Usted es mujer, joven y española. ¿Ha sido una desventaja? Yo nunca me he sentido marginada o discriminada, pero se te hace extraño ver que eres la única mujer. Mi área de investigación está dominada por hombres y el número de mujeres que estudian carreras técnicas en EE UU ha descendido de manera alarmante. Hace poco di una charla en la Universidad de Washington y no había ni una sola estudiante femenina entre la audiencia. ¿Cómo explica ese retroceso? Es algo social. Los modelos que presentan las series de TV, las películas y la educación casi nunca son de mujeres investigadoras. Y la estudiante que empieza, al ser muchas veces la única de la clase, está incómoda y acaba dejándolo. Hace poco el presidente de la Universidad de Harvard dijo que las mujeres no eran apropiadas para las carreras técnicas. Sin comentarios. De todos modos, es un tema complejo. Las carreras de ingeniería o informática tienen fama de ser poco sociales y no atraen a muchas mujeres. Parece que hay una correlación cultural entre carrera y género, y que las mujeres prefieren medicina u otras en las que hay más interacción humana. Pero el déficit de alumnas en las carreras técnicas es negativo para la comunidad científica. No es bueno que domine un sexo.