isla1ealejandrodom2 de:Alejandro Espartero Gómez Artículo de Luis de Garrido Talavera, doctor arquitecto por la Universidad Politécnica de Valencia: Concepto de Domótica: El concepto de domótica parte del término domotique francés, que no es otra cosa que la suma de domus y robotique. El diccionario Larousse identifica Domótica con una vivienda que dispone de una instalación que le proporciona un servicio integrado con, al menos, cuatro funciones: seguridad, control energético, telecomunicaciones y control de automatismos. Y ello básicamente significa que la información propia manejada por cada una de las funciones puede servir para activar otras funciones. Pongamos un ejemplo. Si hay un escape de agua en una casa domótica, los detectores de inundación detectarán el agua, y esta información se transmitirá y podrá ser usada por cualquier función. Se activará una alarma, se generará una llamada telefónica a varios teléfonos preestablecidos, se desconectará el cuadro general eléctrico y se cerrará automáticamente una electro válvula para que no siga pasando el agua. Además, podrían abrirse ventanas, activarse sistemas de aspiración de agua, etc. En definitiva, tantos dispositivos como hubiese instalados. Diferencias entre sistemas domóticos y confusiones: Lo que distingue un sistema domótico de otro es la potencia, flexibilidad, facilidad de ampliación y reconfiguración de las centrales de control, así como la diversidad de medios de transmisión que puede utilizar. Hay sistemas que no cumplen con lo que se cree que son los preceptos de una domótica moderna ya que atentan a las necesidades reales de los usuarios. Se trata de sistemas obsoletos, basados en autómatas, excesivamente complejos para la vivienda. Son sistemas que algunos expertos no califican de sistemas domóticos, sino que las empresas que los ofrecen han hecho algo tan simple como aprovechar los autómatas que emplean en la industria para conseguir entrar en un mercado ascendente como es el de la domótica. En cambio, hay sistemas adecuados, creados para la vivienda, como los que comercializan Domoval o Simón. Otro error que comete es promocionar la domótica bajo el discurso del ahorro de energía. ¡Si la domótica no ahorra ni un Kw.! La domótica por sí misma no ahorra el consumo derivado de la calefacción, que representa el 60% de la factura media de una vivienda, ni el consumo de los electrodomésticos, que supone otro 20%, porque evidentemente se va a lavar lo mismo. En todo caso, el ahorro dependerá de las características del electrodoméstico. ¿Y el 20% de la iluminación? La domótica me permite, por ejemplo, simular la presencia, pero eso no sólo no reduce el gasto sino que lo aumenta. Lo único real es que con los detectores de presencia no te dejarás las luces encendidas, pero esto es pecatta minutta. Coste y Rentabilidad: La domótica no tiene porqué ser un coste excesivo, pues con una inversión de unos 1.500 euros el usuario puede contar con una domótica básica. Si se compara con el precio actual de la vivienda es más que asumible. Otra cosa es que la hipotética inversión pueda acabar siendo infructuosa si no va acompañada de una arquitectura y unos materiales de una calidad mínima. Hay que aprovechar las ventajas que puede aportar la domótica, pero siempre sin llegar a un exceso que en lugar de incrementar nuestro bienestar produzca el efecto contrario. Por ejemplo, opino que los teleencendidos de electrodomésticos desde el exterior carecen de sentido. ¿De qué sirve poner en marcha la lavadora desde la oficina? Simplemente, de acordarme por la mañana de llenar el bombo, lo cual creo que complica la existencia más que facilitarla. Y lo mismo puede decirse del lavavajillas. Lo que hay detrás es un esfuerzo de márketing de los fabricantes de electrodomésticos. En cambio, hay casos que pueden llegar a interesarnos. Un frigorífico capaz de realizar pedidos al supermercado a través de Internet puede llegar a ser realmente útil teniendo en cuenta el tipo de vida que llevamos. Y es que, en definitiva, estoy convencido de que la domótica, si todo el sector trabaja con honestidad, va a ser fundamental en nuestra vida en el siglo XXI.