A
trabajos forzados me condena
mi
corazón, del que te di la llave.
No
quiero yo tormento que se acabe,
y
de acero reclamo mi cadena.
Ni
concibe mi mente mayor pena
que
libertad sin beso que la trabe,
ni
castigo concibe menos grave
que
una celda de amor contigo llena.
No
creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso
sin ti, yo lo rechazo.
Que
ningún juez declare mi inocencia,
porque
en este proceso a largo plazo,
buscaré
solamente la sentencia
a
cadena perpetua de tu abrazo.