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Frederic Chopin
Escucha su musica
(1810-1849)
Pronto mostr� sensibilidad para la m�sica: se emocionaba hasta derramar l�grimas al escucharla. A los cinco a�os su madre y su hermana Luisa le dan las primeras lecciones; pero cuando sin gu�a ninguno se aventura por el mundo de los sonidos y comienza a componer, sus padres deciden proporcionarle un profesor de m�sica: �ste fue Adalberto Zwyny. A los ocho a�os se presenta en un concierto de beneficencia (24 de febrero de 1818). Compone algunas piezas: tres polonesas y una marcha militar que el gran duque Constantino hizo instrumentar para banda. A los trece a�os toma clases con Elsner, director del Conservatorio de Varsovia, y despu�s entra al Liceo.
En 1829, un informe de Elsner dec�a: "lecciones de composici�n musical: Chopin Frederick (alumno de tercer a�o) extra�as capacidades, genio musical".
Ten�a Chopin, de joven, un car�cter amable, alegre y aristocr�tico, envuelto en una manifiesta timidez que le imped�a conducirse como era; gustaba de la m�sica popular, al grado que �l mismo relata, en una de sus cartas, c�mo fue capaz de pagar a una cantante del pueblo para que le hiciera oir una pieza que le agrad�: �sta afici�n suya quedar�a muy marcada en su producci�n musical, en la cual trasciende con rasgos no precisos, sino sentimentales, como en sus mazurkas, polonesas, baladas, etc.
En 1825, con motivo de la visita a Varsovia del Czar Alejandro I, toc� ante �ste, recibiendo en cambio una sortija de diamantes a la cual tuvo mucho aprecio. En este mismo a�o fue designado organista del Liceo y de la Iglesia de la Visitaci�n.
En 1826, despu�s de haber recibido su diploma de bachiller, va a pasar junto con su madre y su hermana Emilia, (Muri� de tuberculosis el 10 de abril de 1827) que como �l estaba delicada de salud, una temporada a. los barios de Reinertz (Durnzniki) y da dos conciertos de caridad. A su regreso se inscribi� en el Conservatorio y, al a�o siguiente, (1827), se present� ya como pianista en Varsovia: as� inici� su carrera de virtuoso que le dio tanto renombre, aunque �l no gustase, por temperamento, de los p�blicos numerosos.
En 1828 visit� Berl�n. En una carta dirigida a sus padres nos pone al tanto de algunas de sus actividades en aquella ciudad, al decir: "He escuchado primero, en la Academia de Canto, un oratorio; en la Opera, Hern�n Cort�s ( de Spontini), II matrimonio secreto (de Cimarosa) y el Buhonero" (de Onslow). He o�do esas �peras con gran placer. Pero debo confesar que he sido cautivado por La fiesta de Santa Cecilia de H�ndel: es lo que m�s se acerca al ideal de la m�sica elevada, tal como yo lo llevo en el fondo de mi alma. Al d�a siguiente deben representar Freisch�tz, es la realizaci�n de uno de mis m�s caros deseos".
En mayo de 1829, con motivo de la visita del Czar Nicol�s I, que iba para ser coronado rey de Polonia, se hicieron grandes festejos. Paganini dio diez conciertos y Chopin qued� maravillado ante su imponderable ejecuci�n: le pag� su tributo componiendo el "Souvenir de Paganini" y el estudio n�mero 1, para piano. El mismo a�o va a Viena y da dos conciertos que fueron memorables: durante su estancia en esta ciudad fue altamente apreciado y goz� de especial estimaci�n. Regres� a Varsovia, visitando antes Praga, Dresde y Breslau. Sinti� una amorosa pasi�n por la cantante Constanza Gladkowska, que hab�a sido su compa�era en el Conservatorio. Tarda en declararle sus sentimientos, y �l se juzga enamorado de ella; pero cuando menos en su pensamiento la tiene presente cuando escribe el "Adagio" de su concierto en fa. Al respecto, le escribi� a Tito Woyciechowski: (el 3 de octubre): "para mi desgracia quiz�s, he encontrado mi ideal, que venero fiel y lealmente. Hace ya seis meses de esto, y a aquella con quien sue�o cada noche, no le he dicho una palabra. Pensando en esa bella criatura he compuesto el "Adagio" de mi nuevo "Concerto", as� como el vals (op. 71, N�mero 2 en re mayor) que he escrito esta ma�ana". Aunque esto no le impide sentir, en cuanto est� lejos, el influjo y la atracci�n de otras mujeres y de sus disc�pulas, al grado de emocionarse cuando tiene que tocarles las manos para corregirles defectos, en raz�n de su magisterio, como lo relata en otra carta: cosas que se pueden atribuir o bien a su extremada sensibilidad o a su exagerada timidez.
El "Concierto en Fa" es interpretado por primera vez, por Chopin, el 17 de marzo de 1830, aunque �l declara "que no produjo la impresi�n que esperaba". Despu�s de esto se dedica a terminar su "Concierto en mi menor F' que, sin embargo, figura como n�mero I (uno). Aun cuando sigue amando a Constanza, todav�a el 18 de septiembre no se anima a declar�rselo; dice en una de sus cartas: "De estar enamorado, llegar� a disimular durante algunos a�os m�z un ardor imposible de declarar hoy, desgraciadamente".
El "Concierto en mi menor" fue estrenado el 11 de octubre . Su impresi�n es �sta: "Mi concierto de ayer sali� bien. Me apresuro a darte la noticia y le comunico, se�or, que no me sent� intimidado, toqu� como si hubiera estado completamente solo".
Los sucesos pol�ticos lo obligaron a salir de su patria, (a la que ya nunca regresar�a), el 2 de noviembre. Aqu� tiene lugar el hecho, no suficientemente comprobado, de que, a su partida, le dieron sus amigos una copa con tierra de su pa�s. En cuanto a su amor con Constanza es una interrogaci�n si al fin se le declar�, aun cuando hubo un cambio de anillos entre ellos.
Comenzaba para Chopin una nueva etapa de su vida. En Breslau toma parte, ocasionalmente, en un concierto efectuado el 8 de noviembre. Llega a Viena el d�a 24, pero aun cuando se le recibe con amabilidad, no causa la sensaci�n que en su primera visita. Se pueden seguir en sus cartas los incidentes de su estancia: "Strauss y Laner ejecuran los valses durante la cena.., para que baile la gente". "Haslinger cree que si aparenta tratar mis obras a la ligera yo lo tomar� en serio y se las dar� gratis. Pero eso del trabajo gratuito se acab�: ahora, �paga animal! .... Vivo en un cuarto piso de la calle m�s hermosa; pero tendr�a que colgarme mucho de la ventana para ver lo que sucede abajo". "Vuelvo a casa hacia las diez o las once, a veces a medianoche...". "En realidad me siento mal, pero no se lo escribo a mis padres; todo el mundo me pregunta qu� tengo. No estoy de humor para nada". Da dos conciertos en esta ciudad, uno el cuatro de abril y el otro el once de junio de 1831. Despu�s obtiene su pasaporte con "destino a Londres, pasando por Par�s" y deja Viena. En Stuttgart recibe la noticia de que la insurrecci�n polaca ha sido derrotada, ahogando sus ansias de libertad en una ola de sangre y de crueldades: se siente hondamente conmovido y se asegura que ah� naci� su estudio n�mero 12 para piano, (llamado "Revolucionario"), en do menor, que traduce su inquietud, y parece pintar en su melod�a un impulso heroico y doliente al mismo tiempo.
Llega a Par�s en 1831, obteniendo permiso para radicar all�. El pr�ncipe Radzwill lo toma bajo su protecci�n, lo presenta en los salones aristocr�ticos, y en esta forma Chopin se convierte en el maestro de las damas de la alta sociedad. Cultiva amistad con m�sicos famosos: Lizst, Rossini, P�er, Cherubini, Berlioz, etc., y tiene un especial afecto por Bellini. Tambi�n conoce a los literatos m�s renombrados. Se admira del movimiento musical de Par�s y tambi�n de su forma de vida: "En ese para�so uno desaparece y eso es muy c�modo: nadie se entera de la vida que uno lleva". Quiz�s este ambiente le ayud� a recibir la noticia del casamiento de Constanza, que en una carta comenta, ocup�ndose a continuaci�n a relatar dos de sus aventuras femeninas. En tanto, su importancia como compositor sigue acrecent�ndose: se venden sus obras produci�ndole buenas ganancias; recibe elogios de m�sicos como Schumann, que alaba la originalidad de su estilo. En cuanto a fechas de sus conciertos se present� ante el p�blico parisiense tocando en la sala Pleyel el 22 de febrero de 1832 y el 20 de mayo del mismo a�o en el Conservatorio; el 3 de abril y el 15 de diciembre de 1833; el 4 de abril de 1835 toc� en un concierto a beneficio de los emigrados polacos. En medio de diferentes opiniones se le reconoce como uno de los m�s grandes pianistas, con una personalidad propia y sobresaliente.
En este a�o de 1835 volvi� a ver a sus padres en Karlsbad y esto le produjo una gran alegr�a. Dice as� en una carta: "Nuestra alegr�a es indescriptible. Nos abrazamos y nos volvemos a abrazar: �Qu� bueno es Dios con nosotros!... Nos paseamos dando el brazo a la se�ora madrecita. Bebemos, comemos juntos, nos mimamos, nos rega�amos. Estoy en el colmo de la felicidad". De regreso a Par�s pasa por Dresde, donde se encuentra con la familia Wodzinski, enamor�ndose de Mar�a, que hab�a sido su amiga y disc�pula en su infancia. Ella es descrita como muy atractiva y culta, y sus encantos llamaron la atenci�n, en una �poca, al que despu�s fue conocido como Napole�n III, emperador de Francia. Al a�o siguiente (1836) sus relaciones se formalizan, pide su mano y obtiene el consentimiento de la madre de ella, pero en cambio su padre se opone.
En Par�s, a causa del estado de �nimo que su pasi�n le produjo, Chopin llevaba una vida retra�da, present�ndose poco en sociedad y a�n con sus amigos. Una enfermedad (posiblemente resfriado agudo) que sufri� y que coincidi� con esa forma de conducta, hizo correr la versi�n de que hab�a muerto. El padre de Mar�a vio en esto un motivo m�s de temor para el casamiento de su hija, por lo cual continu� oponi�ndose a sus relaciones.
Cuando la ruptura con Mar�a Wodzinski era evidente, Chopin resolvi� irse a Londres: all� lleva una vida de aislamiento. Su compatriota Kozman dice: "No conoce a nadie y no quiere conocer a nadie, excepto a mi". Hiller escribe: "Una noche toc� soberbiamente en casa de Brodwood y luego desapareci� otra vez, a lo que parece est� muy enfermo".
Pero su producci�n musical ha aumentado considerablemente: estudios, mazurkas, valses, el Impromtu en la bemol, el Scherzo en si bemol menor, la Marcha f�nebre, etc., est�n ya creadas.
Para evitar un esc�ndalo emprenden, con los hijos de George (Solange y Mauricio), un viaje a Palma de Mallorea: se sienten subyugados por el encanto de este lugar y alquilan una casa: "Son Vent" (la casa del viento), as� como una celda en la famosa Cartuja de Valldemosa; pero con la llegada del invierno la enfermedad de Chopin se agrava y llega hasta temerse por su vida. Emprenden un penoso regreso a Francia, pasando por Barcelona: al fin se instalan en Marsella, donde Chopin se mejora notablemente. Luego van a G�nova y a otras partes hasta que regresan a Par�s: aqu� se instalan en departamentos separados, pero los veranos los pasan en Nohant, la finca de George. Esta �poca de su vida se distingue por la fecunda producci�n de los dos. Chopin termina su "Sonata en si bemol menor", "Los preludios", "Los tres estudios para piano", etc. Al parecer su vida fue feliz y, como se ha dicho: "George se entregaba a su pasi�n con un fuerte instinto maternal, y Chopin se dejaba mimar como un hijo que agradece las delicadezas de su amada".
Hacia 1847 la enfermedad de Chopin empeora. Para distraerse hace un viaje a Inglaterra: en Londres dio varios conciertos que entusiasmaron al auditorio y le hicieron reverdecer su popularidad. Estuvo despu�s en Manchester y en Escocia. Mas a su regreso a Londres, su estado de salud era deplorable: los m�dicos le aconsejaron que se alejara de aquel clima que lo estaba matando.
En enero de 1849 regres� a Par�s, donde reanuda sus lecciones de piano pero tiene que interrumpirlas. En dif�cil situaci�n econ�mica recibe an�nimamente (de parte de Jane Stirling) 25,000 francos para atender sus gastos, cantidad que s�lo acepta en una parte. Sinti�ndose gravemente enfermo avisa a su hermana Luisa, y �sta viene con su marido, desde Polonia, para atenderlo de la tremenda tuberculosis que lo llevaba a su fin. Muchos de sus amigos le prodigaban cuidados y atenciones, entre ellos la princesa Czartoriska. En el verano va a residir a Chaitlot buscando alivio, pero en el oto�o regresa a Par�s ocupando un departamento en el n�mero 12 de la Place Vendome. All� muri� el 17 de octubre de 1849, despu�s de recibir todos los auxilios de la religi�n cat�lica. Sus funerales se efectuaron el 30 de ese mismo mes en la Iglesia de la Magdalena, ejecut�ndose, seg�n su deseo, el "Requiem" de Mozart. Fue inhumado en el cementerio del "P�re Lachaise" y en su tumba fue arrojado un pu�ado de tierra de Polonia, a la que tanto am�.
Isaac Saiz Gald�s
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