Reg. BA N°14 - 2002        

IOBE

 

Rito Comunión de los Enfermos

 

El Sacerdote lleva a la casa del enfermo una partícula del Santo Pan, impregnado con la Preciosa Sangre, reservado en el Sagrario especialmente para este fin, se reviste del epitrajilion y rason. Al llegar a la casa coloca la Santa Eucaristía sobre una mesa cubierta con un mantel limpio, donde habrá una Cruz y una vela encendida. Inmediatamente comienza el oficio, diciendo:

 

Sacerdote: Bendito sea Dios, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

 

Coro: Amén. Santo Dios... etc. Santísima Trinidad... Padre Nuestro... Porque tuyo es el reino ... de los siglos. Amén. Y sigue: Señor, ten piedad: doce veces. Venid adoremos... etc.

y el Salmo 50.

 

Terminado el Salmo, se acerca al lecho del enfermo y escucha pausadamente su confesión, en cuanto sea posible y lo absuelve, imponiendo el epitrajilion sobre la cabeza y diciendo una de las fórmulas de absolución. Luego le presenta la Cruz para que la bese el enfermo, toma la partícula del Pan Santo y la coloca en una pequeña cucharilla, donde vierte una gota de vino. Y teniendo la cucharilla en la mano derecha y el paño rojo en la izquierda, se acerca al enfermo y dice:

 

Sacerdote: Creo, Señor, y confieso que Tú eres el Cristo, Hijo de Dios, creo que has venido a este mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Creo también que este es Tu Cuerpo Purísimo y esto es Tu Sangre Preciosa. Te ruego por lo tanto: ten piedad de mí y perdóname todos mis pecados. Concédeme que sin mancha alguna comulgue de Tus Misterios para el perdón de los pecados y para la vida eterna. Recíbeme hoy en tu Cena mística, oh Hijo de Dios, pues no revelaré tu misterio a tus enemigos ni te daré un beso, como Judas, sino que como el ladrón Te reconozco y digo: Acuérdate de mí, Señor, en Tu Reino.

 

 

 

Después de estas oraciones, el Sacerdote da al enfermo la Santa Comunión, diciendo:

 

      El siervo de Dios N. recibe el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo para el perdón de los pecados y para la vida eterna.

 

Después de una breve acción de gracias, el Sacerdote dice:

      Ahora, Señor, puedes despedir a tus siervos en paz, según tu palabra, pues nuestros ojos han visto la salvación que preparaste para todas las gentes y que es luz de las naciones y gloria de tu pueblo. Y continúa con el Santo Dios hasta Porque tuyo es el reino...

 

Luego dice el tropario del Santo del día y la Apólisis.

 

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