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Brahms, Johannes
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Naci� en Hamburgo el 7 de mayo de 1833. Fue hijo del contrabajista del Teatro Municipal Johann Jakob Brahms y de Hersika Cristina Nissen. Sus primeros estudios musicales los realiz� con su propio padre, aprendiendo viol�n, violonchelo y corno. En el piano tuvo como maestro a Cossel y en la composici�n a Eduardo Marxen.
Revel� dotes de gran pianista, haciendo su primera presentaci�n en 1848. Despu�s pas� una temporada en Weimar al lado de Franz Lizst. Su primera composici�n apareci� en 1853. Este mismo a�o hizo una gira con el violinista h�ngaro Rem�nyi. Al visitar las distintas ciudades conoci� al violinista Joachim, quien lo recomend� a Schumann. Con �l trab� conocimiento en D�sseldorf: tanto Roberto Schumann como su esposa Clara Wieck, lo acogieron con cordialidad; para ellos toc� su primera Sonata para piano que los impresion� mucho. Entonces aqu�l escribi� un art�culo en la Nueva Revista Musical, (N. Z. M.), que se titulaba "Nuevos senderos" y en el que, entre otras cosas, dec�a: "En la cuna de Brahms montaron guardia las Gracias y las Musas", se�al�ndolo como "una de las m�s elevadas expresiones de la �poca".
Clara Wieck ser�a desde aquella fecha su m�s leal animadora, su "�ngel guardi�n" Cuando Schumann muri� a partir de ese d�a vivieron, siendo 14 a�os mayor que �l, lleg� a enamorarse de ella, declarando que a su lado era "mejor y m�s noble". Sin embargo, a la hora de tomar una resoluci�n, hizo lo que siempre har�a en circunstancias semejantes: nada. (Se conjetura si era temor, impotencia, o quien sabe qu� causa secreta la que determin� que nunca se casara, aunque por otra parte era galante, alegre y afable con las damas).
Habiendo entrado al servicio del pr�ncipe Lippe, en la corte de Detmold, Brahms tuvo oportunidad de familiarizarse y practicar la m�sica de C�mara, g�nero en el que producir�a m�s tarde obras de elevada inspiraci�n; en este lugar trabaj� afanosamente, tanto en la orquesta corno en los coros, adquiriendo solidez y perfeccion�ndose como artista. De su estancia en esta peque�a corte datan sus celebradas "Serenatas".
En 1859 estren� en Hannover, su primer concierto para piano. Despu�s se dirigi� a Hamburgo, su ciudad natal, con la esperanza de que se le ofreciera alg�n puesto de importancia; pero no obstante que se hallaban vacantes las direcciones de la Singakademie y de la Orquesta Filarm�nica, no se le tom� en cuenta. Volvi� a Hannover y, hall�ndose de regreso en Hamburgo, recibi� invitaci�n para hacerse cargo como director, de la Singakademie de Viena .
Brahms lleg� a esta �ltima ciudad en octubre de 1862. Su primer concierto al frente de la Singakademie se efectu� el 15 de mayo de 1863, pero sus interpretaciones, demasiado severas, no agradaron a los vieneses. Sin embargo, se le reconoci� como un valor positivo. Al presentar a Joseph Helmesberger el manuscrito de su "Cuarteto con piano, en Sol menor", recibi� esta alabanza: "Brahms es el heredero de Beethoven" Se interpret� esta obra el 16 de diciembre de ese a�o, pero fue acogida con recelo y reservas. En otro concierto se ejecut� su "cuarteto con piano, en La mayor", y se cantaron algunos de sus lieder. Esta vez el propio compositor pudo decir: "Aparte de que el Cuarteto fue recibido del modo m�s favorable, tuve un �xito extraordinario como pianista"
Poco a poco se fue extendiendo su reputaci�n. A pesar de su car�cter reservado y brusco se fue procurando muchos amigos. Se estren� su primer Sexteto y la Orquesta Filarm�nica de Viena incluy� en sus programas la "Segunda Serenata".
En 1863 conoci� a R. Wagner.  Los temperamentos de ambos eran ciertamente distintos para llegar a estimarse y comprenderse; la m�sica de uno no consigui� entusiasmar al otro.
No obstante la estimaci�n que se le profesaba, Brahms no consigui� tener un puesto fijo y, para satisfacer sus necesidades, viaj� mucho dando conciertos hasta que, en 1878, se estableci� definitivamente en Viena, dedic�ndose exclusivamente a la composici�n.
Para el a�o mencionado ya hab�a compuesto numerosas obras, entre ellas el "R�quiem alem�n", (dedicado a la memoria de su madre y de Roberto Schumann), que se estren� en la catedral de Brenna en 1868; algunas de sus danzas h�ngaras, (escritas desde 1865 y las �ltimas en 1880), el "Canto del triunfo",(l871), etc. Hacia 1876 termin� su "Primera Sinfon�a", que fue ejecutada en Karlsruhe en el mes de noviembre.
La vida de Brahms, (en Viena) se entrecruz� con la de Anton Bruckner (1824-1896) y con la de Hugo Wolf (1860-1903), originando que sus obras, de caracter�sticas distintas, provocasen la exaltaci�n de sus partidarios, sin contar con la controversia Wagner-Brahms, que se hab�a enconado por el el�stico y aguzado genio del primero y la porfiada beligerancia del segundo.
Entre 1877-78 compuso Brahms su segunda Sinfon�a, su primera sonata para viol�n y el concierto para este instrumento. Cuando hubo terminado su segunda Sinfon�a escribi� a su amigo Hanslick: "Si me es posible haceros escuchar una sinfon�a durante el pr�ximo invierno, os parecer� tan bonita y agradable que creer�is que la he compuesto especialmente para vos y vuestra joven esposa".
El circulo de sus amigos gan� un miembro m�s con Kans Richter, el notable m�sico que fue nombrado director de la Orquesta Filarm�nica de Viena, bajo quien se estren� esa segunda Sinfon�a. C. F. Pohl, escribi� acerca de este acontecimiento: "Richter se ha dado un gran trabajo en su preparaci�n... Es una obra magn�fica. Cada movimiento es oro en polvo; y los cuatro juntos forman un todo correspondiente... Ejecuci�n maestra; la m�s calurosa acogida. El tercer movimiento se repiti� a causa de los clamorosos v�tores..."
Hans von B�llow tambi�n se cont� entre sus admiradores. Juntos emprendieron giras de conciertos y en varias ocasiones Brahms actu� como solista con la orquesta de Meiningen. B�llow dec�a: "Ahora le asegurar� la posteridad. Despu�s de Bach y Beethoven es el m�s grande, el m�s excelso de todos los compositores".
En 1881 estren� el segundo Concierto para piano, en si bemol mayor; en 1882, un tr�o y su c�lebre quinteto (en fa menor), para piano y cuarteto de cuerda; en 1883, para celebrar sus cincuenta a�os, su tercera Sinfon�a.
Para esta �poca la figura de Brahms, con su larga barba, sus anchos hombros y su recia contextura, era popular en Viena; casi era el �rbitro musical de la ciudad. Hab�a recibido numerosas distinciones del extranjero y de su propio pa�s: en 1874, fue designado "socio de la Academia de Artes de Berl�n"; en 1877, doctor honorario de la Universidad de Cambridge; en 1881, igual nombramiento de la Universidad de Oxford; en 1885 se le concedi� la Cruz del M�rito, de Prusia; en 1889, ciudadano honorario de Hamburgo.
Dedicado por completo a la composici�n hab�a aumentado considerablemente el n�mero de sus obras; pero desafortunadamente, su salud hab�a ido decayendo. Cuando termin� las "Cuatro canciones serias", sobre el texto del "Eclesiast�s", se sent�a muy preocupado por el pensamiento de la muerte. El 7 de marzo de 1897 asisti� a un concierto de la Orquesta Filarm�nica de Viena, en que se ejecut� su cuarta Sinfon�a bajo la direcci�n de Richter. Florence May ha descrito la siguiente escena: "Una tempestad de aplausos estall� al final del primer movimiento, no amainando hasta que el compositor se mostr� a la concurrencia asom�ndose al palco de los artistas, donde hab�a tomado asiento. La demostraci�n se renov� despu�s del segundo y tercer movimientos, y tuvo lugar al t�rmino de la obra una escena extraordinaria. El teatro, fren�tico y clamoroso, clavaba los ojos en la figura del palco, tan familiar, y sin embargo, tan extra�a en su presente aspecto; parec�a no poderlo dejar partir. Las l�grimas rodaban por sus mejillas, mientras permanec�a all�, encogido, marcado el semblante, tensa la expresi�n, el blanco cabello lacio y colgante; y en la concurrencia hab�a una sensaci�n de sollozo contenido, porque cada uno present�a que aquello era un adi�s. Otra explosi�n de aplausos, y luego otra. Una nueva expresi�n de reconocimiento dei maestro. Luego, Brahms y su Viena se Separaron para siempre".
Gravemente enfermo de c�ncer en el h�gado su fin estaba pr�ximo: muri� el 3 de abril de 1897. Sus funerales congregaron a los habitantes y a las autoridades de la ciudad de Viena, tribut�ndosele un homenaje de reconocimiento y admiraci�n. Un monumento levantado cerca de los de Beethoven y Schubert recuerda su grandeza.
Isaac Saiz Gald�s
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