INTELIGENCIA ARTIFICIAL 2: http://www.laflecha.net/articulos/ciencia/IA/ Inteligencia Artificial Cuando empecé en la informática, hace más de 25 años, todas las personas, informáticos y no informáticos, opinábamos que la “inteligencia artificial” no era una auténtica inteligencia, que las máquinas solo suma muy rápido, pero que la inteligencia es otra cosa que no tenía nada que ver con sumar, y siempre poníamos un ejemplo. “En extraer raíces cuadradas, de acuerdo ganan al hombre, pero jamás vencerán a un hombre jugando al ajedrez”. Hoy en día el mejor jugador del mundo Kasparov, considera todo un triunfo haber conseguido empatar con las máquinas en el último torneo celebrado entre hombre y máquina. 10:24 - 22/01/2004 | Autor: José Manuel Gimeno La inteligencia artificial toma el control Hoy ya no extraña que se ceda al ordenador el control de muchos procesos delicados. El tren AVE podría perfectamente viajar sin conductor, de hecho aunque tiene dos formas de conducción una automática, donde la actividad del maquinista es testimonial y otra manual. De las dos se considera más arriesgada la conducción humana, y aún en este caso, de existir conflicto entre la instrucción que ejecuta el maquinista y las instrucciones generadas por el ordenador, prevalecen lo ordenado por la máquina. En el moderno avión Eurofighter, el piloto maneja un timón y los pedales como los de cualquier avión, pero no tiene más valor que los mandos de una videoconsola, El piloto indica con ellos, que es lo que desea hacer, y a partir de ahí el ordenador, que es quien gobiernan realmente el avión, da las órdenes para hacer con la máxima eficacia lo que el piloto ordena. Por diseño, para tener la máxima agilidad, los aviones de combate actuales son de vuelo inestables y para mantenerlos en vuelo, constantes hay que corregir su trayectoria, ni el mejor piloto sería capaz de pilotarlos correctamente de forma manual. Pero estos cazas, antes de haber entrado en servicio ya se consideran anticuados, la nueva generación de aviones de combate prescinde directamente del piloto, recibe las órdenes de combate desde tierra, y los ordenadores directamente pilotan esta nueva generación de aviones hacia sus objetivos militares. Los nuevos ejemplares ya han recibido su bautismo de fuego en Afganistán e Iraq. Inicialmente fueron aviones espías, pero ya portan capacidad de disparo de cohetes y bombas. Liberados de tener que transportar un hombre, carecen de cabina y de otro montón de dispositivos sin otra utilidad que protegerle vida del piloto. Los aviones automáticos seran por ello mucho más pequeños que sus homólogos pilotados, pero podrán acelerar y girar a velocidades que no soporta el cuerpo humano. Según los expertos, todas las armas existentes hoy en día podrían ser muchísimo más eficaces si no estuviesen manejadas por humanos. Está por definir las consecuencias que la disminución del tamaño, (y precio), va a suponer en los ejércitos. Parece casi seguro que los gigantescos portaaviones tomarán la senda del desguace que antes la tomaron acorazados y demás gigantes de la armada. Hoy en día los aviones espías más ligeros están formados por cinco piezas que se guardan en una maleta y que una vez armados un soldado lanza con la mano para iniciar el vuelo, otros mayores, se lanzan desde un camión provisto de una rampa de lanzamiento y nada indica que en el futuro, aunque sean mayores vayan a necesitar las actuales instalaciones terrestres o marítimas. El siguiente reto es conseguir crear vehículos acorazados sin conductor. Posiblemente se llegue igualmente a vehículos mucho más pequeños y velozes que sus hermanos tripulados pero con la misma o mayor potencia de fuego. La inteligencia artificial en el trabajo En la vida civil también comienzan a sentirse las consecuencias de la introducción de la inteligencia artificial en los procesos productivos. Silenciosamente y sin llamar la atención los cajeros automáticos han ido extendiendo su actuación a muchas funciones no financieras como la adquisición de entradas, títulos de transporte, tarjetas de teléfono, el acceso a bases de datos de empleo, la consulta de carteleras, etc., acciones que antes no eran capaces de dar los cajeros de carne y hueso. La culminación de los servicios financieros automatizados está en los bancos digitales, donde el cliente puede hacer todo tipo de operaciones sin necesidad de que le atienda ningún empleado. En la industria comienza a ser normal que ciertos talleres, funcionen con cadenas de montaje formada exclusivamente por máquinas robotizadas, que trabajan sin la necesidad de personas que las supervisen. Son las llamadas “Dark Factory”, fábricas obscuras, pues sin hombres en su interior no necesitan luz. Esta técnicas se extienden en algunas fabricas a todo el taller, dando lugar a la fabricación continuada a lo largo del día con algunos turnos de trabajo, sin ningún empleado presente. El control se organiza de una forma escalonada. El primer nivel está en cada máquina, con control numérico de su trabajo, y capacidad para tomar sencillas decisiones sobre acciones a efectuar en caso de incidencia, como puede ser un excesivo calentamiento, sobrecargas o falta de materias primas o desgaste o rotura de las herramientas. El segundo nivel opera sobre la línea de producción controlando el funcionamiento armónico de cada eslabón del trabajo de la cadena, de forma que todos operen acompasadamente, un punto de la cadena no comienza hasta que previamente no se hayan fabricado los componentes que necesitan y se hayan consumido los componentes que produjo. Las incidencias de cada cadena pasan al siguiente nivel de control, que es el que deciden las medidas a tomar sobre el proceso de fabricación en su conjunto. De considerarlo adecuado el sistema de control o en el caso de algún imprevisto, se genera un aviso a los supervisores humanos, que allí donde se encuentren, en sus despachos o en su casa, decidirán si pueden hacerse con los mandos de la situación a través de una conexión por Internet, o necesitan acudir físicamente al taller de fabricación. En estas fábricas suele haber un turno en el que el personal humano ajusta, engrasa, repara y acumula las materias primas y componentes necesarios, para que en los otros turnos, los procesos automatizados fabriquen sin descanso productos, lejos del control humano.