Calificadion:**** Inteligencia artificial:La definición de cualquier término depende tanto del objetivo que se pretende alcanzar como de los medios que se suponen más adecuados para lograrlo. Por ejemplo, en la sección anterior hemos reinterpretado la historia para encontrar antecedentes de la IA; entre ellos mencionamos un relato sobre el médico Paracelso, que en el siglo XVI elaboró una receta para crear un "homúnculo": un ser humano artificial. Muy posiblemente, para los contemporáneos de Paracelso, la IA sería la rama de la alquimia dedicada a identificar las materias primas y la receta para crear un ser humano. Dado el contexto del presente análisis, nuestro propósito debe ser analizar el término y sus definiciones dentro del campo de la ciencia de los computadores. Sin lugar a duda, la concepción actual del computador, entendido como medio para alcanzar el objetivo deseado (cuya primera aproximación académica podría ser "creación de inteligencia a partir de métodos realizados por el propio hombre"), condiciona el contenido de las definiciones que aquí vamos a exponer. Otro factor de limitación es el desconocimiento de la esencia de la inteligencia, o si se prefiere, de su estructura. Sólo somos capaces de definirla funcionalmente, por sus capacidades, manifestadas a través del comportamiento del ser humano. El siguiente juego de palabras nos enfrenta a la parte del dilema que tiene que ver con la que consideramos la cualidad esencial de la inteligencia, la capacidad de pensar: No puedes pensar sobre el pensar, sin pensar acerca del pensar sobre algo ¾ Seymour Papert [Minsky, 86] Como también comenta Minsky en otro libro [Minsky, 85], "el problema de la Inteligencia Artificial es la naturaleza de la misma inteligencia, un tema que nadie comprende muy bien. ¿Por qué no? Quizás en parte porque nadie ha tenido la oportunidad de estudiar otros tipos de inteligencia distintos de la humana". En cualquier caso, el propio proceso de definir siempre es positivo; como dijo el premio Nobel Lwoff: "Definir es uno de los métodos para descubrir". Por tanto, vamos a comprobar, sin más dilación, estos supuestos transcribiendo algunas definiciones de IA: "La automatización de actividades que asociamos con el pensamiento humano, actividades como la toma de decisiones, la resolución de problemas, el aprendizaje à" [Bellman, 78]. "La disciplina cuyo objetivo científico es construir una teoría de la inteligencia en base al proceso informático." [Nilsson, 80] "El estudio de las facultades mentales a través del uso de los modelos computacionales." [Charniak & McDermott, 85] "El estudio de cómo lograr que los computadores realicen tareas que, por ahora, son realizadas mejor por los seres humanos." [Rich & Knight, 91] "El estudio de las computaciones que permiten percibir, razonar y actuar." [Winston, 92] "El campo de la ciencia y la ingeniería dedicado a la comprensión de los procesos computables propios de lo que vulgarmente se identifica por comportamiento inteligente, y a la creación de artilugios que manifiesten dicho comportamiento." [Shapiro, 92] "El proyecto de construcción de un artefacto inteligente." [Ginsberg, 93] "Hacer computacional el conocimiento humano no analítico por procedimientos simbólicos, conexionistas o híbridos." [Mira et al., 95] La mayoría de las definiciones coinciden en que el objetivo de la IA es duplicar las facultades del comportamiento que atribuimos al ser humano (aprender, tomar decisiones, percibir, razonar y actuar en consecuencia à), entendido como ser con capacidad de pensar. Otra definición califica el comportamiento por su complejidad y no por sus facultades (d). Finalmente, en el resto se omite la mención de comportamiento alguno (b, g y h). De éstas, la última realiza un precisión adicional: el objetivo son las cuestiones de solución desconocida. En lo que sí coinciden todas es en mencionar, implícita o explícitamente, el computador como medio para lograr dichos objetivos. La Inteligencia Artificial como Ciencia Las definiciones de IA responden al carácter científico de esta materia. Como en cualquier otra ciencia (véase la sección 1.3.2), para averiguar las últimas causas, la verdad subyacente, se parte del conocimiento de los fenómenos, en este caso, el comportamiento humano; más exactamente, la capacidad de resolver problemas que requieren inteligencia. Otras ciencias versan sobre la misma materia, la inteligencia, pero bajo distinta fenomenología. La neurología estudia los principios organizacionales y estructurales de los componentes biológicos en los que se genera dicho comportamiento. La ciencia cognitiva se preocupa de los mismos fenómenos desde la perspectiva de los procesos mentales que los producen. En realidad, ambas reflejan dos caminos con un mismo objetivo [Pylshyn, 80]. En el caso de la ciencia cognitiva, la metodología y los modelos son diferentes, ya que en lugar de preocuparse por resolver los problemas mediante modelos computables, se centra en imitar exactamente la forma en que son resueltos por el ser humano. Considerando lo expuesto, podemos distinguir la doble perspectiva de la IA. Por una lado se considera el objeto de análisis, el comportamiento humano inteligente, y, por otro, el elemento de síntesis, los procesos computables. Por tanto, la IA tiene una componente ciencia de lo natural y otra de ciencia de lo artificial. Como ciencia de lo natural pretende entender la inteligencia humana. Es una ciencia de análisis y modelado de la naturaleza de los sistemas inteligentes. Los objetos de estudio son los comportamientos humanos tachados de inteligentes: razonar, aprender, abstraer, generalizarà Como ciencia de lo artificial busca la creación de sistemas inteligentes con técnicas computacionales. Es una ciencia de síntesis de formulaciones matemáticas y modelos que puedan llevarse a cabo con un soporte físico concreto, los computadores. Por tanto, está condicionada por la arquitectura y las capacidades que en cada momento tengan estas máquinas. Por otro lado, la IA como ciencia debe ser capaz de predecir, describir y controlar los fenómenos que trata; y para ello, debe valerse de los tres elementos básicos propios de cualquier otra rama de la ciencia: las teorías, las técnicas o modelos, y las herramientas o instrumentos. Estos elementos configuran dos ejes de interrelaciones que a su vez están conectados entre sí.