el Tercer Domingo de Cuaresma y el 14 de Septiembre
Este servicio se hacía, de
acuerdo a la costumbre antigua, al fin de la Gran Doxología de Maitines, antes
de iniciar la Santa Liturgia, sin embargo, hoy día en la mayoría de las
iglesias es común celebrarlo al fin de la Liturgia, después de la Apólisis.
Los cantores entonan el Santo Dios, Santo
Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros, según el tono lento, mientras
el Sacerdote inciensa la Cruz, colocada sobre el Altar (la cruz manual o otra
del mismo tamaño), la levanta y la pone en una bandeja con palmas y flores, y
sale por la puerta del norte del Iconostasio, precedido por los que llevan las
velas, los exaptérigas, los cantores, el Diácono (o un ayudante), que irá
incensando la Cruz, durante toda la procesión y así hará el giro de la Iglesia
entera. Finalmente se coloca ante el Iconostasio, ante una mesa cubierta con un
mantel blanco, en torno a la cual dará tres vueltas. Luego se detiene frente a
la mesa, mirando hacia el oriente, y dice:
Sacerdote:
¡Sabiduría! ¡De pie!
Y coloca la bandeja con la
Cruz sobre la Mesa, incensando enseguida en torno de ella, al tiempo que canta:
Sacerdote:
Salva, Señor, a tu pueblo y bendice a tu
heredad, dando a tu Iglesia la victoria contra sus enemigos y guardando el
mundo por medio de tu Cruz.
Y el Coro repite este
tropario dos veces más. Terminada esto, toma la bandeja con la Cruz y mirando
hacia el Oriente dice:
Sac.: Ten piedad de nosotros, oh Dios, según tu
inmensa misericordia. Te rogamos nos escuches y tengas piedad de nosotros.
Y los cantores cantan la
primera serie del Señor, ten piedad (40 veces), mientras el Sacerdote hace con
la bandeja y la Cruz la señal de la Cruz y se arrodilla y levanta lentamente de
acuerdo al ritmo de la melodía del Kyrie. Lo mismo hará después de cada una de
las siguientes peticiones. (Las genuflexiones tienen que hacerlas de tal modo
que llegue a tocar el suelo con la frente.
En el lado derecho de la
mesa dice:
Sacerdote:
Te rogamos también por nuestra Nación y
por sus gobernantes, por su éxito, por su salud y por su salvación.
Y se
inclina de la misma forma arriba indicada, mientras los cantones dicen la
segunda serie de Kyries.
Se
traslada después al Oriente de la mesa, mirando hacia el occidente, y dice:
Sacerdote:
Te rogamos también por nuestro Padre y
Arzobispo N., y por todos nuestros
hermanos en Cristo.
Se repite la inclinación profunda, mientras los cantores dicen
la tercera serie de Kyries.
Posteriormente
el Sacerdote va al Sur de la mesa, mirando hacia el Norte, y dice:
Sacerdote:
Te rogamos también por todos los fieles
cristianos ortodoxos, por su salud, por su salvación y por el perdón de sus
pecados.
Y se realiza lo mismo,
mientras se canta la cuarta serie de Kyries.
Luego el Sacerdote vuelve al
occidente de la mesa, mirando hacia el Oriente, y dice:
Sacerdote:
Te rogamos también por todos los que han
servido o sirven en esta santa iglesia de Cristo y por su salud, por su
salvación y por el perdón de sus pecados.
El Sacerdote se inclina, como ha sido indicado arriba, mientras
el Coro canta la quinta serie de Kyries.
Luego se levanta y canta,
mientras eleva la bandeja con la Cruz y las flores, diciendo:
Sacerdote:
¡Oh Cristo Dios, que quisiste ser
elevado en la Cruz! Concede tu misericordia al pueblo nuevo que lleva tu
nombre. Alegre tu poder a la Santa Iglesia, dándole la victoria contra sus
enemigos. Que tu ayuda sea para nosotros un arma de paz y una victoria
infalible.
Después de esto, bendice con
la Cruz al pueblo y coloca la bandeja sobre la mesa, cantando.
Sacerdote:
¡Adoramos tu Cruz, Señor, y Tu Santa
Resurrección alabamos y glorificamos!
Y el Coro repite esto dos
veces más. Después se inclina el Sacerdote y adora la Santa Cruz y lo mismo
hacen los fieles, distribuyéndoseles las flores como una bendición, mientras el
Coro canta:
Coro: Venid, fieles, adoremos al Madero, que da
vida, en el que Cristo extendió voluntariamente sus manos, siendo el Rey de la
gloria, y nos reintegró a la primitiva felicidad, pues habíamos sido dominados
por el enemigo y nuestro consentimiento a las pasiones nos había alejado de
Dios. Venid, adoremos la Cruz con la cual somos capaces de triunfar sobre los
enemigos invisibles. Venid, pueblos de la tierra, honremos con himnos la Cruz
del Señor, cantando: Salve, oh Cruz, cumplimiento de la liberación de Adán
caído, porque en Ti se alegra la Iglesia entera. Nosotros los fieles, al
venerarte, con respeto y devoción ,glorificamos al Dios que fue clavado en ti,
diciendo: Señor, que fuiste crucificado, ten piedad de nosotros, porque eres
bueno y amas a la humanidad.
Gloria... Ahora...
Realizaste,
oh Dios, lo que había predicho tu Profeta Moisés, cuando dijo: Veréis a vuestra
Vida suspendido en una Cruz ante vuestros ojos. Hoy la Cruz es exaltada y el
mundo se ve libre de la tiranía. Hoy la Resurrección de Cristo ha sido renovada
y la tierra se alegra, ofreciéndole himnos y salmos como David antiguamente,
diciendo: Has realizado nuestra salvación, oh Dios, en medio de la tierra por
la Cruz y la Resurrección, por los cuales nos has liberado. Señor Dios Todopoderoso,
que amas a la Humanidad, gloria a Ti.
Y termina el Oficio con la
Apólisis.
IOBE