http://www.el-mundo.es/suvivienda/2001/221/1002205035.html En los países más desarrollados de Europa, suman el 90% de las nuevas promociones de vivienda. En España, el porcentaje empieza a despegar. Cada vez son más los promotores y particulares que apuestan por las ventajas de la incorporación de las nuevas tecnologías. Apagado y encendido automático de las luces, aviso a su móvil de fugas de agua, cortacéspedes que realizan solos las tareas del jardín... Las nuevas tecnologías ya no se ciñen exclusivamente al ámbito laboral. En el siglo XXI, en el que la calidad de vida es una de las prioridades, tanto Internet como otros avances tecnológicos se llevan hasta las viviendas para ponerlos al servicio del bienestar personal. Es hora de que la Domótica deje de sonar a ciencia ficción. Se trata de algo tan sencillo como un conjunto de sistemas que automatizan las instalaciones del hogar. Para ello, es necesario incluir la infraestructura de cableado y los equipos de control necesarios para disponer de los servicios avanzados. La preinstalación de vivienda Domótica es muy sencilla, y su presencia en el hogar se traduce a la mínima expresión (un panel similar al que se tenemos para el cuadro de luces en casa tradicional). Y si la parte más técnica no reviste mayor complicación, su filosofía es aún más sencilla: la Domótica (que llegó a nuestro país la década pasada) tiene como razón de ser mejorar la calidad de vida diaria, aumentar la comodidad simplificando las tareas del hogar, proporcionar en muchos casos un ahorro energético, mejorar la seguridad y ampliar la capacidad de comunicación y de ocio. Sus componentes tienen, obviamente, un coste adicional, pero no todos los sistemas están reservados a bolsillos millonarios: existen modernas prestaciones a partir de 7.500 pesetas (45’08 €) que, por ejemplo, vale un mando general para accionar los equipos de sonido. Existen dos sistemas básicos: integrados e interactivos. * El de control integral: está compuesto por módulos individuales que le permitirán ir acoplando los distintos sistemas con los que se puede controlar el encendido y apagado de las luces por tiempo o presencia; el encendido de las luces con pulsadores y no interruptores y la posibilidad de dejar la luz fija. Esto se traduce, además, en ahorro energético. Dentro de los sistemas interactivos está el controlador telefónico. Esta opción permite el acceso desde el teléfono a cualquiera de los sistemas que usted haya instalado. Éste se las confirmará mediante mensajes hablados. Usted podrá llamar a su vivienda para activar o desactivar cualquiera de sus funciones, haciéndolo desde cualquier teléfono, incluso desde su móvil. Un ejemplo útil y sencillo seria “el domo portero” (también dentro de los sistemas interactivos) integra el portero automático de la vivienda a su red de telefonía interior. Así, podrá hablar y abrir desde el teléfono de la vivienda, tanto fijo como inalámbrico, y si tiene que irse de la casa, redirigir la llamada al móvil. El módulo de seguridad, que consta de una unidad exterior de alarma y un simulador de presencia, permitirá que durante su ausencia el sistema quede en vigilancia para detectar cualquier intrusión en su vivienda. Además, por la noche, simula su presencia encendiendo y apagando las luces. Otros sistemas interactivos son la automatización de persianas y toldos, con control tanto local como remoto, y las alarmas técnicas. Éstas se encargan de detectar los fallos producidos en sus instalaciones, como escapes de agua, emanación de humos y gas, aumento bruscos de temperatura y falta de suministro eléctrico. De esta forma, podrá cortar la acometida general en caso de fuga de agua, así como conocer la emanación de humo. En el caso de gas actuará inmediatamente sobre la válvula de corte, evitando las explosiones. Cada día surgen nuevas y más revolucionarias propuestas para hacer más fácil la vida en casa, hasta el punto de que hoy en día es posible controlar a través de un ordenador la programación de todos los electrodomésticos e, incluso, se puede realizar la puesta en marcha del aire acondicionado desde Internet. Los electrodomésticos de esta generación pueden ser controlados con un dedo, otro tanto ocurre con los sistemas de audio y vídeo, donde la sofisticación no parece tener límite, únicamente el que nuestro poder adquisitivo nos ofrezca. A través de un mando digital es posible manejar todos sus equipos de audio y vídeo: encender y apagar, subir o bajar el volumen, programar, etcétera, en las distintas salas de la casa. Es decir, puede hacer sonar Mozart en el cuarto de abajo, mientras que en la planta de arriba de su vivienda ve una película en la televisión o en una pantalla que recrea casi exactamente la sala de cine. El mando de control único tiene un precio bastante elevado así como unas, 800.000 de las antiguas pesetas (4808.10€), y los aparatos no van incluidos. Y en el siglo XXI, no podía estar ausente el ahorro energético, por motivos ecológicos y económicos. El sistema de alarmas técnicas permite ahorrar agua y gas, al cortar el suministro en caso de fuga, por ejemplo. Pero no es lo único. Lavadoras que utilizan el agua y la electricidad precisa para la ropa que está dentro; aspiradoras con filtros externos y decenas de artilugios estudiados minuciosamente para gastar o contaminar lo mínimo. Y es que no todos son complejos sistemas. Existen, por ejemplo, unas gafas que le permiten ver la televisión sin molestar a quien esté a su lado. O un cortacésped que él solo realiza la tarea en el jardín, gracias a un cableado que delimitará el territorio que debe recorrer. Infinidad de pequeños grandes artilugios que le harán la vida más fácil y le permitirán tener más tiempo para dedicar al ocio personal.