Catecismo Ortodoxo
"Ten por norma las palabras
sanas que oíste de mí en la fe y en el amor que es en Cristo Jesús" (2
Tim. 1:13).
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· Instrucción
Pregunta: ¿Qué es
el Catecismo Ortodoxo?
Respuesta: El
Catecismo Ortodoxo es la enseñanza en la fe cristiana ortodoxa, para instruir a
cada cristiano a fin de agradar a Dios y salvar su alma.
Pregunta: ¿Cuál es
el significado de la palabra Catecismo?
Respuesta: Es una
palabra griega que significa instrucción, o enseñanza oral. Ha sido usada desde
los tiempos de los Apóstoles para dar el conocimiento elemental de la fe
cristiana ortodoxa, necesaria a todo cristiano (Lucas 1:4; Hechos 18:25).
Pregunta: ¿Qué es
necesario para agradar a Dios y para salvar nuestra alma?
Respuesta: En primer
lugar, conocer al verdadero Dios y tener fe en Él. En segundo lugar, llevar una
vida acorde con la fe y realizar buenas obras.
Pregunta: ¿Por qué
la fe es necesaria en primer término?
Respuesta: Porque
según el testimonio de la palabra de Dios: "Sin fe es imposible agradar a
Dios" (Hebr. 11:6).
Pregunta: ¿Por qué
debe ser inseparable de la fe la realización de buenas obras?
Respuesta: Porque
según el testimonio de la Palabra de Dios: "La fe sin obras está
muerta" [Santiago (Jacobo) 2:20].
Pregunta: ¿Qué es
la fe?
Respuesta: De acuerdo
con la definición de San Pablo: "Es, pues, la fe, la sustanciación de lo
que se espera, la demostración de lo que no se ve" (Heb. 11:1). Es la
certeza en lo que no se ve, como si lo estuviésemos viendo; en lo deseado y
esperado, como si estuviese presente.
Pregunta: ¿Cuál es
la diferencia entre conocimiento y fe?
Respuesta: El
conocimiento tiene por objeto las cosas visibles y comprensibles. La fe, tiene
por objeto las cosas que son invisibles e incluso incomprensibles. El
conocimiento está fundado en la experiencia, en el examen de un objeto. En
cambio, la fe se basa en la confianza al testimonio de la verdad. El
conocimiento pertenece propiamente al intelecto aunque puede actuar también
sobre el corazón. La fe pertenece principalmente al corazón, pese a que
comienza en pensamientos.
Pregunta: ¿Por qué
es necesaria la fe y no sólo el conocimiento en la instrucción religiosa?
Respuesta: Porque el
objeto principal de esta instrucción es Dios invisible e incomprensible, y la
Sabiduría de Dios oculta en un misterio. Consecuentemente, gran parte de esta
enseñanza no se puede alcanzar mediante el conocimiento, pero se debe recibir
mediante la fe. La fe, dice San Cirilo de Jerusalem, "es el ojo que
ilumina toda conciencia y le da el conocimiento al hombre." Pues, como
dice el profeta: "Si no creyereis, no entenderéis" (Isaías 7:9; Cir.
Cat. 5).
Pregunta: ¿Cómo se
puede ilustrar más la necesidad de la fe?
Respuesta: San
Cirilo ilustra esa necesidad así: "No sólo entre nosotros llevamos el
nombre de Cristo, no sólo para nosotros la fe es algo tan grande, sino que todo
lo que es hecho en el mundo, incluso por personas desconectadas de la Iglesia,
es hecho por fe. La agricultura está fundada en la fe. Porque nadie que no crea
que obtendrá aumentados para sí los frutos de la tierra emprendería los
trabajos de la siembra. Los marinos están guiados por la fe cuando se confían a
un débil madero y prefieren la agitación de las aguas inestables a los
estáticos elementos de la tierra. Se entregan a expectativas inciertas, y no
retienen para sí mismos más que la fe en la que confían; confían más en la fe
que en las anclas" (Cir. Cat. 5).
·
Sobre La Divina Revelación.
Pregunta: ¿De dónde
proviene la enseñanza de la Fe Ortodoxa?
Respuesta: De la
Revelación Divina.
Pregunta: ¿Qué se
entiende por las palabras Revelación Divina?
Respuesta: Que Dios
mismo se reveló a los hombres para que puedan creer en El con rectitud, para su
salvación y para honrarlo como se merece.
Pregunta: ¿Otorgó
Dios esa revelación a todos los hombres?
Respuesta: La otorgó
a todos, porque la revelación es necesaria a todos por igual, y es capaz de
llevar salvación a todos. Pero, dado que no todos los hombres pueden recibir
inmediatamente la Revelación de Dios, El empleó personas especiales como
heraldos, para presentarla a todos los que desean recibirla.
Pregunta: ¿Por qué
no todos los hombres son capaces de recibir la Revelación directamente de Dios?
Respuesta: Debido a
la impureza de sus pecados y a la fragilidad de su cuerpo y de su alma.
Pregunta: ¿Quiénes
fueron los heraldos de la Revelación Divina?
Respuesta: Adán,
Noé, Abraham, Moisés y otros profetas recibieron y predicaron los Principios de
la Revelación Divina; pero fue el Hijo de Dios encarnado, Nuestro Señor
Jesucristo, quien la trajo a la tierra en toda su plenitud y perfección y la
expandió por todo el mundo por medio de sus discípulos y apóstoles. El Apóstol
San Pablo dice en el comienzo de su Epístola a los Hebreos: "De manera
fragmentaria y de muchos modos habló Dios a nuestros Padres por medio de los
Profetas; en éstos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien
puso como heredero de todo, por Quien también creó al mundo."
El mismo Apóstol escribe a los Corintios: "Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció... Dios nos la reveló a nosotros por su Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios" (1Cor. 2:7-8 y 10). El Evangelista San Juan escribe: "A Dios nadie lo vio jamás; el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, El lo ha dado a conocer" (Juan 1:18). Jesucristo mismo dice: "Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre lo conoce nadie sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo lo quiera revelar" (Mat. 11:27).
Pregunta: ¿Entonces
el hombre no puede tener ningún conocimiento de Dios sin una especial
revelación de El?
Respuesta: El hombre
puede tener cierto conocimiento de Dios contemplando las cosas que El ha creado.
Pero este conocimiento es imperfecto e insuficiente y puede servir solamente
como preparación para la fe, o como una ayuda ante el conocimiento de Dios por
su revelación. "Porque las cosas invisibles de El, su eterno poder y
divinidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo
entendidas por medio de las cosas hechas" (Rom. 1:20). "Y de una
sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la
faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos y los límites de
su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, pueden
hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en
El vivimos, nos movemos y somos" (Hechos 17:26-28). "Con respecto a
la fe en Dios, está precedida por la idea de que 'Dios Es'. Recibimos esta idea
de las cosas que fueron creadas. Examinando atentamente la creación del mundo,
percibimos que Dios es Omnisciente, Todopoderoso y Bueno. Percibimos también
sus propiedades invisibles. Por esos medios lo reconocemos como Soberano
Supremo. Viendo que Dios es el Creador del mundo entero y que nosotros formamos
parte del mundo, se deduce que Dios es también nuestro Creador. De este
conocimiento viene la fe, y de la fe viene la adoración" (San Basilio el
Grande, Epíst. 232).
·
Sobre la Sagrada Tradición y las
Sagradas Escrituras
Pregunta: ¿Cómo se
difunde la Divina Revelación entre los hombres y cómo se preserva en la
verdadera Iglesia?
Respuesta: Por medio
de: la Sagrada Tradición y las Sagradas Escrituras.
Pregunta: ¿Qué se
entiende bajo el nombre de Sagrada Tradición?
Respuesta: Por el
nombre de Sagrada Tradición entendemos la enseñanza de la fe, la Ley de Dios,
los Sacramentos y los ritos que nos fueron transmitidos por los verdaderos
creyentes y adoradores de Dios de generación en generación.
Pregunta: ¿Hay algún
depositario de la Sagrada Tradición?
Respuesta: Todos los
verdaderos creyentes unidos por la Sagrada Tradición de la fe, colectiva y
sucesivamente, por la voluntad de Dios componen la Iglesia. Y la Iglesia es la
segura depositaria de la Sagrada Tradición. Como expresa San Pablo: "La
Iglesia del Dios viviente, el pilar y fundamento de la verdad" (1 Tim.
3:15).
San Ireneo escribe: "No debemos buscar entre otros la verdad que podemos obtener buscándola en la Iglesia. Porque en Ella, como en una rica Casa del Tesoro, los Apóstoles nos dejaron en su plenitud todo lo que pertenece a la verdad, de manera que quien la busque, reciba de Ella el alimento de vida. Ella es la puerta a la vida" (Adv. Haeres. T. 3 C. 4).
Pregunta: ¿Qué son
las llamadas Sagradas Escrituras?
Respuesta: Son
libros escritos por el Espíritu de Dios, a través de hombres santificados por
Dios, llamados Profetas y Apóstoles. La reunión de estos libros se llama
Biblia.
Pregunta: ¿Qué
significa la palabra Biblia?
Respuesta: Es un
término griego que significa "Libros." El nombre indica que los
Libros Sagrados merecen atención antes que cualesquiera otros.
Pregunta: ¿Qué es
más antigua, la Sagrada Tradición o las Sagradas Escrituras?
Respuesta: El más
antiguo instrumento para difundir la Divina Revelación es la Sagrada Tradición.
De Adán a Moisés no hubo libros sagrados. Nuestro Señor Jesucristo mismo dio su
divina enseñanza y fundamentos a sus Apóstoles por la palabra y el ejemplo, y
no por la escritura. El mismo método fue seguido por los Apóstoles al
principio, cuando difundieron la fe y establecieron la Iglesia de Cristo. La
necesidad de tradición es más evidente, si se entiende que los libros eran y
son accesibles sólo a una pequeña parte de la humanidad, mientras que la
tradición llega a todos.
Pregunta: ¿Por qué,
entonces, fueron dadas las Sagradas Escrituras?
Respuesta: Para que
la Sagrada Tradición sea preservada más exactamente y permanezca sin
modificaciones. En las Sagradas Escrituras leemos las palabras de los Profetas
y Apóstoles como si estuviesen vivos y las oyésemos de ellos mismos, a pesar de
que los libros sagrados fueron escritos un milenio o varios cientos de años
antes de la era Cristiana.
Pregunta: ¿Debemos
seguir la Sagrada Tradición incluso si poseemos las Sagradas Escrituras?
Respuesta: Debemos
seguir la Tradición que está de acuerdo con la Divina Revelación y con las
Santas Escrituras, como nos lo expresan éstas. El Apóstol San Pablo dice:
"Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que
habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por Epístolas" (2 es. 2:15).
Pregunta: ¿Por qué
la Tradición es necesaria en la actualidad?
Respuesta: Como guía
para la correcta comprensión de las Sagradas Escrituras, para la correcta
administración de los Sacramentos y para preservar los sagrados ritos y
ceremonias en la pureza de su institución original. San Basilio el Grande dice
sobre esto lo siguiente: "Las enseñanzas y los mandamientos se conservan en
la Iglesia. Algunas están y otras las recibimos por Tradición Apostólica. Todas
tienen la misma fuerza mediante la devoción. Lo dicho no puede ser impugnado,
aun por los que tienen poco conocimiento en las disposiciones de la Iglesia.
Porque si rechazáramos las costumbres no escritas, como si tuvieran poca
importancia, estaríamos, sin duda alguna, mutilando el Evangelio en lo más
importante, o de lo contrario, de los sermones de los Apóstoles dejaríamos el
nombre vacío.
Por ejemplo, en primer lugar mencionamos
sobre lo más común: Para que los esperanzados en el nombre de Nuestro Señor
Jesucristo se signen a sí mismos con la señal de la Cruz, ¿quién lo enseño por
escrito? ¿Qué escritura enseña a dirigirse a Oriente para rezar? Respecto a las
Palabras para la transmutación del Pan Eucarístico y del Cáliz de las
bendiciones, ¿cuál de los santos nos lo dejó por escrito? No nos conformamos
con las palabras que el Apóstol dice y el Evangelio registra, sino que antes y
después pronunciamos otras, de gran fuerza para el Sacramento, que hemos
recibido por enseñanza no escrita. ¿En qué Escritura se nos habla sobre la
forma en que debemos bendecir las aguas para el Bautismo, el aceite de la
unción y a la persona misma que es bautizada? Por una tradición silenciosa y secreta.
¿Qué más? La práctica misma de ungir con aceite, la norma de la triple
inmersión y el resto de las ceremonias del Bautismo, la renuncia a satanás y
sus ángeles, ¿de qué Escritura están tomadas? ¿No son acaso todas esas
enseñanzas inéditas y privadas las que nuestros Padres conservaron, por medio
del silencio, de la curiosidad y las disquisiciones profanas, habiendo sido
instruidos en el principio de resguardar por el silencio la santidad de los
misterios? ¿Por qué publicar por escrito la enseñanza referente a lo que no se
les permite a los no bautizados siquiera ver?" (Can. 97, sobre el Espíritu
Santo, cap. 27).
·
Sobre las Sagradas Escrituras en
particular
Pregunta: ¿Cuándo
fueron escritos los Libros Sagrados?
Respuesta: Fueron
escritos en distintas épocas, algunos antes del nacimiento de Cristo, otros
después.
Pregunta: ¿Tienen
estas dos divisiones de los Libros Sagrados sus propios nombres?
Respuesta: Sí. Los
escritos antes del nacimiento de Cristo son llamados Libros del Antiguo
Testamento, mientras que los escritos después del nacimiento de Cristo son
llamados Libros del Nuevo Testamento.
Pregunta: ¿Qué son
el Antiguo y el Nuevo Testamento?
Respuesta: Dicho en
otras palabras, son la Antigua y la Nueva Alianza de Dios con los hombres.
Pregunta: ¿En qué
consiste el Antiguo Testamento?
Respuesta: Consiste
en que Dios prometió a los hombres un Divino Salvador, y los preparó para
recibirlo.
Pregunta: ¿Cómo
preparó Dios a los hombres para recibir al Salvador?
Respuesta: Dios
preparó a los hombres con revelaciones graduales, profecías y preimágenes.
Pregunta: ¿En qué
consiste el Nuevo Testamento?
Respuesta: Consiste
en que Dios dio a los hombres un Divino Salvador, su Hijo Único, Jesucristo.
Pregunta: ¿Cuántos
son los libros del Antiguo Testamento?
Respuesta: San
Cirilo de Jerusalem, San Atanasio el Grande y San Juan Damasceno dicen que son
veintidós libros, coincidiendo con los judíos, que así los numeraban en la
lengua hebrea original (Atanas. Ep. 39, J.
Damasc. Theol., líbro 4, c. 17).
Pregunta: ¿Por qué
debemos respetar el recuento de los hebreos?
Respuesta: Porque,
como dice el Apóstol San Pablo, a ellos les fueron confiados los oráculos de
Dios. Y los libros sagrados del Antiguo Testamento fueron recibidos por la
Iglesia Cristiana en el Nuevo Testamento (Rom. 3:2).
Pregunta: ¿Cómo
enumeraron San Cirilo y San Atanasio los libros del Antiguo Testamento?
Respuesta: De la
siguiente forma:
1. El Libro del Génesis.
2. Éxodo.
3. Levítico.
4. El Libro de los Números.
5. Deuteronomio.
6. El Libro de Josué, hijo de Nun.
7. El Libro de los Jueces, y con
él, como apéndice, el Libro de Ruth.
8. El Primero y Segundo Libro de
los Reyes (1y 2 Samuel), como dos partes de un mismo Libro.
9. El Tercer y Cuarto Libro de los
Reyes (1y 2 Reyes).
10. El Primer y Segundo Libro de
Paralipómenos (Crónicas).
11. El Primer Libro de Esdras y el Segundo o, como se lo titula en griego, el Libro de Nehemías.
12. El Libro de Esther.
13. El Libro de Job.
14. Los Salmos.
15. Los Proverbios de Salomón.
16. El Eclesiastés, también de
Salomón.
17. El Cantar de los Cantares,
también de Salomón.
18 El Libro del Profeta Isaías.
19. De Jeremías.
20. De Ezequiel.
21. De Daniel.
22. De los Doce Profetas.
Pregunta: ¿Por qué
no se nombra en esta enumeración de los Libros del Antiguo Testamento al Libro
de la Sabiduría del hijo de Sirac y a algunos otros?
Respuesta: Porque no
existen en el Antiguo Testamento Hebreo.
Pregunta: ¿Cómo
debemos considerar estos Libros?
Respuesta: Atanasio
el Grande dice que eran indicados por los Padres para ser leídos por aquellos
que se preparaban para su admisión en la Iglesia.
Pregunta: ¿Hay
alguna división de los Libros del Antiguo Testamento, que dé una idea
aproximada de su contenido?
Respuesta: Pueden
ser divididos en:
1. Libros de la Ley, que forman la
base del Antiguo Testamento.
2. Libros Históricos, que
contienen principalmente la historia de la religión.
3. Instructivos, que contienen la
enseñanza de la religión.
4. Proféticos, que contienen
profecías o predicciones del futuro, y especialmente sobre Jesucristo.
Pregunta: ¿Cuáles
son los Libros de la Ley?
Respuesta: Los cinco
Libros escritos por Moisés: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
Jesucristo mismo da a estos Libros el nombre general de "Ley de
Moisés" (Lucas 24:44).
Pregunta: ¿Qué
contiene en particular el Libro del Génesis?
Respuesta: Contiene el relato de la creación del mundo y el hombre, y la historia de las reglas religiosas en los primeros tiempos de la humanidad.
Pregunta: ¿Qué
contienen los otros cuatro Libros de Moisés?
Respuesta: Contienen
la historia de la religión en el tiempo del Profeta Moisés, y la Ley dada por
Dios a través de él.
Pregunta: ¿Cuáles
son los Libros históricos del Antiguo Testamento?
Respuesta: Los
Libros de Josué, hijo de Nun; Jueces; Ruth; Reyes; Crónicas; Esdras; Nehemías y
Esther.
Pregunta: ¿Cuáles
son los instructivos?
Respuesta: El Libro
de Job, los Salmos y los Libros de Salomón.
Pregunta: ¿Qué
observaciones particulares debemos hacer sobre el Libro de los Salmos?
Respuesta: Este
Libro, junto con la enseñanza de la religión, contiene alusiones sobre su
historia, y muchas profecías concernientes a nuestro Salvador Jesucristo. Es un
perfecto manual de oración y alabanza, y por ese motivo es de uso continuo en
los Divinos Servicios de la Iglesia.
Pregunta: ¿Qué
Libros son proféticos?
Respuesta: Los de
los Profetas: Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel y los otros doce.
Pregunta: ¿Cuántos
son los Libros del Nuevo Testamento?
Respuesta:
Veintisiete.
Pregunta: ¿Hay
libros de la ley en el Nuevo Testamento, es decir, que formen su base?
Respuesta: Sí. El
Evangelio, que consiste en los cuatro Libros de los Evangelistas Mateo, Marcos,
Lucas y Juan.
Pregunta: ¿Qué
significa la palabra Evangelio?
Respuesta: Es una
palabra griega que significa Buena Nueva.
Pregunta: ¿Qué
Buena Nueva tenemos de los Libros llamados Evangelios?
Respuesta: De la
Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, de su advenimiento y vida sobre la
tierra, de sus milagros y enseñanza salvadora, y finalmente de su muerte en la
Cruz, su Gloriosa Resurrección y Ascensión a los cielos y de su victoria sobre
el infierno y que nos concedió la salvación.
Pregunta: ¿Por qué
se llama Evangelio a estos libros?
Respuesta: Para el
hombre no puede haber nada mejor ni más gozoso que la novedad de un Divino
Salvador y de la Salvación eterna. Por esta razón, el Evangelio que se lee en
la Iglesia, es precedido y acompañado por las alegres exclamaciones:
"Gloria a Ti, Señor, Gloria a Ti."
Pregunta: ¿Son
históricos algunos de los libros del Nuevo Testamento?
Respuesta: Sí. El
Libro de los Hechos de los Santos Apóstoles.
Pregunta: ¿Sobre
qué relata este libro?
Respuesta: Sobre el
Descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y la expansión de la Iglesia de
Cristo.
Pregunta: ¿Qué es
un Apóstol?
Respuesta: La palabra
Apóstol significa Enviado. Es el nombre dado a aquellos discípulos elegidos por
Nuestro Señor Jesucristo, a los que Él envió a predicar el Evangelio.
Pregunta: ¿Cuáles
de los libros del Nuevo Testamento son instructivos?
Respuesta: Las siete
Epístolas Universales, o sea: una del Apóstol Santiago (Jacobo), dos de San
Pedro, tres de San Juan, una de San Judas Tadeo y catorce Epístolas del Apóstol
San Pablo: una a los Romanos, dos a los Corintios, una a los Gálatas, una a los
Efesios, una a los Filipenses, una a los Colosenses, dos a los Tesalonisenses,
dos a Timoteo, una a Tito, una a Filemón y una a los Hebreos.
Pregunta: ¿Hay
entre los libros del Nuevo Testamento alguno profético?
Respuesta: Sí. El
Libro del Apocalipsis.
Pregunta: ¿Qué
significa la palabra Apocalipsis?
Respuesta: Significa
Revelación, en griego.
Pregunta: ¿Cuál es
el contenido de este Libro?
Respuesta: Es la
revelación mística del futuro de la Iglesia Cristiana y del mundo entero.
Pregunta: ¿Con qué
cuidado debemos leer las Sagradas Escrituras?
Respuesta: Primero,
debemos leerlas con devoción, como palabra de Dios, y orar para comprenderlas.
Segundo, hay que leerlas con el puro deseo de instruirse en la fe y despertar a
las buenas obras. Tercero, debemos aceptarlas en conformidad con las
interpretaciones de la Iglesia Ortodoxa y de los Santos Padres.
Pregunta: Cuándo la
Iglesia propone la enseñanza de la Divina Revelación y de las Sagradas
Escrituras al pueblo por primera vez ¿qué signos ofrece de que en realidad es
la Palabra de Dios?
Respuesta: La
Iglesia ofrece los siguientes signos:
1. Lo sublime de la enseñanza, que
testimonia que no puede ser invención de la razón humana.
2. La pureza de esta enseñanza,
que muestra que es la purísima mente de Dios.
3. Las profecías.
4. Los milagros.
5. El poderoso efecto de esta enseñanza sobre el corazón de los hombres, por el Poder Divino.
Pregunta: ¿De qué
manera las profecías son señales de una verdadera Revelación de Dios?
Respuesta: Esto se
puede demostrar por un ejemplo. Cuando el Profeta Isaías predijo el nacimiento
del Salvador Jesucristo de una doncella (algo que la razón natural del hombre
no podía imaginar) y cuando cientos de años después de esta profecía Nuestro
Señor Jesucristo nació de la Purísima Doncella María, se ve que la profecía era
la palabra del Dios Omnisciente, y su cumplimiento la obra del Dios
Todopoderoso. Por eso también San Mateo el Evangelista, cuando relata el
nacimiento de Cristo menciona la profecía de Isaías: "Todo esto aconteció
para que se cumpliese lo dicho por el Señor, que habla por medio del Profeta:
He aquí que una doncella concebirá y dará a luz un hijo. Y llamará su nombre
Emmanuel, que traducido es: Dios con nosotros" (Mateo 1:22-23).
Pregunta: ¿Qué son
los milagros?
Respuesta: Son
hechos que no pueden ser realizados por el poder o arte de los hombres, sino
sólo por el poder de Dios Todopoderoso; por ejemplo, despertar a los muertos.
Pregunta: ¿Cómo se
sabe que los milagros son la señal de la palabra de Dios?
Respuesta: El que
realiza verdaderos milagros lo hace por el poder de Dios. Consecuentemente,
está a favor de Dios y participa de su Divino Espíritu; para ello debe hablar
sólo la verdad pura. Cuando un hombre así habla en nombre de Dios, estamos
seguros de que su boca expresa realmente la Palabra de Dios.
Nuestro Señor Jesucristo mismo obra milagros como poderoso testimonio de su Divina misión: "Las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado" (S. Juan 5:36).
Pregunta: ¿Dónde
podemos ver particularmente el poderoso efecto de la Enseñanza de Cristo?
Respuesta: En los
doce Apóstoles, elegidos entre gente pobre e inculta, de la clase más baja, que
por su enseñanza superaron y subyugaron para Cristo a los fuertes, a los
sabios, a los ricos, a los reyes y sus reinos.
·
La Composición del Catecismo
Pregunta: ¿Cómo se
debe componer correctamente la presentación de la instrucción catequística de
la religión?
Respuesta: Para esto
debemos seguir el libro de la Confesión Ortodoxa, aprobado por los Patriarcas
Orientales; y tomar como base lo dicho por el Apóstol San Pablo, que toda
ocupación del cristiano en la vida presente tiene que estar compuesta por tres
cosas: fe, esperanza y amor. "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el
amor, estos tres" (1Cor. 13:13). Así, el cristiano necesita: primero,
enseñanza sobre la fe en Dios y sobre los Sacramentos que El revela; segundo,
enseñanza sobre la esperanza en Dios y los medios para basarse sobre ella;
tercero, enseñanza sobre el amor a Dios, y todo lo que El nos manda amar.
Pregunta: ¿Qué usa
la Iglesia como instrumento para introducirnos en la enseñanza de la fe?
Respuesta: El
Símbolo de la fe.
Pregunta: ¿Qué
debemos tomar como guía para la enseñanza de la esperanza?
Respuesta: Las
bienaventuranzas de Nuestro Señor y la oración del Señor.
Pregunta: ¿Dónde
podemos encontrar los elementos de la enseñanza del amor?
Respuesta: En los
Diez Mandamientos de la Ley de Dios.
Primera Parte del Catecismo
Ortodoxo sobre la Fe, sobre el Símbolo de la Fe en general y su origen.
Pregunta: ¿Qué es
el Símbolo de la fe?
Respuesta: El
Símbolo de la fe es una exposición, en pocas pero precisas palabras, de la
enseñanza sobre la fe cristiana.
Pregunta: ¿Cuáles
son las palabras de dicha exposición?
Respuesta: Son las
siguientes:
Creo en el Único Dios Padre
Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra y de todo lo visible e
invisible.
Y en un sólo Señor Jesucristo,
Hijo Unigénito de Dios, que nació del Padre antes de todos los siglos; Luz de
Luz; Dios verdadero de Dios verdadero; nacido, no creado; consustancial con el
Padre, por quien todo fue hecho; quién por nosotros, los hombres, y para
nuestra salvación, descendió de los cielos, encarnó del Espíritu Santo y María
Doncella y se hizo Hombre; fue crucificado, también por nosotros, en tiempos de
Poncio Pilatos; padeció, fue sepultado y al tercer día resucitó conforme con
las Escrituras; subió a los cielos, está sentado a la diestra del Padre; vendrá
otra vez con gloria, a juzgar a los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá
fin.
Y en el Espíritu Santo, Señor
vivificador, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es juntamente
adorado y glorificado; que habló por los profetas.
Y en la Iglesia que es Una, Santa,
Católica y Apostólica; confieso un sólo bautismo para la remisión de los
pecados; espero la resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero.
Amén.
Pregunta: ¿Quién
redactó de esta manera la enseñanza de la fe?
Respuesta: Los
Padres del Primer y Segundo Concilios Ecuménicos.
Pregunta: ¿Qué es
un Concilio Ecuménico?
Respuesta: Una
Asamblea de los sacerdotes, obispos y feligreses de la Iglesia Católica de
Cristo, en lo posible del mundo entero, para la confirmación de la verdadera
enseñanza y de la santa disciplina entre los cristianos.
Pregunta: ¿Cuántos
Concilios Ecuménicos hubo?
Respuesta: Siete:
1º. de Nicea;
2º. de Constantinopla;
3º. de Efeso;
4º. de Calcedonia;
5º. segundo de Constantinopla;
6º. tercero de Constantinopla;
7º. segundo de Nicea.
Pregunta: ¿De dónde
viene la regla de reunir Concilios?
Respuesta: Del
ejemplo de los Apóstoles, que se reunieron en el Concilio en Jerusalem (Hechos
15). Esto está basado en las palabras de Jesucristo mismo, que dio a las
decisiones de la Iglesia tal peso, que quien las desobedezca sea privado de la
gracia, como pagano. El medio por el cual la Iglesia Ecuménica pronuncia sus
decisiones, es un Concilio Ecuménico. "Dilo a la Iglesia; y si no oyere a
la Iglesia, considéralo gentil y publicano" (Mat. 18:17).
Pregunta: ¿Por qué causas especiales se convocaron el Primer y Segundo Concilios Ecuménicos, en los cuales se compuso el Símbolo de la fe?
Respuesta: El
Primero se reunió para la confirmación de la verdadera enseñanza respecto del
Hijo de Dios, contra la herejía de Arrio, que sostuvo una enseñanza errónea
sobre el Hijo de Dios. El Segundo, para la confirmación de la verdadera
enseñanza respecto del Espíritu Santo, contra Macedonio, que predicaba errores
respecto del Espíritu Santo.
Pregunta: ¿Hace
mucho que se reunieron estos Concilios?
Respuesta: El
Primero se reunió en el año 325 d. C. y el Segundo en el 381 d. C.
·
Sobre los artículos del Símbolo de la
Fe.
Pregunta: ¿Qué
método conviene seguir para entender mejor el Símbolo de la fe Ecuménica?
Respuesta: Debemos
advertir que hay una división en doce artículos o partes y considerar cada
artículo individualmente.
Pregunta: ¿Qué se
expresa en cada artículo del Símbolo de la fe?
Respuesta: El Primer
artículo del Símbolo de la fe habla de Dios como primer origen, particularmente
de la primera Persona de la Santísima Trinidad, Dios Padre, y Dios como Creador
del mundo. El Segundo, de la segunda Persona de la Santísima Trinidad,
Jesucristo el Hijo de Dios. El Tercer artículo, de la Encarnación del Hijo de
Dios. El Cuarto artículo, del sufrimiento y muerte de Jesucristo. El Quinto
artículo, de la Resurrección de Jesucristo. El Sexto artículo, de la Ascensión
de Jesucristo al cielo. El Séptimo artículo, de la Segunda Venida de Jesucristo
a la tierra. El Octavo artículo, de la tercera Persona de la Santísima
Trinidad, el Espíritu Santo. El Noveno artículo, de la Iglesia. El Décimo
artículo, del Bautismo, en el cual están implicados también los otros
Sacramentos. El Undécimo artículo, de la futura Resurrección de los muertos. El
Duodécimo artículo, de la Vida Eterna.
·
Sobre el Primer artículo
Pregunta: ¿Qué es
creer en Dios?
Respuesta: Creer en
Dios significa tener una viva creencia en su ser, sus atributos, sus obras, y
recibir con todo el corazón su palabra revelada sobre la salvación del género
humano.
Pregunta: ¿Se puede
demostrar por las Sagradas Escrituras que la fe en Dios consiste en esto?
Respuesta: El
Apóstol San Pablo escribe: "Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es
necesario que el que se acerca a Dios crea que existe, y que El premia a los
que le buscan" (Heb. 11:6).
El mismo apóstol expresa el efecto
de la fe en los cristianos en la siguiente oración por éstos a Dios: "Para
que os dé, conforme con las riquezas de su gloria, el ser fuertemente
afirmados, por su Espíritu, en el hombre interior; para que habite Cristo por
la fe en vuestros corazones" (Efesios 3:16-17).
Pregunta: ¿Cuál
debe ser el efecto constante e inmediato de una sincera fe en Dios?
Respuesta: La
confesión de esta misma fe.
Pregunta: ¿Qué es
la confesión de la fe?
Respuesta: Es
reconocer abiertamente que guardamos la fe ortodoxa con sinceridad y firmeza;
que ni las seducciones, ni las amenazas, ni las torturas, ni la muerte misma no
pueden hacer abandonar nuestra fe en el verdadero Dios y en Nuestro Señor Jesucristo.
Pregunta: ¿Por qué
es necesaria la confesión de la fe?
Respuesta: El
Apóstol San Pablo testimonia que es necesaria para la salvación. "Porque
con el corazón se cree para verdad, pero con la boca se confiesa para
salvación" (Rom. 10:10).
Pregunta: ¿Por qué
es necesario para la salvación no sólo creer sino confesar la fe ortodoxa?
Respuesta: Porque si
alguno, para preservar su vida temporal o sus bienes terrenales, deja de
confesar la fe ortodoxa, muestra con ello que no tiene una verdadera fe en Dios
el Salvador y en la vida bienaventurada que vendrá.
Pregunta: ¿Por qué
no se dice en el Símbolo de la fe simplemente "Creo en Dios," sino
con la adición "en el Único Dios"?
Respuesta: Para
contradecir el error de los paganos, que creían que había muchos dioses.
Pregunta: ¿Por qué
nos enseñan las Sagradas Escrituras sobre la Unidad de Dios?
Respuesta: Las
palabras del Símbolo de la fe sobre este punto están tomadas del siguiente
pasaje del Apóstol San Pablo: "No hay nada más que un Dios. Pues aunque háyan
algunos que se llamen dioses, sea en el cielo o en la tierra (como hay muchos
dioses y muchos señores) para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el
Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos en El; y un Señor,
Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de
El" (1 Cor. 8:4-6).
Pregunta: ¿Podemos
nosotros conocer la verdadera esencia de Dios?
Respuesta: No. Está
por encima de todo conocimiento, no sólo del hombre, sino también de los
ángeles.
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras de este punto?
Respuesta: El
Apóstol San Pablo dice que Dios es "El único que tiene inmortalidad, que
habita en una luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede
ver." (1 Tim. 6:16).
Pregunta: ¿Qué idea
de la esencia y de los atributos esenciales de Dios puede derivarse de la
Revelación Divina?
Respuesta: Que Dios es un Espíritu
eterno, todo bueno, omnisciente, todo recto, todopoderoso, omnipresente,
inmutable, todo satisfecho y todo bendito.
Pregunta: ¿Se
demuestra esto por las Sagradas Escrituras?
Respuesta:
Jesucristo mismo ha dicho que "Dios es un Espíritu" (S. Juan 4:24).
De la eternidad de Dios, David dice: "Antes que existieran los montes y se
formase la tierra y el mundo desde el siglo, y hasta el siglo, eres Tú"
(Sal. 90 [89]:2).
En el Apocalipsis leemos la siguiente invocación a Dios: "Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir" (Apoc. 4:8). El Apóstol San Pablo dice que el Evangelio fue manifestado "De acuerdo con el mandamiento del Dios eterno" (Rom. 16:26). Sobre la bondad de Dios, Jesucristo mismo dice: "Ninguno hay bueno sino uno: Dios" (Mat. 19:17). El Apóstol Juan dice: "Dios es amor" (1 Juan 4:16). David canta: "El Señor es bondadoso y misericordioso, muy paciente y grande en misericordia. Bueno es el Señor para con todos, y sus bondades sobre todas sus obras" (Sal. 145 [144]: 8-9). De la omnisciencia de Dios, el Apóstol San Juan Dice: "Dios es mayor que nuestro corazón, y todo lo conoce" (1 Juan 3:20). El Apóstol San Pablo exclama: "¡Oh, profundidad de la riqueza, de la sabiduría y de la razón de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!" (Rom. 11:33). Sobre la recta justicia de Dios, David canta: "Porque Dios es recto y ama la verdad. Su rostro ve la verdad." El Apóstol San Pablo dice: "El cual pagará a cada uno conforme con sus obras," y "porque no hay acepción de personas en Dios" (Rom. 2:6-11). Sobre el poder de Dios, el Salmista dice: "Porque Él dijo y fue hecho, El mandó y se formó" (Sal. 33 [32]: 9). El Arcángel dice en el Evangelio: "Porque no hay nada imposible para Dios" (Lucas 1:37). La omnipresencia de Dios la describe David así: "¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás Tú. Si bajara al Hades, ahí estas Tú. Si tomare alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano y me asirá tu diestra. Si dijere: ciertamente las tinieblas me cubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor mío. Ya que la penumbra no se oscurecerá ante Ti, y la noche se iluminará como día" (Sal. 139 [138]: 7-12). El Apóstol Santiago (Jacobo) dice: ..".del Padre de las Luces, en el cual no hay mutación, ni sombra de variación" (Santiago 1:17). El Apóstol San Pablo escribe que "Ni es honrado por mano de hombre, como si necesitase algo; pues El es quien da a todos vida y aliento, y todo" (Hechos 17:25). El mismo Apóstol llama a Dios: "Sólo Soberano, Rey de reinantes y Señor de señores" (1 Tim. 6: 15).
Pregunta: Si Dios es Espíritu,
¿cómo las Sagradas Escrituras le adscriben partes del cuerpo, como corazón,
ojos, oídos y manos?
Respuesta: Las
Sagradas Escrituras siguen en esto el lenguaje común del hombre. Pero debemos
entender dichas expresiones en un sentido más alto y espiritual. Por ejemplo,
el corazón de Dios significa su bondad o amor. Los ojos y oídos significan su
omnisciencia. Las manos, su poder.
Pregunta: Si Dios
está en todas partes, ¿por qué dicen las personas que Dios está en el cielo, o
en el templo?
Respuesta: Dios está
en todas partes, pero en los cielos tiene una especial presencia manifestada en
gloria eterna a los espíritus bienaventurados. En los templos tiene una
especial, graciosa y misteriosa presencia, devotamente reconocida por los fieles,
y manifestada muchas veces por signos extraordinarios.
Jesucristo dice: "Donde están
dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos"
(Mat. 18:20).
Pregunta: ¿Cómo
deben entenderse las palabras del Símbolo de la fe: "Creo en el Único Dios
Padre"?
Respuesta: Esto debe
entenderse con referencia al misterio de la Santísima Trinidad. Porque Dios es
uno en sustancia, pero Trino en personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo, la Trinidad consustancial e indivisible.
Pregunta: ¿Cómo se
habla de la Santísima Trinidad en las Sagradas Escrituras?
Respuesta: Los
principales textos del Nuevo Testamento sobre este punto, son los siguientes:
"Por tanto, id y convertid a todas las naciones, bautizándolas en el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" (Mat. 28:19).
"Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: El Padre, la Palabra
y el Espíritu Santo; y éstos tres son uno" (1 Juan 5:7).
Pregunta: ¿Está
mencionada también la Santísima Trinidad en el Antiguo Testamento?
Respuesta: Sí. Sólo
que no tan claramente. Por ejemplo: "Por la palabra de Dios fueron hechos
los cielos, y su ejército por el aliento de su boca" (Salmo 33 [32]: 6).
"Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos; toda la tierra está
llena de su gloria" (Isaías 6:3).
Pregunta: ¿Cómo es
un Dios en tres Personas?
Respuesta: No
podemos comprender este misterio inherente a la Divinidad. Pero lo creemos en
el infalible testimonio de la palabra de Dios. "Las cosas de Dios no las
conoce el hombre, sino el Espíritu de Dios" (1 Cor. 2:11).
Pregunta: ¿Qué
diferencia hay entre las personas de la Santísima Trinidad?
Respuesta: La
diferencia consiste en que El Padre no nace ni procede de ninguna otra persona;
el Hijo ha nacido del Padre en la eternidad y el Espíritu Santo, desde la
eternidad, procede del Padre.
Pregunta: ¿Las tres
Hipóstasis o Personas de la Santísima Trinidad tienen igual dignidad?
Respuesta: Sí. Todas
de absolutamente igual Divina dignidad. El Padre es verdadero Dios, el Hijo es
igualmente verdadero Dios y el Espíritu Santo es verdadero Dios también. Así,
en tres Personas hay un sólo Dios tri-personal.
Pregunta: ¿Por qué
es llamado Dios Todopoderoso, Pantocrator?
Respuesta: Porque El
contiene, en su poder y voluntad, todo lo que existe.
Pregunta: ¿Qué
significan las palabras del Símbolo de la fe: "Creador del cielo y de la
tierra y de todo lo visible e invisible"?
Respuesta: Esto
significa que todo fue hecho por Dios, y que nada puede ser sin Dios.
Pregunta: ¿Son
tomadas estas palabras de las Sagradas Escrituras?
Respuesta: Sí. El
Libro del Génesis comienza así: "En el principio creó Dios los cielos y la
tierra." El Apóstol Pablo, hablando de Jesucristo, el Hijo de Dios, dice:
"Por El todo fue creado, lo que hay en los cielos y lo que hay en la
tierra, visible e invisible, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean
potestades; todo fue creado por Él y para El" (Colos. 1:16).
Pregunta: ¿Qué
quiere decir en el Símbolo de la fe la palabra invisible?
Respuesta: Se
refiere al mundo invisible o espiritual, al cual pertenecen los Ángeles.
Pregunta: ¿Qué son
los Ángeles?
Respuesta: Son
Espíritus puros, con inteligencia, voluntad y poder.
Pregunta: ¿Qué
significa la palabra Ángel?
Respuesta: Significa
Mensajero.
Pregunta: ¿Por qué
son llamados así?
Respuesta: Porque
Dios los envía para anunciar su Voluntad. Por ejemplo, Gabriel fue enviado para
anunciar a la Santísima Doncella María la concepción del Salvador.
Pregunta: ¿Qué fue
creado primero, lo visible o lo invisible?
Respuesta: Lo
invisible fue creado antes que lo visible, y los Ángeles antes que el hombre
(Confesión Ortodoxa, parte 1, preg. 18).
Pregunta: ¿Podemos
encontrar algún testimonio de esto en las Sagradas Escrituras?
Respuesta: En el
Libro de Job, Dios mismo habla de la creación de la tierra así: "¿Quién
puso su piedra angular? Cuando las estrellas fueron creadas, todos mis Ángeles
me alababan con fuerte voz" (Job 38:6-7).
Pregunta: ¿De dónde
sale el nombre de Ángel Guardián?
Respuesta: De las
siguientes palabras de las Sagradas Escrituras: "Pues a sus Ángeles
mandará cerca de ti, que te guarden en todos tus caminos" (Sal. 91
[90]:11).
Pregunta: ¿Tiene
cada uno de nosotros su Ángel Guardián?
Respuesta: Sin duda.
Podemos estar seguros de ello, por las siguientes palabras de Jesucristo:
"No menospreciéis a ninguno de estos pequeños; porque os digo que sus
Ángeles en los cielos ven siempre el rostro de Mi Padre que está en los
cielos" (Mat. 18:10).
Pregunta: ¿Son
todos los Ángeles buenos o benefactores?
Respuesta: No. Hay
ángeles malos, llamados también diablos.
Pregunta: ¿Cómo
llegaron a ser malos?
Respuesta: Fueron
creados buenos, pero se apartaron de su obligación de perfecta obediencia a
Dios, y así cayeron en malos sentimientos, orgullo y malicia. De acuerdo con
las palabras del Apóstol Judas Tadeo: "Estos son ángeles que no guardaron
su primacía, sino que abandonaron su propia morada..." (Judas 6).
Pregunta: ¿Qué
quiere decir el nombre diablo?
Respuesta: Significa
calumniador, seductor.
Pregunta: ¿Por qué
a los ángeles malos se los llama diablos, es decir calumniadores o seductores?
Respuesta: Porque
ponen trampas a los hombres, buscando atraerlos malignamente para inspirarles
falsas nociones y malos deseos. A propósito, sobre esto, hablando de los judíos
escépticos, Jesucristo dice: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y
los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el
principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando
habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de la mentira"
(Juan 8:44).
Pregunta: ¿Qué nos
revelaron las Sagradas Escrituras acerca de la creación del mundo?
Respuesta: En el
principio creó Dios los cielos y la tierra: y la tierra era sin forma y vacía.
Después Dios sucesivamente produjo: en el primer día del mundo, la luz; en el
segundo, el firmamento o cielo visible; en el tercero, la reunión de las aguas
y la tierra, las tierras emergidas y lo que crece en ellas; en el cuarto, el
sol, la luna y las estrellas; en el quinto, peces y aves; en el sexto,
criaturas cuadrúpedas terrestres y al hombre. Con él finalizó la creación. En
el séptimo día Dios descansó de todas sus obras. De aquí que el séptimo día se
llamó sabbath, que en hebreo significa descanso (Gen. 2:2).
Pregunta: ¿Las
criaturas visibles fueron creadas como las vemos hoy?
Respuesta: No. En la
creación todo era muy bueno, es decir, puro, hermoso y no agresivo.
Pregunta: ¿Estamos
informados de algo particular sobre la creación del hombre?
Respuesta: Dios en
la Santísima Trinidad dice: "Hagamos al hombre a Nuestra imagen y
semejanza" (Gén. 1:26). Y Dios hizo el cuerpo del primer hombre, Adán, de
la tierra. Sopló en su cara el aliento de la vida, lo llevó al Paraíso y le dio
por alimento, además de los frutos del Paraíso, el fruto del árbol de la vida.
Y finalmente, habiendo tomado una costilla de Adán mientras dormía, formó de
ella la primera mujer, Eva (Gén. 2:22).
Pregunta: ¿En qué
consiste la imagen de Dios?
Respuesta: Consiste,
como está explicado por el Apóstol San Pablo, "en rectitud y santidad de
la verdad" (Ef. 4:24).
Pregunta: ¿Qué es
el aliento de vida?
Respuesta: Es el
alma, una sustancia espiritual e inmortal.
Pregunta: ¿Qué es
el Paraíso?
Respuesta: La
palabra Paraíso significa Jardín. Es el nombre dado a la hermosa y dichosa primera
morada del hombre, descripta en el Génesis como un jardín.
Pregunta: ¿El
Paraíso donde el hombre vivió inicialmente fue material o espiritual?
Respuesta: Para el
cuerpo del hombre el Paraíso era material, una morada visible y bienaventurada.
Pero para el alma era espiritual, un estado de comunión con Dios por medio de
la gracia y una contemplación espiritual de las criaturas (Greg. Theol., Serm. 38: 42; J. Damasc. Theol.
libro 2, c. 12, v. 3).
Pregunta: ¿Qué es
el árbol de la vida?
Respuesta: Un árbol
del cual se nutría el hombre, y que lo libraba de la enfermedad y de la muerte.
Pregunta: ¿Por qué
fue hecha Eva con una costilla de Adán?
Respuesta: Para que
toda la humanidad, por su origen, sea un mismo cuerpo, y para que los hombres,
naturalmente, se inclinen a amar y cuidar el uno del otro.
Pregunta: ¿Con qué
designios creó Dios al hombre?
Respuesta: Para que
lo conozca, ame y glorifique, y así sea por siempre bienaventurado.
Pregunta: ¿Cómo se
llama en la enseñanza de la fe el hecho de que Dios haya destinado al hombre
para la eterna bienaventuranza?
Respuesta: Se llama
la Predestinación de Dios.
Pregunta:
¿Permanece invariable la predestinación de Dios, ya que ahora el hombre no es
bienaventurado?
Respuesta: Sí.
Permanece invariable. Porque Dios en su precognición e infinita misericordia,
predestinó para el hombre apartado del camino de bienaventuranza, un nuevo
camino de bienaventuranza, por su Hijo Unigénito Jesucristo. "Nos escogió
en El antes de la fundación del mundo," palabras del Apóstol San Pablo
(Ef. 1:4).
Pregunta: ¿Cómo
debemos entender la predestinación de Dios, con respecto a los hombres en
general, y a cada uno en particular?
Respuesta: Dios ha
predestinado dar, y dio en realidad, a todos los hombres gracia y medios
suficientes para alcanzar la bienaventuranza. Y a aquellos que reciben
voluntariamente la gracia por El dada, utilizan los medios de salvación por El
otorgados y van por el camino de la bienaventuranza por El indicado, en
particular los predestinó a la bienaventuranza.
Pregunta: ¿Qué se
dice de esto en la Palabra de Dios?
Respuesta:
"Porque a los que antes conoció, también los predestinó..." (Rom.
8:29).
Pregunta: ¿Cómo
comenta la Iglesia Ortodoxa este punto?
Respuesta: En la
Exposición de la Fe de los Patriarcas Orientales se dice: "Como El previó
que algunos usarían bien su libre albedrío, mas otros lo usarían mal,
predestinó a los primeros para la gloria y condenó a los últimos" (Art.
2).
Pregunta: ¿Luego de
la creación del mundo y del hombre, qué acción de Dios prosiguió en relación
con el mundo y especialmente para con el hombre?
Respuesta: La Divina
Providencia.
Pregunta: ¿Que es
la Divina Providencia?
Respuesta: La Divina
Providencia es la constante acción del poder, sabiduría y bondad de Dios, por
la cual El preserva el ser y la fuerza de sus criaturas, los dirige a buen fin
y los asiste en todo lo bueno. Y corta o corrige el mal que surge de apartarse
del bien, y le hace producir buenos resultados.
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras de la Divina Providencia?
Respuesta:
Jesucristo mismo dice: "Mirad las aves del cielo, que no siembran ni
siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿No
valéis vosotros mucho más que ellas?" (Mat. 6:26).
De estas palabras se demuestra la providencia general de Dios sobre las criaturas y la providencia especial sobre el hombre. Todo el Salmo 91 [90] es una descripción de la providencia especial y manifiesta de Dios sobre el hombre.
·
Sobre el segundo artículo
Pregunta: ¿Cómo
deben entenderse los nombres: Jesucristo, el Hijo de Dios?
Respuesta: Hijo de
Dios se llama la segunda Persona de la Santísima Trinidad con respecto a su
Divinidad. Hijo de Dios fue llamado Jesús cuando nació en la tierra como
hombre.
Cristo es el nombre dado por los Profetas, que esperaban su advenimiento sobre la tierra.
Pregunta: ¿Qué
significa el nombre Jesús?
Respuesta: Salvador.
Pregunta: ¿Por
quién fue dado el nombre Jesús?
Respuesta: Por el
Arcángel Gabriel.
Pregunta: ¿Por qué
fue dado este nombre al Hijo de Dios en su nacimiento sobre la tierra?
Respuesta: Porque
nació para salvar al hombre.
Pregunta: ¿Qué
significa el nombre Cristo?
Respuesta: Ungido.
Pregunta: ¿De dónde
viene este nombre Ungido?
Respuesta: De la
unción con santos óleos, por los cuales se otorgan los dones del Espíritu
Santo.
Pregunta:
¿Solamente Jesús, el Hijo de Dios se llama Ungido?
Respuesta: No. En
tiempos antiguos, Ungido era título de Reyes, Sumos Sacerdotes y Profetas.
Pregunta: ¿Por qué
entonces Jesús, el Hijo de Dios, es llamado el Ungido?
Respuesta: Porque en
su naturaleza humana poseyó todos los dones del Espíritu Santo, en su más alto
grado: el conocimiento de Profeta, la santidad de Sumo Sacerdote y el poder de
Rey.
Pregunta: ¿En qué
sentido se llama a Jesucristo, Señor?
Respuesta: En el
sentido que Él es verdadero Dios, porque Señor es uno de los nombres de Dios.
Pregunta: ¿Qué
dicen las Sagradas Escrituras sobre la Divinidad de Jesucristo, el Hijo de
Dios?
Respuesta: "En
el principio era la Palabra, y la Palabra era en Dios, y Dios era la
Palabra" (Juan 1:1).
Pregunta: ¿Por qué
es llamado Jesucristo el Hijo Unigénito de Dios?
Respuesta: Esto
significa que El solamente es el Hijo de Dios, nacido de la sustancia de Dios
Padre y por ello es de una misma sustancia con Dios Padre; por lo tanto excede
sin comparación a todos los santos ángeles y a todos los hombres santos, que
son llamados hijos de Dios por la gracia (Juan 1:12).
Pregunta: ¿Llaman
las Sagradas Escrituras a Jesús Unigénito?
Respuesta: Sí. Por
ejemplo en las siguientes palabras del Evangelista Juan: "Y aquella
Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria
como el Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad" (Juan 1:14).
"A Dios nadie lo vio jamás; el Unigénito Hijo, que está en el seno del Padre,
El lo ha dado a conocer" (íd. 1-18).
Pregunta: ¿Por qué en el Símbolo de la fe está dicho que el Hijo de Dios es nacido del Padre?
Respuesta: Con esto
se describe la propiedad por la cual El se diferencia de las otras personas de
la Santísima Trinidad.
Pregunta: ¿Para qué
está escrito que Él es nacido antes de todos los siglos?
Respuesta: Para que
nadie piense que hubo algún momento en el cual El no existió. De otra forma:
con esto se explica que Jesucristo es también eterno Hijo de Dios, como eterno
es Dios Padre.
Pregunta: ¿Qué
significan en el Símbolo de la fe las palabras "Luz de Luz"?
Respuesta: Al igual
que la luz visible, expresa un poco el inalcanzable nacimiento del Hijo de Dios
del Padre. Por el sol vemos luz. De esta luz se genera la luz visible en todas
partes, pero una y otra son la misma luz, indivisible y de una misma
naturaleza; de la misma manera, Dios Padre es la Luz eterna (Juan 1: 5). De Él
nace el Hijo de Dios, que también es Luz eterna. Dios Padre y Dios Hijo son una
misma y eterna Luz, indivisible y de una misma sustancia Divina.
Pregunta: ¿Qué
fuerza hay en las palabras del Símbolo de la fe "Dios verdadero de Dios
verdadero"?
Respuesta: Esto es
que el Hijo de Dios es llamado Dios en el mismo y propio sentido que Dios
Padre.
Pregunta: ¿Son
éstas palabras de las Sagradas Escrituras?
Respuesta: Sí. Son
tomadas del siguiente pasaje de San Juan el Teólogo: "Sabemos que el Hijo
de Dios ha venido, y nos ha dado luz y entendimiento para que conozcamos a Dios
verdadero, y estemos en su verdadero Hijo, Jesucristo. Este es el verdadero
Dios y la vida eterna" (1Juan 5: 20).
Pregunta: ¿Por qué
se agrega luego en el Símbolo de la fe que el Hijo de Dios es nacido, no
creado?
Respuesta: Esto fue
hecho contra Arrio, que impíamente pensaba que el Hijo de Dios fue creado.
Pregunta: ¿Qué
significan las palabras: "consustancial con el Padre"?
Respuesta:
Significan que el Hijo de Dios es de una misma y divina sustancia con Dios
Padre.
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras de esto?
Respuesta:
Jesucristo mismo habla de Sí y de Dios Padre de esta forma: "Yo y el Padre
somos uno" (Juan 10:30).
Pregunta: ¿Qué se
demuestra por las siguientes palabras del Símbolo de la fe: "por quien
todo fue hecho las cosas"?
Respuesta: Que Dios
Padre creó todas las cosas por medio de su Hijo, su eterna Sabiduría y su
eterna Palabra. "Todo fue por medio de El, y sin El nada de lo que fue,
fue" (Juan 1:3).
·
Sobre el Tercer artículo
Pregunta: ¿De quién
se dice en el Símbolo de la fe que descendió de los cielos?
Respuesta: Del Hijo
de Dios.
Pregunta: ¿Cómo
descendió de los cielos siendo que Dios está en todas partes?
Respuesta: Es verdad
que está en todas partes, en la tierra y en el cielo; pero en la tierra El era
antes invisible y luego apareció en cuerpo. En este sentido se dice que
descendió de los cielos.
Pregunta: ¿Qué
dicen las Sagradas Escrituras respecto de esto?
Respuesta: He aquí
las propias palabras de Jesucristo: "Nadie subió al cielo, sino el que
descendió del cielo; el Hijo del Hombre que está en el cielo" (Juan 3:13).
Pregunta: ¿Para qué
descendió de los cielos el Hijo de Dios?
Respuesta: Por
nosotros los hombres y para nuestra salvación, como dice el Símbolo de la fe.
Pregunta: ¿En qué
sentido se dice que el Hijo de Dios descendió de los cielos por nosotros los
hombres?
Respuesta: En el
sentido de que vino a la tierra no para una nación ni para algunos hombres
solamente, sino para todos.
Pregunta: ¿A
salvarnos de qué vino el Hijo de Dios a la tierra?
Respuesta: Del
pecado, de la maldición y de la muerte.
Pregunta: ¿Qué es
el pecado?
Respuesta: La
transgresión de la Ley. "El pecado es la transgresión de la Ley" (1
Juan 3:4).
Pregunta: ¿De dónde
le viene el pecado al hombre, visto que éste fue creado a imagen de Dios, y
Dios no puede pecar?
Respuesta: Del
diablo. "El que comete pecado es del diablo; porque el diablo pecó desde
el principio" (1 Juan 3:8).
Pregunta: ¿Cómo
pasó el pecado del diablo al hombre?
Respuesta: El diablo
sedujo a Eva y Adán, y los indujo a transgredir el mandamiento de Dios.
Pregunta: ¿Qué
mandamiento?
Respuesta: Dios
mandó a Adán en el Paraíso no comer el fruto del Árbol del conocimiento del
bien y del mal, y le advirtió que tan pronto como lo comiere, morirá con
muerte.
Pregunta: ¿Por qué
traería la muerte al hombre el hecho de comer del Árbol del conocimiento del
bien y del mal?
Respuesta: Porque
representaba desobediencia a la voluntad divina, y así separaba al hombre de
Dios y de su Gracia, y lo enajenaba de la vida de Dios.
Pregunta: ¿Qué
propiedad había en el nombre del Árbol del bien y del mal?
Respuesta: Comiendo
su fruto el hombre sabría lo que hay de bueno en obedecer la voluntad de Dios,
y lo que hay de malo en desobedecerla.
Pregunta: ¿Cómo
pudieron Adán y Eva escuchar al diablo contra la voluntad de Dios?
Respuesta: Dios, en
su bondad, en la creación del hombre, le dio la voluntad naturalmente dispuesta
a amar a Dios, pero libre; y el hombre usó de esa libertad para el mal.
Pregunta: ¿Cómo
sedujo el diablo a Adán y Eva?
Respuesta: Eva vio en
el Paraíso una serpiente, que le aseguró que si el hombre comiera el fruto del
Árbol del conocimiento del bien y del mal, conocería el bien y el mal, y serían
como dioses. Eva fue tentada por esta promesa y por la belleza del fruto, y
comió de él. Adán comió después, siguiendo su ejemplo.
Pregunta: ¿Qué es
lo que sucedió al pecado de Adán?
Respuesta: La
maldición y la muerte.
Pregunta: ¿Qué es
la maldición?
Respuesta: Es la
condenación del pecado por el recto juicio de Dios, y del mal que el pecado
trajo a la tierra para el castigo del hombre. Dios dijo a Adán: "Maldita
es la tierra por tu causa" (Gén. 3:17).
Pregunta: ¿Cuál es
la muerte que vino por el pecado de Adán?
Respuesta: Es doble.
Corporal, cuando el cuerpo pierde el alma que la anima. Y espiritual, cuando el
alma pierde la gracia de Dios, que la anima con la más alta vida espiritual.
Pregunta: ¿Puede
entonces el alma morir, como el cuerpo?
Respuesta: Puede
morir, pero no como el cuerpo. El cuerpo, cuando muere, pierde sentido y se
disuelve. El alma, cuando muere por el pecado, pierde la luz espiritual, la
felicidad y la bienaventuranza, pero no se disuelve ni es aniquilada, sino que
permanece en un estado de oscuridad, angustia y sufrimiento.
Pregunta: ¿Por qué
mueren todos los hombres, y no murieron únicamente los primeros hombres?
Respuesta: Porque
todos venimos de Adán desde su infección por el pecado, y además todos pecamos.
Como de una fuente infectada naturalmente fluye una corriente infectada, así de
un padre infectado por el pecado, que es consecuentemente mortal, naturalmente
procede una posteridad infectada por el pecado, y como él, también mortal.
Pregunta: ¿Cómo
hablan de esto las Sagradas Escrituras?
Respuesta: Dicen:
"Como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la
muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron"
(Rom. 5:12).
Pregunta: ¿Tuvo el
hombre algún beneficio del fruto del Árbol de la vida, después de haber pecado?
Respuesta: Después
que pecó, el hombre no pudo comer más de él, pues fue expulsado del Paraíso.
Pregunta: ¿Quedó
entonces al hombre alguna esperanza de salvación?
Respuesta: Cuando
nuestros primeros padres confesaron ante Dios su pecado, Dios, en su
misericordia, les dio una esperanza de salvación.
Pregunta: ¿En qué
consiste esta esperanza?
Respuesta: Dios
prometió que "la simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la
serpiente" (Gén. 3:15).
Pregunta: ¿Qué
significa esto?
Respuesta: Que
Jesucristo vencería al diablo que tentó al hombre, y libraría al hombre del
pecado, de la maldición y de la muerte.
Pregunta: ¿Por qué
Jesucristo es llamado la simiente de la mujer?
Respuesta: Porque
nació en la tierra sin hombre, de la Santísima Doncella María.
Pregunta: ¿Qué
beneficio hubo en esta promesa?
Respuesta: Que desde
el tiempo de la promesa, el hombre podía creer salvamente ***en el Salvador que
iba a venir, como ahora nosotros creemos que el Salvador ha venido.
Pregunta: ¿Creía
realmente la gente, en los tiempos antiguos, que iba a venir un Salvador?
Respuesta: Algunos
sí, pero la mayor parte olvidaron la promesa de Dios sobre un Salvador.
Pregunta: ¿Repitió
Dios su promesa?
Respuesta: Muchas
veces. Por ejemplo, hizo a Abraham la promesa sobre el Salvador en las
siguientes palabras: "En tu semilla, todas las naciones de la tierra serán
benditas" (Gén. 22:18). La misma promesa la repitió a David en las
siguientes palabras: "Yo afirmaré tu simiente tras de ti, y estableceré Su
trono para siempre" (2 Samuel 7:12-15).
Pregunta: ¿Qué
debemos entender por la palabra Encarnación?
Respuesta: Que el Hijo de Dios tomó para Sí cuerpo
humano, sin pecado, y se hizo Hombre sin dejar de ser Dios.
Pregunta: ¿De dónde
se tomó la palabra Encarnación?
Respuesta: De las
palabras del Evangelista San Juan: "Y la Palabra se hizo carne" (Juan
1:14).
Pregunta: ¿Por qué
el Símbolo de la fe, después que se dice que el Hijo de Dios fue encarnado, se
agrega que se hizo Hombre?
Respuesta: Para que
nadie pueda imaginar que el Hijo de Dios tomó solamente una carne y cuerpo,
sino que se reconozca en El un Hombre perfecto e integrado en cuerpo y alma.
Pregunta: ¿Tenemos
de éste algún testimonio en las Sagradas Escrituras?
Respuesta: El
Apóstol San Pablo escribe: "Hay un sólo Mediador entre Dios y los hombres,
Jesucristo Hombre" (1 Tim. 2:5).
Pregunta: ¿Entonces
hay una sola naturaleza en Cristo?
Respuesta: No, en El
hay, sin separación y sin confusión, dos naturalezas: la divina y la humana.
Pregunta: ¿No hay,
entonces, dos personas?
Respuesta: Hay una
persona, Dios y Hombre a la vez. En una palabra, un Dios-Hombre.
Pregunta: ¿Qué
dicen las Sagradas Escrituras sobre la Encarnación del Hijo de Dios por el
Espíritu Santo, de la Doncella María?
Respuesta: El
Evangelista San Lucas relata que cuando la Doncella María preguntó al Ángel que
le anunció la concepción de Jesús "¿cómo será esto? pues no conozco
varón," el Ángel le respondió: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y
el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también lo Santo
que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios" (Lucas 1:34-35).
Pregunta: ¿Quién era
la Doncella María?
Respuesta: Una Santa
Doncella del linaje de Abraham y de David, de cuya estirpe el Salvador habría
de venir por la promesa de Dios. Estaba comprometida con José, un hombre del
mismo tronco familiar, para que él fuese su guardián, pues Ella estaba dedicada
a Dios con un voto de perpetua virginidad.
Pregunta:
¿Permaneció María siempre Virgen?
Respuesta:
Permaneció y permanece siempre Virgen, antes del parto, durante el parto y
después del parto del Salvador; y por ello es llamada la siempre Doncella.
Pregunta: ¿Con qué otro gran título honra la
Iglesia Ortodoxa a la Santísima Doncella María?
Respuesta: Con el de
Madre de Dios.
Pregunta: ¿Puede
demostrarse el origen de este título por las Sagradas Escrituras.
Respuesta: Está
tomado de las siguientes palabras del Profeta Isaías: "He aquí que la
doncella concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel, esto es
Dios con nosotros" (Isaías 7:14; Mateo 1:23). Así también la recta
Elizabeth llama a la Santísima Doncella como Madre del Señor, es decir la Madre
de Dios: "¿De dónde es esto a mí, que la madre de mi Señor venga a
mí?" (Lucas 1:43).
Pregunta: ¿En qué
sentido es llamada la Santísima Doncella como Madre de Dios?
Respuesta: Pese a
que Jesucristo nació de Ella no en su Divinidad, que es eterna sino en
humanidad, ella es justamente llamada Madre de Dios; porque el que nació de
ella era ambas cosas en la concepción misma (Dios y Hombre), y en su nacimiento
carnal de ella, era Verdadero Dios.
Pregunta: ¿Qué
debemos pensar sobre la dignidad de la Santísima Doncella María?
Respuesta: Como
Madre del Señor, ella excede a toda criatura en gracia y cercanía a Dios, y no
sólo en dignidad. Por ello, la Iglesia Ortodoxa la honra mucho más que a los
Querubines y los Serafines.
Pregunta: ¿Qué otro
argumento existe para remarcar el nacimiento de Jesucristo de la Santísima
Doncella María?
Respuesta: Que ese
nacimiento fue perfectamente santo y exento de pecado, y sin dolor (J. Damasc.
Teólog. libro 4, cap. 14, 6.).
Pregunta: ¿Qué
providencia preparó Dios para que la humanidad conociese el nacimiento del
Salvador?
Respuesta: Hubo muchas predicciones exactas sobre
las circunstancias de su nacimiento y vida sobre la tierra. Por ejemplo, el
Profeta Isaías predijo que el Salvador nacería de una doncella (Is. 7:14). El
Profeta Miqueas predijo que el Salvador iba a nacer en Belén. Y esto lo
comprendieron los judíos aun antes de que se enterasen de su cumplimiento
(Miqueas 5:1-4 y Mateo 2:4-6). El Profeta Malaquías, después de la construcción
del segundo templo de Jerusalem, profetizó que la venida del Salvador estaba
cerca, y que El vendría a este templo, y que antes que El sería enviado un
Precursor semejante al Profeta Elías, entendiéndose éste como claramente
referido a San Juan Bautista (Mal. 3:1 y 4:5). El Profeta Zacarías predijo la
entrada triunfal del Salvador en Jerusalem (Zac. 9:9). El Profeta Isaías, con
maravillosa claridad, predijo los sufrimientos del Salvador (Is. 53:3-12).
David, en el Salmo 22 [21], describe los sufrimientos del Salvador en la Cruz
con tanta exactitud como si lo hubiera escrito al pie de la Cruz misma. Y
Daniel, 490 años antes de Jesucristo, predijo la aparición del Salvador, su
muerte en la Cruz y la subsecuente destrucción del Templo y de Jerusalem, y la
abolición de los sacrificios del Antiguo Testamento (Daniel 9).
Pregunta:
¿Reconocieron en realidad los hombres a Jesucristo como el Salvador en la época
que nació y vivió en la tierra?
Respuesta: Muchos lo reconocieron, y de varias
maneras. Los sabios de Oriente lo reconocieron por la estrella que apareció en
Oriente antes de su nacimiento. Los pastores de Belén lo supieron por los
ángeles, que dijeron que el Salvador había nacido en la ciudad de David. Simeón
y Ana, por revelación especial del Espíritu Santo, lo conocieron cuando El fue
llevado al Templo, cuarenta días después de su nacimiento. San Juan Bautista,
al bautizarlo en el río Jordán, lo reconoció por revelación, por el descenso
del Espíritu Santo sobre el Salvador, en forma de paloma, y por la voz de Dios
Padre que provino del cielo: "Este es mi Hijo amado, en quien me
complazco" (Mat. 3:17). Una voz semejante fue oída por los Apóstoles
Pedro, Santiago (Jacobo) y Juan durante la Transfiguración: "Este es mi
Hijo amado, en quien me complazco; a El oíd" (Marcos 9:7). Además, muchos
lo reconocieron por la excelencia de su enseñanza y especialmente por los
milagros que obró.
Pregunta: ¿Qué
milagros obró Jesucristo?
Respuesta: Curó personas poseídas por demonios y a
enfermos incurables, por una simple mirada suya, por una palabra, o por el
toque de su mano, e incluso fueron curadas al tocar ellos su ropa. Una vez con
cinco y otra vez con siete panes, alimentó en el desierto a varios miles de
personas. Caminó sobre las aguas y con una palabra calmó la tormenta. Resucitó
a los muertos: al hijo de la viuda de Naín, a la hija de Jairo y a Lázaro al
cuarto día después de su muerte.
Pregunta: ¿En qué
forma efectuó el Hijo de Dios nuestra salvación?
Respuesta: Por su enseñanza, su vida, su muerte y
su resurrección.
Pregunta: ¿Cuál era
la enseñanza de Cristo?
Respuesta: El Evangelio del reino de Dios, o, en
otras palabras, la enseñanza de la salvación y bienaventuranza eterna, la misma
que es profesada en la Iglesia Ortodoxa (Marcos 1:14-15).
Pregunta: ¿Cómo
tenemos salvación por la enseñanza de Cristo?
Respuesta: Cuando la recibimos con todo nuestro
corazón, y actuamos de acuerdo con ella. Porque así como las palabras
mentirosas del diablo recibidas por nuestros ancestros, se convirtieron en
ellos en semilla del pecado y la muerte, por el contrario la verdadera Palabra
de Cristo, recibida de corazón por los cristianos, se convierte en ellos en
semilla de vida santa e inmortal. En las palabras del Apóstol San Pedro:
"Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por
la palabra de Dios que vive y permanece para siempre" (1 Pedro 1:23)
Pregunta: ¿De qué
manera es salvadora para nosotros la vida de Cristo?
Respuesta:
Imitándola. Porque El dice: "Si alguno me sirve, sígame; y donde yo
estuviere, allí también estará mi servidor" (Juan 12:26).
Pregunta: ¿Cómo
ocurrió que Jesucristo fue crucificado siendo que sus enseñanzas y sus obras
debían haber impulsado a los hombres a reverenciarlo?
Respuesta: Los jefes
de los judíos y los escribas lo odiaban, porque El rebatía sus falsas
enseñanzas y sus malas vidas. Y le envidiaban, porque el pueblo que escuchaba
sus enseñanzas y veía obrar sus milagros, lo estimaba más que a ellos. Por ello
lo acusaron falsamente y lo condenaron a muerte.
Pregunta: ¿Por qué
se dice que Jesucristo fue crucificado en tiempos de Poncio Pilatos?
Respuesta: Para
indicar en qué momento histórico fue crucificado.
Pregunta: ¿Quién
fue Poncio Pilatos?
Respuesta: El
gobernador romano de Judea, que estaba sujeta al Imperio Romano.
Pregunta: ¿Por qué es digna de
remarcarse esta circunstancia?
Respuesta: Porque en
ella vemos el cumplimiento de la profecía de Jacobo: "No será quitado el
cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga el
Reconciliador; y a él se le congregarán los pueblos" (Gén. 49:10).
Pregunta: ¿Por qué
no se dice solamente en el Símbolo de la fe que Jesucristo fue crucificado,
sino que también sufrió?
Respuesta: Para
mostrar que su crucifixión no fue sólo una apariencia de sufrimiento y muerte,
como dicen algunos herejes, sino un real sufrimiento y muerte.
Pregunta: ¿Por qué
se menciona también que fue sepultado?
Respuesta: Esto
también es para reafirmarnos que realmente murió y que resucitó, pues sus
enemigos pusieron una guardia ante su sepulcro y lo sellaron herméticamente.
Pregunta: ¿Cómo
pudo Jesucristo sufrir y morir, siendo Dios?
Respuesta: Sufrió y
murió, no en su Divinidad, sino en su humanidad. Y esto no porque no pudiese
evitarlo, sino porque quiso sufrir. El mismo dijo: "Yo entrego mi vida
para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que Yo por mí mismo la entrego.
Tengo poder para entregarla y tengo poder para volverla a tomar" (Juan 10:
17-18).
Pregunta: ¿En qué
sentido se dice que Jesucristo fue crucificado para y por nosotros?
Respuesta: En el
sentido de que, por su muerte en la Cruz, nos libró del pecado, la maldición y
la muerte.
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras de esta liberación?
Respuesta: Se
refieren a la liberación del pecado: "En Quien tenemos redención por su
sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia" (Efes.
1:7). Se refieren, asimismo, a la liberación de la maldición: "Cristo nos
redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición" (Gál. 3:13).
Y a la liberación de la muerte: "Así que, por cuanto los hijos
participaron de carne y sangre, El también participó de lo mismo, para destruir
por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al
diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda
la vida sujetos a servidumbre" (Hebr. 2: 14-15).
Pregunta: ¿De qué
manera la muerte de Jesucristo en la Cruz nos libra del pecado, la maldición y
la muerte?
Respuesta: Para que
podamos comprender más rápidamente el misterio, la palabra de Dios hace la
comparación de Jesucristo con Adán. Adán es, por naturaleza, la cabeza de toda
la humanidad, que es una con él por ser su descendencia. Jesucristo, en quien
la divinidad está unida a la humanidad, graciosamente hizo de sí mismo la nueva
y todopoderosa cabeza del hombre, al que unió a sí mismo por la fe. Es así que,
como en Adán caímos en el pecado, la maldición y la muerte, en Jesucristo nos
liberamos para siempre del pecado, la maldición y la muerte. Su sufrimiento
voluntario y la muerte en la Cruz por nosotros, siendo de infinito valor y
mérito, como muerte del Único Sin Pecado, Dios y Hombre en una misma persona,
es una perfecta satisfacción a la justicia de Dios, que nos condenó a muerte
por el pecado. Es un mérito infinito, que nos otorgó gracias a Él el derecho
sin discriminación a la justicia, para darnos a nosotros los pecadores el
perdón por nuestros pecados y la gracia para obtener la victoria sobre el
pecado y la muerte.
"Pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes
Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los
gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" (Col.
1:26-27); "Pues si por la transgresión de uno sólo reinó la muerte, mucho
más reinarán en vida por uno sólo, Jesucristo" (Rom. 5:17); "Ahora,
pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no
andan conforme con la carne, sino conforme con el Espíritu. Porque la ley del
Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la
carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del
pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se
cumpliese en nosotros, que no andamos conforme con la carne, sino conforme con
el Espíritu" (Rom. 8:1-4).
Pregunta:
¿Estrictamente hablando, fue por todos nosotros que Jesucristo sufrió?
Respuesta: El se
ofreció a Sí mismo como sacrificio estrictamente para todos, y obtuvo para
todos gracia y salvación; pero esto beneficia sólo a aquellos de nosotros que,
por nuestro propio libre albedrío tenemos "participación de sus
padecimientos, llegando a ser semejantes a El en su muerte" (Filip. 3:10)
Pregunta: ¿Cómo
podemos tener participación en los padecimientos y muerte de Jesucristo?
Respuesta: Tenemos
participación en los padecimientos y muerte de Jesucristo por una viva y
sincera fe, por la participación en los Sacramentos, en los que están
contenidas y selladas las virtudes de sus salvadores sufrimientos y muerte. Y,
finalmente, por la crucifixión de nuestra carne con sus concupiscencias y
pasiones. Dice el Apóstol: "Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a
fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo
yo, sino que vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la
fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí mismo por mí" (Gal.
2:19-20); "¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo
Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?" (Rom. 6:3); "Así pues,
todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del
Señor anunciáis hasta que El venga" (1 Cor. 11:26); "Los que son de
Cristo, han crucificado la carne con sus concupiscencias y pasiones" (Gál.
5:24).
Pregunta: ¿Cómo
podemos crucificar la carne con sus concupiscencias y pasiones?
Respuesta:
Refrenando las concupiscencias y pasiones, y haciendo lo que es contrario a
ellas. Por ejemplo, cuando la ira nos impulsa a atacar a un enemigo y a hacerle
daño, si entonces resistimos ese deseo recordando que Jesucristo en la Cruz oró
por sus enemigos, y rogando igualmente por los nuestros, crucificamos nuestra
pasión de la ira.
·
Sobre el Quinto artículo
Pregunta: ¿Cuál es
la primera y más seria prueba dada por Jesucristo, de que sus padecimientos y
muerte trajeron salvación para nosotros hombres?
Respuesta: Que
resucitó, y así puso los cimientos para nuestra también bendita resurrección.
"Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos, haciéndose primicia para
los muertos" (1 Cor. 15:20).
Pregunta: ¿Qué
podemos pensar del estado en que Jesucristo estuvo después de su muerte y antes
de su resurrección?
Respuesta: Esto está
descrito en el siguiente himno de la Iglesia: "Corporalmente, en el sepulcro;
como Dios, en el hades con el alma; en el paraíso con el malhechor, asimismo
estabas en el Trono, Cristo, con el Padre y el Espíritu, ¡oh! Indescriptible,
que todo lo llenas."
Pregunta: ¿Qué es
el hades o infierno?
Respuesta: Hades es una palabra griega que
significa lugar privado de luz. En teología se entiende por este nombre una
prisión espiritual, es decir, el estado de aquellos espíritus que están
separados, por el pecado, de la visión del semblante de Dios y de la luz y
bendición que ello confiere (Judas 1:6; Octoecos tono 5; Stijarion 2. 4).
Pregunta: ¿Para qué
descendió Jesucristo al Hades?
Respuesta: Para
proclamar allí también su victoria sobre la muerte y liberar a las almas que
con fe aguardaban su venida.
Pregunta: ¿Hablan
de esto las Sagradas Escrituras?
Respuesta: Se
refieren a ello en el siguiente pasaje: "Pues también Cristo, para
llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados, el Recto por los no
rectos, muerto en la carne, vivificado en el espíritu. En el espíritu fue
también a predicar a los espíritus encarcelados" (1Pedro 3:18-19).
Pregunta: ¿Qué
debemos remarcar en las siguientes palabras del Símbolo de la fe: "y
resucitó al tercer día conforme con las Escrituras"?
Respuesta: Estas
palabras están en el Símbolo de la fe, tomadas del siguiente pasaje de la
Epístola a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a
mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme con las
Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme con las Escrituras"
(1Cor. 15:3-4).
Pregunta: ¿Qué significado hay en las palabras
"conforme con las Escrituras"?
Respuesta: Por estas palabras se muestra que Jesucristo
murió y resucitó, precisamente como fue escrito de El, proféticamente, en los
libros del Antiguo Testamento.
Pregunta: ¿Dónde,
por ejemplo, hay algo escrito sobre esto?
Respuesta: En el
capítulo 53 del libro del Profeta Isaías, los sufrimientos y muerte de
Jesucristo se prefiguran particularmente: "El ha sido herido por nuestras
rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la
paz, y con sus heridas hemos sido curados" (Is. 53: 5). Sobre la
resurrección de Cristo, el Apóstol San Pedro toma las palabras del Salmo 16
(15): ..". no abandonarás mi alma en el hades ni permitirás que tu santo
experimente la corrupción" (Hechos 2: 27).
Pregunta: ¿Está en
algún otro lugar del Antiguo Testamento que Jesucristo resucitaría precisamente
al tercer día?
Respuesta: Una
profecía sobre ello está prefigurada en el Profeta Jonás: "Y Jonás estuvo
en el vientre del pez tres días y tres noches" (Jon. 2: 1).
Pregunta: ¿Cómo se
supo que Jesucristo había resucitado?
Respuesta: Los
soldados que montaban guardia en su sepulcro supieron de ello, se aterrorizaron
cuando un Angel del Señor apartó la piedra que cerraba la tumba y al mismo
tiempo hubo un gran terremoto. Asimismo, hubo Angeles que anunciaron la
Resurrección de Cristo a María Magdalena y otras santas mujeres. Jesucristo
mismo, el día de su Resurrección, se apareció a muchos, como a las mujeres
miróforas, a San Pedro, a los dos discípulos en el camino de Emaús y finalmente
a todos los Apóstoles en la casa, estando cerradas las puertas. Después se
mostró varias veces a ellos en el período de cuarenta días; y un día fue visto
por más de quinientos creyentes a la vez (1 Cor. 15:6).
Pregunta: ¿Por qué
se mostró Jesucristo a los Apóstoles por espacio de cuarenta días?
Respuesta: En este
tiempo continuó enseñándoles los misterios del reino de Dios (Hechos 1:3).
· Sobre
el Sexto artículo
Pregunta: ¿Está
tomada de las Sagradas Escrituras la descripción de la Ascensión de Nuestro
Señor en el sexto artículo del Símbolo de la fe?
Respuesta: Está tomada de los siguientes pasajes de
las Sagradas Escrituras: "Este que bajó es el mismo que subió por
encima de todos los cielos, para llenarlo todo" (Ef. 4:10); "Tenemos
un Sumo Sacerdote tal, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en
los cielos" (Hebr. 8:1).
Pregunta: ¿Fue en
su divinidad o en su humanidad que Jesucristo ascendió a los cielos?
Respuesta: En su
humanidad. En su divinidad siempre estuvo, está y estará en el cielo.
Pregunta: ¿Por qué
se dice que Jesucristo está sentado a la diestra del Padre, siendo que Dios
está en todas partes?
Respuesta: Esto debe
ser entendido espiritualmente. Jesucristo tiene una misma e igual majestad y
gloria con Dios Padre.
· Sobre
el Séptimo artículo
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras de la segunda venida de Cristo?
Respuesta:
"Este mismo Jesús que se ha elevado desde vosotros al cielo, volverá de la
misma manera que le habéis visto irse al cielo" (Hechos 1:11). Esto fue
dicho por los Ángeles a los Apóstoles en el momento mismo de la Ascensión del
Señor.
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras de su futuro Juicio?
Respuesta:
"Porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su
voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; pero los que
hicieron lo malo, irán a resurrección de condenación" (Juan 5:28-29).
Éstas son palabras de Cristo mismo.
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras del reino que no tendrá fin?
Respuesta:
"Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le
dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacobo para siempre
y su reino no tendrá fin" (Lucas 1:32-33). Éstas son palabras del Ángel a
la Madre de Dios.
Pregunta: ¿Será la
segunda venida de Cristo semejante a la primera?
Respuesta: No, será
muy diferente. Vino para sufrir por nosotros con gran humildad, pero vendrá
para juzgarnos: "En su gloria, y todos los santos ángeles con El"
(Mat. 25:31).
Pregunta: ¿Juzgará
a todos los hombres?
Respuesta: A todos
sin excepción.
Pregunta: ¿Cómo los
juzgará?
Respuesta: La
conciencia de cada hombre será expuesta ante todos, y serán revelados todos los
actos que hizo durante su vida en la tierra, las palabras que pronunció y sus
deseos y pensamientos secretos. "Hasta que venga el Señor, el cual
aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de
los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios" (1 Cor.
4:5).
Pregunta: ¿Nos
condenará incluso por las malas palabras y pensamientos?
Respuesta: Sin duda,
a menos que las borremos por el arrepentimiento, por la fe y que enmendemos
nuestra vida: "Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los
hombres, de ella darán cuenta el día del juicio" (Mat. 12:36).
Pregunta: ¿Vendrá
pronto Jesucristo para el Juicio?
Respuesta: No lo
sabemos, y por lo tanto nos corresponde vivir de tal forma para estar siempre
preparados a ello. "El Señor no retarda su promesa, como algunos piensan,
sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca sino
que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón
en la noche" (2 Pedro 3:9-10). "Velad, pues, porque no sabéis el día
ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir" (Mat. 25:13).
Pregunta: ¿Nos han
sido revelados algunos signos de la proximidad de la venida de Cristo?
Respuesta: En la
palabra de Dios nos fueron revelados algunos signos, como la pérdida de fe y el
amor entre los hombres, la abundancia de iniquidad y calamidades, la
predicación del Evangelio a todas las naciones y la venida del Anticristo.
Pregunta: ¿Qué es
el Anticristo?
Respuesta: El
adversario de Cristo, que tratará de vencer a la cristianismo, pero en lugar de
ello obtendrá para sí mismo un fin terrible (2 Tes. 2:8).
Pregunta: ¿Qué es el
Reino de Cristo, o sea el Reino de Dios?
Respuesta: Es el
Reino de los creyentes en Cristo fundado por El y de los que se esfuerzan por
cumplir con la voluntad del Padre celestial. Este Reino de Dios, abierto con la
venida de Cristo Salvador a la tierra, fija su morada en el alma de la gente en
forma imperceptible y la prepara en la tierra para el recibimiento del Reino de
los cielos, que se manifestará en el fin de los siglos.
Pregunta: ¿De cuál
de éstos se dice en el Símbolo de la fe que no tendrá fin?
Respuesta: Del Reino
de Gloria.
Pregunta: ¿En qué
sentido es llamado Señor el Espíritu Santo?
Respuesta: En el
mismo sentido que el Hijo de Dios, esto es, como Dios verdadero.
Pregunta: ¿Hay
testimonio de ello en las Sagradas Escrituras?
Respuesta: Está
claro en las palabras del Apóstol San Pedro para amonestar a Ananías:
"¿Por qué entró Satanás en tu corazón para hacerte mentir al Espíritu
Santo?," y más adelante: "Le has mentido a Dios, no a los
hombres" (Hechos 5:3-4).
Pregunta: ¿Qué
debemos entender cuando el Espíritu Santo es llamado el Vivificador?
Respuesta: Quiere
decir que El, junto con Dios Padre y el Hijo, dan vida a toda criatura, y
especialmente vida espiritual al hombre: "El que no nace del agua y del
Espíritu no puede entrar en el reino de Dios" (San Juan 3:5).
Pregunta: ¿De dónde
sabemos que el Espíritu Santo procede del Padre?
Respuesta: Lo sabemos
por las siguientes palabras de Jesucristo mismo: "Cuando venga el
Consolador, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, y que Yo os
enviaré desde el Trono del Padre, el que da testimonio de Mí" (San Juan
15:26).
Pregunta: ¿La
enseñanza de la procedencia del Espíritu Santo admite algún cambio o agregado?
Respuesta: No.
Primero, porque la Iglesia Ortodoxa en su enseñanza repite las verdaderas
palabras de Jesucristo, y sus palabras sin ninguna duda son la exacta y
perfecta expresión de la verdad. Segundo, porque el Segundo Concilio Ecuménico,
cuyo objetivo principal fue establecer la verdadera enseñanza respecto del
Espíritu Santo, lo puso suficientemente de manifiesto en el Símbolo de la fe; y
la Iglesia Católica (Universal) lo reconoció tan decididamente que el Tercer
Concilio Ecuménico, en su séptimo canon, prohibe la composición de cualquier
nuevo Símbolo de la fe. Por esta causa San Juan Damasceno escribe: "Acerca
del Espíritu Santo decimos que es del Padre y lo llamamos Espíritu del Padre,
mientras que de ninguna manera decimos que procede del Hijo, sino que sólo lo
llamamos Espíritu del Hijo" (Theol. lib. 1 c.2 v. 4).
Pregunta: ¿De dónde
surge que el Espíritu Santo es igual al Padre y al Hijo, y debe ser, junto con
ellos, adorado y glorificado?
Respuesta: Surge de
que Jesucristo mandó bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo (Mat. 28:19).
Pregunta: ¿Por qué
se dice en el Símbolo de la fe que el Espíritu Santo habló por los profetas?
Respuesta: El
Apóstol San Pedro escribe: "Porque nunca profecía alguna ha venido por
voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo han hablado de
parte de Dios" (2 Pedro 1:21).
Pregunta: ¿Habló
también el Espíritu Santo por los Apóstoles?
Respuesta:
Ciertamente lo hizo. "Les fue revelado a los profetas que, no a sí mismos,
sino a nosotros servían con este mensaje que ahora es anunciado por los que
evangelizan por medio del Espíritu Santo enviado del cielo" (1 Pedro
1:12).
Pregunta: ¿Por qué,
entonces, no se menciona a los Apóstoles en el Símbolo de la fe?
Respuesta: Porque en
el tiempo cuando fue compuesto el Símbolo de la fe nadie dudaba de la
inspiración de los Apóstoles.
Pregunta: ¿Se manifestó el Espíritu Santo a algunos
hombres en una manera especial?
Respuesta: Sí. Descendió
sobre los Apóstoles en forma de lenguas de fuego, al quincuagésimo día después
de la resurrección de Jesucristo.
Pregunta: ¿Se
comunica hoy el Espíritu Santo a los hombres?
Respuesta: Es
comunicado a todos los verdaderos cristianos: "¿No sabéis que sois
santuarios de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros?" (1 Cor.
3:16).
Pregunta: ¿Cómo
podemos ser partícipes del Espíritu Santo?
Respuesta: Por la
oración ferviente y por los Sacramentos. "Si pues, vosotros, siendo malos,
sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará
el Espíritu Santo a los que lo pidan!" (Lucas 11: 13); "Mas cuando se
manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres, él nos
salvó, no por obras de rectitud que hubiésemos hecho nosotros, sino según su
misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu
Santo, que El derramó con abundancia sobre nosotros por medio de Jesucristo
Nuestro Salvador" (Tito 3:4-6).
Pregunta: ¿Cuáles
son los principales dones del Espíritu Santo?
Respuesta: Los
principales y más generales son, según el Profeta Isaías, los siguientes siete:
1) El espíritu de temor de Dios.
2) El espíritu de conocimiento.
3) El espíritu de fuerza.
4) El espíritu de consejo.
5) El espíritu de inteligencia.
6) El espíritu de sabiduría.
7) El espíritu del Señor o el don
de piedad e inspiración en su máximo grado (Isaías 11:2).
Pregunta: ¿Qué es
la Iglesia?
Respuesta: La
Iglesia es la comunidad humana instituida por Dios, unida por la fe ortodoxa,
la Ley de Dios, la jerarquía y los Sacramentos.
Pregunta: ¿Qué es
creer en la Iglesia?
Respuesta: Es honrar
piadosamente a la verdadera Iglesia de Cristo, y obedecer su enseñanza y
mandamientos, por la convicción de que la Gracia habita en ella, y que obra,
enseña y gobierna para la salvación, que fluye por ella de su única cabeza, el
Señor Jesucristo.
Pregunta: ¿Cómo
puede la Iglesia, que es visible, ser objeto de fe, cuando la fe, según dice el
Apóstol, es la demostración de lo que no se ve?
Respuesta: Primero,
pese a que la Iglesia es visible, la Gracia de Dios que está en ella y en los
que ella santifica, no lo es. Y esto es lo que propiamente constituye el objeto
de la fe en la Iglesia. Segundo, la Iglesia, pese a ser visible porque está
sobre la tierra y contener a todos los cristianos ortodoxos que viven sobre la
tierra, es al mismo tiempo invisible, porque está parcialmente en el cielo y
contiene a todos aquellos que han partido en verdadera fe y santidad.
Pregunta: ¿En qué
basamos la idea que la Iglesia es al mismo tiempo de la tierra y del cielo?
Respuesta: En las
siguientes palabras del Apóstol San Pablo dirigidas a los cristianos: "Os
habéis acercado al Monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalem
celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne y asamblea de los
primogénitos inscriptos en los cielos, y a Dios, Juez universal, y a los
espíritus de los rectos llegados ya a su consumación, y a Jesucristo, mediador
de la nueva Alianza" (Heb. 12:22-24).
Pregunta: ¿Cómo
podemos estar seguros de que la Gracia de Dios está en la verdadera Iglesia?
Respuesta: Primero,
porque su cabeza es Jesucristo, Dios y Hombre en una sola persona, lleno de
gracia y de verdad, que llena su cuerpo - es decir la Iglesia - con igual gracia
y verdad (Juan 1: 14-17). Segundo, porque El prometió a sus discípulos que el
Espíritu Santo estaría con ellos para siempre, y que de acuerdo con su promesa,
el Espíritu Santo señala a los pastores de su Iglesia. El Apóstol San Pablo
dice de Jesucristo que Dios Padre "nos lo dio como cabeza de todas las
cosas de la Iglesia, que es su cuerpo" (Ef. 1:22-23). El mismo Apóstol
dice a los pastores de la Iglesia: "Tened cuidado de vosotros y de toda la
grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como obispos, para
apacentar la Iglesia de nuestro Señor y Dios, que El se adquirió con su propia
sangre" (Hechos 20:28).
Pregunta: ¿Cómo
podemos estar seguros que la Gracia de Dios está en la Iglesia hasta ahora, y
que continuará en ella hasta el fin del mundo?
Respuesta: De esto
estamos seguros por las siguientes palabras de Jesucristo mismo y de sus
Apóstoles: "Yo construiré mi Iglesia, y las puertas del infierno no
prevalecerán contra ella" (Mat. 16:18); "Estaré con vosotros siempre,
hasta el fin del mundo. Amén" (Mat. 28:20); "A Él, Dios Padre, la
gloria en la Iglesia por Cristo Jesús por todas las generaciones y todos los
tiempos" (Ef. 3:21)
Pregunta: ¿Por qué
la Iglesia es Una?
Respuesta: Porque
ella es un cuerpo espiritual, tiene una cabeza, Cristo, y está animada por un
Espíritu, el de Dios: "Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la
esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo
bautismo, un solo Dios y Padre de todos" (Ef. 4:4-6).
Pregunta: ¿Tenemos
otra seguridad más de que Jesucristo es la única cabeza de la Única Iglesia?
Respuesta:
"Edificio de Dios... Porque nadie puede poner otro fundamento que el que
está puesto, el cual es Jesucristo" (1 Cor. 3:9-11). Por ello, la Iglesia
como Cuerpo de Cristo, no puede tener otra cabeza que Jesucristo. Estando la
Iglesia destinada a estar eternamente por todas las generaciones, necesita una
cabeza también eterna, y ésta es sólo Jesucristo. Por ello, los Apóstoles no
tomaron títulos más altos que el de servidores de la Iglesia (1 Col. 1:24-25).
Pregunta: ¿Qué
obligación nos impone la unidad de la Iglesia?
Respuesta: El
"esforzarse en guardar la unidad del Espíritu en unión de paz" (Ef.
4:3).
Pregunta: ¿Cómo se
hace concordar con la unidad de la Iglesia el que haya muchas iglesias
separadas e independientes, como las de Jerusalem, Antioquía, Alejandría,
Constantinopla, Rusia?
Respuesta: Éstas son
iglesias particulares o partes de una Iglesia Católica (Universal); la visible
separación de su estructura no quita que todas ellas sean miembros del cuerpo
de la Iglesia Universal, que tiene una cabeza, Cristo, y un espíritu de fe y de
gracia. Esta unidad está expresada exteriormente por la unidad del Símbolo de
la fe y por la comunión en la oración y los sacramentos.
Pregunta: ¿Hay una
unidad semejante entre la Iglesia terrestre y la celestial?
Respuesta: Sin duda
que la hay. Por su común relación con la cabeza única, Nuestro Señor
Jesucristo, y por la comunión mutua.
Pregunta: ¿Qué tipo
de comunión tiene la Iglesia en la tierra con la celestial?
Respuesta: La
oración de fe y amor. El fiel que pertenece a la Iglesia militante sobre la
tierra, ofreciendo sus oraciones a Dios, llama al mismo tiempo en su ayuda a
los santos que pertenecen a la Iglesia del cielo; y éstos, por estar en la
proximidad de Dios, por sus oraciones e intercesiones purifican, fortalecen y
ofrecen ante Dios las oraciones de los fieles que viven sobre la tierra, por la
voluntad de Dios, graciosamente y benéficamente, sea por virtud invisible, por
distintas apariciones y otros medios.
Pregunta: ¿En qué
se basa la regla de la Iglesia sobre la tierra de invocar en oración a los
santos de la Iglesia en el cielo?
Respuesta: En Santa
Tradición, el principio de la cual puede verse también en las Sagradas
Escrituras. Por ejemplo, el Profeta David clama en plegaria: "¡Oh!, Dios
de Abraham, Isaac y de Israel, nuestros padres," haciendo mención de
santos en ayuda de su oración, exactamente como ahora la Iglesia Ortodoxa,
ruega a Cristo nuestro verdadero Dios, por las oraciones de su Purísima Madre y
de todos sus Santos (1Crón. 29:18). San Cirilo de Jerusalem, en su explicación
de la Divina Liturgia, dice: "Hacemos mención también de aquellos que han
partido, primero de los Patriarcas, Profetas, Apóstoles y Mártires, para que
por sus súplicas e intercesión Dios reciba nuestras oraciones" (Cat. Myst.
5. c. 9). San Basilio el Grande, en su sermón sobre el día de los Cuarenta
Santos Mártires, dice: "Cualquiera que esté afligido recurra a los
Cuarenta, y cualquiera que está contento acuda a los mismos. Unos, para
encontrar alivio para su dolor, y los otros para conservar su felicidad. Así,
la mujer piadosa ruega por sus hijos, otra pide el retorno de su esposo
ausente, otra la restauración de la salud para el enfermo. Que vuestras peticiones
sean hechas con los Mártires."
Pregunta: ¿Hay
algún testimonio en las Sagradas Escrituras sobre la oración mediadora de los
santos en el cielo?
Respuesta: El
Evangelista San Juan, en el Apocalipsis, muestra en el cielo un Ángel, al cual
"se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los
santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del
Angel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de
los santos" (Apoc. 8:3-4).
Pregunta: ¿Hay
algún testimonio en las Sagradas Escrituras sobre apariciones de santos del
cielo?
Respuesta: El
Evangelista San Mateo relata que después de la muerte de Nuestro Señor
Jesucristo en la Cruz "se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de
santos, que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después
de la resurrección de Él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a
muchos" (Mat. 27:52-53). Y como un milagro tan grande no podía ocurrir sin
un fin adecuado, debemos suponer que dichos santos aparecieron para anunciar el
descenso de Jesucristo a los infiernos, y su triunfal resurrección, y así
impulsar a los hombres nacidos en la Iglesia del Antiguo Testamento a pasar más
rápidamente a la del Nuevo, recién fundada.
Pregunta: ¿Qué
testimonios hay que nos confirmen la creencia de que los santos, después de su
partida, obran milagros por ciertos medios terrenales?
Respuesta: El
Segundo Libro de los Reyes testifica que, por tocarlo con las reliquias del
Profeta Eliseo, un muerto fue traído nuevamente a la vida (2 Reyes 13:21). El
Apóstol San Pablo obró curaciones y milagros no sólo en persona, sino por
pañuelos y delantales tomados de su cuerpo (Hechos 19:12). Por este ejemplo,
podemos entender que los santos, incluso después de su muerte, pueden obrar
benéficamente por medios terrenales que Dios les otorgó por sus santas
virtudes. San Gregorio el Teólogo, en su primer discurso contra Juliano, dice:
"Tú no reverenciaste los sacrificios ofrecidos por Cristo ni temiste a los
grandes ascetas, Juan, Pedro, Pablo, Santiago (Jacobo), Esteban, Lucas, Andrés,
Tecla y el resto que antes y después de éstos sufrieron por la verdad, que
soportaron fuego y espada, torturas y todos los sufrimientos, como si su cuerpo
no fuese de ellos, o como si no tuviesen cuerpo. ¿Por qué? Para no traicionar
ni con una palabra su devoción a Dios. Para los cuales hay, con justa razón,
grandes honores y triunfos: son expulsados diablos, se curan enfermedades,
aparecen en visiones y profetizan. Cuyos cuerpos, aunque separados, al ser
tocados o reverenciados, tienen poder como sus santas almas. Y gotas de cuya
sangre, tomadas de sus sufrimientos, tienen poder como en sus cuerpos."
San Damasceno escribe: "Las reliquias de los santos nos fueron dadas por
Nuestro Señor Jesucristo como fuentes de salud, de las que fluyen múltiples
bendiciones." Y como una explicación de esto subraya que a través de la
mente sus cuerpos también estaban habitados por Dios (Theol. lib. 4 cap. 15, v.
3-4).
Respuesta: Porque
está santificada por Jesucristo, por su pasión, por su enseñanza, por su
oración y por los Sacramentos. "Como Cristo amó a la Iglesia y se entregó
a Sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en la palabra con
baño de agua, a fin de presentársela a Sí mismo, una Iglesia gloriosa, que no
tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin
mancha" (Ef. 5:25-27). En su oración a Dios Padre por los creyentes,
Jesucristo dice entre otras cosas: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra
es verdad. Y por ellos yo me santifico a Mí mismo, para que también ellos sean
santificados en la verdad" (Juan 17:17-19).
Pregunta: ¿Por qué
es santa la Iglesia si tiene dentro de ella a hombres pecadores?
Respuesta: Los
hombres que pecan, pero que se purifican por el verdadero arrepentimiento, no
hacen que la Iglesia deje de ser santa, pero los pecadores impenitentes son
separados del cuerpo de la Iglesia por acto visible de la autoridad
eclesiástica o por el juicio invisible de Dios. Por ello es que también
respecto a eso se conserva santa. "Quitad, pues, a ese perverso de entre
vosotros" (1 Cor. 5:13); "El fundamento de Dios está firme, teniendo
este sello: conoce el Señor a los que son suyos; y apártese de iniquidad todo
aquel que invoca el nombre de Cristo" (2 Tim. 2:19)
Pregunta: ¿Por qué
la Iglesia es llamada Conciliar, o Católica, o Ecuménica?
Respuesta: Porque no
está limitada a ningún lugar ni tiempo ni pueblo, sino que contiene a los
verdaderos creyentes de todos los lugares, tiempos y pueblos. El Apóstol San
Pablo dice que "el Evangelio existe en todo el mundo, y crece y da
fruto" (Colos. 1:5-6), y que en la Iglesia cristiana "no hay griego
ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre,
sino que Cristo es el todo y en todos" (Colos. 3:11). "Los de la fe
son bendecidos con el creyente Abraham" (Gál. 3:9).
Pregunta: ¿Qué gran
privilegio tiene la verdadera Iglesia Universal?
Respuesta: Sólo ella
tiene la promesa que "las puertas del infierno no prevalecerán contra
ella"; que el Señor estará con ella hasta el fin del mundo; que en ella
habitará la gloria de Dios en Jesucristo por todas las generaciones,
eternamente; y consecuentemente, que ella nunca será apóstata de la fe, ni
pecará contra la verdad de la fe, ni caerá en error. "Nosotros confesamos
sin duda, que la Iglesia Universal no puede pecar ni errar ni proferir falsedad
en lugar de verdad: porque el Espíritu Santo actuando a través de sus fieles
ministros los Padres y Doctores de la Iglesia, la preservan de todo error"
(Misiva de los Patriarcas Orientales sobre la Fe Ortodoxa, Art. 12).
Pregunta: ¿Si la
Iglesia Católica Ortodoxa contiene a todos los verdaderos creyentes del mundo,
debemos entender como necesario para la salvación que todo creyente debe
pertenecer a ella?
Respuesta: Es
exactamente así. Desde que Jesucristo, en las palabras de San Pablo, es la
cabeza de la Iglesia, y El es el Salvador del cuerpo, se deduce que para tener
parte en su salvación, debemos necesariamente ser miembros de su cuerpo, esto
es, de la Iglesia (Efes. 5:23). El Apóstol San Pedro escribe que el bautismo
salva conforme con la imagen del Arca de Noé. Todos los que fueron salvados del
Diluvio Universal, lo fueron sólo en el Arca. Así pues, todos los que obtienen
salvación eterna, la obtienen sólo en la única Iglesia Universal.
Pregunta: ¿Qué
pensamientos y rememoraciones debemos asociar con el nombre de Iglesia
Oriental?
Respuesta: En el
Paraíso, plantado en el Este, se fundó la primera Iglesia de nuestros Padres en
inocencia; y en el Este, después de la caída, se puso una nueva fundación de la
Iglesia de los redimidos, en la promesa de un Salvador. En el Este, en el país
de Judea, Nuestro Señor Jesucristo, habiendo finalizado la obra por nuestra
salvación, fundó su propia Iglesia cristiana, que desde allí se expandió por
todo el universo. Y hasta hoy la fe Católica (Universal) Ortodoxa Ecuménica,
confirmada por los Siete Concilios Ecuménicos, es conservada sin cambios en su
pureza original en las antiguas Iglesias del Este, como lo hace, por la gracia
de Dios, la Iglesia Rusa.
Pregunta: ¿Por qué
es llamada Apostólica la Iglesia?
Respuesta: Porque
tiene de los Apóstoles, sin interrupción ni cambio, su enseñanza y la sucesión
de los dones del Espíritu Santo, por la imposición de las manos consagradas. En
el mismo sentido, la Iglesia es llamada también Ortodoxa (o de alabanza o
creencia correcta): "Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos sino
conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre
el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del
ángulo Jesucristo mismo" (Efes. 2:19-20).
Pregunta: ¿Qué nos
enseña el Símbolo de la fe cuando dice que la Iglesia es Apostólica?
Respuesta: Nos
enseña a guardar firmemente la enseñanza y tradición apostólica, y evitar
enseñanzas y maestros que no se afirmen en la de los Apóstoles. El Apóstol San
Pablo dice: "Así que, hermanos, estad firmes y retened la enseñanza que
habéis aprendido, sea por palabra o por carta nuestra" (2 Tes. 2:15);
"Al hombre que es un hereje, después de una y otra amonestación,
deséchalo" (Tito 3:10); "Porque hay aún muchos contumaces, habladores
de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales es
preciso taparles la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia
deshonesta lo que no conviene" (Tito 1:10-11); "Y si no oyere a la
Iglesia, tenle por gentil y publicano" (Mat. 18:17).
Pregunta: ¿Qué
institución eclesiástica existe para preservar y conservar la sucesión del ministerio
apostólico?
Respuesta: La
Jerarquía Eclesiástica.
Pregunta: ¿Dónde se
originó la Jerarquía de la Iglesia Cristiana Ortodoxa?
Respuesta: De Jesucristo mismo, y del descenso del
Espíritu Santo sobre los Apóstoles, desde cuyo tiempo continuó en sucesión
ininterrumpida por la imposición de las manos, en el Sacramento del Sacerdocio.
"Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros,
evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos
para la obra del ministerio, para la edificación del Cuerpo de Cristo"
(Efes. 4:11-12)
Pregunta: ¿Qué
autoridad jerárquica es capaz de extender su esfera de acción por sobre toda la
Iglesia Católica (Universal)?
Respuesta: El
Concilio Ecuménico.
Pregunta: ¿Bajo qué
autoridades jerárquicas están las principales partes de la Iglesia Católica
(Universal)?
Respuesta: Bajo los
Patriarcas Ortodoxos y el Santísimo Sínodo.
Pregunta: ¿Bajo qué
autoridad jerárquica están las provincias ortodoxas menores y ciudades?
Respuesta: Bajo metropolitanos,
arzobispos y obispos.
Pregunta: ¿Qué rango
en la jerarquía tiene el Santísimo Sínodo?
Respuesta: El mismo
rango que el de los Santos Patriarcas Ortodoxos (Ver las Epístolas de los
Santos Patriarcas sobre la institución del Santísimo Sínodo).
Pregunta: ¿Si
alguno quiere cumplir sus deberes de obediencia a la Iglesia, cómo puede
aprender lo que ella requiere de sus hijos?
Respuesta: Lo puede
aprender de las Sagradas Escrituras, de las Reglas de los Santos Apóstoles, de
los Santos Concilios Ecuménicos y locales, de los Santos Padres y de los
Reglamentos Eclesiásticos.
· Sobre
el Décimo artículo
Pregunta: ¿Por qué
el Símbolo de la fe menciona al Bautismo?
Respuesta: Porque la
fe es sellada por el Bautismo y los otros misterios o Sacramentos.
Pregunta: ¿Qué es
un misterio o Sacramento?
Respuesta: Un
misterio o Sacramento es un acto sagrado, por el cual la Gracia, o en otras
palabras, el poder salvador de Dios, actúa misteriosamente sobre el hombre.
Pregunta: ¿Cuántos
son los Sacramentos?
Respuesta: Siete:
1. Bautismo;
2. Unción con Miro (Confirmación);
3. Comunión;
4. Arrepentimiento;
5. Sacerdocio;
6. Matrimonio;
7. Unción con Santos Óleos.
Pregunta: ¿Qué
fuerza hay en cada Sacramento?
Respuesta: 1. En el
Bautismo el hombre nace misteriosamente a la vida espiritual. 2. En la Unción
con Miro recibe la gracia de crecimiento espiritual y fortaleza. 3. En la
Comunión es nutrido espiritualmente. 4. En el Arrepentimiento es sanado de las
enfermedades espirituales, es decir, del pecado. 5. En el Sacerdocio recibe la
gracia espiritual para regenerar y educar a otros, por la enseñanza y los
Sacramentos. 6. En el Matrimonio recibe la gracia que santifica la vida de
casados, la procreación natural y la educación de los hijos. 7. En la Unción
con los Santos Óleos, se cura incluso de las enfermedades del cuerpo, por medio
de la curación de las enfermedades espirituales.
Pregunta: ¿Por qué
el Símbolo de la fe menciona solamente el Bautismo y no los demás Sacramentos?
Respuesta: Porque
sobre el Bautismo existía la duda de si era necesario o no rebautizar a algunas
personas que salieron de la herejía; y por eso era necesaria una resolución que
fue incluida en el Símbolo de la fe.
· Sobre
el Bautismo
Pregunta: ¿Qué es
el Bautismo?
Respuesta: Es un
Sacramento por el que a una persona que cree, se la sumerge tres veces en agua
en el nombre de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, muriendo a la vida carnal de
pecado, y naciendo nuevamente del Espíritu Santo a una vida espiritual y santa:
"El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de
Dios" (Juan 3:5).
Pregunta: ¿Cuándo y
cómo comenzó el Bautismo?
Respuesta: Primero,
"Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que
creyesen en Aquél que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo"
(Hechos 19: 4). Luego, Jesucristo por su propio ejemplo santificó el bautismo,
cuando lo recibió de Juan. Finalmente, después de su Resurrección, dio a los
Apóstoles este solemne mandamiento: "Id y enseñad a todos los pueblos,
bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" (Mat.
28: 19).
Pregunta: ¿Qué es
lo más esencial en la administración del Bautismo?
Respuesta: La triple
inmersión en agua, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Pregunta: ¿Qué se
requiere de quien desea ser bautizado?
Respuesta:
Arrepentimiento y fe. Por esta causa, también antes del Bautismo se recita el
Símbolo de la fe: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo" (Hechos 2: 38); "El que creyere y fuere bautizado,
será salvo" (Marcos 16: 16).
Pregunta: ¿Por qué
son, entonces, bautizados los niños?
Respuesta: Por la fe
de sus padres y padrinos, que están obligados a enseñarles la fe, tan pronto
como estén en edad de aprender.
Pregunta: ¿Cómo
puede demostrarse por las Sagradas Escrituras que debemos bautizar a los niños?
Respuesta: En los
tiempos del Antiguo Testamento los niños eran circuncidados al octavo día de su
nacimiento; pero el Bautismo tomó el lugar de la circuncisión en el Nuevo
Testamento y por lo tanto, los niños también deben ser bautizados.
Pregunta: ¿De dónde
es tomado que el Bautismo ocupó el lugar de la circuncisión?
Respuesta: De las
siguientes palabras del Apóstol San Pablo a los creyentes: "Fuisteis
circuncidados con circuncisión no hecha por mano, al echar de vosotros el
cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo, sepultados con El en el
bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con El, perdonándoos todos
los pecados" (Colos. 2: 11-12).
Pregunta: ¿Para qué
hay padrinos en el Bautismo?
Respuesta: Para que
respondan ante la Iglesia por la fe del bautizado, y después del Bautismo se
ocupen de confirmarlo en la fe (Dion. Areop.
sobre Jer. Ecles. c. 2).
Pregunta: ¿Para qué
antes del Bautismo se hace el exorcismo?
Respuesta: Para
alejar al diablo, que desde la caída de Adán tiene acceso al hombre y ejerce
poder sobre él, lo cautiva y esclaviza. El Apóstol San Pablo dice que todos los
hombres sin gracia "andan de acuerdo con la maldición de este mundo, de
acuerdo con el príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en
los hijos de la adversidad" (Efes. 2: 2).
Pregunta: ¿Dónde
radica la fuerza del exorcismo?
Respuesta: En el
nombre de Jesucristo invocado con oración y con fe. Jesucristo dio a los
creyentes esta promesa: "En mi nombre expulsarán demonios" (Marc. 16:
17).
Pregunta: ¿Qué
fuerza tiene la señal de la Cruz usada en ésta y otras ocasiones?
Respuesta: Lo que
representa el nombre de Jesucristo Crucificado cuando los labios lo pronuncian
con fe, vale igual cuando la señal de la Cruz se hace con fe por el movimiento
de la mano, o es representada de cualquier otra manera. San Cirilo de Jerusalem
escribe: "No nos avergoncemos de confesar al Crucificado; hagamos
fervientemente la señal de la Cruz sobre la frente, y sobre todo: sobre el pan
que comemos, sobre las copas en que bebemos; hagámosla en nuestras idas y
venidas; cuando nos acostamos a dormir y cuando nos levantamos; cuando viajamos
y cuando descansamos: es una gran salvaguarda, dada al pobre sin costo alguno,
al débil sin esfuerzo. Porque ésta es la Gracia de Dios, un signo para los
fieles y terror para los malos espíritus" (Cat. Lect. 13: 36).
Pregunta: ¿Desde
cuándo usamos la señal de la Cruz?
Respuesta: Desde los
mismos tiempos de los Apóstoles (Dion. Areop. sobre la Jer. Ecles. c. 2 y 5.
Tertuliano de Coron. cap. 3, de Resurr. cap. 8).
Pregunta: ¿Qué
significa la ropa blanca que es puesta después del bautismo?
Respuesta: La pureza del
alma y de la vida cristiana.
Pregunta: ¿Por qué
se le cuelga al bautizado una cruz?
Respuesta: Como
expresión visible y continua evocación del mandamiento de Cristo: "Si
alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y
sígame" (Mat. 16:24).
Pregunta: ¿Qué
significa la procesión del bautizado alrededor de la fuente con una vela?
Respuesta: Alegría
espiritual, unida con iluminación espiritual.
Pregunta: ¿Qué
significa confesar en el Símbolo de la fe un Bautismo?
Respuesta: Que el Bautismo
no puede ser repetido.
Pregunta: ¿Por qué
no puede ser repetido el Bautismo?
Respuesta: El
Bautismo es un nacimiento espiritual: el hombre nace sólo una vez, por eso es
bautizado sólo una vez.
Pregunta: ¿Qué puede
decirse de aquellos que pecan después del Bautismo?
Respuesta: Son más
culpables en sus pecados que los no bautizados, desde que tienen de Dios una
ayuda especial para obrar bien, y la dejan de lado. "Si habiéndose
escapado ellos de las contaminaciones del mundo con el conocimiento del Señor y
Salvador Jesucristo, y enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer
estado viene a ser peor que el primero" (2 Pedro 2:20)
Pregunta: ¿Hay
algún medio de conseguir perdón para el que pecó después del Bautismo?
Respuesta: Sí. El
Arrepentimiento.
· Sobre
la Unción con miro.
Pregunta: ¿Qué es
la Unción con Miro?
Respuesta: La Unción
con Miro es un Sacramento por el cual el creyente bautizado, al ser ungido con
santo miro en ciertas partes del cuerpo, en el nombre del Espíritu Santo,
recibe los dones del Espíritu Santo para el crecimiento y fortalecimiento en la
vida espiritual.
Pregunta: ¿Este
Sacramento es mencionado en las Sagradas Escrituras?
Respuesta: La acción
interior de este Sacramento es expresada por el Apóstol San Juan, de la siguiente
forma: "Vosotros, en cambio, tenéis unción recibida del Santo y todos
tenéis conocimiento. En cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de El
permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe; sino que tal como
su unción os enseña sobre todo - y es verdad y no mentira -, tal como os
enseño, permaneced en El" (1Juan 2: 20 y 27). De la misma manera dice el
Apóstol Pablo: "Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos
ungió es Dios, el cual también nos ha signado, y nos ha dado compromiso del
Espíritu a nuestros corazones" (2 Cor. 1: 21-22). De aquí son tomadas las
palabras pronunciadas en la Unción, el signo del don del Espíritu Santo.
Pregunta: ¿Es
mencionada la forma visible de la Unción con Miro en las Sagradas Escrituras?
Respuesta: Debe
entenderse que las palabras de San Juan se refieren a la unción visible tanto
como a una unción interior; pero es más certero pensar que los Apóstoles, para
impartir al bautizado los dones del Espíritu Santo, usaron la imposición de las
manos (Hechos 8: 14-16). Los sucesores de los Apóstoles, sin embargo, en lugar
de esto introdujeron la Unción con Miro, tomándola aparentemente del precedente
de la unción usada en el Antiguo Testamento (Éxodo 30: 25; I Reyes 1: 39; Dion.
Areop. de Jer. Ecles. cap. 4).
Pregunta: ¿Que debe
remarcarse sobre el Santo Miro?
Respuesta: Que su
consagración corresponde únicamente a las más altas autoridades eclesiásticas,
como sucesores de los Apóstoles, que usaban la imposición de sus propias manos
para comunicar los dones del Espíritu Santo.
Pregunta: ¿Qué
significa la unción de la frente?
Respuesta: La
santificación de la mente, de los pensamientos.
Pregunta: ¿Y la
unción del pecho?
Respuesta: La
santificación del corazón o deseos.
Pregunta: ¿Qué
significa la unción de los ojos, orejas y labios?
Respuesta: La
santificación de los sentidos.
Pregunta: ¿Qué
significa la unción de las manos y los pies?
Respuesta: La
santificación de las obras y de todo comportamiento del cristiano.
· Sobre
la Comunión
Pregunta: ¿Qué es
la Comunión?
Respuesta: La
Comunión es un Sacramento por el cual el creyente ingiere, bajo la forma de pan
y vino, el verdadero Cuerpo y Sangre de Cristo para la vida eterna.
Pregunta: ¿Cómo fue
instituido este Sacramento?
Respuesta: Jesucristo,
inmediatamente antes de su Pasión, lo consagró por vez primera, exhibiéndolo
por anticipación a la imagen viviente de sus sufrimientos para nuestra
salvación; y después de haberlo administrado a los Apóstoles, les dio al mismo
tiempo un mandamiento para perpetuar este Sacramento.
Pregunta: ¿Qué debe
advertirse sobre el Sacramento de la Comunión con respecto al santo oficio
cristiano?
Respuesta: Que
conforma la parte esencial y principal del santo oficio.
Pregunta: ¿Cuál es
el nombre del santo oficio en el cual el Sacramento de la Comunión es
consagrado?
Respuesta: La
liturgia.
Pregunta: ¿Qué
significa la palabra liturgia?
Respuesta: Oficio
colectivo. Pero la palabra liturgia es especialmente apropiada para el santo
oficio en el que se consagra el Sacramento de la Comunión.
Pregunta: ¿Qué debe
hacerse notar sobre el lugar donde se celebra la liturgia?
Respuesta: Debe ser
consagrada siempre en un templo. Este Sacramento es oficiado sobre la santa
mesa o el antimension, los cuales deben haber sido consagrados anteriormente
por un obispo.
Pregunta: ¿Por qué
se llama Iglesia al templo?
Respuesta: Porque
los fieles que componen la Iglesia se reúnen en él para la oración y participar
de los Sacramentos.
Pregunta: ¿Por qué
se llama trono a la mesa donde se consagra el Sacramento de la Comunión?
Respuesta: Porque
Jesucristo está presente en él como Rey, místicamente.
Pregunta: ¿Qué
orden se puede observar en el oficio de la liturgia?
Respuesta: Primero,
se preparan los elementos para el Sacramento; segundo, los fieles se preparan
para el Sacramento; tercero, el Sacramento mismo es consagrado.
Pregunta: ¿Cuál es
el nombre de la parte de la liturgia en la que se preparan las sustancias para
el Sacramento?
Respuesta:
Proscomidia.
Pregunta: ¿Cuál es
el significado de la palabra Proscomidia?
Respuesta: Ofrenda,
u ofrecimiento.
Pregunta: ¿Por qué
se dio este nombre a la primera parte de la liturgia?
Respuesta: Por la
costumbre de los primitivos cristianos de traer a la iglesia pan y vino como
ofrenda para la celebración del Sacramento. De la misma manera, este pan es
llamado Prósfora, que significa oblación.
Pregunta: ¿En qué
consiste la Proscomidia como parte de la Liturgia?
Respuesta: En que
con la recordación de las profecías y prototipos, y parcialmente de los sucesos
mismos de antes del nacimiento y sufrimiento de Jesucristo, se toma una porción
de la prósfora para usarla en el Sacramento, y una porción de vino es mezclada
con agua y vertida en el santo Cáliz, mientras el celebrante hace conmemoración
de toda la Iglesia, honra a los santos glorificados, ruega por los vivos y los
muertos, ruega también especialmente por los gobernantes y por los que, a
medida de su fe y su esfuerzo, trajeron prósforas u oblaciones.
Pregunta: ¿Cómo
debe ser el pan para el Sacramento?
Respuesta: Como el
nombre mismo de pan, la santidad del misterio y el ejemplo de Jesucristo y los
Apóstoles lo requieren, esto es: pan leudado, puro y de trigo.
Pregunta: ¿Qué
significa que es sólo uno el pan que se usa para la Comunión?
Respuesta:
Significa, como lo explica el Apóstol San Pablo, que "siendo uno sólo el
pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos comulgamos de aquel
mismo pan" (1Cor. 10: 17).
Pregunta: ¿Por qué
se lo llama el Cordero al pan preparado para la Comunión?
Respuesta: Porque es la figura de Jesucristo
sufriente, como era en el Antiguo Testamento el Cordero Pascual.
Pregunta: ¿Qué era
el Cordero Pascual?
Respuesta: El
Cordero que los israelitas, por mandamiento de Dios, mataban y comían en
memoria de su liberación de la destrucción en Egipto.
Pregunta: ¿Por qué
se mezcla con agua el vino para el Sacramento de la Comunión?
Respuesta: Porque
toda esta celebración está ordenada de acuerdo con los sufrimientos de Cristo;
y cuando El sufrió, fluyó sangre y agua de su costado atravesado por la lanza.
Pregunta: ¿Qué
nombre tiene la parte de la liturgia en la que los fieles son preparados para
el Sacramento?
Respuesta: Los
antiguos la llamaban liturgia de los catecúmenos, porque aparte de los
comulgantes, también los catecúmenos que se están preparando para el Bautismo,
y los penitentes, que no son admitidos para la Comunión, pueden estar presentes
en ella.
Pregunta: ¿Con qué
comienza esta parte de la liturgia?
Respuesta: Con la
bendición, o glorificación del Reino de la Santísima Trinidad.
Pregunta: ¿En qué
consiste esta parte de la liturgia?
Respuesta: En
oraciones, cantos y lecturas de los libros de los Apóstoles y los Evangelios.
Pregunta: ¿Con qué
termina?
Respuesta: Con la
orden dada a los catecúmenos de salir de la Iglesia.
Pregunta: ¿Cuál es
el nombre de esta parte de la liturgia, en que el Sacramento mismo es celebrado
y consagrado?
Respuesta: La
liturgia de los fieles. Porque sólo los fieles, es decir los bautizados, tienen
derecho de estar presentes en este oficio.
Pregunta: ¿Cuál es
el acto esencial en esta parte de la liturgia?
Respuesta: La
pronunciación de las palabras que Jesucristo dijo al instituir el Sacramento:
"Tomad y comed, éste es mi Cuerpo; bebed de ella todos, pues ésta es mi
Sangre de la Nueva Alianza" (Mat. 26: 27-28). Después de esto, la
invocación del Espíritu Santo y la bendición de los dones, es decir del pan y
el vino, que fueron ofrecidos.
Pregunta: ¿Por qué
es tan esencial?
Respuesta: Porque en
este momento el pan y el vino son convertidos o transustanciados en el
verdadero Cuerpo de Cristo y en la verdadera Sangre de Cristo.
Pregunta: ¿Cómo
debemos entender la palabra transustanciación?
Respuesta: En la
exposición de la fe de los Patriarcas Orientales se dice que la palabra
transustanciación no debe ser tomada para definir la manera en que el pan y el
vino son convertidos en el Cuerpo y la Sangre del Señor, porque esto nadie lo
puede comprender, sino Dios. Sólo muestra que verdadera, real y sustancialmente
el pan se hace el verdadero Cuerpo del Señor y el vino se hace la misma Sangre
del Señor. De igual manera San Juan Damasceno, tratando sobre los Santos e
Inmaculados Misterios del Señor, escribe: "Es verdaderamente aquel Cuerpo
unido con la Divinidad, que tuvo su origen en la Santísima Doncella; no porque
ese Cuerpo que ascendió, descienda del cielo sino porque el pan y el vino
mismos se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Dios. Pero si tú buscas la
forma en que esto ocurre, sea suficiente para ti que te diga que es por el
Espíritu Santo; de la misma manera, por el mismo Espíritu Santo, el Señor se
encarnó a Sí mismo, y en Sí mismo, de la Madre de Dios; más aun, sabemos y es
suficiente que la palabra de Dios es verdadera y poderosa, pero su manera de
obrar es inescrutable" (L. 4 cap. 13. 7).
Pregunta: ¿Qué es
requerido individualmente de quien desea aproximarse al Sacramento de la
Comunión?
Respuesta: Que
examine su conciencia ante Dios y la limpie con el arrepentimiento de sus
pecados; para lo cual tiene ayuda en el ayuno y la oración: "Examínese
cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa. Porque el que come y
bebe indignamente, sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe para sí su
propio juicio" (1Cor. 11: 28-29).
Pregunta: ¿Qué
beneficios recibe el que comulga con el Cuerpo y la Sangre de Cristo?
Respuesta: Que está unido en la manera más íntima a
Jesucristo, y en El se hace partícipe de la vida eterna: "El que come mi
Cuerpo y bebe mi Sangre, permanece en Mí y Yo en él" (Juan 6: 56);
"El que come mi Cuerpo y bebe mi Sangre tiene vida eterna" (Juan 6:
54).
Pregunta: ¿Debemos
comulgar frecuentemente de los Sagrados Misterios?
Respuesta: Los
primitivos cristianos comulgaban cada día del Señor. Pero ahora muy pocos
tienen tal pureza de vida como para estar siempre preparados para aproximarse a
tan grande Misterio. La Iglesia, con voz maternal, llama a los celosos de la
vida en veneración, a confesarse ante su padre espiritual y comulgar en el
Cuerpo y la Sangre de Cristo, mensualmente, si no es posible, cuatro veces al
año, pero requiere de todos sin excepción recibirlo al menos una vez al año
(Ver Orthod. Confess. 1° parte, preg. 90).
Pregunta: ¿Qué
participación tienen en la divina liturgia aquellos que sólo la oyen, sin
aproximarse a la Santa Comunión?
Respuesta: Ellos pueden
y deben participar en la liturgia con oración y fe, y especialmente con la
continua conmemoración de Nuestro Señor Jesucristo, que expresamente nos mandó:
"Haced esto en conmemoración Mía" (Lucas 22: 19).
Pregunta: ¿Qué
debemos recordar en el momento de la liturgia en que se hace la Procesión con
el Evangelio?
Respuesta: A Jesús
apareciendo para predicar el Evangelio. Por ello, cuando se lee el Evangelio
debemos tener la misma atención y reverencia que si estuviésemos escuchando a
Jesucristo mismo.
Pregunta: ¿Qué
debemos recordar en el momento de la liturgia en que se hace la Procesión con
los Dones al altar?
Respuesta: A
Jesucristo yendo a sufrir voluntariamente, como víctima del sacrificio,
mientras más de doce legiones de ángeles lo rodean para cuidarlo y escoltarlo
como a su Rey: "El Rey de reinantes y Señor de los señoreadores, viene
para ser sacrificado" (Himno de la Liturgia del Gran Sábado).
Pregunta: ¿Qué
debemos recordar en el momento de la consagración del Sacramento, y cuando el
clero comulga en el altar?
Respuesta: La Cena
Mística de Jesucristo mismo con sus Apóstoles, sus sufrimientos, muerte y
sepultura.
Pregunta: ¿Qué
representa después de esto la apertura del velo, de las puertas reales, y la
aparición de los Santos Dones?
Respuesta: La
aparición de Jesucristo mismo después de su resurrección.
Pregunta: ¿Qué
representa la última aparición de los Santos Dones a los fieles, después de lo
cual son retirados de su vista?
Respuesta: La
Ascensión de Jesucristo a los cielos.
Pregunta: ¿Continuará
el uso del Sacramento de la Santa Comunión en la verdadera Iglesia de Cristo?
Respuesta:
Continuará siempre, hasta la nueva venida de Cristo, de acuerdo con las
palabras del Apóstol San Pablo: "Todas las veces que comiereis este pan, y
bebiereis de esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que El venga"
(1Cor. 11: 26).
· Sobre
el arrepentimiento
Pregunta: ¿Qué es
el arrepentimiento?
Respuesta: El
arrepentimiento es un Sacramento en el cual, quien confiesa sus pecados, por la
visible manifestación sacerdotal de perdón, es liberado de éstos invisiblemente
por Jesucristo mismo.
Pregunta: ¿Cuál es
el origen de este Sacramento?
Respuesta: Los que se
llegaban a San Juan Bautista, que predicaba el bautismo de arrepentimiento para
la remisión de los pecados, confesaban sus pecados (Marcos 1: 4-5). A los
Apóstoles, Jesucristo les prometió poder para perdonar los pecados, cuando El
dijo: "Todo lo que atareis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo
que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo" (Mat. 18: 18). Y
después de su resurrección, El realmente les dio ese poder, diciendo:
"Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonareis los pecados, les serán
perdonados; y a quienes se los retuviereis, les serán retenidos" (Juan 20:
22-23).
Pregunta: ¿Qué se
requiere por parte del arrepentido?
Respuesta:
Contrición por sus pecados, con un pleno propósito de enmendar su vida, fe en
Jesucristo y esperanza en su misericordia: "La tristeza, pues, de ofender
a Dios, produce arrepentimiento para salvación, de lo cual no hay que
arrepentirse" (2 Cor. 7:10); "Y cuando el impío se apartare de su
impiedad y obrare juicio y verdad, en ellos vivirá" (Ezeq. 33:19).
"De Este (de Jesucristo) dan testimonio todos los profetas, de que todos
los que en El creyeren recibirán perdón de pecados por su Nombre" (Hechos
10:43).
Pregunta: ¿Hay
algún medio de preparación y ayuda para el arrepentimiento?
Respuesta: Sí: son
el ayuno y la oración.
Pregunta: ¿Utiliza
la Iglesia algún otro medio especial para la purificación y pacificación de la
conciencia del pecador arrepentido?
Respuesta: Sí. Este
medio se llama epitimia.
Pregunta: ¿Qué es
epitimia?
Respuesta: Esta
palabra griega indica prohibición, o bien, ejercicio espiritual con el fin de
vencer o dominar a las costumbres pecaminosas (ver 2 Cor. 2:6). Bajo este
nombre se prescriben al arrepentido, de acuerdo con la necesidad, diversos
ejercicios de piedad, y diversas abstinencias y privaciones que sirven para
dominar hábitos pecaminosos. Por ejemplo, ayunar más de lo que está prescrito
para todos; o, por pecados gravísimos, la suspensión de la Santa Comunión por
un tiempo determinado.
· Sobre
el Sacerdocio
Pregunta: ¿Qué es el
Sacerdocio?
Respuesta: El
Sacerdocio es un Sacramento por el cual el Espíritu Santo, mediante la imposición
de las manos del obispo, ordena al que ha elegido correctamente para
administrar Sacramentos, y apacentar al rebaño de Cristo: "Téngannos los
hombres por servidores de Cristo, y administradores de los Misterios de
Dios" (1 Cor. 4:1); "Por tanto, mirad por vosotros y por todo el
rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar
la Iglesia del Señor y Dios, la cual El se adquirió por su propia Sangre"
(Hechos 20:28).
Pregunta: ¿Qué es
apacentar a la Iglesia?
Respuesta: Instruir
al pueblo en la fe, en la devoción y en las buenas obras por amor a Jesucristo.
Pregunta: ¿Cuántos
grados necesarios hay del Sacerdocio?
Respuesta: Tres:
Obispo, Presbítero y Diácono.
Pregunta: ¿Qué
diferencia hay entre ellos?
Respuesta: El
Diácono sirve en la consagración de los Sacramentos; el Sacerdote consagra los
Sacramentos bajo la dependencia del Obispo; el Obispo no sólo consagra los
Sacramentos por sí mismo sino que tiene poder para impartir a otros, por
imposición de sus manos, el gracioso don para consagrarlos. Sobre el poder
episcopal, el Apóstol San Pablo escribe a Tito: "Por esta causa te dejé en
Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses presbíteros en cada
ciudad" (Tito 1:5). Y a Timoteo: "No impongas con ligereza las manos
a ninguno" (1 Tim. 5:22).
Pregunta: ¿Qué es
Matrimonio?
Respuesta: Es un
Sacramento mediante el cual, por la libre promesa de mutua fidelidad del novio
y la novia ante el Sacerdote y la Iglesia, se bendice su unión conyugal en imagen
de la unión espiritual de Cristo con la Iglesia, y se ruega para que se les
conceda la gracia de una pura unión, una bendecida procreación y educación
cristiana de sus hijos.
Pregunta: ¿De dónde
sabemos que el Matrimonio es un Sacramento?
Respuesta: De las
siguientes palabras del Apóstol San Pablo: "Dejará el hombre a su padre y
a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es
este Sacramento; mas yo digo esto por Cristo y por la Iglesia" (Efes.
5:31-32).
Pregunta: ¿Es obligación
para todos casarse?
Respuesta: No. La
virginidad es mejor que el matrimonio, si alguno tiene el don de mantenerla
inmaculada. Sobre esto, Jesucristo mismo dijo expresamente: "No todos son
capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. El que sea capaz de
recibir esto, que lo reciba" (Mat. 19:11-12). Y el Apóstol San Pablo dice:
"Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse
como yo; pero si no tienen el don de continencia, cásense... El soltero tiene
cuidado de lo del Señor, de cómo agradarle; pero el casado tiene cuidado de lo
mundano, de cómo agradar a su mujer... El que da para casamiento a su virgen
hace bien, y el que no la da para casamiento hace mejor" (1 Cor. 7:8-9,
32-33 y 38).
· Sobre
la Unción con Óleo
Pregunta: ¿Qué es
la Unción con Óleo (aceite)?
Respuesta: La Unción
con Óleo es un Sacramento en el cual, mientras el cuerpo es ungido con aceite,
se invoca la gracia de Dios sobre el enfermo, para curarlo de enfermedades del
cuerpo y del alma.
Pregunta: ¿Dónde se
origina este Sacramento?
Respuesta: De los
Apóstoles, que habiendo recibido poder de Jesucristo, ungían con aceite a
muchos que estaban enfermos, y los curaban (Marc. 6:13). Los Apóstoles dejaron
este Sacramento a los sacerdotes de la Iglesia, como una evidencia de las
siguientes palabras del Apóstol Santiago (Jacobo): "¿Está alguno enfermo
entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y oren por él,
ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvara al
enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán
perdonados" (Santiago 5:14-15).
· Sobre
el Undécimo artículo
Pregunta: ¿Qué es la
Resurrección de los muertos, que según las palabras del Símbolo de la fe
esperamos o aguardamos los cristianos?
Respuesta: Es un
acto de Dios Todopoderoso, por el cual todos los cuerpos de los muertos,
reunidos con sus almas, retornarán a la vida y serán, de ahí en más,
espirituales e inmortales. "Se siembra cuerpo con alma, se levantará
cuerpo espiritual" (1 Cor. 15:44); "Es necesario pues, que esto
corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de
inmortalidad" (Id. 53).
Pregunta: ¿Como
resucitará el cuerpo después de corrompido y descompuesto en la tierra?
Respuesta: Dado que
Dios formó originariamente el cuerpo de la tierra puede igualmente restaurarlo
después que se haya descompuesto en ella. El Apóstol San Pablo ilustra esto por
la analogía de una semilla, que perece en la tierra, pero de la cual nace luego
una planta, o árbol: "Lo que tú siembras no se vivifica, si no muere
antes" (1 Cor. 15:36).
Pregunta:
¿Exactamente todos resucitarán?
Respuesta: Todos los
que murieron, sin excepción; mas los que en tiempos de la resurrección general
estén vivos, tendrán sus cuerpos carnales instantáneamente transformados en
espirituales e inmortales: "No todos dormiremos; pero todos seremos
transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, al sonar la
trompeta final, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros
seremos transformados" (1 Cor. 15:51-52).
Pregunta: ¿Cuándo
ocurrirá la Resurrección de los muertos?
Respuesta: Al final
de este mundo visible.
Pregunta: ¿Entonces
el mundo entero llegará a su fin?
Respuesta: Sí. Este
mundo corruptible llegará a su fin y será transformado en otro incorruptible:
"También la creación misma será liberada de la esclavitud de la
corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios" (Rom 8:21);
"Nosotros esperamos, según Su promesa, cielos nuevos y tierra nueva, en
los cuales mora la verdad" (2 Pedro 3:13).
Pregunta: ¿Cómo
será transformado el mundo?
Respuesta: Por el
fuego. "Los cielos y la tierra que existen ahora están reservados por la
misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición
de los hombres impíos" (2 Pedro 3:7).
Pregunta: ¿En qué estado estarán las almas de los
muertos hasta la resurrección general?
Respuesta: Las almas
de los rectos están en la luz y el reposo, parecido a la bienaventuranza
eterna. Y las almas de los impíos en un estado contrario a éste.
Pregunta: ¿Por qué
no se adscribe a las almas de los rectos bienaventuranza perfecta
inmediatamente después de la muerte?
Respuesta: Porque
está ordenado que la completa retribución de acuerdo con las obras sea recibida
por el hombre completo, después de la resurrección del cuerpo, después del
último juicio de Dios. El Apóstol San Pablo dice: "Por lo demás, me está
guardada la corona de verdad, la cual me dará el Señor, Recto Juez, en aquel
día; y no sólo a mí, sino a todos los que aman su venida" (2 Tim. 4:8); y
"Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo,
para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo,
sea bueno o sea malo" (2 Cor. 5:10).
Pregunta: ¿Por qué
adjudicamos a las almas de los rectos un anticipo de gloria antes del último
juicio?
Respuesta: Por el
testimonio de Jesucristo mismo, que dijo en la parábola que el recto Lázaro fue
al seno de Abraham inmediatamente después de su muerte (Lucas 16:22).
Pregunta: ¿Este
anticipo de gloria está unido con la gracia gloriosa de ver a Jesucristo mismo?
Respuesta: Es así
más especialmente con los santos, como nos fue dado a entender por el Apóstol
San Pablo: "Teniendo deseo de partir, y estar con Cristo" (Filip.
1:23)
Pregunta: ¿Qué debe
señalarse respecto de aquellas almas que partieron con fe, pero que no tuvieron
tiempo de realizar dignas obras de arrepentimiento?
Respuesta: Que
pueden ser ayudadas para alcanzar una bendita resurrección por las oraciones
ofrecidas en su sufragio, especialmente aquellas que son ofrecidas en unión con
la oblación del Sacrificio Incruento del Cuerpo y la Sangre de Cristo, y por
las obras de misericordia hechas con fe, en su memoria.
Pregunta: ¿En qué
esta basada esta enseñanza?
Respuesta: En la
constante tradición de la Iglesia Católica (Universal), las fuentes de lo cual
pueden ser vistas incluso en la Iglesia del Antiguo Testamento. Judas Macabeo
ofreció sacrificio por los soldados caídos (2 Mac. 12:43). La oración por los
que han partido es parte fija de la Divina Liturgia, desde la primera liturgia
del Apóstol Santiago (Jacobo). San Cirilo de Jerusalem dice: "Grandes
serán los beneficios para aquellas almas por las cuales se ofrece oración en el
momento en que el Santo y Terrible Sacrificio es expuesto" (Lec. Myst. 5,
cap. 9). San Basilio el Grande, en sus oraciones de Pentecostés, dice: "El
Señor concede recibir de nosotros oraciones propiciatorias y sacrificios por
aquellos que están en el hades, y permite la esperanza de obtener para ellos
paz, alivio y libertad."
Pregunta: ¿Qué es
la vida del mundo por venir?
Respuesta: La vida
que será después de la resurrección de los muertos y el juicio general de
Cristo.
Pregunta: ¿Qué
clase de vida será?
Respuesta: Para
aquellos que creen, que aman a Dios y hacen lo bueno, será tan bienaventurada,
que no podemos concebir ahora tal bienaventuranza: "Y aún no se ha
manifestado lo que hemos de ser" (1Juan 3: 2). "Conozco a un hombre
en Cristo - dice el Apóstol San Pablo - que fue arrebatado al Paraíso, donde
oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar" (2 Cor. 12:
2-4).
Pregunta: ¿De dónde
procede tan grande bienaventuranza?
Respuesta: De la contemplación de Dios en luz y
gloria, y de la unión con El: "Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas
entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré
como fui conocido" (1 Cor. 13:12). "Dios sea todo en todos" (1
Cor. 15:28); "Entonces los rectos resplandecerán como el sol en el reino
de su Padre" (Mat. 13:43).
Pregunta: ¿Participará
también el cuerpo en la bienaventuranza del alma?
Respuesta: Sí. El
cuerpo también será glorificado con la luz de Dios, como lo fue el Cuerpo de
Cristo en su Transfiguración en el Monte Tabor: "Se siembra en deshonra,
resucitará en gloria" (1 Cor. 15:43); "Y así como hemos traído la
imagen de lo terrenal (por Adán), traeremos también la imagen de lo
celestial" (Id. 49).
Pregunta: ¿Serán
todos igualmente felices?
Respuesta: No. Habrá
diferentes grados de bienaventuranza, en proporción a los esfuerzos de cada uno
aquí en fe, amor y buenas obras: "Una es la gloria del sol, otra la de la
luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra
en gloria. Así también es la resurrección de los muertos" (1 Cor. 15:41-42).
Pregunta: ¿Pero,
cuál será el destino de los incrédulos y transgresores?
Respuesta: Serán
entregados a la muerte eterna, es decir, al fuego eterno, al tormento eterno,
con los diablos: "Y el que no se halló inscripto en el libro de la vida
fue lanzado al lago de fuego" (Apoc. 20: 15); "Ésta es la segunda
muerte" (íd. 14); "Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno
preparado para el diablo y sus ángeles" (Mat. 25:41); "E irán éstos
al castigo eterno, y los rectos a la vida eterna" (íd. 46); "Mejor te
es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos, ser echado al
infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga"
(Marcos 9:47-48).
Pregunta: ¿Por qué
será usada tal severidad con los pecadores?
Respuesta: No porque
Dios quiera que perezcan, sino que "ellos mismos sucumben por cuanto no
aceptaron el amor de la verdad para ser salvos" (2 Tes. 2:10).
Pregunta: ¿Qué
beneficio obtendremos al meditar sobre la muerte, la resurrección, el último
juicio, la bienaventuranza eterna y el tormento eterno?
Respuesta: Estas
meditaciones nos ayudan para abstenernos del pecado, y para quitar nuestras
aficiones a las cosas terrenas. Nos consuelan por la ausencia o pérdida de
bienes terrenales, nos incitan a guardar nuestras almas y cuerpos puros, a
vivir para Dios y la eternidad, y así alcanzar salvación eterna.
La Segunda
parte del Catecismo Ortodoxo sobre la esperanza
· Definiciones
de la esperanza cristiana, sus fundamentos y medios para lograrla.
Pregunta: ¿Qué es
la esperanza cristiana?
Respuesta: Es la
tranquilidad del corazón en Dios, con la verdadera confianza de que El siempre
cuida por nuestra salvación, y nos dará la bienaventuranza que prometió.
Pregunta: ¿Cuál es
la base de la esperanza cristiana?
Respuesta: El Señor
Jesucristo es nuestra esperanza, o el fundamento de nuestra esperanza (1 Tim.
1:1). "Esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando
Jesucristo sea manifestado" (1 Pedro 1:13).
Pregunta: ¿Cuáles
son los medios para alcanzar una esperanza salvadora?
Respuesta: Los medios
para esto son: primero, la oración y segundo, la verdadera enseñanza sobre la
bienaventuranza y el real seguimiento u aplicación de la misma.
· Sobre
la oración
Pregunta: ¿Hay
algún testimonio de la palabra de Dios sobre la oración como medio de alcanzar
la esperanza salvadora?
Respuesta: Jesucristo
mismo une la esperanza de recibir nuestros deseos con la oración: "Y todo
lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea
glorificado en el Hijo" (Juan 14: 13).
Pregunta: ¿Qué es
la oración?
Respuesta: La
elevación de la mente y el corazón manifestada por las palabras devotas del
hombre hacia Dios.
Pregunta: ¿Qué debe
hacer el cristiano cuando eleva su corazón y su mente hacia Dios?
Respuesta: Primero,
glorificarlo por su divina perfección; segundo, agradecerle por sus
misericordias; tercero, rogarle por lo que necesita. Así, hay tres géneros
principales de oración: Alabanza, Agradecimiento y Petición.
Pregunta: ¿Puede el
hombre orar sin palabras, en silencio?
Respuesta: Puede,
con la mente y el corazón. Un ejemplo de esto puede verse en Moisés antes del
pasaje por el Mar Rojo (Éx. 14:15).
Pregunta: ¿Tiene
este tipo de oración un nombre especial?
Respuesta: Es la
llamada espiritual, u oración del corazón y la mente, en una palabra, oración
interior; mientras, por otra parte, la oración expresada en palabras y
acompañada por otros signos de devoción, es llamada oral o externa.
Pregunta: ¿Puede
haber oración exterior sin la interior?
Respuesta: Puede.
Cuando alguien emite palabras de oración sin atención ni fervor.
Pregunta: ¿Alcanza
la oración exterior para obtener la gracia?
Respuesta: Está tan
lejos de obtener la gracia que, por el contrario, ofende a Dios. Dios mismo
declaró su desagrado por tal plegaria: "Este pueblo me honra con los
labios, mas su corazón está lejos de Mí, pues en vano me honran" (Mat.
15:8-9).
Pregunta: ¿Es
suficiente la oración interior sin la exterior?
Respuesta: Esto es
como preguntar si el alma sola le alcanza al hombre, sin el cuerpo. Dios tuvo
complacencia en crear al hombre consistente de alma y cuerpo; de la misma
manera, es innecesario preguntarse si la oración interior es suficiente sin la
exterior. Dado que tenemos cuerpo y alma, debemos glorificar a Dios en nuestros
cuerpos y en nuestras almas, que son de Dios, siendo natural que de la
abundancia del corazón habló la boca. Nuestro Señor Jesucristo era espiritual
en grado sumo, pero incluso El expresó su oración espiritual por palabras y
gestos devotos del cuerpo; a veces, por ejemplo, elevando sus ojos al cielo, a
veces arrodillándose o postrando su rostro en el suelo (1 Cor. 6:20; Mat.
12:34; Juan 17:1; Lucas 22:41; Mat. 26:39).
Pregunta: ¿Hay una
oración que puede ser definida como oración general del cristiano, y modelo de
todas las oraciones?
Respuesta: Sí. Ésta
es la Oración del Señor.
Pregunta: ¿Qué es
la Oración del Señor?
Respuesta: Una
oración que Nuestro Señor Jesucristo enseñó a los Apóstoles, y que ellos
extendieron a todos los creyentes.
Pregunta: ¿Cómo
dice esa oración?
Respuesta: Padre
nuestro que estás en los cielos,
1. santificado sea tu Nombre,
2. venga a nosotros tu reino,
3. hágase tu voluntad así como es
en el cielo, en la tierra.
4. El pan nuestro sustancial de
cada día dánosle hoy.
5. Perdónanos nuestras deudas, así
como nosotros perdonamos a nuestros deudores.
6. No nos dejes caer en la
tentación,
7. mas líbranos del maligno.
Pues tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén. (Mateo 6: 9-13).
Pregunta: ¿Para
considerar mejor la Oración del Señor, cómo podemos dividirla?
Respuesta: En la
Invocación, Siete Peticiones y la Doxología.
Pregunta: ¿Por qué
nos atrevemos a llamar a Dios "Padre"?
Respuesta: Por fe en
Jesucristo, y por la gracia de la regeneración.
"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen
en Su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son
engendrados ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de
Dios" (Juan 1:12-13).
Pregunta: ¿Debemos decir "Padre Nuestro" incluso cuando oramos solos?
Respuesta:
Ciertamente, debemos.
Pregunta: ¿Por qué?
Respuesta: Porque el
amor fraterno cristiano requiere nombrar a Dios y pedirle cosas buenas para
todos nuestros hermanos, no menos que para nosotros mismos.
Pregunta: ¿Por qué
en la invocación decimos "que estás en los cielos"?
Respuesta: Porque
entrando en la oración, debemos dejar de lado todo lo terreno y corruptible, y
elevar nuestras mentes y corazones a lo celestial, eterno y divino.
Pregunta: ¿Es santo
el Nombre de Dios?
Respuesta:
Ciertamente es santo en sí mismo, "Santo es su Nombre" (Lucas 1:49).
Pregunta: ¿Cómo,
entonces, puede ser santificado?
Respuesta: Puede ser
santificado en el hombre, es decir, su eterna santidad puede ser manifestada en
ellos.
Pregunta: ¿Cómo?
Respuesta: Primero,
cuando nosotros, teniendo en nuestros pensamientos y corazón el Nombre de Dios,
vivimos como su santidad lo requiere, y por ello glorificamos a Dios; segundo,
cuando otros, viendo nuestras buenas vidas, glorifican a Dios. "Así
alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas
obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mat. 5:16).
Pregunta: ¿Qué es
el Reino de Dios, expresado en la segunda petición de la Oración del Señor?
Respuesta: El Reino
de Gracia que, como dice San Pablo, es "verdad, paz y bienaventuranza en
el Espíritu Santo" (Rom. 14:17).
Pregunta: ¿Vino ya
este Reino?
Respuesta: Para
algunos todavía no vino en su plenitud; mientras que para otros ni siquiera
vino, en tanto que el pecado reina en sus cuerpos mortales: "De modo que
lo obedezcáis en sus concupiscencias" (Rom. 6: 12).
Pregunta: ¿Cómo
viene?
Respuesta:
Secretamente, interiormente: "El Reino de Dios no vendrá con advertencia,
porque el Reino de Dios está entre vosotros" (Lucas 17:20-21).
Pregunta: ¿Puede el
cristiano pedir por algo más, bajo el nombre del Reino de Dios?
Respuesta: Puede
pedir por el Reino de Gloria, es decir, por la perfecta bienaventuranza del
fiel: "Teniendo deseo de partir y estar con Cristo" (Filip. 1:23).
Pregunta: ¿Qué
significa la petición "hágase tu voluntad"?
Respuesta: Por ella
pedimos a Dios que todo lo que hacemos y todo lo que nos acontece sea ordenado
no según nuestra voluntad, sino como le complazca a Él.
Pregunta: ¿Por qué
necesitamos pedir esto?
Respuesta: Porque muchas veces erramos en nuestros
deseos, pero Dios es infalible, e incomparablemente más que nosotros mismos, El
desea para nosotros todo lo bueno, y está siempre listo para proveerlo, pese a
nuestra terquedad y obstinación: "A Aquel que es poderoso para hacer todas
las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el
poder que actúa en nosotros, a El sea la gloria en la Iglesia" (Efes.
3:20-21).
Pregunta: ¿Por qué
pedimos que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra como en el cielo?
Respuesta: Porque en
el cielo los Santos Angeles y los Santos en gloria, todos sin excepción,
siempre y en todo, cumplen con la voluntad de Dios.
Pregunta: ¿Qué es
el "pan sustancial"?
Respuesta: El pan
que necesitamos para subsistir o vivir, tanto material como espiritualmente.
Pregunta: ¿Con qué
pensamiento debemos pedir a Dios este pan?
Respuesta: En primer
lugar, de acuerdo con la instrucción de Nuestro Señor Jesucristo, debemos pedir
el pan para la subsistencia, es decir, el alimento necesario, y la vestimenta y
abrigo igualmente necesarios para vivir. Todo lo que en lo material sobrepase
esto y no sirve tanto a la necesidad como a la gratificación, debemos dejarlo a
la voluntad de Dios; y si nos lo da, agradecerle; y si no nos lo da, estar
contentos sin ello.
Pregunta: ¿Por qué
se pide pan para la subsistencia sólo para este día?
Respuesta: Porque no
debemos estar demasiado ansiosos sobre el futuro, sino confiar en Dios:
"Así que no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana
traerá su propio afán. Basta a cada día su propia preocupación" (Mat.
6:34); "Pues vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas
estas cosas" (Mat 6:32).
Pregunta: ¿Qué más
debemos pedir bajo el nombre del pan de la subsistencia?
Respuesta: Dado que
el hombre está hecho de sustancia corporal y espiritual y que la sustancia del
alma es mucho más excelsa que la del cuerpo, en segundo lugar debemos pedir
para el alma también el pan de la subsistencia, sin el cual el hombre interior
perece de hambre (ver Ciril. Hier.
Lect. Mit. 4: 15); (Orthod. Confes. p. 2 preg. 19).
Pregunta: ¿Cuál es
el pan de la subsistencia para el alma?
Respuesta: La
palabra de Dios, y el Cuerpo y la Sangre de Cristo. "No sólo de pan vivirá
el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mat. 4:4).
"Mi Cuerpo es alimento verdadero, y mi Sangre bebida verdadera" (Juan
6:55).
Pregunta: ¿Qué se
entiende en la Oración del Señor por "nuestras deudas"?
Respuesta: Nuestros
pecados.
Pregunta: ¿Por qué
nuestros pecados son llamados deudas?
Respuesta: Porque
nosotros, habiendo recibido todo de Dios, estamos obligados a devolver todo a
El, es decir, estamos sujetos a su voluntad y ley; y si no lo hacemos, quedamos
como deudores de su justicia.
Pregunta: ¿Quiénes
son nuestros deudores?
Respuesta: Gente que no nos dio lo que debía según
la ley de Dios. Por ejemplo, los que no nos mostraron amor, sino enemistad.
Pregunta: ¿Cómo
podemos quedar perdonados por Dios de nuestras deudas?
Respuesta: Por la
mediación de Jesucristo. "Porque hay un sólo Dios, y un sólo mediador
entre Dios y los hombres: Jesucristo Hombre, que se entregó a Sí mismo para la
liberación de todos" (1 Tim. 2: 5-6).
Pregunta: ¿Cuál
sería la consecuencia, si pedimos a Dios que perdone nuestros pecados sin
perdonar nosotros los de nuestros deudores?
Respuesta: En ese caso ninguno será perdonado:
"Porque si perdonáis a los hombre sus ofensas, os perdonará también a
vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus
ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas" (Mat.
6:14-15).
Pregunta: ¿Por qué
Dios no nos perdona a nosotros, si no perdonamos a los demás?
Respuesta: Porque así mostramos nuestra propia
maldad, y nos alejamos de la bondad y misericordia de Dios.
Pregunta: ¿Qué
disposición debemos tener, entonces, para usar correctamente las palabras de la
Oración del Señor "así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"?
Respuesta: Estas palabras exigen absolutamente que
cuando oremos no tengamos malicia ni odio sino que tengamos paz y amor con
todos: "Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que
tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y
anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu
ofrenda" (Mat. 5:23-24).
Pregunta: ¿Pero,
qué debo hacer si no puedo encontrar prontamente a aquel que me odia, o si él
se muestra sin deseo de reconciliarse?
Respuesta: En tal caso, es suficiente reconciliarse
con él en el corazón, ante los ojos de Dios que todo lo ve. "Si es
posible, en cuanto de vosotros dependa, guardad paz con todos los hombres"
(Rom. 12:18).
Pregunta: ¿Qué se
entiende en la Oración del Señor por "tentación"?
Respuesta: Todas las
circunstancias en las que hay inminente peligro de perder la fe o de caer en
gran pecado.
Pregunta: ¿De dónde
provienen tales tentaciones?
Respuesta: Del
diablo, de nuestra carne, del mundo y de otras personas.
Pregunta: ¿Qué
pedimos en las palabras de la Oración "no nos dejes caer en la
tentación"?
Respuesta: Primero,
que Dios no permita que seamos llevados a la tentación; segundo, que si es
necesario que seamos probados y purificados a través de la tentación, El no nos
entregue enteramente a ella ni permita que caigamos.
Pregunta: ¿Qué
pedimos en las palabras de la Oración "líbranos del maligno"?
Respuesta: Pedimos por la liberación de todo mal
que pueda alcanzarnos en el mundo, el que desde la caída de Adán está bajo el
maligno (1Juan 5: 19). Pero más especialmente del mal del pecado, y de las
malas sugestiones y trampas del espíritu del mal, que es el diablo.
Pregunta: ¿Por qué
después de la Oración del Señor agregamos la Doxología?
Respuesta: Primero,
porque cuando pedimos misericordia para nosotros mismos a nuestro Padre
celestial, debemos al mismo tiempo rendirle el honor que le es debido; segundo,
que por el pensamiento de su eterno Reino, Poder y Gloria, estamos más
establecidos en la esperanza de que El nos dará lo que pedimos, porque esto
está es su poder, y hace a su gloria.
Pregunta: ¿Qué
significa la palabra "Amén"?
Respuesta: Significa
"verdadero" o "así es."
Pregunta: ¿Por qué
se añade esta palabra a la Doxología?
Respuesta: Para expresar que ofrecemos la oración
en plena fe y sin dudar, como nos dice que hagamos el Apóstol Santiago
(Santiago 1: 6).
Pregunta: ¿Qué
debemos unir a la oración, para estar fundamentados en la esperanza de
salvación y bienaventuranza?
Respuesta: Nuestros
propios esfuerzos para alcanzar la santidad. Sobre este punto el Señor mismo
dice: "Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis las cosas que
digo?" (Lucas 6:46); "No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en
el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en
los cielos" (Mat. 7:21).
Pregunta: ¿Qué
enseñanza debemos tomar como guía en nuestros esfuerzos?
Respuesta: La enseñanza de Nuestro Señor
Jesucristo, que está brevemente expuesta en sus bienaventuranzas.
Pregunta: ¿Cuántas
son estas bienaventuranzas?
Respuesta: Las nueve
siguientes:
1. Bienaventurados los pobres en
espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
2. Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
3. Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.
4. Bienaventurados los hambrientos
y sedientos de la verdad, porque ellos serán saciados.
5. Bienaventurados los
misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia.
6. Bienaventurados los limpios de
corazón, porque ellos verán a Dios.
7. Bienaventurados los
pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
8. Bienaventurados los perseguidos
por causa de la verdad, porque de ellos es el Reino de los cielos.
9. Bienaventurados sois cuando os injurian y persiguen, y
dicen toda clase de mal contra vosotros por mi causa, mintiendo. Regocijaos y
alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos (Mat. 5:3-12).
Pregunta: ¿Qué debe
observarse sobre todas estas bienaventuranzas, para su correcta comprensión?
Respuesta: Que el Señor propuso en estas palabras
la enseñanza para alcanzar la bienaventuranza como está expresamente dicho en
el Evangelio: "Abrió su boca y enseñó"; mas siendo humilde de corazón
y manso, propuso su enseñanza no en forma de mandato, sino de bendición a
aquellos que por su propia libre voluntad la reciben y cumplen. Consecuentemente,
en cada bienaventuranza debemos considerar, primero, la enseñanza o
mandamiento, y segundo, el ensalsamiento o promesa de recompensa.
Pregunta: ¿Cuál es
el primer mandamiento del Señor para lograr la bienaventuranza?
Respuesta: Aquel que desee bienaventuranza deberá
ser pobre en espíritu.
Pregunta: ¿Qué es
ser pobre en espíritu?
Respuesta: Es tener la convicción espiritual de que
no tenemos nada propio, nada sino lo que Dios nos concede, y que no podemos
hacer nada bueno sin la ayuda y la gracia de Dios, y poniéndonos en todo bajo
la misericordia de Dios, considerándonos a nosotros mismos como nada. En
resumen, como explica San Juan Crisóstomo "pobreza espiritual es
humildad" (Hom. in Mat. 15).
Pregunta: ¿Puede el
rico también ser pobre en espíritu?
Respuesta: Sin duda
puede, si considerara que las riquezas visibles son corruptibles y pasan
pronto, y que no pueden compensar nunca la búsqueda de bienes espirituales:
"Porque, ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo y perdiere su
alma? ¿O, qué recompensa dará el hombre por su alma" (Mat. 16:26).
Pregunta: ¿Sirve la
pobreza física a la perfección de la espiritual?
Respuesta: Sirve, si el cristiano la elige
voluntariamente, por la causa de Dios. Sobre esto, Jesucristo mismo dijo al
rico: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los
pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme" (Mat. 19:21).
Pregunta: ¿Qué
promete el Señor al pobre en espíritu?
Respuesta: El Reino de los cielos.
Pregunta: ¿Cómo es
suyo el Reino de los cielos?
Respuesta: En la vida presente, internamente, y en
primer grado por fe y esperanza; pero en la vida venidera lo será
perfectamente, por haber sido hechos partícipes de la beatitud eterna.
Pregunta: ¿Cuál es
el segundo mandamiento del Señor para la bendición?
Respuesta: Que el
que desea bienaventuranza debe saber llorar.
Pregunta: ¿Qué se
entiende en este mandamiento por la palabra llorar?
Respuesta: Dolor y
contrición del corazón, con lágrimas genuinas, por lo imperfectamente que
servimos al Señor y porque merecemos su cólera por nuestros pecados. "La
tristeza, pues, de ofender a Dios, produce arrepentimiento para salvación, de
lo cual no hay que arrepentirse" (2 Cor. 7:10).
Pregunta: ¿Qué
promesa especial hizo el Señor a los que lloran?
Respuesta: Que serán
consolados.
Pregunta: ¿Qué
clase de consuelo debe entenderse aquí?
Respuesta: El de la
Gracia, consistente en el perdón de los pecados y la paz de la conciencia.
Pregunta: ¿Por qué esta promesa está unida a un
mandamiento sobre el llanto?
Respuesta: Para que el dolor por el pecado no
llegue a la desesperación.
Pregunta: ¿Cuál es
el tercer mandamiento del Señor para la bienaventuranza?
Respuesta: Que el que desea bienaventuranza debe
ser manso.
Pregunta: ¿Qué es
mansedumbre?
Respuesta: Una calma disposición del espíritu,
unida con el cuidado de no irritar a nadie ni irritarnos por nada.
Pregunta: ¿Cuáles
son los especiales efectos de la mansedumbre cristiana?
Respuesta: Que nunca murmuremos contra Dios ni
contra los hombres, cuando algo sale contra nuestros deseos, ni dar lugar a la
ira ni a la obstinación.
Pregunta: ¿Qué
promete el Señor a los mansos?
Respuesta: Que heredarán la tierra.
Pregunta: ¿Cómo
debe entenderse esta promesa?
Respuesta: Referida a los fieles cristianos, es una
predicción que se ha cumplido generalmente, pues los mansos cristianos, en
lugar de haber sido destruidos por la furia de los paganos, heredaron el mundo,
que los paganos anteriormente poseían. Pero el otro sentido de esta promesa
referida a los cristianos, general e individualmente, es que recibirán una
herencia, como dice el salmista, en el país de los vivos; es decir, donde los
hombres viven y nunca mueren. En otras palabras, que recibirán la beatitud
eterna (Salmo 27 (26): 13).
Pregunta: ¿Cuál es
el cuarto mandamiento del Señor para la bienaventuranza?
Respuesta: Que aquel
que desea la bendición debe ser hambriento y sediento de verdad.
Pregunta: ¿Qué
significa aquí la palabra verdad?
Respuesta: Pese a
que esta palabra puede usarse para cualquier virtud que el cristiano desee,
como si fuere su comida y su bebida, debemos entenderla especialmente como la
verdad de que nos habla el libro de Daniel: "Para traer la verdad
perdurable." Es decir, la justificación del hombre culpable ante Dios, por
la gracia y fe en Jesucristo (Dan. 9:24). El Apóstol San Pablo dice sobre esto:
"La verdad de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que
creen en El. No hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están privados de
la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por la Gracia mediante la
redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como la purificación por medio
de la fe en su sangre, para manifestar su verdad, para el perdón de los pecados
pasados" (Rom. 3:22-25).
Pregunta: ¿Quiénes
son los hambrientos y sedientos de verdad?
Respuesta: Los que
amando hacer el bien, no se cuentan a sí mismos como rectos ni descansan en sus
buenas obras, mas se reconocen a sí mismos como pecadores y culpables ante
Dios; y que por el deseo y la oración de fe, tienen hambre y sed de
justificación de Gracia por Jesucristo, como de comida y bebida espiritual.
Pregunta: ¿Qué promete el Señor a los hambrientos y sedientos de verdad?
Respuesta: Que serán
satisfechos.
Pregunta: ¿Qué
significa aquí ser satisfechos?
Respuesta: Como la satisfacción del cuerpo produce,
primero, el fin de la sensación de hambre y sed, así la satisfacción del alma
significa, primero, la paz interior del pecador perdonado; segundo, la
adquisición de la fortaleza para hacer el bien, dada por la Gracia
justificadora. Sin embargo, la perfecta satisfacción del alma creada para
disfrutar el bien eterno se alcanzará en la vida eterna, de acuerdo a las
palabras del salmista: "En cuanto a mí, seré satisfecho en cuanto me
presente ante tu Gloria" (Salm. 17 (16): 15)
Pregunta: ¿Cuál es
el quinto mandamiento del Señor para la bienaventuranza?
Respuesta: Que los que deseen bienaventuranza deben
ser misericordiosos.
Pregunta: ¿Cómo
debemos cumplir este mandamiento?
Respuesta: Por obras de misericordia corporales y
espirituales; porque, como dice San Juan Crisóstomo: "Las formas de la
misericordia son múltiples, y este mandamiento amplio" (Hom. in Mat. 15).
Pregunta: ¿Cuáles
son las obras corporales de misericordia?
Respuesta: 1. Dar de
comer al hambriento;
2. Dar de beber al sediento;
3. Vestir al desnudo, o a aquel
que no tiene ropa necesaria o decente;
4. Visitar al enfermo, servirle,
procurar su mejoría o ayudarle a una cristiana preparación para la muerte;
5. Mostrarse hospitalario con los
extranjeros;
6. Visitar a los que están en
prisión;
7. Sepultar a los que han muerto en pobreza.
Pregunta: ¿Cuáles
son las obras espirituales de misericordia?
Respuesta:
1. Mediante la exhortación,
convertir al pecador del camino equivocado (Santiago 5: 20);
2. instruir al ignorante en la
verdad y la virtud;
3. Dar a nuestro prójimo buen
consejo en la dificultad, o en cualquier peligro en que esté inadvertidamente;
4. Rogar por otros a Dios;
5. Consolar al afligido;
6. No devolver el mal que otros
nos hayan cometido;
7. Perdonar de corazón las ofensas.
Pregunta: ¿Es
contrario a la misericordia el castigo de los criminales por la justicia civil?
Respuesta: No del
todo, si se hace como según la ley y con buena intención, es decir, para
corregirlo o para preservar a los inocentes de sus crímenes.
Pregunta: ¿Qué
prometió el Señor a los misericordiosos?
Respuesta: Que ellos obtendrán
misericordia.
Pregunta: ¿Qué se entiende aquí
por misericordia?
Respuesta: Ser librado de la condenación eterna por
el pecado, en el Juicio de Dios.
Pregunta: ¿Cuál es
el sexto mandamiento del Señor para la bienaventuranza?
Respuesta: El que
quiera bienaventuranza debe ser puro de corazón.
Pregunta: ¿No es la
pureza del corazón lo mismo que la sinceridad?
Respuesta: La
sinceridad, que no finge buenas disposiciones ajenas al corazón, sino que muestra
realmente la buena disposición del corazón por las buenas acciones, es sólo el
grado inferior de la pureza del corazón. Esta última la obtiene el hombre por
la constante vigilancia sobre sí mismo, alejando de su corazón todo pensamiento
y deseo ilícito, y toda afición por las cosas terrenales, conservando siempre
el recuerdo de Dios y Nuestro Señor Jesucristo con fe y amor.
Pregunta: ¿Qué
prometió el Señor a los puros de corazón?
Respuesta: Que verán
a Dios.
Pregunta: ¿Cómo
debe entenderse esta promesa?
Respuesta: La palabra de Dios compara el corazón
del hombre con el ojo, y dice que los perfectos cristianos tienen
"iluminados ojos del corazón" (Efes. 1:18). Como el ojo que
claramente puede ver la luz, así el corazón puro puede contemplar a Dios. Pero,
dado que ver el semblante de Dios es la verdadera fuente de la bendición
celestial, la antedicha promesa de que verán a Dios es la del más alto grado de
bienaventuranza eterna.
Pregunta: ¿Cuál es
el séptimo mandamiento del Señor para la bienaventuranza?
Respuesta: Que
aquellos que quieran bienaventuranza deben ser pacificadores.
Pregunta: ¿Cómo
debemos cumplir este mandamiento?
Respuesta: Debemos vivir amigablemente con todos
los hombres y no dar ocasión para desavenencias. Si alguna aparece, debemos por
todos los caminos detenerla, aun cediendo nuestro propio derecho, excepto que
esto sea contra los deberes de otro o le sea lesivo. Si otros están
enemistados, debemos hacer todo lo posible para reconciliarlos, y si fallamos
debemos rogar a Dios por su reconciliación.
Pregunta: ¿Qué
prometió el Señor a los pacificadores?
Respuesta: Que serán llamados Hijos de Dios.
Pregunta: ¿Qué
significa esta promesa?
Respuesta: Significa la sublimidad de la recompensa
por el esfuerzo de los pacificadores, dado que en su esfuerzo imitan al Hijo
Unigénito de Dios, que vino al mundo para reconciliar al hombre caído con la
justicia divina. Por ello, se les promete el bendito nombre de hijos de Dios,
sin duda un grado de bendición acorde con él.
Pregunta: ¿Cuál es
el octavo mandamiento del Señor para la bienaventuranza?
Respuesta: Los que
deseen la bienaventuranza deberán estar listos a padecer persecución por causa
de la verdad.
Pregunta: ¿Qué
cualidades son requeridas por este precepto?
Respuesta: Amor por la verdad, constancia y firmeza
en la virtud, valentía y paciencia cuando se está sometido a calamidad o
peligro por rehusarse a traicionar la verdad y la virtud.
Pregunta: ¿Qué
promete el Señor a aquellos que son perseguidos por causa de la verdad?
Respuesta: El Reino
de los cielos, como recompensa por lo que perdieron a causa de la persecución;
de igual manera que lo prometió a los pobres en espíritu, para sostenerlos en
la sensación de necesidad y privación.
Pregunta: ¿Cuál es
el noveno mandamiento del Señor para alcanzar la bienaventuranza?
Respuesta: Los que
deseen bienaventuranza deberán estar listos para tomar con alegría reproches,
persecución, sufrimientos y la muerte misma, por el nombre de Cristo y por la
Fe Ortodoxa.
Pregunta: ¿Cuál es
el nombre del esfuerzo espiritual requerido por este mandamiento?
Respuesta: El martirio.
Pregunta: ¿Qué
prometió el Señor a los que sigan este camino?
Respuesta: Una gran recompensa en el cielo; es
decir, un especial y alto grado de bienaventuranza.
Tercera parte del
Catecismo Ortodoxo sobre el amor
Pregunta: ¿Cuál
será el efecto y el fruto de la verdadera fe en el cristiano?
Respuesta: Amor y
buenas obras conformes con esto. "En Cristo Jesús - dice el Apóstol San
Pablo - ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra
por el amor" (Gál. 5:6).
Pregunta: ¿No es
suficiente la fe sola para el cristiano, sin amor ni buenas obras?
Respuesta: No, porque la fe sin amor y buenas obras
es inactiva y muerta, y así no puede conducir a la vida eterna. "El que no
ama a su hermano, permanece en muerte" (1Juan 3: 14); "Hermanos míos,
¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe y no tiene obras? ¿Podrá la fe
salvarle? ... Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe
sin obras está muerta" (Santiago 2:14 y 26).
Pregunta: ¿Puede un
hombre ser salvado por el amor y las buenas obras, sin tener fe?
Respuesta: Es imposible que un hombre que no tiene
fe en Dios realmente lo ame. Por otra parte, el hombre, arruinado por el
pecado, no puede realmente hacer buenas obras si no recibe por la fe en
Jesucristo la fortaleza espiritual o Gracia de Dios. "Sin fe es imposible
agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que es, y
que premia a los que le buscan" (Heb. 11:6); "Aquellos que son de las
obras de la Ley están bajo maldición, pues escrito está: maldito todo aquel que
no preserva en todo lo escrito en el libro de la ley, y no lo lleva a la
práctica" (Gál. 3:10); "Pues nosotros, por el Espíritu, aguardamos
por fe la esperanza de la verdad" (Gál. 5:5); "Porque por Gracia sois
salvados por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No
por obras, para que nadie se gloríe" (Efes. 2:8-9).
Pregunta: ¿Qué debe
pensarse de un amor que no es acompañado de buenas obras?
Respuesta: Tal amor no es real, porque el verdadero
amor se muestra naturalmente por buenas obras. Jesucristo dice: "El que
tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que Me ama... El que Me ama,
guardará mi palabra" (Juan 14:21 y 23). El Apóstol San Juan escribe:
"Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos" (1 Juan
5:3); "No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y de verdad"
(1 Juan 3:18).
· Sobre
la Ley de Dios y los Mandamientos
Pregunta: ¿Qué
medios tenemos para distinguir las buenas obras de las malas?
Respuesta: La ley interior de Dios, o sea el
testimonio de nuestra conciencia, y la ley externa de Dios, o Mandamientos de
Dios.
Pregunta: ¿Hablan
las Sagradas Escrituras de la ley interna de Dios?
Respuesta: El Apóstol San Pablo dice acerca de los
paganos: "Mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones,
testificándolo su propia conciencia y los razonamientos que unas veces los
acusan y otras los defienden" (Rom. 2:15).
Pregunta: ¿Si hay
en el hombre una ley interior, por qué fue dada la exterior?
Respuesta: Fue dada
porque el hombre no obedece la ley interior, mas vive su vida carnal y pecadora,
y acalla en sí la voz de la ley espiritual y así fue necesario poner
manifiestamente la ley en su mente por medio de los mandamientos: "¿Para
qué sirve la Ley? Fue añadida a causa de las transgresiones" (Gál. 3:19).
Pregunta: ¿Cuándo y
cómo fue dada la ley exterior de Dios a los hombres?
Respuesta: Cuando el pueblo hebreo, descendencia de
Abraham, fue liberado milagrosamente de la cautividad en Egipto, en su camino a
la tierra prometida en el desierto sobre el Monte Sinaí, Dios manifestó su
presencia en fuego y nubes por la mano de Moisés, su conductor.
Pregunta: ¿Cuáles
son los mandamientos generales de esta ley?
Respuesta: Los
siguientes diez, que fueron escritos sobre dos tablas de piedra:
1. Yo soy el Señor, tu Dios, no
tengas otros dioses más que a Mí.
2. No hagas escultura, ni imagen
alguna, ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la
tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra, no te postres antes
ellas ni les sirvas.
3. No tomes el nombre del Señor,
tu Dios, en vano.
4. Recuerda el día sábado para
santificarlo, seis días haz y ocúpate de todos tus tareas, más el séptimo día,
sábado, dedícalo al Señor, tu Dios.
5. Honra a tu padre y a tu madre
para que tus días se prolonguen y sean buenos en la tierra.
6. No mates.
7. No cometas adulterio.
8. No robes.
9. No digas falso testimonio
contra tu prójimo.
10. No codicies la mujer de tu prójimo, ni la casa de tu
prójimo, ni sus campos, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni
cosa alguna que le pertenezca. (Deut. 5: 6-21)
Pregunta: ¿Estos
mandamientos que fueron dados al pueblo de Israel, debemos también nosotros
seguirlos?
Respuesta: Sí. Porque son en su sustancia las
mismas leyes que, de acuerdo con las palabras de San Pablo, fueron escritas en
el corazón de todos los hombres, para que todos marchen de acuerdo con ellas.
Pregunta: ¿Enseñó
Jesús que los hombres deben guiarse por los Diez Mandamientos?
Respuesta: El pidió a los hombres que si querían
alcanzar la vida eterna debían guardar los mandamientos y nos enseñó a
entenderlos y cumplirlos más perfectamente que cuando habían sido dados, antes
de su venida (Mat. 19:17 y cap. 5)
· Sobre
la división de los mandamientos en dos
tablas
Pregunta: ¿Qué
significa la división de los mandamientos en dos tablas?
Respuesta: Que contienen dos clases de amor: amor a
Dios y amor al prójimo, y prescriben dos diferentes tipos de deberes
correspondientes.
Pregunta: ¿Dijo
Jesucristo algo sobre esto?
Respuesta: Cuando se le preguntó cuál es el mayor
mandamiento de la Ley, El replicó: "Ama al Señor tu Dios con todo el
corazón y con toda tu alma y con toda tu mente, éste es el primero y mayor
mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: ama a tu prójimo como a ti
mismo. Sobre estos dos mandamientos se basan toda la ley y los profetas"
(Mat. 22: 36-40).
Pregunta: ¿Son
todos los hombres nuestro prójimo?
Respuesta: Sí, todos, porque todos son la creación
de un sólo Dios y descienden de un hombre; mas nuestros prójimos en la fe son
doblemente prójimos para nosotros, siendo hijos de un Padre Celestial por fe en
Jesucristo.
Pregunta: ¿Por qué
no hay un mandamiento de amarnos a nosotros mismos?
Respuesta: Porque nos amamos a nosotros mismos
naturalmente y sin ningún mandamiento. "Nadie aborreció jamás su propia
carne, sino que la sustenta y la cuida" (Efes. 5:29).
Pregunta: ¿Qué
relación hay entre nuestro amor a Dios, al prójimo y a nosotros mismos?
Respuesta: Debemos amarnos no por nosotros mismos
sino por causa de Dios, y parcialmente por la de nuestro prójimo. Debemos amar
a nuestro prójimo por la causa de Dios, pero debemos amar a Dios por El mismo y
por sobre todas las cosas. El amor propio debe ser sacrificado por el amor al
prójimo y amores deben ser sacrificados por el amor a Dios. "Nadie tiene
mayor amor que éste, que uno dé su vida por sus amigos" (Juan 15:13).
"El que ama a padre o madre más que a Mí, no es digno de Mí, el que ama a
hijo o hija más que a Mí, no es digno de Mí" (Mat. 10:37).
Pregunta: ¿Si toda
la ley está contenida en dos mandamientos, por qué está dividida en diez?
Respuesta: Para que
entendamos más claramente nuestras obligaciones hacia Dios y nuestro prójimo.
Pregunta: ¿En
cuáles de los diez mandamientos somos enseñados acerca de nuestras obligaciones
para con Dios?
Respuesta: En los
cuatro primeros.
Pregunta: ¿Cuáles
son éstas obligaciones?
Respuesta: En el
primer mandamiento somos instruidos para conocer y adorar al verdadero Dios; en
el segundo a abstenerse de las falsas adoraciones; en el tercero, a no pecar
contra la adoración a Dios ni siquiera en palabra; en el cuarto, a guardar un
cierto orden en el tiempo y actos de la adoración a Dios.
Pregunta: ¿En
cuáles de los diez mandamientos somos instruidos acerca de nuestras
obligaciones para con el prójimo?
Respuesta: En los
últimos seis.
Pregunta: ¿Cuáles
son estas obligaciones?
Respuesta: En el quinto mandamiento se nos enseña a
amar y honrar al prójimo, principalmente a aquellos que están más próximos a
nosotros, comenzando por nuestros padres; en el sexto, a no herir la vida de
nuestro prójimo; en el séptimo, a no herir la pureza de su moral; en el octavo,
a no lesionar su propiedad; en el noveno, a no herirlo por la palabra; en el
décimo, a no desearles mal.
Pregunta: ¿No
incluyen los diez mandamientos las obligaciones para con nosotros mismos?
Respuesta: Sí. Estas obligaciones están implícitas
en los mandamientos de la segunda tabla relativos a nuestro prójimo, porque
nuestra obligación es amar al prójimo como a nosotros mismos.
Pregunta: ¿Que
significan las palabras "Yo Soy el Señor, tu Dios"?
Respuesta: Por estas palabras, Dios se presenta a
Sí mismo al hombre y así le manda conocerlo como el Señor su Dios.
Pregunta: ¿Qué
obligaciones particulares deducimos del mandamiento de conocer a Dios?
Respuesta: 1. Debemos buscar aprender el
conocimiento de Dios como el más esencial de todos los conocimientos. 2.
Debemos atender las instrucciones de Dios y sus obras en la Iglesia, y en las
conversaciones de materia religiosa en el hogar. 3. Debemos leer o escuchar leer
libros de instrucción en el conocimiento de Dios; en primer lugar las Sagradas
Escrituras y segundo los escritos de los Santos Padres.
Pregunta: ¿Qué
significa las palabras "no tengas otro Dios más que a Mí"?
Respuesta: Somos instruidos a volvernos al Único
Verdadero Dios; en otras palabras a adorarlo devotamente.
Pregunta: ¿Qué
obligaciones hay respecto a la adoración interior de Dios?
Respuesta: 1. Creer
en Dios.
2. Andar delante de Dios; esto es
tenerlo siempre en mente y en todas las cosas andar circunspectamente, a causa
de que El ve no sólo nuestros actos sino nuestros más secretos pensamientos.
3. Temer a Dios, es decir, pensar
que la ofensa a nuestro Padre Celestial es el peor mal que puede acontecernos y
por ello, cuidarse de no ofenderlo.
4. Tener esperanza en Dios.
5. Amar a Dios.
6. Obedecer a Dios; es decir estar
siempre listo a hacer lo que nos mande y no murmurar cuando nos rige de manera
distinta a los que deseamos.
7. Adorar a Dios como Ser Supremo.
8. Glorificar a Dios como
Perfecto.
9. Agradecer a Dios como nuestro
Creador, Sostenedor providencial y Salvador.
10. Invocar a Dios como nuestro Bueno y Poderoso Ayudador
en toda buena obra que emprendamos.
Pregunta: ¿Qué
obligaciones hay referentes a la adoración exterior a Dios?
Respuesta: 1.
Confesar a Dios, es decir reconocer que es nuestro Dios y no negarlo, inclusive
si por confesarlo debemos sufrir e incluso morir.
2. Tomar parte en los Divinos
Servicios instituidos por Dios y oficiados por la Iglesia Ortodoxa.
Pregunta: ¿En el sentido de
comprender y guardar mejor el primer mandamiento, podemos saber qué pecados
están contra él?
Respuesta: 1. El ateísmo, cuando
los hombres llamados locos por el Salmista buscando alejarse del temor de Dios,
dicen en su corazón: "No hay Dios" (Salmo 14 (13): 1).
2. Politeísmo, cuando en lugar de
un Dios verdadero, los hombres reconocen un número de falsas deidades.
3. Incredulidad, cuando los
hombres que admiten la existencia de Dios no creen en su Providencia y su
revelación.
4. Herejía, cuando las personas
mezclan con la enseñanza de la fe opiniones contrarias a la Verdad Divina.
5. Cisma, o sea el apartamiento
voluntario de la unidad de los Divinos Servicios y de la Iglesia Católica
Ortodoxa de Dios.
6. Apostasía, cuando alguien deja
la verdadera fe por temor a los hombres.
7 Desesperación, cuando los
hombres abandonan toda esperanza de obtener de Dios gracia y salvación.
8 Brujería, cuando los hombres
dejando de lado la fe en Dios, ponen su confianza en poderes secretos y en su
mayor parte malignos de criaturas, especialmente malos espíritus, y buscan
actuar por sus medios.
9. Superstición, cuando el hombre
pone su fe en cualquier cosa común como si tuviese poder divino y confía en
ella en lugar de confiar en Dios, o la teme en lugar de temer a Dios, por ejemplo,
cuando pone su confianza en un viejo libro y piensa que no puede ser salvado
por ningún otro y que no debe usar uno nuevo, siendo que el libro nuevo
contiene la misma enseñanza y la misma forma del Divino Servicio.
10. Pereza, con respecto a aprender
religión o respecto a la oración y los públicos Servicios de Dios.
11. Amor a las criaturas más que
amor a Dios.
12. Complacencia, cuando alguien
busca complacer a los hombres, quedando descuidados sus deberes de complacer a
Dios.
13. Confianza en los hombres, cuando alguno pone su
confianza en sus propios medios y fortaleza y no en la misericordia y ayuda de
Dios.
Pregunta: ¿Por qué
debemos pensar que complacer a los hombres y poner en ellos la confianza está
en contra del primer mandamiento?
Respuesta: Porque el hombre a quien complacemos, o
a quien confiamos como para olvidar a Dios, es para nosotros en cierta manera
otro Dios, en lugar del verdadero Dios.
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras de la complacencia de los hombres?
Respuesta: El Apóstol San Pablo dice: "Pues si
todavía tratara de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo" (Gál.
1: 10).
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras de poner confianza en los hombres?
Respuesta: "Así ha dicho Dios: Maldito el
varón que confía en los hombres y pone carne por su brazo, y su corazón se
aparta de Dios" (Jer. 17:5).
Pregunta: ¿Para
alcanzar el mejor cumplimiento de sus obligaciones hacia Dios, cómo debe ser el
hombre consigo mismo?
Respuesta: Debe negarse a sí mismo. "El que quiera
venir en pos de Mí - dice Jesucristo - niéguese a sí mismo" (Marcos 8:34).
Pregunta: ¿Qué es
negarse a sí mismo?
Respuesta: San Basilio el Grande lo explica así:
"Se niega a sí mismo el que aparta al hombre viejo con sus obras, porque
es corrupto de acuerdo con los placeres de perdición; el que renuncia a todas
las aficiones mundanas que puedan atentar contra sus intenciones de santidad.
La perfecta negación de sí mismo consiste en que cese de tener afición por la
vida misma y que lleve el juicio de muerte sobre sí mismo, para que no crea en
sí mismo" (Can. Long. Resp. 8).
Pregunta: ¿Qué
consuelo hay para aquel que negándose a si mismo, pierde muchas gratificaciones
naturales?
Respuesta: La consolación de la gracia, un divino
consuelo que los sufrimientos mismos no pueden disminuir. "De la manera en
que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el
mismo Cristo nuestra consolación" (2 Cor. 1:5)
Pregunta: ¿Si el
primer mandamiento nos enseña a adorar religiosamente sólo a Dios, cómo se
concilia con este mandamiento el honrar a los ángeles y hombres santos?
Respuesta:
Prestarles el debido honor es conciliable con este mandamiento, porque en ellos
honramos la gracia de Dios, que está y obra en ellos, y por ellos buscamos la
ayuda de Dios.
Pregunta: ¿Qué es
una escultura, como se dice en el segundo mandamiento?
Respuesta: El segundo mandamiento mismo explica que
una escultura o ídolo, es una semejanza con alguna criatura del cielo o de la
tierra, o de las aguas, ante quien los hombres se inclinan y sirven en lugar de
hacerlo con Dios.
Pregunta: ¿Qué
prohíbe, entonces, el segundo mandamiento?
Respuesta: Nos
prohíbe reverenciar esculturas o ídolos como supuestas deidades.
Pregunta: ¿No está
prohibido así tener cualquier tipo de representación sagrada?
Respuesta: De ninguna manera. Esto aparece desde
que el mismo Moisés, por el cual Dios dio los mandamientos, recibió de Dios al
mismo tiempo una orden de emplazar en el Tabernáculo, o Templo portátil de los
israelitas, representaciones sagradas de querubines en oro, y ubicarlas en la
parte interior del Templo, hacia donde se tornaba el pueblo para adorar a Dios.
Pregunta: ¿Por qué
este ejemplo es digno de remarcarse para la Iglesia Ortodoxa Cristiana?
Respuesta: Porque
ilustra su uso de los santos íconos.
Pregunta: ¿Qué es
ícono?
Respuesta: Es una
palabra griega que significa imagen o representación. En la Iglesia Ortodoxa
este nombre designa representaciones sagradas de Nuestro Señor Jesucristo, Dios
encarnado, su Madre y sus Santos.
Pregunta: ¿El uso
de íconos se concilia con el segundo mandamiento?
Respuesta: No lo haría si alguien hiciera de ellos
dioses, pero honrarlos como representaciones sagradas y usarlos para la
recordación religiosa de las obras de Dios y sus Santos es permitido.
"Pues así los íconos son libros, escritos en la forma de personas y cosas
en lugar de con letras" (ver Greg. Grande. Li. 9, carta 9 ad Serien.
Episc.).
Pregunta: ¿Qué
disposición de ánimo debemos tener cuando reverenciamos los íconos?
Respuesta: Así como los miramos con los ojos, mentalmente
debemos mirar a Dios y los Santos que están representados en ellos.
Pregunta: ¿Qué
nombre tiene, en general el pecado contra el segundo mandamiento?
Respuesta: Idolatría.
Pregunta: ¿Hay
otros pecados contra el segundo mandamiento?
Respuesta: Aparte de
la idolatría, hay una serie de pecados más sutiles, a los que pertenecen:
1. avaricia;
2. sensualidad, glotonería y
ebriedad;
3. orgullo, al que pertenece también la vanidad.
Pregunta: ¿Cómo la
avaricia está relacionada con la idolatría?
Respuesta: El Apóstol San Pablo dice expresamente
que "avaricia es idolatría" (Col. 3: 5), porque el hombre avaro sirve
al dinero antes que a Dios.
Pregunta: ¿Si el
segundo mandamiento prohibe el amor al lucro, a qué nos enseña?
Respuesta: Al no
amontonamiento de riquezas y a la generosidad.
Pregunta: ¿Por qué
los "servidores del vientre" son idólatras?
Respuesta: Porque buscan la gratificación sensual
antes que cualquier otra cosa. Y por ello el Apóstol San Pablo dice que
"su dios es el vientre" o, en otras palabras, que su vientre es su
ídolo (Filip. 3: 19).
Pregunta: Si el segundo mandamiento prohíbe el
servicio al vientre, ¿qué obligaciones tenemos que cumplir por el contrario?
Respuesta: La templanza
y el ayuno.
Pregunta: ¿Por qué
el orgullo y la vanidad están referidos a la idolatría?
Respuesta:
Porque el hombre orgulloso valora ante todo sus propias habilidades y
excelencias, y así viene a ser su ídolo; el vanidoso quiere, además, que otros
adoren ese mismo ídolo. Este orgullo y vanidad están sensiblemente
ejemplificados en Nabucodonosor, rey de Babilonia, que hizo erigir un ídolo de
oro de su persona y ordenó que todos lo adoraran (Daniel 3).
Pregunta: ¿Hay
algún otro vicio cercano a la idolatría?
Respuesta: La hipocresía. Cuando un hombre usa los
aspectos exteriores de la religión, como el ayuno y la estricta observancia de
las ceremonias, para obtener el respeto de la gente, sin pensar en enmendar
interiormente su corazón (Mat. 6:5-7).
Pregunta: Si el
segundo mandamiento prohibe el orgullo, la vanidad y la hipocresía, ¿qué
virtudes contrarias se prescriben?
Respuesta: La humildad, y hacer el bien en secreto.
Pregunta: ¿Cuándo
es tomado el nombre de Dios en vano?
Respuesta: Es tomado o expresado en vano, cuando se
cita su nombre en conversaciones vanas e inútiles, y aun más, cuando se lo
expresa mintiendo o irreverentemente.
Pregunta: ¿Qué
pecados prohibe el tercer mandamiento?
Respuesta: 1.
Blasfemia, o emitir palabras contra Dios.
2. Murmuración, o sea quejarse
contra la Providencia Divina.
3. Profanación, cuando las cosas
divinas son tomadas en broma o insultadas.
4. Distracción en la oración.
5. Perjurio, cuando una persona
afirma con un juramento algo falso.
6. Ruptura de juramento, cuando
las personas no mantienen justa y legalmente los juramentos.
7. Ruptura de votos hechos a Dios.
8. Juramentos banales, o emitir juramentos irreflexivos en
las conversaciones comunes.
Pregunta: ¿Están
dichos juramentos expresamente prohibidos en las Sagradas Escrituras?
Respuesta: El
Salvador dice: "Yo os digo: No juréis en ninguna manera, ni por el cielo,
porque es el trono de Dios... Pero sea vuestro hablar: sí, sí, no, no, porque
lo que es más de esto, de mal procede" (Mat. 5:34 y 37).
Pregunta: ¿No
prohibe esto todo juramento en materia civil?
Respuesta: El
Apóstol Pablo dice: "Los hombres ciertamente juran por uno mayor que
ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para
confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los
herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso
juramento" (Heb. 6: 16-17). De esto debemos concluir que, si Dios mismo
por una manifestación inmutable usa un juramento, más aun nosotros, en ocasiones
graves y necesarias, requeridos por autoridades legales, tomemos un juramento
religiosamente con la firme intención de no romperlo.
Pregunta: ¿Por qué
se manda guardar el séptimo día, más que cualquier otro, como santo para Dios?
Respuesta: Porque Dios hizo el mundo en seis días y
al séptimo descansó de la Creación.
Pregunta: ¿El
Sabbath es guardado en la Iglesia Cristiana?
Respuesta: No es
guardado, estrictamente hablando, como día santo, mas en memoria de la Creación
del mundo y como continuación de su observancia original, se lo distingue de
los demás días de la semana por una mitigación de las reglas de ayuno.
Pregunta: ¿Cómo
obedece, entonces, la Iglesia Cristiana el cuarto mandamiento?
Respuesta: Después de seis días
guarda un séptimo, sólo que no el último día de la semana, el Sabbath, sino el
primer día de la semana, que es el Día de la Resurrección o Día del Señor
(Domingo).
Pregunta: ¿Desde cuándo festejamos
el día del Señor?
Respuesta: Desde el mismo tiempo de la
Resurrección.
Pregunta: ¿Hay
alguna mención en las Sagradas Escrituras acerca de festejar el Día de la
Resurrección?
Respuesta: En el libro de los Hechos de los
Apóstoles se menciona que los discípulos, es decir los cristianos, se reunían
el primer día después del sábado, que era el primer día de la semana o Día de
la Resurrección.
Pregunta: ¿Hay algo
más para comprender bajo el nombre del séptimo día o Sabbath?
Respuesta: En la Iglesia del Antiguo Testamento el
nombre de Sabbath se entendía aplicando a diversos otros días guardados como el
Sabbath para festivales o ayunos, como la fiesta de la Pascua y el Día de la
Expiación. Asimismo, nosotros en la Iglesia Cristiana guardamos algunos otros,
aparte del Día del Señor, fechas instituidas como festivos para la gloria de
Dios y para honrar a la Santísima Doncella y otros Santos, o como días de ayuno
(Ver Orth. Confess. pág. 3, preg. 60 pág.1, preg. 88).
Pregunta: ¿Cuáles
son las principales fiestas?
Respuesta: Las
indicadas en memoria de los principales sucesos relativos a la Encarnación del
Hijo de Dios para nuestra salvación, y las manifestaciones de la divinidad;
después de ellas, las indicadas en honor a la Madre de Dios, la Santísima
Siempre Doncella María, como instrumento del Misterio de la Encarnación. El
orden de los sucesos es el siguiente:
1. El día del Nacimiento de la
Santísima Madre de Dios.
2. El día de su Presentación en el
Templo para su dedicación a Dios.
3. El día de la Anunciación; es
decir, cuando el Angel anunció a la Santísima Doncella la Encarnación de Ella
del Hijo de Dios.
4. El día del Nacimiento de
Jesucristo.
5. El día del bautismo de Nuestro
Señor, y la Epifanía o manifestación de la Santísima Trinidad.
6. El día de la recepción en el
Templo de Nuestro Señor por Simeón.
7. El día de la Transfiguración de
Nuestro Señor.
8. El día de la Entrada de Nuestro
Señor a Jerusalem.
9. La Pascua, fiesta de la
Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, la fiesta de las fiestas, la
anticipación de la fiesta eterna o bendición eterna.
10. El día de la Ascensión de
Nuestro Señor Jesucristo a los cielos.
11. La fiesta de Pentecostés, en
memoria del Descenso del Espíritu Santo, y en honor de la Santísima Trinidad.
12. El día de la Exaltación de la
Cruz de Nuestro Señor, descubierta por la Emperatriz Elena.
13. El día del Reposo de la Santísima Madre de Dios
(Dormición).
Pregunta: ¿Cuál la
abstinencia más importante?
Respuesta: La Gran
Cuaresma.
Pregunta: ¿Por qué
se llama Cuaresma?
Respuesta: Porque
dura cuarenta días, además de la semana de la Pasión de Cristo.
Pregunta: ¿Por qué
se estableció que la Gran Cuaresma debe continuar cuarenta días?
Respuesta: Según el
ejemplo de Jesucristo mismo, que ayunó cuarenta días (Mat. 4: 2).
Pregunta: ¿Por qué
se estableció el ayuno los días miércoles y viernes?
Respuesta: Los miércoles, en recuerdo de la
traición a Cristo Jesús para que sufriese, y los viernes, en recuerdo de sus
sufrimientos y muerte.
Pregunta: ¿Por qué
causa se ayuna antes de las fiestas de la Natividad, de la Dormición de la
Madre de Dios y del Día de los Santos Apóstoles?
Respuesta: Las primeras dos como ejercicios
preparatorios de abstinencia, para mejor honrar a esas fiestas; la última no
sólo por igual razón sino por imitación de los Apóstoles, que ayunaban
preparándose para la obra de predicar el Evangelio (Hechos 13: 3).
Pregunta: ¿Cómo
debemos usar nuestro tiempo en los Domingos y demás grandes días santos, para
cumplir el cuarto mandamiento?
Respuesta: Primero, en estos días no debemos
trabajar u ocuparnos de negocios mundanos o temporales; segundo, debemos
guardarlos como santos, es decir, usarlos para obras santas y espirituales,
para la gloria de Dios.
Pregunta: ¿Por qué
se nos prohibe trabajar en los días santos?
Respuesta: Para que
los empleemos más completamente en obras buenas y santas.
Pregunta: ¿Qué cosa
en particular deben cumplirse en los días santos?
Respuesta: Primero, ir a la iglesia, para la
adoración pública y la instrucción en la palabra de Dios. Segundo, en el hogar,
dedicarnos a la oración y la lectura o la conversación edificante. Tercero,
dedicar a Dios una parte de nuestros medios, subvencionando las necesidades de
la Iglesia y sus Ministros, y en limosnas a los pobres, y a visitar a los
enfermos, los prisioneros, y otras obras de caridad cristiana.
Pregunta: ¿No
debemos hacer estas obras en los días de labor también?
Respuesta: Es cierto, si se puede; pero aquel a
quien sus ocupaciones no se lo permiten, debe a toda costa dedicar los días
santos a esas obras. Pero la oración es nuestra ineludible obligación de cada
día, a la mañana y a la noche, antes y después del almuerzo y de la cena, y en
lo posible, al comenzar y finalizar cualquier trabajo.
Pregunta: ¿Qué
debemos pensar de aquellos que en días santos se permiten juegos o exhibiciones
obscenas, cantos inútiles y excesos en la comida y la bebida?
Respuesta: Esa gente
desacraliza grandemente los días santos. Pues si hasta las obras inocentes y
útiles para la vida presente son inadecuadas para estos días de fiesta, cuánto
más lo serán estas otras obras inútiles, carnales y viciosas.
Pregunta: ¿Cuando
el cuarto mandamiento habla de trabajar seis días, no condena con ello a los
que no hacen nada?
Respuesta: Sin duda condena a aquellos que en días
laborales no se entregan a obras convenientes, sino que pasan su tiempo en la
pereza y la disipación.
Pregunta: ¿Qué
obligaciones especiales están prescritas por el quinto mandamiento respecto a
los padres, bajo la frase general de honrarlos?
Respuesta: 1.
Guardarles respeto.
2. Obedecerlos.
3. Mantenerlos y consolarlos en la
vejez y enfermedad.
4. Rogar por la salvación de sus
almas, durante sus vidas y después de sus muertes; y cumplir fielmente su
última voluntad, mientras no sea contraria a la ley divina y civil (ver 2 Mac.
12: 43-44; Jerem. 35: 18-19; J. Damasc. Serm.
de Mort.).
Pregunta: ¿Qué
grado de pecado hay en la deshonra a los padres?
Respuesta: Así como
es fácil y natural amar y honrar a nuestros padres, a quienes debemos el ser,
así de grave es el pecado de deshonra hacia ellos. Por esta causa, en la ley de
Moisés se condenaba a muerte al que maldecía a su padre o a su madre (Éxodo 21:
17).
Pregunta: ¿Por qué
este mandamiento en particular contiene una promesa de prosperidad y larga vida
a los que honran a sus padres?
Respuesta: Para que
los hombres tengamos una recompensa visible que nos impulse a mejor cumplir
este mandamiento, sobre el cual se basa el orden de las familias y del cual
depende, en consecuencia, toda la vida social.
Pregunta: ¿Cómo se
cumple esta promesa?
Respuesta: Los ejemplos de los antiguos Patriarcas
y Padres muestran que Dios da especial fuerza a la bendición de los padres
(Gén. 27); "La bendición del padre afianza la casa de los hijos"
(Eclesiástico 3: 9). Dios en su sabiduría y recta providencia protege
especialmente la vida, y dispone la prosperidad de quienes honran a sus padres
en la tierra; mas para el perfecto premio a la perfecta virtud, El da vida
eterna y bienaventurada en la patria celestial.
Pregunta: ¿Por qué en los mandamientos que enseñan a amar al prójimo se menciona primero a los padres?
Respuesta: Porque los padres están naturalmente más
cerca de nosotros que el resto de la gente.
Pregunta: ¿Hay
otras personas que debemos comprender en el quinto mandamiento bajo el nombre
de padres?
Respuesta: Sí. Todos los que de alguna manera están
relacionados con nosotros en lugar de nuestros padres.
Pregunta: ¿Quiénes
están en lugar de nuestros padres?
Respuesta: 1.
Nuestro mandatario y nuestro país, pues un Estado es como una gran familia en
la que el mandatario debe ser como un padre y los ciudadanos como los hijos del
mandatario y del país.
2. Nuestros pastores y maestros
espirituales, porque mediante sus enseñanzas y los Sacramentos nos hacen nacer
a la vida espiritual y nos nutren en ella.
3. Nuestros mayores en edad.
4. Nuestros benefactores.
5. Nuestros superiores en diferentes condiciones.
Pregunta: ¿De qué
manera hablan las Sagradas Escrituras del honor debido a los mandatarios?
Respuesta:
"Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay
autoridad sino de parte de Dios, y las que las hay, por parte de Dios han sido
establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por
Dios se resiste" (Rom. 13:1-2); "Por lo cual es necesario estarle
sujetos, no solamente por razón de la ira, sino también por causa de la
conciencia" (Rom. 13:5); "Teme a Dios, hijo mío, y al rey, y no te
opongas a ninguno de los dos" (Prov. 24:21); "Dad al César lo que es
para el César, y a Dios lo que es para Dios" (Mat. 22:21); "Teme a
Dios, honra al rey" (1 Pedro 2:17).
Pregunta: ¿Cuánto debemos amar a
nuestro mandatario y a nuestro país?
Respuesta: Hasta
estar dispuestos a dejar la vida por ellos (Juan 15: 13).
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras acerca de la obligación de honrar a nuestros
pastores y maestros espirituales?
Respuesta:
"Obedeced a vuestros instructores y someteos a ellos, pues velan sobre
vuestras almas como quienes han de dar cuenta de ellas, para que lo hagan con
alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna" (Heb.
13:17).
Pregunta: ¿Hay en las Sagradas
Escrituras algún mandato acerca de honrar a los mayores en edad como a nuestros
padres?
Respuesta: El Apóstol San Pablo escribe así a Timoteo: "Al anciano no lo reprendas con dureza, sino ruégale como a un padre; a los jóvenes como a hermanos y a las ancianas como a madres" (1 Tim. 5: 1-2); "Ponte en pie ante las canas y honra el rostro del anciano; teme a tu Dios" (Levít. 19: 32).
Pregunta: ¿Cómo
sabemos que debemos honrar a nuestros benefactores como padres?
Respuesta: Por el
ejemplo de Jesucristo mismo, que estaba sujeto a José, pese a que José no era
su padre, sino sólo su tutor (Luc. 2:51).
Pregunta: Aparte de
éstos ¿quiénes son nuestros superiores, a quienes debemos honrar como a padres?
Respuesta: A
aquellos que toman el lugar de nuestros padres en la educación, como las
autoridades y maestros en las escuelas; los que nos preservan de
irregularidades y desórdenes de la sociedad, como los magistrados civiles; los
que nos protegen de las ofensas por el poder de la ley, como los jueces; los
que el mandatario encarga como defensores de la seguridad pública contra los
enemigos, como los comandantes militares.
Pregunta: ¿Qué
dicen las Sagradas Escrituras sobre nuestros deberes hacia las autoridades en
general?
Respuesta: "Dad
a cada uno lo debido: a quien el tributo, el tributo; a quien el impuesto, el
impuesto; a quien el respeto, el respeto; a quien el honor, el honor"
(Rom. 13:7).
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras del respeto mutuo entre los empleados y sus
patrones?
Respuesta:
"Siervos, obedeced a vuestros amos según la carne con temor y respeto, en
la sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviéndoles sólo para ser
vistos, como quienes agradan a los hombres, sino como siervos de Cristo, que
hacen la voluntad de Dios con toda el alma" (Efes. 6:5-6); "Criados,
estad sujetos con todo respeto a vuestros amos, no solamente a los buenos y
afables, sino también a los difíciles de soportar" (1 Pedro 2:18).
Pregunta: Si las
Sagradas Escrituras prescriben deberes hacia los padres ¿prescribe de la misma
manera deberes respecto de los hijos?
Respuesta: Sí.
Prescriben obligaciones para con los hijos de acuerdo con la dignidad de
padres: "Y vosotros, padres, no provoquéis la ira a vuestros hijos, sino
criadlos en la enseñanza y amonestación del Señor" (Efes. 6:4).
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras acerca de los deberes de los pastores hacia su
rebaño espiritual?
Respuesta:
"Apacentad el rebaño de Dios que está entre vosotros, vigilando, no
obligando por la fuerza, sino de buen grado, según Dios; y no por sórdida
ganancia, sino por generosidad; no como tiranizando a vuestros propios fieles,
sino siendo modelos para el rebaño" (1Pedro 5:2-3).
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras acerca de los deberes de las autoridades?
Respuesta: "Amos, haced lo que es justo y
recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los
cielos" (Colos. 4:1).
Pregunta: ¿Cómo
debemos actuar, si nuestros padres o gobernantes nos piden que hagamos algo
contrario a la fe o a la ley de Dios?
Respuesta: En tal
caso, debemos responder como lo hicieron los Apóstoles a los jefes de los
judíos: "Juzgad si sería justo ante Dios obedeceros a vosotros más que a
Dios" (Hechos 4:19). Y, por causa de la fe y de la ley de Dios, debemos
estar preparados para soportar las consecuencias, cualesquiera sean.
Pregunta: ¿Cuál es
el nombre de la virtud requerida por el quinto mandamiento?
Respuesta:
Obediencia.
Sobre el sexto mandamiento
Pregunta: ¿Qué está prohibido por
el sexto mandamiento?
Respuesta: El homicidio. Es decir, quitar la vida de
nuestro prójimo en cualquier forma.
Pregunta: ¿Cómo
debe considerarse el homicidio involuntario, cuando un hombre mata
accidentalmente y no intencionadamente?
Respuesta: El hombre
que es culpable de homicidio involuntario no puede considerarse inocente, a
menos que haya tomado todas las precauciones contra el accidente; de todas
maneras, debe limpiar su conciencia de acuerdo con los cánones de la Iglesia.
Pregunta: ¿Con qué
casos deben relacionarse los asesinatos y violaciones de este mandamiento?
Respuesta: Aparte del
homicidio, por cualquier medio, el mismo pecado puede ser cometido en los
siguientes casos y otros similares:
1. Cuando un juez condena a un
prisionero sabiendo que es inocente.
2. Cuando se oculta o facilita la
fuga del asesino, y así se le da oportunidad de renovar sus crímenes.
3. Cuando alguien puede salvar la
vida de un prójimo, pero no lo hace, como cuando un rico ve que un pobre se
muere de hambre.
4. Cuando alguien carga
excesivamente con trabajos pesados y castigos a los que le están sometidos, y
así acelera su muerte.
5. Cuando alguien, por falta de templanza y otros vicios,
acorta su propia vida.
Pregunta: ¿Qué
debemos pensar sobre el suicidio?
Respuesta: Que es el
más criminal de los homicidios. Porque si es contrario a la naturaleza matar a
un hombre, tanto más lo es matarnos a nosotros mismos. Nuestra vida no nos
pertenece sino a Dios, que nos la dio.
Pregunta: ¿Qué
debemos pensar acerca de los duelos para decidir disputas privadas?
Respuesta: Desde que la resolución de las disputas
privadas pertenece al gobierno, y los duelistas, en lugar de acudir a la ley,
voluntariamente recurren a un acto que implica peligro manifiesto de muerte
para ambos, es evidente que el duelo implica tres crímenes terribles: rebelión,
asesinato y suicidio.
Pregunta: ¿Además
de la eliminación física, existe el homicidio espiritual?
Respuesta: Sí. El homicidio espiritual es inducir
al pecado; cuando uno provoca que el prójimo caiga en la incredulidad o la
iniquidad, y así somete su alma a la muerte espiritual. El Salvador dice:
"El que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más vale que
se cuelgue al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y se
hunda en lo profundo del mar" (Mat. 18:6)
Pregunta: ¿Existen
formas sutiles de homicidio?
Respuesta: A este pecado pueden referirse todos los
actos y palabras contra el amor, todo lo que injustamente afecte la paz y seguridad
de nuestro prójimo, y, finalmente, toda la malicia contra él, aunque no se
muestre abiertamente. "Todo el que aborrece a su hermano es un
homicida" (1Juan 3: 15).
Pregunta: Cuando se
nos prohíbe dañar la vida de nuestro prójimo, ¿qué se nos está ordenando?
Respuesta: Hacer todo lo que está a nuestro alcance
para asegurar su vida y su bienestar.
Pregunta: ¿Qué
deberes se desprenden de esto?
Respuesta: 1. Ayudar
a los pobres;
2. asistir a los enfermos;
3. confortar a los afligidos;
4. aliviar la pena del
desgraciado;
5. proceder atentamente con todos,
con humildad y amor;
6. reconciliarnos con los
ofendidos;
7. perdonar las ofensas, y hacer
el bien a nuestros enemigos.
Pregunta: ¿Qué está
prohibido con el séptimo mandamiento?
Respuesta: El
adulterio.
Pregunta: ¿Qué
formas de pecado están prohibidas bajo el término de adulterio?
Respuesta: El
Apóstol San Pablo aconseja que los cristianos ni siquiera hablen de tales
impurezas (Efes. 5:3). Es sólo por necesidad de advertir a la gente contra
estos pecados, que nombramos aquí algunos de ellos, como:
1. Fornicación, o amor carnal
desvergonzado entre personas no casadas entre sí, o solteras;
2. adulterio, cuando personas
casadas, ilegalmente dan el amor que mutuamente les corresponde, a extraños;
3. Incesto, cuando parientes próximos entran en unión
semejante al matrimonio.
Pregunta: ¿Qué nos
enseña el Salvador sobre el adulterio?
Respuesta:
"Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en
su corazón" (Mat. 5:28).
Pregunta: ¿Qué
debemos hacer para guardarnos de este sutil adulterio interior?
Respuesta: Debemos evitar todo lo que pueda excitar
sensaciones impuras en nuestro corazón, como cantos y danzas lascivas,
conversaciones obscenas, juegos y bromas deshonrosas, miradas indecorosas, y la
lectura de libros que contienen descripciones de amor impuro. Debemos tratar,
de acuerdo con el Evangelio, de ni siquiera mirar aquello que pueda hacernos
caer en el pecado: "Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado,
sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros,
que no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno."
Pregunta: ¿Debemos,
literalmente, arrancarnos el ojo inductor?
Respuesta: Debemos arrancarlo, no con la mano, sino
con la voluntad. El que decidió ni siquiera mirar lo que es ofensivo, ya
arrancó de sí el ojo inductor.
Pregunta: ¿Estando
prohibido el pecado del adulterio, que virtudes se relacionan con él?
Respuesta: Las del
amor conyugal y la fidelidad y, para los que puedan recibirla, la pureza
perfecta y castidad.
Pregunta: ¿Cómo
hablan las Sagradas Escrituras de los deberes del hombre y de la mujer?
Respuesta:
"Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se
entregó a Sí mismo por ella" (Efes. 5:25); "Mujeres, sed sumisas a
vuestros maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como
Cristo es Cabeza de la Iglesia, el Salvador del cuerpo" (Efes. 5:22-23).
Pregunta: ¿Qué
motivos nos muestran las Sagradas Escrituras, para hacernos rechazar la
fornicación y vivir castamente?
Respuesta: Nos dicen que mantengamos nuestros
cuerpos en pureza, pues son los miembros de Cristo y templos del Espíritu
Santo; y el que comete fornicación peca contra su propio cuerpo, esto es, lo
corrompe, lo infecta con enfermedades y además hiere sus facultades mentales
como la imaginación y la memoria (ver 1 Cor. 6:15 y 18-19).
Pregunta: ¿Qué está
prohibido con el octavo mandamiento?
Respuesta: Robar, o
apropiarnos de lo que pertenece a otro.
Pregunta: ¿Qué
pecados en particular están así prohibidos?
Respuesta: Los
principales son:
1. Robo, es decir tomar lo que
pertenece a otro por la fuerza.
2. Hurto, cuando algo es sustraído
secretamente.
3. Fraude: la apropiación de cosas
ajenas mediante artificios; dar moneda falsa por legítima, o mercadería de mala
calidad por buena; usar falsos pesos y medidas, para entregar menos de lo
vendido; ocultar los bienes, para evitar pagar las deudas; no cumplir
honestamente contratos o ejecución de voluntades; ocultar a culpables de
deshonestidades, y defraudar así a los injuriados impidiendo la acción de la
justicia.
4. Sacrilegio: apropiarse de lo
que fue dedicado a Dios o pertenece a la Iglesia.
5. Sacrilegio espiritual, cuando
uno pecaminosamente da, y otro fraudulentamente recibe, algún cargo sagrado, no
por merecimiento sino por ganancia.
6. Soborno, cuando alguien recibe
una suma de quien está bajo su jurisdicción para promoverlo inmerecidamente,
absolver al culpable, u oprimir al inocente.
7. Comer del pan de la ociosidad,
cuando la gente recibe salario por sus obligaciones, o pago por el trabajo que
no cumple, y así en realidad roba su paga, y el beneficio que la sociedad o
aquel a quien sirve pudiera haber obtenido por su trabajo. De la misma manera,
aquellos que podrían mantenerse a si mismos trabajando, en lugar de vivir de
limosnas.
8. Extorsión, cuando exhibiendo algún derecho, pero en
realidad contra la equidad y la humanidad, algunos toman ventaja de la
propiedad, los trabajos y hasta el infortunio de otros. Por ejemplo, cuando los
acreedores oprimen a los deudores con la usura. Cuando los amos imponen a sus
dependientes labores excesivas. Cuando en épocas de hambruna algunos venden pan
a precios exorbitantes.
Pregunta: ¿Cuándo
se nos prohíben estos pecados, cuáles son las virtudes prescritas?
Respuesta: 1.
Desinterés.
2. Fidelidad.
3. Recto juicio.
4. Misericordia con el pobre.
Pregunta:
¿Entonces, el que no muestra misericordia con el pobre peca contra el octavo
mandamiento?
Respuesta:
Ciertamente, si tiene los medios para asistirlo, pues todo lo que tenemos
pertenece en realidad a Dios, y nuestra abundancia es dada por su Providencia
para asistir a los pobres. Por ello, si no les damos de nuestra abundancia, en
realidad estamos robándolos y defraudándoles de sus derechos y de los dones de
Dios.
Pregunta: ¿Existe
alguna otra virtud más elevada contraria a los pecados del octavo mandamiento?
Respuesta: Sí, la absoluta pobreza, o renunciación
a toda propiedad, que es propuesta por el Evangelio no como una obligación para
todos, sino como consejo para los que quieren ser perfectos: "Si quieres
ser perfecto, vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un
tesoro en los cielos" (Mat. 19:21).
Pregunta: ¿Qué está
prohibido con el noveno mandamiento?
Respuesta: El falso testimonio contra nuestro
prójimo, así como mentir.
Pregunta: ¿Qué se
prohíbe bajo las palabras falso testimonio?
Respuesta: 1. El
falso testimonio en una corte de justicia es cuando alguien presta testimonio,
delata o acusa falsamente a otro.
2. Falso testimonio fuera de una corte de justicia es
cuando alguien difama al prójimo, o lo inculpa de manera injusta.
Pregunta: ¿Está
permitido censurar a alguien cuando realmente es censurable?
Respuesta: El
Evangelio no nos permite juzgar ni los reales vicios o faltas de nuestro
prójimo, excepto que seamos especialmente llamados para su castigo o enmienda
(por un oficio judicial): "No juzguéis, para no ser juzgados" (Mat.
7:1).
Pregunta: ¿Están
permitidas las mentiras que no tienen por propósito perjudicar a nuestro
prójimo?
Respuesta: No,
porque son incompatibles con el amor respecto a nuestro prójimo, y son indignas
de un hombre, en especial un cristiano, que fue creado para la verdad y el
amor: "Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con
su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros" (Efes. 4:25).
Pregunta: Si
queremos evitar los pecados contra el noveno mandamiento, ¿qué reglas debemos
seguir?
Respuesta: "Quien
quiera amar la vida y ver días felices, guarde su lengua del mal, y sus labios
de palabras engañosas" (1 Pedro 3:10); "Si alguno se cree hombre de
fe, pero no pone freno a su lengua sino que engaña a su propio corazón, su fe
es vana" (Santiago 1:26).
Pregunta: ¿Qué
prohíbe el décimo mandamiento?
Respuesta: Todos los
deseos contrarios al amor hacia nuestro prójimo, y los pensamientos asociados
con esos deseos.
Pregunta: ¿Por qué
están prohibidos no sólo las malas acciones sino también los malos deseos y
pensamientos?
Respuesta: Primero, porque cuando el alma hospeda
algún deseo o pensamiento malos, es ya impura a la vista de Dios, e
inmerecedora de El. Como dice Salomón: "Abominaciones son a Dios los
pensamientos malos" (Prov. 15:26). Por eso debemos purificarnos a nosotros
mismos de estas impurezas interiores, como enseña el Apóstol San Pablo:
"Purifiquémonos de toda mancha de la carne y del espíritu, consumando la
santificación en el temor de Dios" (2 Cor. 7:1). Segundo, porque para
prevenir actos pecaminosos, es necesario vencer los deseos y pensamientos
pecaminosos, de los cuales como de semillas surgen tales acciones. Como está
escrito: "Desde el corazón salen las intenciones malas, homicidios,
adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias" (Mat.
15:19); "Cada uno es tentado por su propia concupiscencia, que le arrastra
y seduce. Después, la concupiscencia, cuando ha concebido, da a luz el pecado,
y el pecado, una vez consumado, engendra la muerte" (Santiago 1:14-15).
Pregunta: ¿Cuándo
se nos prohíbe desear lo de nuestro prójimo, que pasión es condenada?
Respuesta: La
envidia.
Pregunta:
¿Qué está prohibido por las
palabras: "No codicies la mujer de tu prójimo"?
Respuesta: Todos los
pensamientos y deseos lascivos, o adulterio interior.
Pregunta: ¿Qué está
prohibido por las palabras: "no codicies la casa de tu prójimo, ni sus
campos, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que
le pertenezca"?
Respuesta: Todos los
pensamientos de avaricia y ambición.
Pregunta: ¿Qué
deberes, correspondientes a estas prohibiciones, nos prescribe el décimo
mandamiento?
Respuesta: Primero,
conservar la pureza del corazón; segundo, contentarnos con nuestra suerte.
Pregunta: ¿Qué es
necesario para purificar el corazón?
Respuesta: La
frecuente y fervorosa invocación del Nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
· Aplicación
de la enseñanza de fe y devoción
Pregunta: ¿Cómo
debemos aplicar la enseñanza de fe y devoción?
Respuesta: Debemos
cumplir en la práctica con aquello que conocemos bajo el temor del temible
juicio por el incumplimiento. "Sabiendo esto, seréis dichosos si lo
cumplís" (Juan 13:17); "Aquel siervo que, conociendo la voluntad de
su señor, no ha preparado nada ni obrado conforme con su voluntad, recibirá
muchos azotes" (Lucas 12:47).
Pregunta: ¿Qué debe
hacer el hombre cuando es consciente de algún pecado?
Respuesta: No sólo
debe arrepentirse inmediatamente, y resolver firmemente no volver a caer en ese
pecado en el futuro, sino que debe tratar en lo posible de reparar el escándalo
o injuria que produjo, por buenas acciones opuestas al mismo. Esto es lo que
hizo Zaqueo el Publicano, cuando dijo al Señor: "Daré, Señor, la mitad de
mis bienes a los pobres, y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el
cuádruplo" (Lucas 19:8).
Pregunta: ¿Qué
cuidado debemos tener cuando nos parece que hemos cumplido algún mandamiento?
Respuesta: Debemos
disponer nuestro corazón de acuerdo con las palabras de Jesucristo:
"Cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: Somos siervos
inútiles, hemos hecho lo que debíamos hacer" (Lucas 17:10).
IOBE