A
Aspirina: Incluimos este medicamento, en apariencia trivial, entre los descubrimientos importantes por dos razones que lo justifican con creces: se trata del primer remedio que produjo sintéticamente el hombre (con anterioridad sólo se habían utilizado medicamentos, de origen vegetal, animal o mineral); y, en segundo lugar, porque los modestos comprimidos de aspirina han resistido los enormes progresos de la terapéutica y siguen teniendo tanto éxito como hace un siglo. Aspirina es la denominación comercial del ácido acetilsalicílico, descubierto en 1853 por el químico francés Charles-Fréderic Gerhart (1816-1856). Esta sustancia fue aislada en 1893 por el alemán Hermann Dresser y se incluyó en la terapéutica en 1899 gracias a los trabajos experimentales del químico alemán Adolf von Baeyer (1835-1917).
Astronáutica: La astronáutica abarca desde el diseño y construcción de las naves espaciales (tripuladas o automáticas) hasta el estudio de los problemas relacionados con el cálculo de las trayectorias, lanzamiento, control y seguimiento del vuelo de los cohetes y astronaves. Sus objetivos fundamentales son la exploración y vigilancia de la Tierra (localización de recursos naturales, seguimiento de las cosechas, etc.) y el estudio global de los fenómenos meteorológicos, de la atmósfera terrestre (a gran altura), de la magnetosfera del planeta y de los cinturones de radiación. Asimismo, se desarrollan proyectos para la realización de estaciones orbitales, con vistas a la exploración y conquista de otros planetas (por ejemplo Marte) y a la utilización del espacio, tanto para fines pacíficos (fabricación de nuevos materiales) como militares. El deseo de salir al espacio data de antiguo, y son muy numerosas las obras de ficción que versan sobre hipotéticos viajes espaciales. Sin embargo, los primeros trabajos teóricos rigurosos acerca de este tema no aparecen hasta finales del s. XIX (H. Goddard y H. Oberth), mientras que los primeros lanzamientos datan de octubre de 1957 (Sputnik I, por parte de la URSS) y de enero de 1958 (Explorer I, por parte de EE UU). Otro gran hito de la astronáutica es el lanzamiento del primer hombre al espacio: el soviético Yuri Gagarin, que partió de la Tierra el 12 de abril de 1961 a bordo de la nave Vostok I. En 1963, la soviética Valentina Tereshkova se convirtió en la primera mujer que visitó el espacio, en el que estuvo navegando cerca de tres días. En 1965, los tripulantes del Vostok II, P. Belyayev y A. Leonov, realizaron por primera vez en la historia un paseo espacial. Pero el momento más popular de la astronáutica llegaría el 21 de julio de 1969, cuando N. Armstrong y E. Aldrin, tras descender del Apolo XI, pusieron sus pies sobre la superficie lunar. Ese mismo año, se produjo con éxito el primer acoplamiento de dos naves tripuladas, el Soyuz IV y el Soyuz V. La década de los ochenta presenció gestas inolvidables, como el primer lanzamiento de un transbordador espacial (Columbia, el 12 de abril de 1981), el lanzamiento de la estación espacial permanente Mir (1986) y la puesta en marcha del satélite COBE para la exploración del universo (1989). En 1990 tuvo lugar el lanzamiento del telescopio espacial Hubble a bordo de un transbordador norteamericano. En Europa, en el año 1992, se produjeron dos grandes hitos: la puesta en órbita de la plataforma recuperable EURECA y la satelización del sistema de telecomunicaciones con el satélite español HISPASAT.
Automóvil: Los orígenes del automóvil deben buscarse en la máquina de vapor de Watt, en Vivian y Griffith (Inglaterra) y en Evans y James (EE UU). Ya en 1830 circularon por Inglaterra diligencias de vapor, y este método de propulsión alcanzó su perfección máxima en Francia con Amédée Bollée, que introdujo los
cilindros en V y el cambio de velocidades. Pero el futuro del automóvil con motor de explosión se inicia en Francia con Lebon y Lenoir y en Alemania con Marcus. A finales del s. XIX aparecen constructores cuyo nombre se ha perpetuado hasta nuestros días: Daimler,
Panhard, Renault, Benz, Peugeot. Marca un hito en la historia del automóvil la fabricación del Ford T, que con su objetivo de conseguir un vehículo práctico y económico alcanzó la verdadera popularización del automóvil, con 15 millones de unidades fabricadas en tan sólo 19 años. Después de la II Guerra Mundial, el automóvil, que se había ido perfeccionando a lo largo de los años, se adecua a los imperativos económicos del momento y aparece el denominado utilitario, cuyas características más notables son ligereza, dimensiones contenidas y ahorro de combustible. Fueron arquetipos de este período el Renault 4 CV, la DKW, el Fiat 500 y, un poco más tarde, en España, el Seat 600. El automóvil consta de carrocería, bastidor, motor y elementos accesorios; en numerosos modelos, la carrocería tiene la rigidez suficiente como para sustituir al bastidor. Otros elementos importantes son: las ruedas y los ejes; la suspensión y los amortiguadores; los frenos (de disco o de tambor) y la dirección (de cremallera, asistida); el embrague (manual o automático) y la caja de velocidades (con marcha atrás y cuatro velocidades, si bien la mayoría de modelos incorpora una quinta velocidad), y el diferencial, que transmite a los ejes el movimiento del motor. Los dos tipos de motores existentes son el de explosión de cuatro tiempos (el más generalizado) y el Diesel. Los esfuerzos más recientes en la industria del automóvil tienden a aumentar los elementos de seguridad (frenos antibloqueo, carrocerías y bastidores con elementos deformantes) y de comodidad (climatización, controles electrónicos), además de procurar coeficientes aerodinámicos que consigan altas prestaciones con bajos consumos de combustible. Los proyectos más avanzados para el futuro, como el coche eléctrico o el motor de turbina, tienen aún que resolver considerables problemas técnicos para llegar a alcanzar una producción masiva que resulte rentable.
Avión: aeronave más pesada que el aire, por lo general propulsada
por medios mecánicos y sustentada por alas fijas como consecuencia de la
acción dinámica de la corriente de aire que incide sobre su superficie. Otras
aeronaves más pesadas que el aire son: el planeador o velero, provisto también
de alas fijas y carente de motor; aquéllas en las que se sustituyen las alas
por un rotor que gira en el eje vertical, y el ornitóptero, cuyo empuje y
sustentación se consigue mediante alas batientes. Se han desarrollado modelos
de juguete que vuelan perfectamente, pero los de mayor tamaño no han tenido
éxito.
La palabra ‘aeroplano’ sugiere normalmente aparatos que operan desde tierra
firme, pero en realidad se aplica a otros tipos de aviones, como los
transportados, hidroaviones y anfibios. La principal diferencia de
configuración entre estos aparatos está en el tren de aterrizaje. Los aviones
transportados están diseñados para despegar y aterrizar desde una instalación
móvil, la más común es el portaaviones; para ello disponen de un gancho con
el que en el momento de aterrizar se sujetan a un cable que cruza la cubierta
del portaaviones y, junto con los frenos del propio avión, permiten una carrera
de aterrizaje muy corta. Para despegar se enganchan a una catapulta que en pocos
segundos, junto con el motor a máxima potencia, les hacen alcanzar la velocidad
de despegue. Los hidroaviones sustituyen las ruedas del tren de aterrizaje por
flotadores. El modelo conocido como barca voladora tiene el fuselaje como el
casco de un barco y, aparte de sus funciones aerodinámicas e hidrodinámicas,
sirve para que flote una vez posado en el agua. Los anfibios van provistos de
ruedas y flotadores y en algunos casos de casco, lo que permite operar con la
misma efectividad tanto en tierra como en agua. Antes de la II Guerra
Mundial los hidroaviones se utilizaron para el transporte militar y para el
servicio comercial intercontinental. Por su configuración tenían que volar y
amerizar despacio. Como los nuevos aviones volaban y podían aterrizar a mayor
velocidad, para ganar eficiencia, los grandes aviones pasaron a operar solamente
desde tierra. Los anfibios vuelan y aterrizan aún más despacio por su doble
tren de aterrizaje y se usan menos. A veces son muy útiles, sobre todo en zonas
como la selva, donde la construcción de una pista de aterrizaje es costosa y
difícil de mantener, pero, sin embargo, hay abundantes ríos con aguas
profundas y tranquilas. Existen flotadores anfibios para avionetas. Parecen
flotadores convencionales y tienen una rueda en el centro. La rueda sobresale
muy poco y no crea resistencia en el agua, pero asoma lo suficiente para
permitir aterrizar en superficies de tierra o de hierba cortada. Otros modelos
de aviones más pesados que el aire son los VTOL y STOL. La aeronave VTOL (del
inglés vertical takeoff and landing, ‘avión de despegue y aterrizaje
vertical’) es un avión cuyas características de vuelo son semejantes a las
de los demás aviones; adicionalmente tienen la capacidad de despegar y
aterrizar en vertical. Hay varias maneras de conseguir el despegue vertical
desde tierra; la mayor parte de los diseños utilizan motores reactores
giratorios que al comienzo del despegue se colocan en posición vertical, y
después, poco a poco, van rotando hasta situarse horizontalmente al adquirir la
velocidad necesaria para volar; este sistema requiere mucha potencia de empuje
en los motores. Las alas variables y los ventiladores móviles se usan también
en este tipo de despegues, pero originan resistencias aerodinámicas muy altas
para el vuelo horizontal. Los aviones convertibles combinan los rotores de los
helicópteros con las alas fijas de los aviones, y resultan apropiados para
vuelos comerciales cortos de despegue vertical. Compiten con los helicópteros,
pero vuelan a velocidades mayores.
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