Reg. BA Nº  - 2004

IOBE

Oficio de la Procesión y Adoración de la Santa Cruz

el Tercer Domingo de Cuaresma y el 14 de Septiembre

 

Este servicio se hacía, de acuerdo a la costumbre antigua, al fin de la Gran Doxología de Maitines, antes de iniciar la Santa Liturgia, sin embargo, hoy día en la mayoría de las iglesias es común celebrarlo al fin de la Liturgia, después de la Apólisis.

      Los cantores entonan el Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros, según el tono lento, mientras el Sacerdote inciensa la Cruz, colocada sobre el Altar (la cruz manual o otra del mismo tamaño), la levanta y la pone en una bandeja con palmas y flores, y sale por la puerta del norte del Iconostasio, precedido por los que llevan las velas, los exaptérigas, los cantores, el Diácono (o un ayudante), que irá incensando la Cruz, durante toda la procesión y así hará el giro de la Iglesia entera. Finalmente se coloca ante el Iconostasio, ante una mesa cubierta con un mantel blanco, en torno a la cual dará tres vueltas. Luego se detiene frente a la mesa, mirando hacia el oriente, y dice:

Sacerdote: ¡Sabiduría! ¡De pie!

 

Y coloca la bandeja con la Cruz sobre la Mesa, incensando enseguida en torno de ella, al tiempo que canta:

 

Sacerdote: Salva, Señor, a tu pueblo y bendice a tu heredad, dando a tu Iglesia la victoria contra sus enemigos y guardando el mundo por medio de tu Cruz.

 

Y el Coro repite este tropario dos veces más. Terminada esto, toma la bandeja con la Cruz y mirando hacia el Oriente dice:

 

Sac.: Ten piedad de nosotros, oh Dios, según tu inmensa misericordia. Te rogamos nos escuches y tengas piedad de nosotros.

 

Y los cantores cantan la primera serie del Señor, ten piedad (40 veces), mientras el Sacerdote hace con la bandeja y la Cruz la señal de la Cruz y se arrodilla y levanta lentamente de acuerdo al ritmo de la melodía del Kyrie. Lo mismo hará después de cada una de las siguientes peticiones. (Las genuflexiones tienen que hacerlas de tal modo que llegue a tocar el suelo con la frente.

 

En el lado derecho de la mesa dice:

 

Sacerdote: Te rogamos también por nuestra Nación y por sus gobernantes, por su éxito, por su salud y por su salvación.

 

Y se inclina de la misma forma arriba indicada, mientras los cantones dicen la segunda serie de Kyries.

 

Se traslada después al Oriente de la mesa, mirando hacia el occidente, y dice:

 

Sacerdote: Te rogamos también por nuestro Padre y Arzobispo N., y por todos nuestros hermanos en Cristo.

 

      Se repite la inclinación profunda, mientras los cantores dicen la tercera serie de Kyries.

 

Posteriormente el Sacerdote va al Sur de la mesa, mirando hacia el Norte, y dice:

 

Sacerdote: Te rogamos también por todos los fieles cristianos ortodoxos, por su salud, por su salvación y por el perdón de sus pecados.

 

Y se realiza lo mismo, mientras se canta la cuarta serie de Kyries.

 

Luego el Sacerdote vuelve al occidente de la mesa, mirando hacia el Oriente, y dice:

Sacerdote: Te rogamos también por todos los que han servido o sirven en esta santa iglesia de Cristo y por su salud, por su salvación y por el perdón de sus pecados.

 

      El Sacerdote se inclina, como ha sido indicado arriba, mientras el Coro canta la quinta serie de Kyries.

 

Luego se levanta y canta, mientras eleva la bandeja con la Cruz y las flores, diciendo:

Sacerdote: ¡Oh Cristo Dios, que quisiste ser elevado en la Cruz! Concede tu misericordia al pueblo nuevo que lleva tu nombre. Alegre tu poder a la Santa Iglesia, dándole la victoria contra sus enemigos. Que tu ayuda sea para nosotros un arma de paz y una victoria infalible.

 

Después de esto, bendice con la Cruz al pueblo y coloca la bandeja sobre la mesa, cantando.

 

Sacerdote: ¡Adoramos tu Cruz, Señor, y Tu Santa Resurrección alabamos y glorificamos!

 

Y el Coro repite esto dos veces más. Después se inclina el Sacerdote y adora la Santa Cruz y lo mismo hacen los fieles, distribuyéndoseles las flores como una bendición, mientras el Coro canta:

 

Coro: Venid, fieles, adoremos al Madero, que da vida, en el que Cristo extendió voluntariamente sus manos, siendo el Rey de la gloria, y nos reintegró a la primitiva felicidad, pues habíamos sido dominados por el enemigo y nuestro consentimiento a las pasiones nos había alejado de Dios. Venid, adoremos la Cruz con la cual somos capaces de triunfar sobre los enemigos invisibles. Venid, pueblos de la tierra, honremos con himnos la Cruz del Señor, cantando: Salve, oh Cruz, cumplimiento de la liberación de Adán caído, porque en Ti se alegra la Iglesia entera. Nosotros los fieles, al venerarte, con respeto y devoción ,glorificamos al Dios que fue clavado en ti, diciendo: Señor, que fuiste crucificado, ten piedad de nosotros, porque eres bueno y amas a la humanidad.

Gloria... Ahora...

      Realizaste, oh Dios, lo que había predicho tu Profeta Moisés, cuando dijo: Veréis a vuestra Vida suspendido en una Cruz ante vuestros ojos. Hoy la Cruz es exaltada y el mundo se ve libre de la tiranía. Hoy la Resurrección de Cristo ha sido renovada y la tierra se alegra, ofreciéndole himnos y salmos como David antiguamente, diciendo: Has realizado nuestra salvación, oh Dios, en medio de la tierra por la Cruz y la Resurrección, por los cuales nos has liberado. Señor Dios Todopoderoso, que amas a la Humanidad, gloria a Ti.

 

Y termina el Oficio con la Apólisis.

 

IOBE

Vicaría Episcopal
República Argentina

 

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