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Por la libre Jaime Muñoz Vargas En
mi primer viaje argentino tuve la suerte de pasar una semana en Tucumán,
la ciudad donde radica David Lagmanovich, entrañable amigo y admirado
maestro. En ese lugar fui recibido cálidamente por la Asamblea de
escritores, grupo de artistas que encabeza el propio David y que
reúne a buena parte de los autores tucumanos que han decidido sumar
esfuerzos para producir bienes artísticos. La Asamblea organiza
conferencias, exposiciones, lecturas y, acaso lo más importante, iniciaba
por aquel momento la publicación de libros. Uno de los anfitriones, el
dibujante, pintor y poeta Leonardo Iramain, me regaló un gordo libro que
cargué desde allá y que conservo con aprecio y agradecimiento. Se trata
de Dibujos de una sola línea, compendio de dibujos elaborados con
una solo trazo. Realmente es un libro estimable, pese a la austeridad de
su acabado. Lo que primero me llamó la atención, claro, fue la portada.
Allí, un dibujo “de una sola línea” anticipa el contenido del
volumen; abajo, en la zona donde se ubica el sello editorial, aparecen la
sigla edum.
Deseoso de saber el significado de las sigla que resumía el nombre de la
institución editora del libro, le pregunté a Leonardo. —¿Y
qué institución es edum?
¿Una universidad? La
respuesta me dejó maravillado. Ése solo detalle, que hubiera valido la
eterna conservación del libro, agregó un plus a la belleza de
los dibujos. —¡No,
amigo, cuál universidad! —dijo Leonardo, sonriente—. edum
significa “Ediciones De Uno Mismo”.
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