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-->La
Resurrección de Jesucristo. - Victoria sobre la
muerte
La Resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra Fe. La Resurrección de Cristo es la primera, la más importante y la más grande Verdad, con la proclamación de la cual los apóstoles empezaron su evangelización. Así como la muerte de Cristo en la Cruz limpió nuestros pecados, así su Resurrección nos da la Vida Eterna. Por esa razón la Resurrección de Cristo es un fuente de alegría, de inagotable regocijo que llega a su punto más alto durante la celebración de la Pascua Cristiana.
En
este artículo, vamos a contarles cómo sucedió la Resurrección de Jesucristo, les
mostraremos la relación entre la Pascua del Antiguo Testamento y la Pascua del
Nuevo Testamento; les traeremos las profecías del Antiguo Testamento acerca de
la Resurrección del Salvador; les contaremos acerca del significado que tiene la
Resurrección de Cristo para nuestra vida y para la vida de la Humanidad entera.
Al final les traeremos los principales momentos de la Liturgia Divina de Pascua
y el Canon Pascual.
·
Los
Eventos de La Resurrección
Probablemente,
no hay hombre sobre la tierra que no haya oído acerca de la Muerte y
Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, pero al mismo tiempo, aun y cuando los
hechos de su muerte y Resurrección sean tan ampliamente conocidos, su esencia
espiritual, su sentido intrínseco es un misterio de la Sabiduría de Dios, de Su
Justicia y de Su infinito Amor. Las mentes humanas más brillantes se han
inclinado impotentes ante este incomprensible misterio de la Salvación. Sin
embargo, los frutos espirituales de la muerte y Resurrección del Salvador son
accesibles a nuestra fe y palpables al corazón. Y gracias a la capacidad dada a
nosotros de percibir la Luz espiritual de la Verdad Divina, nosotros estamos
seguros que el Hijo de Dios Encarnado voluntariamente murió en la Cruz para
limpiar nuestros pecados y resucitó para darnos la Vida Eterna. En esta
convicción se fundamentan nuestras creencias religiosas.
Ahora
brevemente recordaremos los principales eventos relacionados con la Resurrección
del Salvador. Como narran los Evangelistas, Nuestro Señor Jesucristo murió en la
Cruz el viernes, cerca de las tres de la tarde, la víspera de la Pascua Hebrea.
Aquel mismo día, una vez llegada la noche José de Arimatea, hombre rico y
devoto, junto con Nicodemo bajaron de la Cruz el cuerpo de Jesús, lo envolvieron
en lienzos con especias aromáticas, según era costumbre sepultar entre los
judíos y lo pusieron en un sepulcro de piedra. Este sepulcro José de Arimatea lo
labró en una peña para su propio funeral, pero por su amor a Jesús se lo cedió a
El. Este sepulcro está en el huerto de José junto al Gólgota donde crucificaron
a Cristo.
José
de Arimatea y Nicodemo eran miembros nobles del Concilio o Corte Suprema Judía y
al mismo tiempo eran secretamente discípulos de Jesús. En la entrada al sepulcro
donde pusieron a Jesús ellos colocaron una gran piedra. Jesús fue sepultado
presurosamente y no siguiendo todas las reglas, porque esa misma noche empezaba
la celebración de la Pascua judía.
Aún
y cuando era el día de reposo el sábado por la mañana, los principales
sacerdotes fueron a Pilatos y le pidieron permiso para poner a la entrada del
sepulcro soldados romanos para resguardar la tumba. Entonces ellos fueron y
asegurando la piedra, la sellaron. Todo esto fue hecho por prevención, ya que
ellos recordaban lo que había dicho Jesucristo que resucitaría al tercer día
después de su muerte. De esta manera las autoridades judías sin siquiera
sospecharlo prepararon las pruebas irrefutables de la resurrección de Cristo que
vendría al día siguiente.
¿Dónde
estuvo el Señor con su Alma después de su Muerte? Según la creencia de la
Iglesia, El bajó al Infierno con su mensaje evangelizador de Salvación y sacó de
ahí a las almas que en El creyeron (1 Pedro 3:19).
Al
tercer día después de su muerte, el día Domingo, temprano por la mañana, cuando
aún estaba oscuro y los soldados cuidaban en sus puestos la tumba sellada,
nuestro Señor Jesucristo resucitó de entre los muertos. El misterio de la
Resurrección, así como el misterio de la Encarnación son incomprensibles.
Nosotros con nuestra débil inteligencia entendemos este suceso como que en el
momento de la Resurrección el alma de Dios Hombre regresó a su cuerpo, después
de lo cual el cuerpo tomó vida y se transfiguró haciéndose incorruptible y
espiritual. Después de esto Cristo Resucitado abandonó la tumba sin quitar la
piedra y sin romper el sello. Los soldados no vieron lo que sucedió en la tumba
y después de la Resurrección continuaban cuidando el sepulcro vacío. Luego
sucedió un terremoto cuando un Angel de Dios bajó del Cielo, removió la piedra
de la puerta y se sentó en ella. Su aspecto era como un relámpago y su vestido
era blanco como la nieve. Los soldados al ver al Angel se asustaron y
huyeron.
Ni
los discípulos de Jesús, ni las mujeres miróforas sabían algo acerca de lo
ocurrido. Porque como el funeral de Jesucristo fue realizado presurosamente,
entonces las mujeres quedaron de acuerdo que al día siguiente después de la
celebración de la Pascua, o sea el domingo, irían al sepulcro y terminarían de
ungir el cuerpo del Salvador con especias aromáticas. Ellas no sabían nada
acerca de la guardia romana que resguardaba el sepulcro, ni tampoco acerca de
que la tumba estaba sellada. Cuando empezó a amanecer, María Magdalena, María la
madre de Jacobo y Salomé y otras mujeres devotas, salieron hacia el sepulcro con
especias aromáticas. De camino al sepulcro pensaban: ¿Quién nos removerá la
piedra de la entrada del sepulcro? ya que como explica el evangelista la piedra
era enorme. De primera llegó al sepulcro María Magdalena. Ella al ver la tumba
vacía corrió a los discípulos Pedro y Juan y les dijo que había desaparecido el
cuerpo del Maestro. Un poco después llegaron al sepulcro las demás mujeres.
Ellas vieron en la tumba a un joven sentado al lado derecho y vestido de ropa
blanca. El misterioso joven les dijo a ellas: "No se asusten, pues yo sé que ustedes
buscan a Jesús, el que fue crucificado, El resucitó. Vayan y díganle a los
discípulos que ellos lo verán a El en Galilea." Con gran emoción por la
inesperada noticia, ellas salieron rápidamente hacia donde estaban los
discípulos.
Entre
tanto los apóstoles Pedro y Juan al escuchar de María lo sucedido, corrieron al
sepulcro, pero al encontrar allí solamente los lienzos y el sudario que había
estado sobre la cabeza de Jesús, regresaron a casa en una gran incertidumbre.
Después de ellos María Magdalena regresó a la tumba de Cristo y rompió en
llanto. Al mismo tiempo ella vio en la tumba dos ángeles con vestiduras blancas
que estaban sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde el cuerpo de
Jesús había sido puesto. Y los ángeles le preguntaron a ella por qué lloras?
Ella les dijo: Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde le han puesto.
Cuando había dicho esto vio a Jesús que estaba allí, pero no lo reconoció. Jesús
le dijo: Mujer y por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella pensando que era el
hortelano le dijo: Si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo
llevaré. Entonces le dijo a ella: '¡María!' Ella habiendo escuchado esa voz
conocida se volvió hacia Jesús y, reconociéndolo, exclamó: '¡Maestro!' Y se
inclinó a sus pies. Pero el Señor no le permitió que lo tocara, sino más bien le
ordenó que fuera a donde estaban los discípulos y le contara acerca del milagro
de la Resurrección.
Esa
misma mañana los soldados fueron a los principales sacerdotes y les comunicaron
acerca de la aparición del Ángel y de la tumba vacía. Esa noticia preocupó mucho
a los líderes judíos: se habían cumplido sus angustiosos presentimientos. Ahora
ellos debían preocuparse de que el pueblo no creyera que Jesús resucitó. Se
reunió el concilio y le dieron mucho dinero a los soldados que cuidaban el
sepulcro ordenándoles difundir el rumor de que los discípulos de Jesús se
robaron el cuerpo durante la noche cuando los soldados dormían. Así lo hicieron
los soldados y así el rumor acerca del robo del cuerpo del Salvador se mantuvo
largo tiempo en el pueblo.
Durante
el primer día de su Resurrección, El Señor varias veces apareció ante sus
discípulos, los cuales huían de persecución solos o en grupos por distintas
partes de Jerusalén. Según la tradición de la Iglesia Jesús primeramente se le
apareció a Su Madre para consolar su dolor materno. Luego El Señor apareció a
las mujeres miróforas diciéndoles, "Alégrense!" Y estas mujeres se apresuraron a
compartir esta alegre noticia con los demás apóstoles. Ese mismo día El Señor se
les apareció también al apóstol Pedro y a dos discípulos Lucas y Cleopas en el
camino a Emaús. Por la noche El Señor se les apareció a todos los apóstoles, los
cuales se reunieron para hablar acerca del rumor de su Resurrección. Por temor a
los judíos, los apóstoles se encerraron en una casa en Jerusalén, según la
tradición en el aposento alto de Sión que fue donde se llevó a cabo la Ultima
Cena y donde siete semanas después de la Pascua durante el Pentecostés el
Espíritu Santo descendió a los Apóstoles.
Una
semana después de esto, el Señor de nuevo apareció ante los apóstoles y entre
ellos al apóstol Tomás, que no había estado durante la primera aparición del
Salvador. Para disipar las dudas de Tomás acerca de su resurrección, el Señor le
permitió tocar sus heridas y habiendo creído Tomás cayó a sus pies exclamando:
"¡Señor Mío y Dios Mío!" Como narran
los Evangelistas, después de su Resurrección durante un periodo de cuarenta días
varias veces más se apareció ante sus apóstoles, conversaba con ellos y les daba
las últimas exhortaciones. Un poco antes de su Ascensión, el Señor se les
apareció a mas de quinientos creyentes.
En
el cuadragésimo día después de su Resurrección, el Señor Jesucristo en presencia
de sus apósto1es ascendió al Cielo y desde entonces "El permanece a la derecha del Padre."
Los apóstoles por su parte, animados por la Resurrección del Salvador y por su
gloriosa ascensión, regresaron a Jerusalén, esperando el momento cuando el
Espíritu Santo descendería sobre ellos como se los había prometido a ellos el
Señor.
Como
nosotros sabemos, los tiempos del Antiguo Testamento fueron un período de
preparación del pueblo hebreo para la venida del Mesías. Por esta razón algunos
sucesos de la vida del pueblo hebreo, principalmente las predicciones de los
profetas tenían relación con La Venida de Jesucristo y el comienzo de los
tiempos del Nuevo Testamento. La Ley del Antiguo Testamento, según palabras del
Santo Apóstol Pablo, "fue ayo para llevarnos a Cristo" (ayo=persona encargada de
la custodia o crianza de un niño) y "sombra de los bienes venideros"
(Galatas 3:24; Hebreos 10:1).
El
más importante evento en la historia del pueblo hebreo, fue su liberación de la
esclavitud Egipcia en la época del profeta Moisés 1500 años antes de nacimiento
del Cristo. Este evento quedó grabado en la celebración nacional hebrea de la
pascua, en la cual se conmemoraban también otros eventos relacionados con la
liberación de la esclavitud en Egipto. La derrota por un Ángel de los
primogénitos egipcios y el perdón para los hebreos en cuyas casas habían sido
hechas marcas con sangre de cordero; (de allí la palabra Pascua que significa pasa de largo, Éxodo
12:11-13).
El
milagro de cruzar el Mar Rojo y la muerte de las tropas egipcias que perseguían
a los hebreos. Después el pueblo hebreo recibió la ley en el Monte Sinaí y el
establecimiento de un Nuevo Pacto con Dios, después de lo cual el pueblo hebreo
se considera El Pueblo de Dios. Desde entonces los hebreos al celebrar la Pascua
y siguiendo las costumbres de sus antepasados, con oración, ritos y ceremonias
simbólicas, comen cordero pascual.
En
la significante coincidencia de la muerte y Resurrección de Nuestro Señor
Jesucristo con la celebración de la Pascua del Antiguo Testamento, debemos ver
la indicación divina de la profunda relación interna entre estos dos eventos
acerca de lo cual detalladamente escribe el Santo Apóstol Pablo en su epístola a
los Hebreos.
Comparemos
paralelamente los eventos de ambas Pascuas
|
Pascua
del Antiguo
Testamento |
Pascua
del Nuevo
Testamento |
|
Inmolación
de un cordero pascual puro, y salvación de los primogénitos hebreos con su
sangre (Éxodo 12). Travesía
milagrosa de los hebreos a través del Mar Rojo para liberarse de la
esclavitud egipcia (Éxodo 14:22). Establecimiento
de la Ley de Dios, en el Monte Sinaí, día 50 desde que salieron de Egipto
y conclusión de la Unión (Pacto) con Dios (Éxodo
19). Se
alimentaron comiendo Maná milagrosamente mandado por Dios (Éxodo
16:15). Cuarenta
años de vida errante por el desierto y distintas pruebas que fortalecieron
al pueblo hebreo en la fe de Dios. Colocación
de una serpiente de cobre para que los hebreos que la miraron se salvaran
de ser mordidos por serpientes venenosas (Números
21:9). Entrada
de los hebreos a la Tierra Prometida a los padres de ellos (Josué
4). |
Muerte
en la Cruz del Cordero de Dios con la sangre del cual se salvan los
primogénitos del Nuevo Testamento: los cristianos (1 Pedro
1:19). Bautismo
en agua para liberarse del poder del Diablo (1 Cor.10:1-2 y véase también
Rom. cap 6 y 7). La
venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles al día 50 después de la
Pascua, y conclusión del Nuevo Pacto (Hechos 2). Tomar
y comer El Pan del Cielo: El Cuerpo y la Sangre de Jesús (Juan cap.
6). Las
pruebas que cada cristiano debe soportar durante su
vida. Liberación
de mordeduras de la serpiente espiritual: el diablo con la fuerza de la
Cruz (Juan 3:14). Promesa
de un Nuevo cielo y una Nueva Tierra en la que va a habitar la Justicia (2
Pedro 3:13). </TBODY> |
De
esta confrontación de eventos pascuales, nosotros vemos cómo los eventos de la
Pascua del Antiguo Testamento sirvieron de prototipo a la Pascua del Nuevo
Testamento, y anunciaron acerca de grandes cambios espirituales que deberían de
acontecer en la vida de la Humanidad entera después de la Resurrección del
Mesías. Por esa razón los apóstoles cuando celebraban la Pascua de Nuevo
Testamento afirmaban: "porque nuestra
Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros" (1 Cor.
5:17).
Acerca
de la Resurrección de Mesías testifican muchas profecías. Entre ellas hay que
recordar aquellas que predecían que El Mesías va a ser no solo Hombre sino
también Dios y por consiguiente va a ser inmortal por su naturaleza divina.
Véase por ejemplo: Salmos 2, Salmos 45 y Salmos 110, Isaías 9:6; Jeremías 23:5;
Miqueas 5:2; Malaquías 3:1. Acerca de la Resurrección del Mesías también
indirectamente atestiguan los profetas que hablan acerca de su Reino Eterno, por
ejemplo: Génesis 49:10; 2 Samuel 7:13; Salmos 2; Salmos 132:11; Ezequiel; Daniel
7:13, porque un Reino Espiritual Eterno supone un Rey
Inmortal.
Dentro
de las predicciones que directamente hablan de la Resurrección de Cristo, la más
clara predicción la constituye la profecía de Isaías, que ocupa el capítulo 53
de su libro. El profeta Isaías que vivió más de 700 años antes del nacimiento de
Cristo, describió los sufrimientos de Jesús con tantos detalles, como si
estuviera parado al pie de la cruz, termina su narración de la siguiente manera:
"Y se dispuso con los impíos su
sepultura, mas con los ricos fue en su muerte, aunque nunca hizo maldad, ni hubo
engaño en su boca. Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a
padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá
linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano
prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho; por
su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos y llevará las iniquidades
de ellos. Por tanto Dios le dará parte entre los grandes y con los poderosos
participará del triunfo."
Las
palabras finales de esta profecía hablan directamente de que el Mesías, después
de sus sufrimientos de Salvación y después de su muerte vivirá otra vez y será
glorificado por Dios Padre.
Acerca
de la Resurrección de Cristo predijo también el Rey David, en el Salmo 16, en el
cual David, como en el nombre de Cristo dice: "A Jehová he puesto siempre delante de mí,
porque está a mi diestra no seré conmovido, se alegró por tanto mi corazón y se
gozó mi alma, mi carne también reposará confiadamente porque no dejarás mi alma
en el infierno, ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda
de la vida, en tu presencia hay plenitud de gozo, delicia a tu diestra para
siempre" (Salmos 16:8-11; véase también Hechos 2:25 y Hechos
13:35).
De
esta manera los profetas sentaron las bases en su pueblo de la fe en la venida y
Resurrección del Mesías. Es por eso que los apóstoles con mucho éxito extendían
la fe dentro del pueblo hebreo, la fe en Cristo Resucitado, sin importar los
obstáculos de parte de los líderes religiosos del pueblo
hebreo.
No
hay oficio más resplandeciente y alegre que La Pascua Ortodoxa. La Liturgia
Pascual se inicia con una procesión con la cruz de los que se han reunido para
celebrar. Esta procesión va alrededor del templo, con velas encendidas y
cantando: "En los cielos los ángeles cantan Tu Resurrección, Cristo Salvador y a
nosotros en la Tierra haznos dignos de glorificarte con corazones
puros."
Esta
procesión recuerda el recorrido que hicieron las mujeres miróforas a la tumba de
Jesús, muy temprano en la mañana para ungir Su Cuerpo Purísimo. Una vez que
completan el recorrido alrededor del templo se estacionan ante las puertas
principales, que deberán estar cerradas, y el Sacerdote empieza el Matutino con
la exclamación: "Gloria a la santa, Consubstancial, Vivificadora e Indivisible
Trinidad ahora y siempre..." Luego, al igual que lo hizo el Angel que dió la
noticia a las mujeres que venían a ungir al Señor, de que El ya había
resucitado, el sacerdote canta tres veces junto con otros Sacerdotes
concelebrantes el tropario de la Pascua: "Cristo Resucitó de entre los muertos,
pisoteando la muerte con Su Muerte, y otorgando La Vida a los que yacían en los
sepulcros. El canto de los Sacerdotes es seguido por el coro. Después el
principal Sacerdote proclama los versos proféticos del Salmo: "Levántese Dios, Sean dispersados sus
enemigos y huyan de Su Presencia los que le aborrecen; desaparezcan como el
humo, como se derrite la cera al calor del fuego así perezcan los enemigos de
los que aman a Dios!" A cada verso se contesta cantando: "Cristo Resucitó!
Luego el Sacerdote repite el inicio del Tropario: "Cristo Resucitó de los
muertos, pisoteando a la muerte con su muerte," y el coro responde "y otorgando
la vida a los que yacían en los sepulcros." Entonces las puertas del templo se
abren, todos entran y empieza la gran ektenia (letanía de la súplica ardiente,
con cortas peticiones, a las que se contesta: "Señor, ten piedad," después de lo
cual empieza el solemne canto del Canon Pascual "Día de la Gloriosa
Resurrección" compuesto por San Juan Damasceno.
A
la hora de cantar el Canon los Sacerdotes celebrantes inciensan totalmente el
templo y saludan a los fieles con las palabras: "Cristo Resucitó," a lo cual los
fieles responden: "En verdad Resucitó!" Al final del Matutino se lee el
inspirado Sermón de San Juan Crisóstomo que empieza con las palabras: "Si
alguien es piadoso..." El oficio usual de Las Horas no se lee y se sustituye por
cantos de himnos de Pascua. La Liturgia se oficia a continuación del Matutino.
En lugar de los usuales Salmos se cantan antifonías especiales; cortas oraciones
con versos; en lugar de la oración: "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,"
se canta: "Aquellos bautizados en el Nombre de Cristo."
En
el Evangelio se lee acerca, del Verbo hecho cuerpo (Juan 1:1-7), del nacimiento
de El Hijo de Dios, del Dios Padre y de la Divinidad de Jesucristo, El Verbo de
Dios y Divinidad que El demostró con Su Gloriosa Resurrección. Cuando
concelebran varios Sacerdotes, entonces el Evangelio se lee en distintos
idiomas, como señal de que acerca de Su Resurrección los Apóstoles evangelizaron
distintos pueblos en sus propios idiomas. En lugar de: "Verdaderamente es digno
bendecirte, Madre de Dios, siempre bienaventurada, exenta de pecado..." se canta
lo siguiente: "El ángel exclamó a la llena de Gracia, Virgen María: Virgen pura,
Alégrate! y otra vez te digo, Alégrate! Tu Hijo se levantó de la tumba, al
tercer día después de su muerte y Resucitó a los muertos. Gente Alégrense!
Resplandece nueva Jerusalén! (Iglesia), porque sobre Ti ha brillado la Gloria de
Dios. Alborózate ahora y alégrate Sión y Tú, oh Purísima madre de Dios,
Regocíjate en la Resurrección de Tu Hijo!
Después
de La Oración detrás del ambon se
realiza la bendición de Artos: Pan especial con representación en el de La
Resurrección de Cristo. En uno de los siguientes oficios litúrgicos el Artos se
parte y se entrega a los creyentes en memoria de la aparición de Jesús
Resucitado a los Apóstoles Lucas y Cleopas, los cuales lo reconocieron después
de partir el pan para ellos. Durante el primer día de La Pascua se bendicen
huevos, queso y kulichi, con los cuales terminan el ayuno los
creyentes.
·
Oficio
Pascual. Troparión
y Versículos de la
Pascua
El sacerdote canta tres veces, muy solemnemente el Troparion Pascual.
Cristo
resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su muerte, y otorgando
la vida a los que yacían en los sepulcros (3
veces).
Luego
el coro lo repite seis veces, alternando con los versículos (stijis) que canta
el sacerdote a la que hace la incensación.
Sacerdote:
Vers.
(5. 67).
Levántese Dios, sean dispersados sus enemigos, huyan de su presencia los que le
aborrecen.
Coro:
Cristo resucitó...
Sacerdote:
Como se desvanece el humo, así se disipan y como se derrite la cera en presencia
del fuego. Coro: Cristo
Resucitó...
Sacerdote:
Así perecerán los pecadores ante el Rostro de Dios, mas los justos se
regocijarán. Coro: Cristo
resucitó...
Sacerdote:
Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos. Coro: Cristo resucitó...
Sacerdote:
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Coro: Cristo resucitó...
Sacerdote:
Ahora y siempre... Coro: Cristo
resucitó...
Sacerdote:
Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su
muerte.
Coro:
Otorgando la vida a los que yacían en los sepulcros.
La
procesión retorna al Templo, cantando el Canon (compuesto por San Juan
Damasceno). El Sacerdote prior (o el Obispo) lo inicia cantando el 1-er Hirmos y
lo continúan el coro.
Hirmos
(Tono 1).
Hoy es el día de la resurrección, resplandezcamos de alegría, oh naciones,
porque la Pascua es la Pascua del Señor. Porque Cristo, nuestro Dios, nos ha
hecho pasar de la muerte a la vida, y de la tierra al cielo; ¡nosotros que Le
cantamos el cántico de victoria y de triunfo!
Vers.:
¡Cristo resusitó de entre los muertos!
Coro:
Troparion. ¡Purifiquemos nuestros sentidos para
ver a Cristo resplandeciente como el rayo, con la luz inaccesible de la
Resurrección, y oírle diciendo: ¡Regocijaos! mientras le cantamos el cántico de
la victoria y del triunfo.
Vers.:
¡Cristo resusitó de entre los muertos!
Purifiquemos
nuestros sentidos. . .
Alégrense
los cielos y regocíjese la tierra dignamente, y que festeje el mundo entero,
visible e invisible; porque Cristo resucitó al gozo
eterno.
Katabasia:
Hoy
es el día de la Resurrección ... Cristo Resucitó... (3
veces).
¡Resucitó
del Sepulcro Jesús, el Señor, como había predicho concediéndonos la Vida Eterna
y la gran misericordia.
Hirmos.
Venid, bebamos una nueva bebida, no extraído milagrosamente de la roca muda,
sino de la Fuente de incorruptibilidad, que emana del sepulcro de Cristo en
quien nos hemos fortalecido.
Vers.:
¡Cristo resucitó de entre los muertos!
Troparion:
Ahora todo el universo ha sido lleno de Luz; el cielo, la tierra, y lo que está
debajo de la tierra: que la creación entera festeje la Resurrección de Cristo en
quien somos fortalecidos.
Vers.:
¡Cristo resucitó de entre los muertos!
Ahora
todo el Universo ha sido lleno de Luz...
Ayer
me sepulté contigo, oh Cristo, y hoy resucito contigo, con Tu Resurrección. Ayer
me habré crucificado contigo; glorifícame Tú en Tu reino, oh
Salvador.
Venid
bebamos una nueva bebida... Cristo resucitó... (3
veces).
Hirmos:
Haciendo
la divina guardia, Habakum, divinamente inspirado, esté con nosotros y nos
muestre el Angel envuelto en luz diciendo claramente: ¡Hoy es la salvación del
mundo, porque Cristo resucitó, siendo Omnipotente!
Vers.:
¡Cristo resusitó de entre los muertos!
Troparion:
Cristo nuestra Pascua, dejando intacto el seno Virginal, se reveló hombre, y
como sustento se llamó Cordero; y siendo exento de pecado se llamó Inmaculado, y
siendo Dios ha sido declarado perfecto.
Vers.:
¡Cristo resucitó de entre los muertos!
Cristo
que es la Corona del año, bendecido Por nosotros, fue voluntariamente
sacrificado por todos nosotros como tierno Cordero. ¡Pascua de purificación.. de
la cual resplandeció por nosotros el Sol de Justicia en forma
luminosa!
David,
el antecesor de Dios, saltó de gozo ante la simbólica Arca Santa; nosotros, el
pueblo santificado para Dios, regocijémonos, viendo el cumplimiento de estos
símbolos.
David,
el antecesor...
Katabasia:
Haciendo la Divina guardia...
Cristo
resucitó (3
veces).
Himnos:
Madruguemos
con el alba y ofrezcamos al Señor las alabanzas puras, en vez del bálsamo; y
contemplemos a Cristo, el Sol de Justicia, otorgando la vida a
todos.
Vers.:
¡Cristo resucitó de entre los muertos!
Troparion:
Oh Cristo, los que estaban encadenados en el infierno al contemplar la grandeza
de Tu inapreciable misericordia, se apresuraron alborozados hacia la luz,
celebrando la Pascua Eterna! (3 veces).
Llevando
lámparas, vayamos a recibir a Cristo resucitado del Sepulcro como a un Esposo; y
celebremos con las multitudes que festejan la Pascua salvadora de nuestro
Dios.
Ahora
y siempre... Llevando lámparas...
Katabasia:
Madruguemos con el alba... (se repite). Cristo resucitó... (3
veces).
Hirmos:
Descendiste
hasta las profundidades de la tierra, oh Cristo, y aniquilaste las fuerzas que
sujetaban los cautivos. Y al tercer día resucitaste del Sepulcro como Jonás
salió de la ballena.
Vers.:
¡Cristo
resucitó de entre los muertos!
Oh
Cristo Tú que no rompiste las puertas de la Virginidad al nacer, Te levantaste
del Sepulcro dejando intacto los sellos, y nos abriste las puertas del
Paraíso
¡Oh
Salvador mío! Tú eres el sacrificio vivo y eterno: Como Dios Te ofreciste
voluntariamente al Padre y cuando resucitaste del Sepulcro, levantaste a Adán y
a toda su descendencia.
Descendiste
hasta las profundidades... (se repite el Hirmos).
Cristo
resucitó... (3 veces). Resucitó del Sepulcro Jesús el
Señor...
Kontakion:
(Tono VIII).
Aunque descendiste al Sepulcro, Tu eres Inmortal; destruiste el poder del
infierno y resucitaste como vencedor;oh Cristo Dios! Y dijiste a las mujeres
miróforas: ¡Regocijaos! y a Tus apóstoles otorgaste la paz. ¡Tú que concedes la
resurrección a los caídos!
Ikos:
Las doncellas portadoras de bálsamo anticipándose al alba, fueron en busca, como
al día, al Sol anterior al sol: que se había ocultado temporalmente en un
sepulcro; se decían entre ellas: vamos amigas, a ungir con aromas al Cuerpo
Vivificador, que ha sido sepultado, el Cuerpo que levantó Adán el caído y ahora
yace en el sepulcro. Vamos, apresurémonos como los Magos, adorémosle y
ofrescámosle bálsamo en vez de regalos; al que no está envuelto en pañales sino
en mortaja; lamentémonos llorando y clamemos diciendo: ¡Señor, levántate! ¡Tú
que concedes la resurrección a los caídos!
Hirmos:
El que libró a los varones del horno ardiente, cuando se hizo hombre, padeció
como mortal; y por su Pasión revistió al mortal con la belleza de la
incorrupción; el Dios de nuestros padres, ¡sea bendito y glorificado El
solo!
Vers.:
¡Cristo resucitó de entre los muertos!
Troparion:
Oh Cristo, las mujeres dotadas de divina sabiduría fueron con bálsamo en pos de
Ti; y los que Te llevaban, llorándote como muerto, se prosternaron ante Ti, como
Dios vivo. ¡Y con alegría anunciaron a Tus discípulos la Pascua
Mística!
Vers.:
Cristo resucitó de entre los muertos!
Las
mujeres dotadas de divina Sabiduría...
Vers.:
¡Cristo resucitó de entre los muertos!
Celebramos
la destrucción de la muerte y la aniquilación del Infierno, las primicias de una
nueva vida eterna. Regocijémonos y alabemos al Autor de estos bienes, al Dios de
nuestros padres bendito y glorificado sea E1 solo!
En
verdad,qué noble es esta noche de salvación resplandeciente, y debemos
festejarla porque procede a la proclamación del brillante día de la
Resurrección, en el cual resplandeció corporalmente del Sepulcro, la Luz
Eterna.
En
verdad, que noble... El que liberó a los varones... Cristo resucitó... (3
veces).
Hirmos:
En este día llamado Santo, el primero entre los sábados, su rey y su señor, la
fiesta de las fiestas, en el cual bendecimos al Señor por los
siglos.
Vers.:
¡Cristo resucitó de entre los muertos!
Troparion:
Venid en este insigne día de la Resurrección, participemos del Reino de Cristo,
del nuevo fruto de la vida de gozo divino; ¡alabándolo porque es Dios por los
siglos!
Vers.:
¡Cristo resucitó de entre los muertos!
Venid
en este insigne día...
Oh
Sión alza tus ojos en derredor de ti y ved: he aquí que tus hijos vienen hacia
Ti del occidente, del norte, del mar y del oriente, ¡bendiciendo en ti a Cristo
por los siglos!
Oh
Padre Omnipotente, Verbo de Dios y Espíritu Santo, una sola naturaleza en tres
Personas. ¡Divinidad suprema; y Esencia Suprema; en Ti hemos sido bautizados y a
Ti bendecimos por los siglos!
Oh
Padre Omnipotente... Este día
llamado santo...
Cristo
resucitó... (3 veces).
Megalinaria:
Tono 1.
Magnifica alma mía, a Cristo el Dador de vida, que resucitó del Sepulcro en el
tercer día!
¡Resplandece;
resplandece, nueva Jerusalén, pues la gloria del Señor ha brillado sobre ti,
alborózate ahora y alégrate Sión; y tú, oh Purísima Madre de Dios, regocíjate
por la resurrección de Tu Hijo!
Engrandece
alma mía a Aquel que sufrió voluntariamente y fue sepultado, y resucitó al
tercer día!
Resplandece,
resplandece...
¡Cristo
es la Pascua nueva, la Víctima sacrificada, el Cordero de Dios que quita los
pecados del mundo!
Oh
divina, oh amada, oh dulcísima palabra tuya, pues Tú, oh Cristo verbalmente
prometiste estar con nosotros hasta el fin de los siglos, y nosotros los fieles,
teniendo esta promesa cual áncora de esperanza nos
regocijamos.
María
Magdalena se apresuró al Sepulcro y vio a Cristo, hablándole como si fuera el
hortelano.
El
Ángel radiante clamó a las mujeres. ¡Cesad vuestras lágrimas, Porque Cristo
resucitó!
¡Cuando
dormiste, levantaste a los muertos desde los siglos, y los despertaste del
sueño, como León Real de Judá!
¡Cristo
Resucitó, pisoteando la muerte, levantando los muertos; oh pueblos,
regocijaos!
¡Hoy
la creación toda, se alegra y regocija, porque Cristo resucitó y al infierno
venció!
¡Hoy
el Señor destruyó el Infierno y levantó a los cautivos, que estaban allí ligados
desde los siglos!
Engrandece
alma mía el poder de la Divinidad Trina en Personas e
indivisible.
Oh
Pascua grande y sacratísima, Cristo sabiduría, Verbo y poder de Dios.
¡Concédenos participar de Ti en forma más clara en el día sin ocaso de Tu
Reino!
¡Regocíjate
oh Virgen, regocíjate oh bendita, regocíjate oh gloriosa, porque Tu Hijo
resucitó del Sepulcro al tercer día!
Oh
Pascua grande y sacratísima...
El
Angel clamó a la llena de gracia: Virgen pura; regocíjate, y de nuevo diré
regocíjate, porque tu Hijo resucitó del Sepulcro al tercer
día.
Resplandece,
resplandece... Cristo resucitó... (3 veces).
Lec.:
¡Todo lo que respira que, alabe al Señor!
Alabad
al Señor del cielo, alabadle en las alturas, a Ti pertenece la alabanza, ¡oh
Dios!
Alabadle
todos sus ángeles, alabadle todos sus ejércitos, ¡a Ti pertenece la alabanza, oh
Dios!
¡Esta
gloria es para todos sus santos!
Alabadle.
en su santuario, alabadle en la extensión de su fortaleza.
¡Alabadle
por sus proezas, alabadle conforme a la magnitud de sus
grandezas!
¡Oh
Cristo, alabamos Tu Pasión salvadora y glorificamos Tu
resurrección!
Vers.:
¡Alabadle al son de la trompeta, alabadle con salterio y
cítara!
Tú
que soportaste la Cruz y aniquilaste la muerte, resucitaste de entre los
muertos, salva nuestras vidas, oh Señor, porque eres el único
Omnipotente.
Vers.:
¡Alabadle con tímpanos y flauta; alabadle con instrumentos de cuerda y con
órgano!
Oh
Cristo, Tú que venciste al infierno y levantaste al hombre con Tu resurrección,
concédenos de alabarte con corazones puros y de
glorificarte.
Vers.:
¡Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de
júbilo!
¡Todo
lo que respira, que alabe al Señor!
Oh
Cristo, Te alabamos glorificando Tu condescendencia, que pertenece a Dios. Tú
que naciste de la Virgen sin separarte del Seno del Padre, padeciste como
hombre, y soportaste la Cruz voluntariamente, y resucitaste del Sepulcro como
salido de bodas, para salvar al mundo; ¡Señor gloria a Ti
El
lector y el coro alternan los versículos de la Pascua con los himnos
siguientes:
Vers.:
Salmo 68 (Tono V).
Levántese Dios, sean dispersados sus enemigos, y huyan de su presencia los que
le aborrecen.
Coro:
Nuestra Pascua, Cristo, el Vencedor nos ha concedido hoy una Pascua noble, nueva
bendita, Pascua mística, Pascua augusta, Pascua sin mancilla, Pascua para les
fieles. Pascua que nos abrió las puertas del Paraíso, Pascua que santifica a
todos los fieles.
Vers.:
(S. 68).
Como se desvanece el humo, así se disipan, así como se derrite la cera en
presencia del fuego.
Venid
de la visión, oh mujeres heraldas de buenas nuevas, y decidle a Sión, recibid de
nosotros la noticia gozosa de la resurrección de Cristo. ¡Oh Jerusalén,
embriágate de gozo, y alborózate de alegría, viendo a Cristo tu Rey, saliendo
del Sepulcro como un Esposo!
Vers.:
(S. 68).
Así perezcan los impíos ante el Rostro de Dios, mas los justos se
regocijarán,
Cuando
las mujeres, portadoras de bálsamo, fueron al alba al Sepulcro Vivificador,
encontraron un ángel sentado sobre la piedra que les dijo así: ¿Porqué buscáis
al Vivo entre los muertos? ¿Porqué lloráis al Incorruptible en medio de la
corrupción? ¡id, Y anunciadle a sus discípulos!
Vers.:
(S. 68).
¡Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y
regocijémonos!
La
Pascua alegre, la Pascua del Señor! Ha brillado para nosotros una Pascua toda
augusta, Pascua en que nos perdonamos unos a otros con alegría. Pascua exenta de
tristeza, y esto porque Cristo salió del Sepulcro como se sale de bodas y llenó
de alegría a las mujeres diciéndoles: ¡Id anunciadle a los
Apóstoles!
Gloria...
(Tono
V) ahora y siempre...
¡Hoy
es el día de la Resurrección:! ¡Resplandezcamos con la fiesta! Abracémonos unos
a otros; oh hermanos! Y a causa de la Resurrección perdonemos en todo a los que
nos odian. Y clamemos así: Cristo resucitó de entre los muertos, destruyendo la
muerte con su muerte; y otorgando la vida a los que yacían en los
sepulcros.
Cristo
resucitó... (3 veces).
"Aquél
que es devoto y amante de Dios, que disfrute de esta magnífica y brillante
fiesta. Aquél que es un siervo agradecido, que entre alegremente en el gozo del
Señor. Aquél que está cansado en ayuno, que reciba ahora el denario de
recompensa. Si alguien ha trabajado desde la primera hora, que reciba su
gratificación correspondiente. Si alguien ha llegado después de la tercera hora,
que participe en la fiesta agradecido. Aquél que llega después de la sexta hora,
que no dude: él nada pierde. Si alguien ha demorado hasta la novena hora, que se
aproxime, sin vacilación. Aquél que llega en la undécima hora, que no tema a
causa de su demora, porque el Señor es de gracia y de generosidad. El recibe
tanto a los últimos como a los primeros. El concede descanso al que viene en la
undécima hora, igual como aquél que ha trabajado desde la primera hora. El tiene
misericordia del último, y satisface al primero. A aquél da, y a éste regala. El
recibe las obras y acepta la intención. Honra los hechos, y alaba el empeño.
Por
lo tanto, entrad vosotros todos al gozo de vuestro Señor. Los primeros y los
últimos, tomad vuestra recompensa. Ricos y pobres, regocijaos y alegraos juntos.
Porque la mesa está llena, deleitaos de ella todos. El ternero está cebado
entero; que nadie se retire con hambre. Regocijáos todos del banquete de la fe.
Disfrutad de todas las riquezas de la bondad. Que nadie se queje de su pobreza,
porque el Reino Universal se ha manifestado. Que nadie se lamente a causa de los
pecados, porque el perdón ha surgido resplandeciente del Sepulcro. Que nadie
tema la muerte, porque la muerte del Salvador nos ha librado. Porque destruyó la
muerte cuando ésta se apoderó de El. Aquél que descendió al infierno aniquiló al
infierno; y lo hizo experimentar la amargura; cuando éste tomó su Cuerpo. Esto
predijo Isaías cuando exclamó diciendo: "El infierno fue amargado, cuando Te
encontró abajo. Ha sido amargado, funestamente, porque ha sido destruido. Ha
sido amargado porque ha sido encadenado. Recibió un Cuerpo, y he aquí que era
Dios. Tomó tierra, y encontró Cielo. Tomó lo visible, y fue vencido
invisiblemente. ¿Oh muerte dónde está tu poder? ¿Oh infierno dónde está tu
victoria? Cristo resucitó, y fuiste aniquilado. Cristo resucitó, y fueron
arrojados los demonios, Cristo resucitó y los ángeles se regocijaron. Cristo
resucitó y reinó la Vida. Cristo resucitó, y los sepulcros se vaciaron de los
muertos. Porque Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, fue el
Primogénito de entre los muertos, a El sea la gloria y el poder por los siglos
de los siglos, amén."
Inmediatamente
se canta el Troparion de San Juan Crisóstomo (Tono
VIII).
La
gracia de tu boca brillante como fuego. iluminó el Universo, y descubrió para el
mundo los tesoros del desprecio por el dinero; y nos ha mostrado la excelencia
de la humildad. Mas tú, oh Padre Juan Crisóstomo, que nos instruyes con tus
palabras, ruega a Cristo Dios, que salve nuestras almas.
Mientras
se canta:
"Hoy es el día de la Resurrección." El sacerdote prior aparece ante la Puerta Real teniendo en
su mano el Evangelio; todo el clero y los fieles vienen a besar el Santo
Evangelio. Los fieles se saludan diciendo: "Cristo resucitó" y se contesta: "En
verdad resucitó."
Así
terminan los Matutinos y luego se da comienzo a la Divina Liturgia (La santa
Misa).
El
sacerdote comienza la Liturgia de los Catecúmenos con la
Doxología:
Sacerdote:
Bendito sea el Reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y
por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.
Sacerdote:
Cristo resucitó de entre los muertos...
El
coro repite dos veces este Troparion. Luego el sacerdote procede a incensar el
altar, alternando los versículos como al comienzo del Matutino. Sigue el texto
usual de la Liturgia, pero con las siguientes variaciones:
1)
¡Cantad al Señor con gozo toda la tierra!
Por
las oraciones de la Madre de Dios, Sálvanos oh Salvador.
2)
¡Cantad un salmo a Su Nombre, dad gloria a su alabanza! Por las
oraciones...
3)
Decidle a Dios: ¡Qué temibles son Tus obras! Coro: Por las oraciones. . .
4)
Que toda la tierra Te adore y Te celebre, que cante un salmo a Tu Nombre ¡oh
Altísimo! Por las oraciones.. .
Gloria...
ahora y siempre...
1)
Que Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga.
Sálvanos
oh Hijo de Dios, resucitado de entre los muertos, Te cantamos
aleluya.
2)
Que la Luz de su rostro resplandezca sobre nosotros, y tenga misericordia de
nosotros. Coro: Sálvanos, oh Hijo de
Dios...
3)
Para conocer Tu camino sobre la tierra; Tu salvación en todas las naciones.
Coro: Sálvanos, oh Hijo de
Dios...
4)
Que el pueblo Te confiese, oh Dios; que todo el pueblo Te alabe. Coro: Sálvanos, oh Hijo de Dios. Ahora y siempre...
Hijo Unigénito, Verbo de Dios...
Levántese
Dios, sean dispersados Sus enemigos, y huyan de Su presencia los que le
aborrecen.
Cristo
resucitó...
Como
se disipa el humo, disípense, como se derrite la cera ante el
fuego.
Cristo
Resucitó...
Así
perecen los impíos ante el Rostro de Dios, más los justos se regocijarán. Cristo
resucitó...
Este
es el día que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos. Cristo
Cristo
resucitó... (3 veces).
Ipakoi:
Fueron al alba las mujeres que estaban con María...
Aunque
descendiste al Sepulcro...
Coro:
Vosotros que fuisteis bautizados en Cristo, os revestísteis de Cristo, Aleluya.
(3
veces).
Gloria...
ahora y siempre.. . Os
revestísteis de Cristo aleluya.
Vosotros
que fuisteis bautizados...
Prokimenon:
Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y
regocijémonos.
Vers.:
Confesad
al Señor porque es bueno; porque su misericordia permanece para
siempre.
Lectura
de los Hechos de los Apóstoles (1:1-8).
"Hice
mi primer tratado, oh Teófilo, acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a
hacer y enseñar hasta el día, en que habiendo dado Sus instrucciones por el
Espíritu Santo a los Apóstoles, que había elegido, fue llevado a lo alto, a los
cuales también después de su Pasión se había presentado vivo con muchas pruebas
evidentes, dejándose ver de ellos por cuarenta días y diciéndoles las cosas
referentes al Reino de Dios. Y estando en la mesa con ellos les ordenó que no se
marchasen de Jerusalén, sino que guardasen la promesa del Padre, la cual oísteis
de mí; porque así como Juan bautizó en agua, vosotros seréis bautizados en el
Espíritu Santo de aquí a no muchos días. Así pues, los que se habían reunido le
preguntaban diciendo: Señor, vas a restablecer en este tiempo el reino de
Israel? Pero Él les dijo: no os toca a vosotros conocer los tiempos u ocasiones
que el Padre fijó con Su propia potestad; pero recibiréis un poder cuando venga
sobre vosotros el Espíritu Santo, y seréis mis testigos no sólo en Jerusalén y
en toda Judea y Samaria, sino hasta los confines de la
tierra."
Coro:
Aleluya, aleluya, aleluya.
Vers.:
Tú,
Señor, cuando Te hayas levantado, tendrás piedad de Sión, pues es tiempo de que
tengas piedad de ella.
Vers.:
El Señor ha mirado desde el cielo y vio a todos los hijos de los hombres.
Sacerdote:
Lectura del Santo Evangelio según San Juan (1:1-17).
"En
el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este
era en el principio con Dios. Todas las cosas por El fueron hechas, y sin El
nada de lo que es hecho, fue hecho.
En
El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz en las
tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron. Fue un hombre
enviado de Dios el cual se llamaba Juan. Este vino para que diese testimonio de
la luz, para que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese
testimonio de la luz. Aquél era la Luz verdadera, que alumbraba a todo hombre
que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por El; y el
mundo no le conoció. A los suyos vino y los suyos no le recibieron. Mas a todos
los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que
creen en su Nombre; los cuales son engendrados, no de sangre ni de voluntad de
carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó
entre nosotros; y vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de
gracia y de verdad.
Juan
dio testimonio de El, y clamó diciendo: "Este es del que yo decía: El que viene tras
de mí es antes de mí, porque es primero que yo. Porque de su plenitud tomamos
todos y gracia por gracia. Porque la ley por Moisés fue dada; mas la gracia y la
verdad, por Jesucristo fue hecha."
Megalinaria:
En
vez de "Verdaderamente es digno" se canta el siguiente himno de la Novena Oda del
Matutino: "El ángel clamó a
la llena de gracia Virgen pura, regocíjate, y de nuevo digo regocíjate, porque
tu Hijo resucitó del Sepulcro al tercer día."
Resplandece,
resplandece...
Kinonikon:
El Cuerpo de Cristo, tomad; de la Fuente de Vida, bebed.
Aleluya.
En
vez de: Hemos visto la verdadera
luz... se canta: Cristo, resucitó de entre los muertos...
"Porque así como en Adán todos mueren, también
en Cristo todos serán vivificados" (1 Cor. 15:22). Estas palabras del
Apóstol no solo hablan de la Resurrección física de la gente, sino más bien, en
primer lugar de la Resurrección Espiritual. Así como existe muerte física y
muerte espiritual, asimismo la Resurrección existe física y espiritual. La
muerte espiritual de Adán que consistió en la pérdida de contacto con Dios, fue
anterior a la muerte física. De Adán, la muerte como resultado del daño moral,
pasó a todas las personas. La Resurrección de Cristo constituye el comienzo de
nuestra Resurrección espiritual, el despertar en nosotros de aspiraciones
espirituales, y también de un renacimiento moral. Acerca de esta resurrección
espiritual de los creyentes, El Señor dijo: "Viene la hora, y ahora es, cuando los
muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren, vivirán" (Juan
5:25). Esta es la "primera" resurrección acerca de la cual se habla en el libro
de Apocalipsis 20:5. Esta resurrección consiste en que la gente que creyó en el
Hijo de Dios, y que creyó en el misterio del bautismo, nacen para la vida
espiritual y se hacen capaces de vivir de acuerdo a los más altos intereses y
recibir los más altos sentimientos. La gracia de Dios ayuda a los cristianos a
perfeccionarse en virtud, y a crecer espiritualmente. Por eso los apóstoles
consolaban a los cristianos recordándoles que ellos en contraposición con los
incrédulos paganos "ya resucitaron con
Cristo" (Col.3:1).
La
resurrección espiritual en esta vida, sirve de fundamento para la resurrección
física, la cual por la fuerza de Dios todopoderoso sucederá el último día de
existencia de este mundo. Entonces las almas de todos los muertos regresarán a
sus cuerpos y todas las personas revivirán, independientemente de dónde y como
murieron. Pero el aspecto de los resucitados va a reflejar su situación
interior: unos van a aparecer brillantes y alegres y otros parecerán espantosos
como muertos andantes. Acerca de la Resurrección de todos El Señor predijo de la
siguiente manera: "Porque vendrá la hora
cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz y los que hicieron lo
bueno saldrán a Resurrección de vida, más los que hicieron lo malo a
Resurrección de condenación" (Juan 5:28-29.).
Entretanto
la Resurrección de todos que tendrá lugar hay que diferenciarla de las
resucitaciones temporales de muertos que Nuestro Señor Jesucristo y sus
discípulos llevaron a cabo según Los Evangelios y el Libro de los Hechos de Los
Apóstoles. Por ejemplo la resucitación de la hija de Jairo (Marcos 5:41), la
resucitación del hijo de una viuda en el pueblo llamado Nain (Lucas 7:14), y la
resucitación de Lázaro (Juan 11:43), que estuvo en la tumba cuatro días y otros,
eso fue un despertar temporal de la muerte, ya que luego de determinado tiempo
murieron como toda la gente. Pero la Resurrección de todos los muertos va a ser
una resurrección eterna, en la cual las almas de la gente se unirán por siempre
con sus cuerpos sin corrupción. En la Resurrección de todos, los justos se
levantarán transfigurados, espirituales e inmortales. El primer resucitado con
este cuerpo espiritual fue Nuestro Señor Jesucristo al cual el Apóstol Pablo lo
llama el primogénito de los que murieron (1 Cor. 15:20). Entonces en la
Resurrección de todos "los justos
resplandecerán como el sol en el reino de Su Padre" (Mateo
13:43).
La
Fiesta le la Pascua Cristiana, los cristianos ortodoxos la celebramos
alegremente, porque nosotros en los días de Pascua más fuerte que en otro
tiempo, sentimos la renaciente fuerza de La Resurrección de Cristo; esa fuerza
que dominó el poder de las tinieblas, que libero a las almas del infierno, que
abrió las puertas del Cielo, que venció los lazos de la muerte y que llenó de
vida y luz las almas de los creyentes. Es de destacar que la alegría de Pascua
además se expande a una gran cantidad de gente: No solo a los profundamente
creyentes sino también a tibios y a los alejados de Dios. Durante La Pascua todo
el mundo e incluso, parece que la naturaleza, que no tiene alma, se alegra de la
victoria de la Vida sobre la Muerte.
El
día de la Santa Pascua los fieles se saludan unos a otros con besos fraternales
diciendo las palabras: !"Cristo Resucitó!" y la otra persona responde: "En
Verdad Resucitó!" y se intercambian huevos coloreados que sirven como símbolo de
La Resurrección. Durante todos los días de la semana de la Pascua, la puerta de
entrada al Santuario, llamada Puerta Real, permanece abierta simbolizando que
con la Resurrección de Cristo todas las personas tienen abierto el acceso al
Cielo. Desde el primer día de La Santa Pascua hasta la celebración de la
Liturgia de La Santa Trinidad (durante 50 días)no se deben hacer reverencias
inclinando la cabeza hasta el nivel del suelo.
1.
Acerca del milagroso evento de La Resurrección de Cristo de entre los muertos,
testifica El Fuego de Gracia que cada año la noche de Resurrección, baja y arde
en el Templo de La Resurrección de Cristo en Jerusalén. Este Templo fue
construido en el lugar del Sepulcro y Resurrección del Salvador. El origen de
este fuego es inexplicable. Desde que aparece el fuego de Gracia no se consume y
con su llama es posible tocarse el rostro. Solamente después de algún tiempo el
fuego adquiere su temperatura normal. El Patriarca Ortodoxo de Jerusalén (o su
suplente),una vez que recibe el fuego de Gracia enciende con él las velas, las
cuales son dadas por el Patriarca a los numerosos peregrinos que han venido al
Templo. El milagroso fuego produce en los peregrinos presentes en el Templo una
gran impresión y provoca una gran Alegría. Es de hacer notar que el fuego de
Gracia, desciende sólo para los ortodoxos y siempre en tiempo de la Pascua
Ortodoxa. Los representantes de otras confesiones de Fe, que también ofician en
este Templo no reciben el fuego de Gracia.
La
pascua hebrea se celebra al día número 14 del mes lunar Nisan. Este día siempre
llega en primavera durante la luna llena. La Pascua Cristiana está íntimamente
relacionada con la Pascua hebrea. El Primer Concilio Universal que se reunió en
el año 325 estableció celebrar La Pascua Cristiana el día Domingo en el período
de equinoccio de primavera y siempre después de La Pascua Hebrea. Siguiendo
estas resoluciones de Concilio y cálculos astronómicos de los científicos de
Alejandría, se ideó un sistema para calcular el día de La Pascua Ortodoxa para
cada año. Así fue como apareció la Tabla de los días de Pascua para muchos años
por venir. La secuencia de los Días de Pascua se repite cada 532 años. Según la
Tabla de los días de Pascua la mas tempranera Pascua llega el día 22 de Marzo
según el antiguo estilo (4 de Abril según el nuevo Estilo). Y la más tardía el
25 de abril según el antiguo estilo (8 de Mayo según el nuevo Estilo). Con el
movimiento de los días de Pascua también se mueven el periodo de Cuaresma y las
fiestas que celebran la entrada del Señor a Jerusalén (una semana antes de la
pascua), la ascensión del Señor (al día 40 después de la Pascua y Pentecostés
(al día 50 después de la Pascua). Según la tabla de los días de Pascua, en 1999
la pascua será el 11 de Abril según el Nuevo estilo; y en el año 2000 será el
día 1 de Mayo según el Nuevo estilo.
La
Resurrección de Jesucristo fue atestiguada por los ángeles (Mateo 28:5-7, 1,
Marcos 16:5-7, Lucas 24:4-7, Lucas 23); por los apóstoles (Hechos 1:22; 2:32;
3:15; 4:10 y 33; 5:30-2; 10:29-41; 13:31; 1 Corintios 15:15); por sus enemigos
(Mateo 28:11-15) y más que todo por el mar de milagros que se realizaron y que
se continúan realizando en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
Querido...."¡Cristo
resucitó! ... Permítame compartir con ustedes los acontecimientos
extraordinarios ocurridos hace unos días en Jerusalén. El sábado Santo, después
de la aparición del fuego sagrado, a las 4 de la mañana, un obispo griego vio en
el cielo, directamente sobre la cúpula del Sepulcro del Señor, una cruz roja que
apareció y desapareció tres veces. El mismo día de Pascua, una de nuestras
Hermanas de Getsemani, fue durante el día a venerar el Sepulcro del Señor. Tenia
un par de velas en la mano. Cuando se prosternó delante del Sepulcro, su mano
con las velas rozó el Sepulcro y repentinamente sus velas se encendieron con un
suave fuego azul al principio, que rápidamente se convirtió en una gran llama.
¡Maravillosas son tus obras, oh, Señor! ¡En verdad
resucitó!"
Abadesa
Ana, Betania.
Para
aquellos que no sepan qué es el Fuego Sagrado, simplemente diré que es un gran
milagro que ha ocurrido por siglos el Gran Sábado Santo, el sábado anterior a la
Pascua Ortodoxa, día de la Resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Ello ocurre en la Catedral de la Resurrección del Señor en Jerusalén cuando, en
espera de lo que va a ocurrir, todas las llamas de las lámparas votivas y de las
velas se apagan y están frías. Entonces, todos los presentes en el templo,
esperan con espíritu de oración (y excitación) la llegada del Fuego Sagrado. El
Patriarca Ortodoxo de Jerusalén o un Obispo Ortodoxo designado entra al Santo
Sepulcro después de haber sido minuciosamente examinado en busca de material
combustible. Cuando Dios lo establece, el Fuego Sagrado aparece sobre la lápida
de mármol que cubre la roca sobre la que yacía el cuerpo del Señor en el momento
de Su Resurrección. A veces el Fuego Sagrado entra en otra parte de la Catedral,
a veces lo hace simultáneamente en varios lugares, en lámparas votivas o en
velas, sobre íconos o simplemente en al aire. Esta llama arde pero no quema, los
fieles se bendicen con él, y aún los que tienen barba o los hombres y mujeres
con cabello largo no se les chamusca instantáneamente como ocurre con el fuego
normal. Después de un tiempo la llama se revierte al estado "normal" del fuego.
Este milagro nunca fue encontrado falso por aquellos que desearían ver a la
Iglesia Cristiana Ortodoxa avergonzada delante las naciones no cristianas y
ateas.
Archipreste
Stefan Pavlenko.
P.S.
Llamé a la Abadesa Ana de Jerusalem y dijo que cuando envió la carta no sabía
que lo mismo (velas que se encendieron por la gracia de Dios) ocurrió varias
veces el día de Pascua como le ocurrió a la monja de
Getsemaní.
"Una
muchedumbre de creyentes se reúne el Sábado Santo en la Iglesia del Santo
Sepulcro. En ese día desciende fuego del cielo y enciende las lámparas en la
Iglesia." Así
se lee en uno de los muchos libros del siglo XII con itinerarios pascuales para
Tierra Santa.
El
Milagro del Fuego Sagrado" es conocido por los cristianos de la Comunidad
Ortodoxa como "el mayor de todos los milagros cristianos." Se manifiesta cada
año, a la misma hora, del mismo modo y en el mismo lugar. No se conoce ningún
otro milagro que se haya producido - y se esté produciendo - tan regularmente y
por tan largo tiempo.
Hay
fuentes tan antiguas como del siglo VIII d.C. que documentan este milagro. Tiene
lugar en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, la cual es, para millones
de creyentes, el lugar más sagrado de la tierra.
Ee
puede seguir la traza del milagro a través de los siglos, en los numerosos
itinerarios pascuales para Tierra Santa. El abad ruso Daniel presenta, de manera
minuciosa, en su itinerario escrito entre 1106 y 1107, el "Milagro de la Santa
Luz" y la ceremonia relacionada con él. Nos dice cómo el Patriarca entra en la
Capilla del Santo Sepulcro (La Anástasis) con dos velas apagadas. Se arrodilla
frente a la piedra sobre la cual Cristo fue colocado luego de su muerte, y
recita ciertas oraciones, luego de las cuales ocurre el milagro: Se manifiesta
una Luz procedente del corazón de la piedra -una luz azul, indefinible- que
luego de cierto tiempo enciende lámparas cerradas de aceite y las dos velas del
Patriarca. Esta luz es el "Fuego Sagrado," y se difunde a todos aquellos
presentes en la Iglesia.
La
ceremonia que rodea al "Milagro del Fuego Sagrado" podría ser la más antigua
ceremonia ininterrumpida de la cristiandad en el mundo. Desde el siglo IV d. C.
hasta nuestros días, numerosos documentos mencionan el admirable portento. Los
testimonios ponen en evidencia que el milagro ha sido celebrado en el mismo
lugar, en la misma festividad y con el mismo marco litúrgico a lo largo de los
siglos.
Para
investigar sobre este tema, viajé a Jerusalén para estar presente en la
ceremonia. Y doy testimonio de que el milagro no sólo ha sucedido en la iglesia
primitiva y a lo largo de la Edad Media, sino también el sábado 29 de abril de
2000.
El
Patriarca Ortodoxo Griego de Jerusalén, Diodoro I, es quien todos los años entra
en la tumba para rezar y recibir la Llama Sagrada. Ha sido Patriarca de
Jerusalén desde 1982, por lo que resulta un testigo clave del milagro. Antes de
la ceremonia me recibió en audiencia privada, y, gracias a su intervención, fui
admitido en los balcones de la cúpula de la Basílica del Santo Sepulcro, desde
donde tuve una vista privilegiada sobre el gentío que se reunió alrededor de la
tumba, anticipando el "Gran Milagro del Fuego Sagrado."
¿Qué
es lo que realmente ocurre en el Santo Sepulcro el Sábado de Pascua? ¿Por qué
tiene tanto impacto en la Tradición Ortodoxa? ¿Por qué pareciera que nadie haya
oído acerca de él?
El
milagro ocurre cada año en el sábado de Pascua Ortodoxo, y es celebrado
conjuntamente por todas las comunidades ortodoxas. Hay muchas denominaciones de
cristianos ortodoxos presentes: Sirios (de Antioquía), Armenios, Rusos y
Griegos, y también Coptos. Sólo en la Iglesia del Santo Sepulcro hay siete
diferentes denominaciones cristianas, y todas, excepto la Católica, participan
en la ceremonia.
"La
llama viene milagrosamente de Cristo al Patriarca Griego Ortodoxo dentro de la
Tumba. Este lo entrega a los metropolitanos Armenio y Copto, los que, a su vez,
lo entregan a las restantes comunidades, quienes la difunden a todos sus fieles.
Terminada la ceremonia, los creyentes de todo Israel y territorios Palestinos la
llevan a las casas de sus familiares. Peregrinos que vienen de más lejos hacen
abundante provisión de aceite para las lámparas especiales con las que llevan la
llama a sus países."
La
compañía aérea Olympic Airways está ayudando a distribuir la llama a numerosos
países donde hay Cristianos Ortodoxos, especialmente a Alejandría, en Egipto, y
a Rusia, pero también a Georgia, Bulgaria y los Estados Unidos de Norteamérica.
Todos los años escribimos cartas de recomendación al Ministro de Asuntos
Religiosos de Israel, quien da facilidades a los peregrinos que llevan lámparas
con el Fuego Sagrado, simplificándoles el tránsito por los puestos de Aduana y
hacia sus respectivos aviones. Así de importante es la difusión de la Llama para
nosotros. Es Sagrada y nos recuerda cómo el Único Espíritu Santo está presente
en todas las partes del Cuerpo de Cristo, del mismo modo que la sangre fluye por
todos los miembros del cuerpo humano."
Desde
aproximadamente las 11 de la mañana, hasta la una de la tarde, los Cristianos
Árabes cantan en alta voz canciones tradicionales. Estas canciones se remontan
al siglo XIII, época de la ocupación turca de Jerusalén, cuando los cristianos
sólo podían cantar sus canciones en las iglesias. "Somos los Cristianos, lo hemos sido por
siglos y lo seremos por siempre. Amen!" cantan a voz en cuello, acompañados
por el sonido de tambores. Los tamborileros van sentados sobre los hombros de
otros, que danzan ardorosamente alrededor de la Capilla del
Sepulcro.
A
la una de la tarde las canciones se apagan y se hace silencio, un silencio tenso
y cargado de electricidad por la anticipación de la gran manifestación del Poder
de Dios que todos están por presenciar. También a la una de la tarde una
delegación de las autoridades locales se abre paso a golpes de codo entre la
multitud. Aunque estos oficiales no son Cristianos, son parte de la ceremonia.
En tiempos de la ocupación turca de Palestina eran Turcos Musulmanes; hoy son
Israelíes. Su función es la de representar a los romanos de los tiempos de
Jesús.
El
Evangelio habla de romanos que fueron a sellar la tumba de Jesús para que sus
discípulos no pudiesen robar Su Cuerpo y proclamar que había resucitado. Del
mismo modo, las autoridades israelíes vienen el Sábado de Pascua y sellan la
tumba con cera. Es costumbre que antes de sellar la puerta entren a la tumba,
para verificar que no haya fuego escondido con el que pudiese producirse algún
fraude. Así como los romanos estaban para garantizar que no hubiese manipulación
después de la muerte de Jesús, del mismo modo, en nuestros tiempos, las
autoridades israelíes locales están para garantizar que no hayan
trucos.
Una
vez que la tumba ha sido inspeccionada y sellada, toda la iglesia canta el Kyrie Eleison. A la una y cuarenta y
cinco minutos aparece el Patriarca a la saga de una procesión que recorre el
perímetro de la tumba tres veces, después de lo cual se despoja de sus
ornamentos litúrgicos reales, y queda vestido sólo de su blanca alba, como signo
de humildad frente al gran portento de Dios, del cual está por ser el testigo
clave.
Todas
las lámparas de aceite han sido apagadas la noche anterior, y ahora se apaga
toda luz artificial, de modo que casi todo el templo se encuentra a oscuras. El
Patriarca entra con dos grandes cirios en la Capilla del Santo Sepulcro, primero
en la pequeña antecámara y de allí a la misma tumba.
No
es posible ver lo que ocurre en el ambiente de la tumba, de modo que pregunté al
Patriarca de Jerusalén, Diodoro:
"Su
Beatitud, ¿Qué ocurre cuando usted entra en el Santo
Sepulcro?"
-
"Entro en la tumba y me arrodillo lleno de temor sagrado ante al lugar donde
Cristo fue extendido luego de Su muerte, y de dónde Él resucitó. Rezar en el
Santo Sepulcro es siempre para mí un momento muy sagrado, en un lugar muy
sagrado. Es aquí de dónde Él se levantó nuevamente en gloria, y es desde aquí
que Él difundió Su Luz al mundo."
"Creo
que no es casualidad que el Fuego Sagrado surja de este lugar preciso. En Mateo
28, 3 se dice que cuando Cristo se levanto de la muerte, vino un ángel, rodeado
de una terrible luz. Creo que la impresionante luz que envolvió al ángel en la
Resurrección del Señor es la misma luz que aparece milagrosamente cada año el
sábado de Pascua. Cristo nos quiere recordar que Su Resurrección es una
realidad, y no simplemente un mito: Él vino realmente al mundo para ofrecer el
necesario sacrificio de Su muerte y resurrección, para que el ser humano pudiese
ser re-unido con su Creador."
Busco
mi camino en la oscuridad hacia el interior de la cámara, en la que caigo de
rodillas. Recito aquí ciertas oraciones que nos han sido transmitidas a lo largo
de los siglos y, una vez que las termino, espero. A veces debo esperar algunos
minutos, pero habitualmente el milagro ocurre apenas después de que he
pronunciado las oraciones."
Del
interior mismo de la piedra sobre la cual fue colocado Jesús se derrama una luz
indefinible. Generalmente tiene un tinte azulado, pero el color puede cambiar y
tomar diferentes matices. No puede ser descrita en términos humanos. La luz se
eleva de la piedra como la bruma se eleva de un lago. Casi parece que la piedra
está cubierta por una neblina, pero es luz."
La
luz se comporta de manera diferente cada año. Algunas veces cubre únicamente la
piedra, mientras que otras veces ilumina todo el Sepulcro, de modo que quien
está afuera de la tumba y que mira hacia adentro la ve llena de luz. La luz no
quema; en los 16 años que he sido Patriarca de Jerusalén y recibido el Fuego
Sagrado nunca me he quemado la barba. La luz es de consistencia diferente a la
del fuego normal que arde en una lámpara de aceite."
A
un cierto momento la luz se eleva y forma una columna en la que el fuego es de
naturaleza diferente, por lo que logro encender mis cirios de él. Una vez que he
recibido la llama en mis cirios, salgo y doy fuego, primero al Patriarca
Armenio, y luego al Copto. Posteriormente doy fuego a toda la gente presente en
el templo."
Mientras
el Patriarca está dentro de la capilla arrodillado frente a la piedra, hay
oscuridad, pero no silencio afuera. Se oye un fuerte murmullo y la atmósfera es
muy tensa. Cuando el Patriarca sale con los dos cirios encendidos, que
resplandecen en la oscuridad, un estrépito de júbilo resuena en el templo,
únicamente comparable al que se produce al anotarse un gol en un torneo de
fútbol.
El
milagro no se reduce a lo que ocurre dentro de la pequeña tumba donde reza el
Patriarca. Lo que puede ser aún más significativo es que se dice que la luz azul
aparece y actúa fuera de la tumba. Todos los años los fieles afirman que esta
luz milagrosa enciende espontáneamente velas que ellos sostienen en sus manos.
Todos en la Iglesia esperan con velas, en la esperanza de que se enciendan
espontáneamente.
Frecuentemente
se encienden por sí mismas, ante los ojos de los peregrinos, lámparas de aceite
cerradas. Se ve a la llama azul moverse en diferentes lugares en el templo.
Numerosos testimonios firmados de peregrinos a quienes se les encendieron
espontáneamente sus velas atestigua la veracidad de estos sucesos. La persona
que experimenta el milagro de cerca, sea que se le enciende una vela, o ve la
luz azul, usualmente parte cambiado de Jerusalén.
Podría
plantearse por qué el Milagro del Fuego Sagrado es poco conocido en Europa
occidental. En los países protestantes puede ser explicado en cierta medida por
el hecho de que no hay tradición de milagros; allá la gente realmente no sabe en
qué compartimento colocar los milagros, y éstos no ocupan mucho espacio en los
diarios. Pero en la Tradición Católica hay un amplio interés por
milagros.
Entonces,
¿Por qué no es más conocido? Una sola explicación cabe: política eclesiástica.
Sólo las Iglesias Ortodoxas participan de la ceremonia enmarcando el milagro.
Ocurre en la fecha de la Pascua ortodoxa y sin la presencia de ninguna autoridad
Católica. Para algunos ortodoxos esta es la prueba de que la Iglesia Ortodoxa es
la única legítima Iglesia de Cristo en el mundo, y esta afirmación puede causar
obviamente cierta aprehensión en círculos Católicos.
Como
sucede con muchos otros milagros, hay gente que cree que se trata de un fraude,
de una obra maestra de la propaganda Ortodoxa. Creen que el Patriarca tiene un
encendedor adentro de la tumba. Estas críticas, sin embargo, enfrentan una serie
de problemas. Los fósforos y otros son descubrimientos recientes. Hasta hace
poco encender fuego era una tarea que requería mucho más tiempo del que el
Patriarca pasa dentro de la tumba. Se podría decir que tiene una lámpara de
aceite prendida dentro de la tumba, de la que enciende los cirios, pero las
autoridades locales confirman haber revisado la tumba y no haber encontrado luz
alguna en ella.
Los
principales argumentos contra el fraude, sin embargo, no son los testimonios de
los Patriarcas, que van pasando uno a uno. El mayor desafío que encuentran las
críticas son los miles de testimonios independientes de peregrinos, cuyas velas
se encendieron espontáneamente delante de sus ojos, sin explicación
posible.
De
acuerdo a nuestras investigaciones, nunca había sido posible filmar alguna de
las velas o lámparas de aceite mientras se encendían solas. Sin embargo, tengo
un video filmado por un joven ingeniero de Belén, Suhail Thalgieh. El Sr.
Thalgieh ha estado presente en la ceremonia del Fuego Sagrado desde su niñez. En
1996 se le encomendó filmar la ceremonia desde el balcón de la cúpula del
templo. Junto a él, en el balcón, estaban una monja y otros cuatro creyentes. La
monja estaba a la derecha del Sr. Thalgieh.
En
el video se puede ver cómo él enfoca hacia la multitud, usando el zoom. A un
cierto momento todas las luces se apagan - es el momento en que el Patriarca
entra en la tumba y toma el Fuego Sagrado. Mientras el Patriarca se encuentra
todavía en el interior de la tumba, se oye un súbito grito de sorpresa y
admiración proveniente de la monja que esta junto al Sr. Thalgieh. La cámara
comienza a sacudirse, mientras se escuchan las voces excitadas de las otras
personas presentes en el balcón. La cámara gira hacia la derecha, y es posible
ver la causa de la emoción. Un cirio grande, sostenido por la monja rusa, se
enciende frente a la gente presente, antes de que el Patriarca salga de la
tumba. Con mano temblorosa la monja sostiene el cirio mientras se hace
repetidamente la señal de la cruz en acto reverente por el portento del que es
testigo.
El
milagro, como la mayor parte de los milagros, está rodeado de misterio. Como
dijo el Arzobispo Alexios de Tibenas cuando lo visité en Jerusalén: " El milagro
nunca ha sido filmado y, tal vez, nunca lo sea. Los milagros no pueden ser
probados. Se requiere de fe para que un milagro dé fruto en la vida de una
persona, y sin este acto de fe no hay milagro en sentido estricto. El verdadero
milagro en la tradición Cristiana tiene un solo propósito: extender la Gracia de
Dios en la creación; y Dios no puede extender Su Gracia sin la fe de Sus
criaturas."