<!DOCTYPE HTML PUBLIC "-//W3C//DTD HTML
4.0 Transitional//EN"><!-- saved from
url=(0068)http://www.fatheralexander.org/booklets/spanish/iglesia_ortodoxa.htm
-->Que es la Iglesia
Ortodoxa?
"Me
hallan los que madrugando me buscan" (Prov. 8:17)
Usted quizás haya oído mencionar a
la Iglesia Ortodoxa. ¿Qué es esta Iglesia?
Hace ya casi dos mil años, Jesucristo, el Hijo de Dios, vino
a la tierra y fundó la Iglesia, a través de sus Apóstoles y discípulos, para la
salvación de la humanidad. Las enseñanzas de los Apóstoles y la Iglesia se
esparcieron en los siguientes años. Las iglesias que fueron fundadas por los
Apóstoles pertenecen a los cinco Patriarcados de Roma, Constantinopla,
Alejandría, Antioquía y Jerusalén. Todas estas iglesias estaban unidas en la
fe, la liturgia y la participación en los sacramentos. Después fundadas las de
Sinaí, Rusia, Grecia, Yugoslavia, Rumania y. muchas más.
Estas iglesias, independientes en su administración, están
en completa unión una con otra, con una excepción, la de Roma, que se separó de
las otras en 1054, y desde entonces ha añadido nuevos dogmas. En materias de
fe, doctrina, tradición, liturgias y servicios, estas otras iglesias son
exactamente iguales.
No obstante, considerando el idioma diferente de cada una de
estas iglesias, se encuentran en comunión y juntas constituyen y se llaman la Iglesia Ortodoxa (ortos = lo correcto, doxa
= doctrina, culto).
Las enseñanzas de la Iglesia se derivan de dos fuentes (que
en realidad son una): Las Santas Escrituras y la Santa Tradición. Como dice el
Evangelio según San Juan: "Y hay
también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por
una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de
escribir" (Juan 21:25).
Estas "otras
cosas" fueron transmitidas oralmente por los Apóstoles y han llegado a
nosotros en la Sagrada Tradición. La fe y la doctrina de la Iglesia Ortodoxa se
encuentran en las Escrituras (la parte escrita de la Tradición, selecta de
entre muchos libros por la Iglesia), los Decretos de los Concilios Ecuménicos
(los que han sido aceptados por toda la Iglesia), y en los escritos de los
Padres de la Iglesia.
Creemos que el Señor Jesucristo es verdaderamente Dios, el
Salvador, e Hijo engendrado de la misma esencia que el Padre antes de todos los
siglos; y también verdaderamente Hombre, igual a nosotros en todo, menos en el
pecado. Creemos que por nuestra salvación El nació de una virgen, a quien
llamamos Deípara (la que dio a luz a Dios). (S. Lucas 1,43). Creemos que el
Espíritu Santo procede del Padre (S. Juan 15:26), quien es el único origen de
la Trinidad. (Decir que el Espíritu Santo procede también del Hijo sería
introducir dos orígenes en la Trinidad y romper la Unidad de Dios. Los Tres son
Uno porque tanto el Hijo como el Espíritu tienen su origen en el Padre, uno
engendrado y el otro procediendo).
Los cristianos ortodoxos adoramos a Dios en Trinidad (S.
Mateo 28:19) y honramos a los Santos, pidiendo su intercesión ante Dios. (Prov.
15:29; Núm. 11:2). Entre los Santos el lugar principal es de la Deípara, pues a
través de Ella Dios vino a nosotros (S. Lucas 1:48). De acuerdo al Séptimo
Concilio Ecuménico (año 787), veneramos los íconos, no por sí mismos, sino como
representaciones de Cristo y los Santos. (Si Dios tomó forma física, se le
puede representar físicamente).
Reconocemos siete "Misterios"
o sacramentos. El Bautismo y la Crismación son los medios de entrar en la
Iglesia. Sin morir el hombre antiguo y ponerse el nuevo en el Bautismo no
podemos heredar el Reino de Dios. En la Eucaristía participamos del verdadero
Cuerpo y Sangre de Cristo, para la remisión de los pecados y la vida eterna. En
la Confesión Cristo nos da, a través del confesor, el perdón de nuestros
pecados.
Al pecar, ofendemos no sólo a Dios, sino también a la Iglesia,
el Cuerpo de Cristo, del cual somos miembros. Por lo tanto tenemos que pedir
perdón ante un ministro de la Iglesia. Estos tres sacramentos son esenciales
para la vida espiritual y la deificación de todo cristiano. Por la imposición
de manos de un obispo, la Gracia Divina desciende sobre el que es ordenado y lo
capacita para ser sacerdote y repartir esta Gracia, que es participación en la
vida misma de Dios.
El hombre no puede participar en la esencia de Dios, pero
según San Gregorio Pálamas, puede participar en las "energías" o
manifestaciones externas de Dios, que son parte de Dios, como los rayos del sol
son parte del sol. Esto no se considera posible en el Occidente Cristiano,
donde lo mayor que puede esperar el cristiano es la "salvación,"
después de purgar sus faltas. La Iglesia Ortodoxa en sus miembros espera "deificación," verdadera unión con Dios, un proceso dinámico y gradual que
dura toda la vida y no sólo se decide al morir. A través del sacramento de la
Ordenación, la Iglesia Ortodoxa ha tenido sucesión apostólica sin interrupción
desde el día de Pentecostés. La Gracia Divina santifica la unión de dos seres
en el matrimonio, como Cristo bendijo la boda en Caná por su presencia y su
primer milagro. Las dolencias del cuerpo y alma son curadas por el sacramento
de la Santa Unción.
Estas son, brevemente, algunas de las características de la
Iglesia Ortodoxa. Es única porque
Nuestro Señor fundó sólo una Iglesia. Es santa
por estar unida a su Unica Cabeza, Jesucristo, y por la operación del
Espíritu Santo. Es católica porque
no conoce límites de lugar o tiempo. Es Apostólica
porque fue fundada por los Apóstoles y mantiene sin cambio sus enseñanzas,
escritas y orales. Y es Ortodoxa porque
cree y enseña lo correcto.
La Iglesia Ortodoxa admite que hombres casados sean
ordenados sacerdotes, sin imponer arbitrariamente el celibato sacerdotal. El
que un hombre tenga vocación al sacerdocio no quiere decir que necesariamente
Dios le dé vocación al celibato también. La Iglesia Ortodoxa admite en ciertos
casos el divorcio y segundas nupcias. Lo ideal es que el matrimonio dure hasta
la muerte, pero los cónyuges son humanos y la Iglesia, aunque condena el
divorcio comprende que somos débiles e imperfectos y no se ciega al imponer la
ley. Los hijos son el fruto del amor de los padres y no se deben evitar a no
ser por una razón grave.
La Iglesia Ortodoxa, madre y no tirana, deja que cada pareja
tome la decisión, después de consultar con su padre espiritual.
Esta es la Iglesia Ortodoxa, fiel a su Fundador y
transmitiendo su mensaje al mundo por veinte siglos sin añadir ni quitar.