Reg. BA Nº 23 -2003
Sucesión Apostólica de Mons. Athanasios
Luiz Antonio do Nascimento.
- 15 de mayo de 1938: Walter Myrón Propheta (1912-1972+) es ordenado sacerdote por el Arzobispo y Metropolita Bohdan Shpilk, de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana de Américam (reconocida por el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla).
- El 18 de abril de 1959: Mons. Bohdan Shpilk
eleva al Padre Walter Myrón Propheta al cargo de Arcipreste Mitrado, y lo
nombra canciller de la UOC “Ukranian Orthodox Church”.
- 13 de Octubre de 1964: el Arcipreste Mitrado Walter Myrón Propheta es
consagrado Obispo por los Arzobispos Mons. Joachím
Sourís (Scuris) y Mons. Estanislaus de Witow (Theodotus de Witowsky). Mons. Joachím Sourís fue consagrado Obispo el 2 de junio de 1951 por el
Arzobispo Joseph Klimovicz, conjuntamente a los Arzobispos Mons. Peter A.Zhurawetsky, Josef Zielonka y Jhon Cyril Sherwood.
- El 30 de marzo de 1965: el Obispo Walter
Myrón Propheta es elevado al cargo de Arzobispo, y recibe la sucesión griega
por el Arz. Theóclitos Kántaris de la Santa Iglesia Ortodoxa Griega de Salamis,
(Chipre), quien fuera ordenado Obispo por Makarios III (Mikkahil Christodolu
Kikkotis 13-08-1913/3-08-1977+).
- El 3 de septiembre de 1965: el Santo Sínodo de la Iglesia Católica Ortodoxa de América, elige a el Arz. Walter Myrón Propheta, Primado de la Iglesia Ortodoxa en América o Antigua Iglesia Ortodoxa de Ucrania.
- El 14 de enero de 1968: el Arz. Primado
Walter Myrón Propheta es proclamado por todo el Santo Sínodo reunido en la
Catedral “The Holy Ressurrection”, (Bronx, N. York, USA), Obispos, Clero y
Pueblo celebran la elección del Primer Patriarca de la Iglesia Católica
Ortodoxa de América, el Arz. Metropolita Walter Myrón Propheta es reconocido
desde ese día y hasta su muerte ocurrida el 8 de Octubre de 1972, en pleno
ejercicio de sus funciones Patriarcales, como S. B. Wolodymyr I.
Transmisión de la Sucesión:
- En 1958: Giuseppe Santo Pace es
ordenado sacerdote por el Obispo Ortodoxo Ruso en Diáspora, Alessio Van Der
Hensbugghe.
- Diciembre de 1964: el Pe. Giuseppe Santo Pace
es consagrado Obispo por el Obispo Walter M. Propheta junto a el Arz. Theodotus
Witowsky y el Arz. Joachin Souris, recibiendo así la Sucesión Rusa, Ucraniana y
Griega.
- El 20 de diciembre de 1971: el
Obispo Giuseppe Santo Pace es elevado a Arzobispo Metropolita de Italia y
Exarca Apostólico para América Latina, por el Patriarca Wolodymyr I, para ser
conocido como Mons. “Eusebio” Santo Pace, Arz de Nazareth.
Transmisión de la Sucesión para Brasil:
- El 30 de septiembre de 1978: S.
E. el Metropolita Eusebio S. Pace, va a Brasil y consagra al Padre Jair
Ferreira de Faria, como Obispo Ortodoxo Auxiliar en San Pablo, transmitiendo
así la Sucesión del Patriarca Wolodymyr I al Revdo. Mons.
Jair Ferreira de Faria, el cual se había convertido a
la Fe Ortodoxa, proviniendo de la Iglesia Romana, ordenado por Mons. Geraldo Magela de Amaral, obispo de Pozos de Caldas, Minas Gerais, Mons.
Faria, había ocupado el cargo de párroco en Cambui, y
posteriormente en la matriz de la Iglesia de Santa Rita de Cassia.
- 9 de mayo de 1982: Luiz Antonio do Nascimento,
es ordenado sacerdote por el obispos Mons. Jair Ferreira de Faria (Mar
Crisóstomos), de la Antigua Iglesia Ortodoxa de Ukrania, Exarcado de Roma..
- El 1ro. de enero de 1983: en la ciudad de San
Pablo, Brasil, Mar Crisóstomos, Mons. Jair Ferreira de Faria, consagra con la
bendición Abacial el Pe. Luiz Antonio do Nascimento, consagrándolo como Obispo
Abad, de esta forma la sucesión Rusa, Ucraniana y Griega, proveniente de S. B.
el Patriarca Wolodymyr I es transmitida a Mons. Luiz
Antonio do Nascimento.
- El 9 de julio de 1985: Mons. Luiz Antonio
de Nascimento es elevado al cargo de Eparca Ortodoxo del Estado de San Pablo
(Brasil).
- El 18 de febrero de 1988: Mons. Eusebio Santo Pace entrega a de Mons. Luiz
Antonio de Nascimento el “Tomo” con el cargo de Arzobispo de la ciudad de San
Pablo (Brasil).
- El 15 de mayo de 1988: el Eparca Mons. Luiz
Antonio de Nascimento es reconocido por la Iglesia Siria Ortodoxa, y por el
Delegado Patriarcal, Arz. Mar Crisóstomos (Moussa Matanos Salama), que lo
confirma como Obispo Diocesano del Estado de San Pablo para los Ritos
Orientales.
- El 11 de noviembre de 1988: S.
B. Mons. Víktor Iván I, después de realizar un severo análisis y estudio
profundo de la validez de la Sucesión de Mons. Luiz. Antonio de Nascimento lo
confirma y acepta, reconociendo la licitud y canonicidad de la Sucesión
Apostólica proveniente de la Antigua Iglesia Ortodoxa Ucraniana en América, y
mediante Bula Patriarcal nro. 0/258 del 11 de noviembre de 1988 lo eleva como
Arzobispo Metropolita de San Pablo y Eparca del Estado de San Pablo de la Santa
Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava (IOBE).
- El 10 de febrero de 1989: la Declaración
Canónica del Patriarcado, es debidamente reconocida por el Consulado de Brasil
en Palermo, Italia y el 28 de febrero de 1989 es legalizada y protocolizada por
el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil en Brasilia-DF.
- El 6 de septiembre de 1991: el
Patriarca Víctor Iván I eleva la Iglesia San Pedro y San Pablo, a Catedral
Metropolitana Ortodoxa y confirma a Mons. Luiz Antonio do Nascimento en el
cargo de Arzobispo Metropolita en Brasil y Eparca del Estado de San Pablo, para
ser conocido como su Emcia, Revma. Mons. “Athanasio”
Luiz Antonio do Nascimento.
- El 19 de abril de 1992: por la Declaración
Canónica Nº 0/97, dada en la Santa Sede Patriarcal en Palermo, Italia, S. B.
Mons. Víctor Iván I Busá, crea la Metropolía General Patriarcal, asentándola en
el Brasil, como su II Trono Patriarcal, para auxiliarlo en el gobierno de la
Iglesia en especial para América, y eleva canónicamente al cargo de Arzobispo
Metropolita General Patriarcal y Asistente al Sacro Trono Patriarcal a Su.
Emcia. Mons. Athanasio, Luiz Antonio do Nascimento.
- El 17 de mayo de 1992: toma posesión en
calidad de Metropolita General Patriarcal S. E. Revma. Mons. Atanasio Luiz
Antonio do Nascimento, en la Catedral Metropolitana Ortodoxa San Pedro y San
Pablo, por el Eparca co-adjutor Mons. Jacob Onei Carlos Lopes, durante la
Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo, ante la presencia del clero, amigos y
gran número de fieles.
- El 11 de julio de 1992: S. B. el Patriarca
aprueba y firma en Sicilia, Palermo Italia, las constituciones para la
Metropolía General Patriarcal, la cual se torna Persona Jurídica en la
República de Brasil, el 14 de agosto de 1992.
- El 30 de noviembre de 1992: por la Bula Patriarcal Nº 0/108, S. E. Mons. Viktor Iván I Busá, durante la Divina Liturgia de Nuestro Señor Jesucristo, fiesta de San Andrés Apóstol, nombra canónicamente a S. E. Mons. Athanasios Luiz, Vicario Patriarcal, el cual deberá responder por la Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en toda América e Italia, auxiliando al Patriarca en el gobierno de la Iglesia en todo el mundo habitado.
Nuestra Santa Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava, o (Rusa Autocéfala),
es portadora legítima de la Sucesión Apostólica, desde su Patriarca hasta su
Metropolita General Patriarcal, y extendida a todos sus Obispos en Brasil y en
el mundo.
Reflexión sobre la Sucesión Apostólica.
Es de fundamental importancia, para tratar la Sucesión de los Apóstoles,
comprender la libertad religiosa. De esta forma, vamos a estudiarla.
I.
La persona humana tiene
derecho a la libertad religiosa:
“Todos los Hombres debemos ser inmunes da la coacción, tanto por parte de personas particulares, cuanto de grupos sociales y de cualquier poder humano, de tal manera que, en asuntos religiosos a nadie se obligue a actuar contra su propia conciencia, ni se impida de actuar de acuerdo con ella, en particular y en público, sólo o asociado a otros, dentro de los debidos límites..., el derecho a la libertad religiosa se funda realmente en la propia dignidad de la persona humana, como la conocemos por la Palabra Revelada de Dios y por la propia razón natural. Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa en la organización jurídica de la sociedad, debe ser, de tal forma reconocido, que llegue a convertirse en Derecho Civil.”.
Dotado de razón y de libre arbitrio, el hombre se siente, por naturaleza, impelido y moralmente obligado a procurar la verdad, sobretodo la que concierne a la Religión.
Una vez descubierta la verdad, se debe adherir a ella con firmeza y
consentimiento personal. No pudiendo el hombre de ese modo, ser obligado a
actuar contra su conciencia, ni ha de ser impedido de proceder según su
conciencia, sobretodo en materia religiosa. Se hace injuria por tanto a la
persona humana y al mismo orden establecido por Dios a favor de los hombres, al
negar al hombre, la libre práctica de la religión en la sociedad, siempre que
esté a salvo, la justa orden pública.
II. Los Obispos, sucesores de los Apóstoles:
La misión divina confiada
por Cristo a los Apóstoles deberá durar hasta el fin de los siglos, una vez
que, el Evangelio, que ellos deben transmitir es para la Iglesia, en todos los
tiempos, la fuente de toda vida. Por eso, los Apóstoles cuidaban de instituir
sucesores. Para que la misión que les era confiada, continuase después de su
muerte, los Apóstoles impusieron a sus colaboradores inmediatos, como por
testamento, el Múnus de completar y confirmar la obra por ellos iniciada.
Entre los varios ministerios ejercidos por la iglesia desde los primeros
tiempos, conforme a la tradición, el principal lugar es ocupado por los que
fueran constituidos por el Episcopado, para que conserven la Semilla Apostólica
por una sucesión ininterrupta desde el comienzo.
Conforme afirma San Irineo, la Tradición Apostólica es manifestada y
guardada en todo el mundo, por los Obispos instituidos por los Apóstoles, los
cuales son sus sucesores hasta nosotros.
Entonces el Múnus que es ejercido por los Obispos, de apacentar la
Iglesia debe ser ejercida para siempre por la Sagrada Orden de los Obispos, que
por institución divina, suceden a los Apóstoles como pastores de la Iglesia y, que
quien los oye, oye a Cristo, y, quien los desprecia, desprecia a Cristo. Los
Apóstoles fueron enriquecidos por Cristo con especial efusión del Espíritu
Santo, descendiendo sobre ellos (Hechos 1: 8, 2: 4; San Juan 20: 21-23). Y
ellos mismos transmitieron a sus colaboradores, mediante la imposición de las
manos, este Don Espiritual (1 Tm 4: 14; 2 Tm 1: 6-7), que llegó hasta nosotros
por la Consagración Episcopal. Confiere, por este acto Sagrado, Solemne y
Litúrgico, la plenitud del Sacramento del Orden, Sumo Sacerdocio, ápice del
Ministerio Sagrado. Mediante la imposición de manos y las palabras de la
Consagración, es concedida la Gracia del Espíritu Santo e Impreso el Carácter
Sagrado y Eterno, de modo que los Obispos representan al propio Cristo, Maestro,
Pastor y Pontífice y actúan en su nombre. Es oficio de los Obispos recibir, por
el Sacramento del Orden, nuevos elegidos en el Cuerpo Episcopal. Para que el
Evangelio siempre se conserve inalterado y vivo en la Iglesia, los Apóstoles
dejaron, como sucesores, los Obispos, transmitiendo a ellos su encargo del
Magisterio.
Por lo que fue expuesto arriba concluimos que, siendo el Obispo, el sucesor legítimo de los Apóstoles, por la consagración e imposición de manos, el obispo transmite, en la plenitud de su sacerdocio, a su misma sucesión. Siendo así, nuestro Consagración Episcopal, en una Iglesia Ortodoxa portadora de la Sucesión Apostólica, es verdadera y genuina, porque recibieron la sucesión de obispos legítimos. Podemos comparar con el brote retirado del tronco del árbol, que a su vez cultivado, produce las mismas flores y los mismos frutos del árbol original y transmite para siempre su vida y su especie a todas los brotes que le fueron retiradas y cultivadas.
En suma, escapando de cualquier pretensión personalista, la legitimidad de nuestra Autoridad Apostólica es indiscutible, Nuestra Dignidad Episcopal es válida, lejos de cualquier duda y todos nuestros actos litúrgicos y sacramentales son independientes absolutamente, de cualquier reconocimiento y consideración de parte de organizaciones divergentes, convencionales y en la mayoría de las veces discriminatorias. El hecho contra el cual no existen argumentos, es este, “la cadena de Sucesión Episcopal no se quebrará jamás, porque tiene su principio en Cristo, la Piedra Angular, y permanecerá a través de todos los siglos, como Iglesia, Una, Santa, Universal, y Apostólica, en la Fe Ortodoxa.”
Mons. Athanasios
Vicario Patriarcal
IOBE