La riqueza cultural de los pueblos se manifiesta a través de una diversa gama de actividades, las cuales pueden ir desde las tareas más cotidianas y sencillas, hasta la realización de actos de vital importancia para su subsistencia material y espiritual.
La transmisión oral del conocimiento así como de sus tradiciones, conforman una parte imprescindible de lo que es el rostro de un pueblo.
Xochimilco es uno de los lugares que más celosamente ha guardado sus tradiciones, dentro de las cuales se hallan los mitos y leyendas que durante siglos se han conservado gracias a la transmisión oral y al trabajo realizado por algunos investigadores. Las leyendas y los mitos que aquí se presentan son sólo algunos de los más conocidos entre los pobladores de Xochimilco.
En estos relatos llenos de seres increíbles y lugares mágicos se descarga toda la imaginación de un pueblo lleno de colores y formas que se han ido enriqueciendo a lo largo del tiempo.
Los volcanes que al oriente del valle de México dibujan su figura poseen una historia milenaria, una historia de amor. Desde Xochimilco se pueden apreciar estos dos colosos. El Iztaccihuatl traza la figura de una mujer dormida bajo el sol. El Popocatépetl yace de rodillas rindiendo tributo a su enamorada.
Iztaccihuatl hace miles de años fué la princesa más preciosa, parecida a una flor. Estaba enamorada de un capitán perteneciente a una tribu de viejos caciques, por lo que su amor parecía ser imposible. El padre de la princesa, al darse cuenta del romance que mantenía su hija con el capitán le propone a éste que vaya a la guerra y le traiga la cabeza de un cacique enemigo, que sólo entonces podría aspirar al amor de su hija.
Popocatépetl fué a la guerra con la esperanza en el corazón. Combatió contra el enemigo gallardamente y cientos de soldados fueron muertos por su mano. Al pasar de algunos años regresó el capitán con la cabeza del cacique enemigo colgando de su lanza. He aquí que halló un festín de triunfo prepaparado para él, pero no así la promesa de amor, en vez del lecho nupcial encontró el lecho de muerte de su amada, pues su padre al ver que regresaba triunfador el capitán, prefirió matar a su hija que casarla con un gentil.
Fué entonces que Popocatépetl llevó el cuerpo de su amada lejos de ahí. Hizo que miles de sus esclavos alzaran un gran túmulo. Amontonó diez cumbres enormes en la escalinata, tomó a su amada en brazos y la llevó a lo alto del túmulo, donde la colocó. Luego encendió una antorcha y se posó de rodillas junto a su amada.
Pasaron los tiempos y la nieve cubrió sus cuerpos hasta convertirse en las dos grandes cimas nevadas que hoy podemos observar.
Es costumbre entre los pobladores de Xochimilco relatar los encuentros que ellos o sus antepasados han tenido con la Cihuacóatl también llamada la Mictlancíhuatl o la Llorona.
Para los primeros Xochimilcas la Cihuacóatl (mujer serpiente) fue la creadora de la primera pareja que vivió sobre la faz de la tierra: Quetzalcóatl y Huitzilopochtli. Cihuacóatl, al morir en el parto, los dioses le otorgan uno de los cuatro paraísos, el segundo de nombre Cincalco que significa la casa de maíz.
Esta deidad era venerada con majestuosidad en un lugar llamado Tlillac (lugar de la negrura) dentro de los dominios de Xochimilco. Su representación era de piedra y estaba vestida de blanco.
Entre los augurios que presagiaron la llegada de los españoles se menciona que Cihuacóatl aparecía ante su pueblo gritando " ¡Ay mis hijos! A donde los llevaré ahora que viene una sed de muerte y destrucción en esta ciudad..." llorando de esta manera presagiaba la futura destrucción del mundo precolombino.
En la época colonial nuevamente aparece la Cihuacóatl bajo el nombre de la Llorona. Muchos dicen que es la Malinche que viene a pagar por haber traicionado a su pueblo, pero lo cierto es que las descripciones que se hacen de ella son las mismas que se tienen de la Cihuacóatl; una mujer misteriosa vestida de blanco y con el rostro cubierto por un velo espeso, gritando "¡ Aaaaay mis hijos... Aaaaay mis hijos!" a media noche.
Cuando la Llorona se aparece por las chinampas va en una chalupita muy angosta remando por los canales del lago. Lleva un vestido blanco y su pelo negro y largo lo lleva suelto además de llevar aretes de oro y collares muy brillantes; el remo que utiliza apenas si toca el agua pero ella se desplaza a gran velocidad y se pierde rápidamente entre los canales y las chinampas. Su belleza atrae a los hombres, lo que hace que al seguirla muchos pierdan el rumbo, y sin darse cuenta descubran que han recorrido grandes distancias en sus chalupas. Al desaparecer deja en el espectador el ánimo de buscarla y estar pendiente de todo lo que se mueva en el canal, ya que puede ser ella nuevamente; esta sensación puede durar muchos años, incluso toda la vida.
Cuando se aparece por los callejones y las plazas de los barrios también lo hace de noche, vestida de blanco, con el pelo suelto y engalanada por aretes y collares. La mayoría de las personas que la han visto dicen que camina como si flotara y que no se le ven los pies; otros dicen que los tiene de guajolote o de cabra. Lo que si es muy común es que la oigan lanzar ese grito desgarrador "¡ Aaaaay mis hijos... Aaaaay mis hijos! Llenando de temor a los que la oyen.
La mayoría de los hombres que la han visto se refieren a ella como una mujer de belleza extraordinaria, misteriosa y atrayente, pero las mujeres jóvenes que la han llegado a ver dicen que detrás de su velo esconde una cara horrorosa y llena de maldad, además de tener los pies en forma de garras.
En el pueblo de Santa Cruz Xochitepec, cerca al panteón hay una cueva en la que se asegura hay un ropero lleno de oro y joyas. Muchos han querido apropiarse de las riquezas que el ropero encierra pensando que es fácil entrar a la cueva pero lo cierto es que muchos han perdido la vida en esa empresa. Otros que han entrado afirman que no hay nada y que solo es una pérdida de tiempo. La gente de mayor edad asegura que en la cueva sí hay un tesoro. Lo que hay que hacer es invocar al diablo y pactar con él para que lo entregue. Esto implica perder el alma.
El origen del tesoro es incierto pero hay versiones que ubican su origen durante la revolución mexicana. Las tropas federales ocuparon ese lugar, utilizando la cueva como cocina y bodega. En el ropero llevaban el botín producto de la toma de varias ciudades. Posteriormente, al combatir contra los zapatistas, el ropero con todo y sus riquezas fue olvidado por las tropas federales.
Los nahuales son brujos nativos que tienen la capacidad de cambiar su físico por el de algún animal o ser vivo. Según Fray Bernardino de Sahagún existen tres tipos de nahuales o nahualli: los que son astutos, espantan, se aprovechan de la gente, pero no hacen daño; los que son maléficos y hacen daño al cuerpo mediante diversos embrujos; los nigrománticos que tienen pacto con el diablo, se transforman en varios animales y desean la muerte a otros.
Se cubren con la piel curtida del animal en el que se van transformar, recitan frases mágicas y se revuelcan en las cenizas de la hoguera de la cocina; en ese momento quedan convertidos en animal, además de que saben volar y pueden desaparecer en el aire.
Lo cierto es que las personas que han tenido encuentros con este tipo de personajes, los describen como seres capaces de transformarse en algún animal, además de asustar a la gente con sus hechizos y engaños. Las formas de animales que mas adoptan los nahuales son las de perros, burros, guajolotes y en ocasiones las de otras aves.
Ellos solo pueden realizar sus transformaciones durante la noche y al amanecer deben regresar a su forma humana, de lo contrario, corren el riesgo de quedar convertidos en animales para siempre.
Se dice que muy raras veces atacan a las personas y que si lo hacen es porque tenían cierto odio hacia la persona, o por que se les ha pagado por hacer daño. La mayoría de las veces asustan, engañan y juegan con la gente. Una de las formas de atrapar un nahual es que la persona ponga alrededor de su casa hierba de mostaza; de esta manera el nahual la masticará toda la noche hasta el amanecer, quedando convertido en animal para toda su vida. Otra de las formas de librarse de los nahuales es cortar un carrizo en forma de lanza y cubrir la punta con alguna sustancia podrida que sirva como veneno. En cuanto se observe al nahual se arroja el carrizo con muchas fuerzas y el nahual es herido de muerte.
Pero los nahuales no son lo únicos seres mágicos que rondan los callejones y chinampas de Xochimilco. Existen también las brujas que son mujeres con poderes y características distintas a las de los nahuales.
Poseen la capacidad de volar, pero a diferencia de las brujas europeas, éstas vuelan llevando un anafre encendido, por eso cuando vuelan se ve una gran bola de fuego. Además se necesitan quitar las piernas para emprender el vuelo. Las brujas guardan sus piernas en un lugar seguro porque si las llegan a extraviar quedan inválidas de por vida. Mientras vuelan repiten sin cesar: "Vuelo sin la Santa María, vuelo sin la Santa María..." cualquier equivocación en estas frases provocaba una caída que les podría causar la muerte.
Las brujas también pueden convertirse en animales pero sólo cuando están en peligro de ser atrapadas o necesitan pasar desapercibidas ante la gente. Las formas más comunes que adoptan las brujas son las de guajolote o perro.
Comúnmente se veía volar brujas sobre el Cerro de la Cruz de Xochitepec, el Ajusco y sobre los acalotes del lago de Xochimilco. La trayectoria de su vuelo era dibujada por una amplia estela de fuego. La gente se llenaban de miedo cuando las brujas volaban sobre las trajineras o las chozas; incluso muchos de ellos caían a los acalotes pues las brujas los sacaban de equilibrio cuando éstos eran sorprendidos remando a mitad de la noche.
Uno de los métodos que las personas utilizaban para librarse de las brujas era colocar un sarape en el suelo y asegurar cada una de sus puntas clavándola con algún cuchillo o tijeras. En el centro se colocaba un recipiente con agua o un espejo y esto hacía que la bruja atraída por el reflejo se estrellara contra el suelo. Otra de las formas de eliminar una bruja es la de quitarse los calzones y volvérselos a poner pero al revés. Así la bruja queda convertida en animal para siempre.
Los pobladores llegaban a realizar persecuciones contra las brujas logrando que estas se refugiaran en árboles y se convirtieran en guajolotes. Cuando la gente descubría su escondite, rápido se ponían sus calzones al revés y la bruja caía del árbol convertida en guajolote; eso significaba la muerte de la bruja pues por lo regular las quemaban.
Entre los lugares más característicos de Xochimilco se encuentra la laguna del toro. Su nombre lo recibe porque sale un toro soltando sus bramidos a las doce de la noche. El toro aparece tres veces queriendo salir del agua. levanta olas grandes, brama, y se hunde exactamente cuando suenan las doce campanadas del reloj de la parroquia de San Bernardino de Siena. Esto sucede cada 24 de junio.
Se dice que el toro era un animal que se escapaba por las noches de la hacienda de Tepepan. Era un semental que apostó el hacendado de Tepepan con el de Coapa y lo perdió. Por ahí dicen que sus peones lo dejaron suelto para que se escapara y no se lo llevaran los caporales de la hacienda de Coapa. Fue entonces cuando llegó a la laguna de Atlicpac y tal vez se ahogó.
Otra versión habla de que los zapatistas traían unos cuernos que sonaban como bramidos de toro con los cuales se comunicaban de uno a otro campamento.
Habiendo hecho el mundo los dioses dijeron entre sí: "He aquí que el hombre estará aún triste, si no le hacemos nosotros algo para regocijarle y a fin de que tome gusto en vivir en la tierra y nos alabe y nos cante y nos dance." Lo que oído por el dios Ehécatl, dios del aire, en su corazón pensaba dónde podría encontrar un licor para entregar al hombre y hacerle alegrarse. Pensando en lo cual, vino a su memoria una diosa virgen llamada Meyahuel, y se fué en seguida a donde estaba ella, a la que encontró dormida.
Le dijo a la virgen, que era protegida por su abuela, la diosa Cicimitl: "Te vengo a buscar para llevarte al mundo". En lo que ella convino en seguida, y así descendieron ambos llevándola él sobre sus espaldas. Y tan luego como llegaron a la tierra se mudaron ambos en un árbol que tiene dos ramas, la una se llama Quetzalhuexotl, que era la de Ehécatl, y la otra Xochiquiahuitl, que era la de al virgen.
Mientras, su abuela que dormía y no se había dado cuenta de la huída de Meyahuel despertó; Al no encontrar a su nieta llamó a las demás diosas llamadas Cicime. Y descendieron todas a la tierra a buscar a Ehécatl, y a esta razón las ramas se desgajaron en dos, la una de la otra. Y la de la virgen fué reconocida por la diosa vieja, la cual la tomó, y rompiéndola, entregó a cada una de las otras diosas un trozo y lo comieron.
Pero la rama de Ehécatl no
la rompieron, sino la dejaron allí. La que tan luego como las diosas se
subieron al cielo, retornó a su primera forma de Ehécatl, quien reunió los
huesos de la virgen y los enterró. De ahí nació el maguey, de donde los
hombres hacen vino para alabar a sus dioses.