1¿de que es el resultado la inteligencia artificial? La Inteligencia Artificial, a la que nos referimos durante el resto del artículo como IA, es el resultado de implementar en un objeto inanimado las facultades humanas que configuran la inteligencia. En nuestra historia de hace cuatro siglos, quién recibe estos dones es una figura de arcilla; nuestros tiempos, técnicamente más avanzados, son el marco ideal para el florecimiento de la IA en las computadoras. La (relativamente) nueva ciencia cognitiva precisa un estudio sistemático de todos aquellos factores que moldean nuestras facultades, pues en el caso contrario sería imposible implementarlos correctamente. A grandes rasgos estos factores son los siguientes: 2 Uso del lenguaje: Todo aquello que persiga ostentar la etiqueta de IA debe ser capaz de comunicarse de forma lógica en un lenguaje comprensible y humano. Esto implica un perfecto dominio de la expresión escrita y una completa capacidad de entendimiento y síntesis de voz. Un ejemplo: "los principales mandos europeos se reunieron en la cumbre de la OTAN". Un sistema IA ha de ser capaz de distinguir el significado ambiguo de "cumbre", para no confundir a la OTAN con una montaña 3 Procesamiento visual: la percepción visual del entorno es el sistema principal de los humanos para conocer e interpretar su medio. En un sistema de IA completo, esta característica ha tiene que estar disponible y sin limitaciones: Se ha de lograr, además de la visión, la comprensión de lo visto. Por ejemplo, tómense en cuenta las figuras 2 y 3: ambas representan un mismo patrón. En la segunda imagen, subconscientemente encontramos una relación entre el conjunto de puntos, por lo que interpretamos, de forma global, su contenido; para que un sistema IA sea eficiente, debe ser capaz de captar estas relaciones de forma automática 4 Soluciones por experiencia: Las personas trabajamos por heurística. Esto significa que, ante un problema de características similares a otro anteriormente experimentado, podemos aplicar el conocimiento adquirido en ese momento para la solución del problema. Es una facultad complementaria a la anterior. La IA ha de crear equipos capaces de enriquecerse por medio de la experiencia. Todo lo anteriormente visto es realizado de una forma continua por los humanos, sin que esto disminuya la eficacia del resto de sus tareas; son facultades para nosotros tan triviales, que suelen ser agrupadas bajo el denominativo de "Sentido Común". Sin embargo, estos procesos, aparentemente sencillos, constituyen -por su dificultad de implementación en una máquina- las principales barreras ante la creación de un producto de IA. Como ya hemos visto en nuestra historia, Joseph Golem es el ideal perfecto de IA. Tal vez su forma de implementación, mediante runas y conjuros, no fuera la más ortodoxa, pero cumplía su cometido. He aquí una de las principales discrepancias entre los expertos en IA: Un sector de pensamiento más radical exige que, para que un producto sea considerado IA, los métodos que utilice han de ser propiamente humanos; por otra parte, el área moderada de la ciencia, alude al fin del producto para justificar, de esta manera, los medios de desarrollo. Mas Golem, consciente de su propio poder, pronto se rebeló contra su padre; Aquel padre que le habia dado la vida, pero con el precio de su libertad. Vio que la única manera de ser libre era acabando con aquel que le había utilizado para los motivos mas miserables. Armado con una doba y con el sigilo que su experiencia como espía le diera, acercose a la espalda del anciano y se dispuso a asestar la puñalada que enviase al viejo a los infiernos. Pero éste, alertado por el reflejo de la estatua de barro en una escudilla de cobre, se volvió, con el tiempo suficiente para detener el brazo de la criatura con su mano izquierda, mientras que con la diestra borraba la palabra mágica de la frente de Golem, quitándole la vida. Así acabó la estatuilla su corta andadura por el mundo humano. Hoy en día descansa enterrada bajo alguna calle de Praga, sin lápida, ni cruz con su nombre escrito. Desde entonces, a cualquier manifestación de vida e inteligencia artificial se la denomina Golem".Pero, por supuesto, esto es tan solo una leyenda. Quizá haya llegado el momento de realizar una seria criba entre lo que únicamente reporta ventajas y aquello cuyos inconvenientes las eclipsan. Hemos llegado a un punto de avance técnico en el que no podemos plantear la posibilidad de crear inteligencia, cualidad humana, en máquina físicamente superiores a nosotros.