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La semilla del Diablo, Roman Polansky |
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| La reina de Nueva York, William A. Wellman | |||
| La legión de los hombre sin alma, Victor Halperin | |||
| Toro Salvaje, Martin Scorsese | |||
| State and Main, David Mamet | |||
| Nueve
reinas, |
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| Los sin nombre, Jaume Balagueró | |||
| Gente con clase, Eric Styles | |||
| Una historia verdadera, David Lynch | |||
| En construcción, José Luis Guerín | |||
| El cabo del terror, J. Lee Thompson | |||
| Veracruz, Robert Aldrich | |||
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La
semilla del diablo, 1968 |
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Si usted también odia a Mia Farrow
y le gusta verla sufrir. Si le inquietan esos vecinos muy viejos que
visten extrañas ropas de colores. Si le asustan las señoras que se maquillan
de azul y se dibujan una ralla sobre los ojos. Si siente hielo en las
vértebras cuando oye ruido al otro lado de la pared. Si siempre quiso
vivir en un barrio de Nueva York que se pareciera a Londres. Si le gusta
salir a comprar regalos de Navidad. Si hace tiempo que no ve a sus mejores
amigos. Si siempre supo que los niños no son de fiar y su pareja le
ha propuesto tener uno. Si se estremece cuando un desconocido llama
al timbre. Si le gustan las mujeres de pechos pequeños y piel blanca.
Si siempre quiso saber cómo eran las películas de Polansky antes de
su amor por las niñas, de su exilio, de las bobadas que ha rodado los
últimos veinte años. Si le gusta el tacto de los libros antiguos. Si
en su casa no encuentra calor las noches de tormenta. Si cree en Dios
y si no cree. Si cree en el Maligno y si no cree. Vea esta película. Porque una pareja de recién casados
se muda a una casa de la que se cuentan historias. Porque un armario
tapa una puerta y tras esa puerta no hay nada. Porque los pasillos son
largos y las habitaciones amplias. Porque el marido es John Cassavetes
y en un momento dice que no pudo resistir hacerle el amor a su mujer
inconsciente. Porque los vecinos vienen a ofrecer postres de chocolate
que saben raro. Porque se preparan infusiones de raíces con nombres
que nadie sabe pronunciar. Porque se regalan colgantes esféricos que
huelen mal. Porque el médico es un hombre muy mayor que fuma en pipa
y su enfermera quiere hacernos creer que no sabe nada. Porque una persona
muere y en su último delirio suplica que se le entregue un paquete a
la protagonista. Porque ella está embarazada. Porque huye por toda la
ciudad y la acaban tomando por loca. Porque una vieja miope mueve con
demasiada violencia la cuna de un niño. Porque ese niño llora y sus
ojos dan miedo. Antonio Campoy Martínez |
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La reina de Nueva York |
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Yo
le recomiendo esta película a los que están enamorados
o piensan estarlo en las próximas veinticuatro horas. A los que
se pueden pasar un fin de semana escuchando esas viejas canciones sentimentales
americanas que sólo suenan bien si salen de una radio o un disco
raspado. A los que escuchan las canciones de The Magnetic Fields. A
los que quieren tanto a Nueva York. A los que creen que un día
la ternura moverá el mundo. A los que quieren pasar una hora
y pico con una sonrisa en los labios. A los que quieren reírse
a carcajadas con escenas como una lucha de wrestling descaradamente
preparada o una visita a un pueblo de paletos de Vermont. A los que
son o quieren ser o quieren dejar de ser periodistas. A los que sueñan
con escribir una frase que se parezca a esa de "...antes me gustaba
cuando todo Nueva York salía a recibir a una persona famosa con
luces de neón en los corazones". A los analistas porque
disfrutarán estudiando esa escena en la que dos personas se declaran
su amor estirados entre las cajas de madera de un muelle mientras vemos
sólo sus pies y la cámara se mueve despacio buscando,
sin conseguirlo, un resquicio por el que colarse en esa intimidad entrañable
o esa otra en la que Carole Lombard simula una pelea con un hombre en
la habitación del hotel y entendemos de una vez por todas qué
significa ser encantadora. A los que quieren descubrir de qué
actriz está enamorado el creador de Ally Macbeal. A los que son
dulces y no les importa que se sepa. A los optimistas. A los que están
enfermos para que copien una buena idea. A todos los niños del
mundo para que sepan que digan lo que digan Joaquín Sabina y
los que escuchan sus discos espantosos el amor siempre termina bien.
Y a ti. Marcos González Mut |
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La legión de los hombres
sin alma |
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Yo le recomiendo esta película a
los fans del actor Bela Lugosi porque borda su galería de amenazadores
gestos hipnóticos con la misma fuerza que en “Drácula”. A los que les
gustan las películas mudas porque aunque no lo sea lo parece; los decorados
de pesadilla son innecesariamente grandes, los silencios se alargan
hasta la opresión, el uso seminal del sonido da como resultado momentos
estremecedores por su sequedad y agresividad: el grito de un buitre
o el espantoso chirrido de la noria del molino que empujan sin esperanza
hombres muertos resucitados para trabajar esclavizados en las plantaciones
de azúcar de una isla perdida. A los que todavía tararean aquella canción
de Bauhaus que se llama “Bela Lugosi is dead”. A los que les gustan
las películas de muertos vivientes porque recuperarán una de sus películas
fundacionales, la mejor junto a “Yo anduve con un zombie”, y verán unos
muertos vivientes que despliegan (es un decir) una rigidez física y
espiritual tan convincente que uno acaba por sentir que todavía están
encajados en sus ataúdes y lo único que pueden hacer es mirar fijamente
la tapa que los separa de nuestro mundo y agitarse vanamente en la horrible
estrechez de sus cajas. A los que les gusta analizar las películas porque
encontrarán planos hermosos como un entierro visto desde el fondo del
nicho al que llevan el ataúd, una fila india de muertos vivientes silueteados
contra la luz lechosa de la luna mientras vagan sin sentido por la cima
de una colina o los ojos de Bela Lugosi superpuestos en primer
plano sobre la llegada despreocupada de unos futuros novios a una mansión
de la isla. A los que han leído los cuentos de Whitehead. A los que
tienen miedo de morir porque descubrirán un destino posible para sus
cuerpos que les tranquilizará o les espeluznará. A los que buscan metáforas
originales del colonialismo. A los que quieren pasar una noche divertida
riéndose de esas viejas películas de terror acartonadas que ya no asustan
a nadie y a mi novia le ponen. A los oscuros chicos solitarios que se
crepan el pelo como Tim Burton (y son igual de feos) que odian a los
chicos de la línea de antes porque son superficiales y no son nada raros
y se llevan a las tías buenas mientras ellos se tienen que conformar
con ver a la actriz de esta película que sale en una escena con ropa
interior y maquillaje en plan vampiresa del cine primitivo (¿hay o no
hay erotismo en el hecho de pensar que esa escena que ahora nos parece
ridícula fue casi pornográfica cuando se rodó?). A todos los niños del
mundo para que no se espanten cuando vuelva a darles las buenas noches
su tío difunto. Y a ti. Marcos González Mut |
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Toro Salvaje (Raging Bull), 1980 Director: Martín Scorsese Actores: Robert de Niro, Cathy Moriarty y Joe Pesci |
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Es triste que esta película pase
a la historia por haber demostrado que es posible subir y bajar veinte
quilos de peso sin morir. Parecen de mucho más interés el trabajo de
Joe Pesci y el uso crepuscular del blanco y negro. Por no hablar de
la chulería de barrio que ya para siempre definió la cara de Robert
de Niro. Además están el sonido de los huesos rotos por un puñetazo,
la sangre que salta, el Nueva York lento de los años cuarenta y el retiro
triste y caluroso en Florida. Dudo que Jake La Motta, al que no parece
que tocara el suave aliento de la modestia, hubiera nunca soñado con
un homenaje igual. Antonio Campoy Martínez |
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State
and Main, 2000 Director: David Mamet Actores: Charles Durning,
Julia Stiles, Sarah Jessica Parker, William H. Macy, Philip Symour Hoffman,
Alec Baldwin. |
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Decir América y decir Vermont
es suficiente para que imaginemos la belleza húmeda de la Costa Este.
Sólo allí, lejos del furor de las grandes ciudades, es posible la lenta
ironía de esta historia. Resumamos. La mitad de los personajes irrumpen
en un pequeño pueblo. Son el director, el guionista, las estrellas y
los técnicos que pretenden hacer una película sobre un molino. Cine
sobre el cine. La otra mitad ya estaba allí y son un policía sin violencia,
una librera que hace teatro, un alcalde mediocre, unos niños y una adolescente
peligrosamente atractiva. Todo irá bien hasta que el actor de voz grave
se fije en los labios rojos de la menor de edad. Después un accidente
y David Mamet volviendo a la perfección que acostumbra.
Antonio Campoy Martínez |
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Nueve reinas, 2001 Director: Fabian Bielinsky Actores: Ricardo Darin, Gaston Pauls, Leticia Bredice, Tomas
Fonzi |
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Hay un tipo curtido que viste
un traje barato y otro joven al que le ha tocado la inmerecida suerte
de tener cara de buena persona y los dos son el par de truhanes sin
clase que protagonizan esta historia que sucede en las veinticuatro
horas de un día de verano en Buenos Aires y en la que se enumeran los
engaños, las trampas, los personajes ancianos y casi decrépitos, tipos
que nunca son lo que dicen que son pero tampoco lo que parecen ser y
un hotel en el que todos se juntan para negociar el absurdo precio de
una colección imposible de sellos: Las nueve reinas. Yo pasé un muy
buen rato. Ustedes mismos. Antonio Campoy Martínez |
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Los sin nombre, 1999 Guión y dirección: Jaume Balagueró Actores: Emma Vilasarau, Karra Elejalde, Tristán Ulloa,
Pep Tosar, Toni Sevilla, Carlos Lasarte, Jessica del Pozo Basada en una novela de Ramsey Campbell |
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Una historia de sectas diabólicas
que secuestran niños para adiestrarlos en el mal. Escenas que se ven
sudando y con la piel encrespada. Una música que sobresalta. Actores
que hace veinte años me hubieran dejado una semana sin dormir y que
aún hoy, tantos miedos después, me han tenido toda la noche suspirando
por el calor sedante de la cama de mis padres. Una ciudad que es en
la que vivimos pero que no importa. Sanatorios en la playa, hoteles
abandonados, torturas sin fin. Nuestro civilizado cinismo, en la mañana
soleada del día después, hablará de fallos de guión, de escenas cortadas.
Puro cartón. Sólo queda añadir que es una película española, o catalana,
qué más da, pero que tenemos la opción de verla en inglés y hacer así
que todo encaje. Antonio Campoy Martínez |
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Gente con
clase (Relatives Values), 2000 Director: Eric Styles Actores: Julie Andrews, Edward Atterton, William Baldwin,
Stephen Fry, Sophie Thompson y Jeanne Tripplehorn |
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Esta es una de esas películas
que justifican el inalcanzable deseo de haber nacido mayordomo británico.
O sobrino de aristócrata. O Lady. O Lord. Sólo en esos personajes creados
por Inglaterra, la literatura y el cine es creíble el humor brillante
de casi todas sus escenas. El argumento parte del posible e indeseado
enlace de un rico heredero y una estrella de Hollywod todavía joven
pero cercana al ocaso. Si además añadimos que es una adaptación de una
obra de teatro que logró un extenso favor del público del West End en
los años cincuenta, sólo nos queda recomendarla porque en ella vuelve
Julie Andrews. Antonio Campoy Martínez |
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Una historia verdadera (The Straight story). 1999 Director: David Lynch Actores: Richard Farnsworth, Sissy Spacek, Jane Galloway,
Everett McGill, Jennifer Edwards-Hughes |
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Un amigo
más listo que yo me dijo un día que quien afirmara que esta película
no parecía de David Lynch era un bobo mayúsculo que no había visto el
emocionante lirismo contenido de El hombre elefante. Yo no lo
sé, pero es mi amigo y le creo. Lo que no dudo es que ésta es una historia
sobre la vejez, la muerte, la memoria, la bondad, el dolor, la lealtad
y el orgullo de un hombre de setenta y cuatro años que enfermo y con
las caderas rotas decide ir a visitar por última vez a un hermano no
menos viejo y también moribundo del que se separó diez años atrás por
culpa del alcohol y la estupidez. El viaje, completado sobre la lentitud
histórica de un cortacésped, cruza una estepa verde hacia el estado
de Wisconsin, ése lugar famoso por sus fiestas. Además está la música
de Baladamenti y la insólita magia de las noches de tormenta. Y el tiempo
que pasa. |
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En construcción (2001) Dirección y
guión: José Luis Guerin. |
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Lo mejor
de esta película o de este documental es el muchacho que espera a que
la chica que le gusta salga a colgar la ropa; el marinero vencido que
recuerda que a su barco jamás lo tumbaron las tempestades; el padre
que le explica al hijo, mientras dibuja el molde de unos escalones,
que cuando se marche llorará la ausencia de la gente que le importa.
Lo mejor son los niños que ríen mientras miran los restos de alguien
muerto hace casi dos mil años; el capataz que inventa un método para
construir pirámides; el falso rifeño que cada mañana reza La Internacional.
Lo mejor son las historias múltiples, el sol del verano, la nevada intensa
de un domingo de diciembre de 1999. Lo peor es la habitual mirada nostálgica
por la pérdida de un mundo húmedo y triste de alguien a quien nunca
obligaron a vivir allí.
Antonio Campoy Martínez |
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El cabo del terror (Cape
Fear) (1961) Director: J.Lee Thompson Actores: Gregory Peck, Robert
Mitchun, Polly Bergen, Lori Martin, Martin Balsam, Telly Savalas. |
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Es demasiado
listo. Ésa es la frase que le repiten todos al abogado que en este tiempo
ha tenido éxito y ha formado una familia feliz. Max Cady es demasiado
listo y ha estado ocho años fermentando su rencor en la cárcel y soñando
con la venganza. Y la dicha es frágil y la locura húmeda. Todo ocurre
en una ciudad del sur y en unos pantanos. Hace calor. Hay escenas en
las que el blanco y negro quema. La niña parece una aterradora muñeca
de porcelana. Treinta años después, Martín Scorsese creó un pequeño
papel para un envejecido Gregory Peck y tatuó la musculatura interminable
de Robert de Niro para dar miedo. Robert Mitchun sólo había necesitado
ponerse esa camiseta a rayas con la que aparecía en cartel.
Antonio Campoy Martínez |
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Veracruz
(1954) Director:
Robert Aldrich Actores:
Gary Cooper, Burt Lancaster, César Romero, Denise Darcel, Sara Montiel,
Ernest Borgnine, Charles Bronson |
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No es
extraño que todos nosotros vengamos de mujeres que se enamoraban de
hombres así. Eran altos, fuertes y sabían mirar. Aquí son Gary Cooper,
caballero del sur, coronel perdedor de todas las guerras y Burt Lancaster,
hermoso, ágil y sonriendo con esas sonrisas blancas que aterran. Ellos
y un grupo de militares afrancesados, la marquesa traidora, ejércitos
rebeldes y tres millones de dólares en oro. Y México y sus Emperadores
efímeros. Y la avaricia y el honor. Y sueños por los que luchar. Y una
escena para la memoria. Gary Cooper solo, caminando por un pueblo ardiente
tapizado de cadáveres.
Antonio Campoy Martínez |
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