| OSCAR WILDE. (1854-1900) |
| BIOGRAF�A |
Poeta, dramaturgo, novelista, cr�tico literario y ensayista irland�s. Es uno de los escritores m�s brillantes de la �poca victoriana y de la literatura universal. A los 20 a�os gana la medalla de oro Berkeley por su trabajo en griego sobre los poetas griegos y recibe una beca por cinco a�os para estudiar en el Magdalen College de Oxford. Dos a�os m�s tarde logra el primer premio en literatura griega y latina y publica su versi�n de un pasaje de Las nubes de Arist�fanes, la poes�a Coro de v�rgenes de las nubes. Realiza un viaje a Grecia con su parte de la herencia paterna. Gana el primer premio en los ex�menes finales de curso y el galard�n Newdigate con el poema R�vena. A los 24 a�os obtiene el t�tulo de Bachelor of Arts. La originalidad de sus temas y el estilo depurado se refleja en piezas como El retrato de Dorian Gray y El fantasma de Canterville. Sus versos y art�culos se publican en revistas de Londres, Dubl�n, Nueva York y Par�s y las obras teatrales adquieren tal �xito que se representan en salas de Europa. Muere acompa�ado por unos pocos amigos y en la pobreza que le acarrea el tiempo pasado en prisi�n. |
| EL RETRATO DE DORIA GRAY " Lord Henry Wotton: No existe aquello llamado buena influencia, se�or Gray. Todas las influencias son inmorales-inmorales desde el punto de vista cient�fico. Dorian Gray: Porqu�? Lord Henry Wotton: Porque influenciar a una persona es darle nuestra propia alma. Esta no tendr� sus propios pensamientos, y se incendiar� con sus propias pasiones. Sus virtudes no ser�n reales, sus pecados, si existen los pecados, ser�n prestados. Se convierte en el eco de la m�sica de otro, el actor de una parte que no ha sido escrita para �l. El objetivo de la vida es el desarrollo de su propio yo. Encontrar su naturaleza apropiada, es esto por lo que cada uno de nosotros estamos aqu�. El mundo tiene miedo de s� mismo, se han olvidado de la mayor de todas las obligaciones, la propia. Claro que son caritativos, alimentan al hambriento, y visten a los mendigos. Pero su propio ser est� fam�lico y desnudo. La valent�a huy� de nuestra raza. Tal vez nunca la tuvimos. El terror a la sociedad, que es la base de la moral, el terror a Dios, que es el secreto de la religi�n, estas son las dos cosas que nos gobiernan. Y sin embargo... Sin embargo, creo que si un hombre viviera su vida completamente y hasta el l�mite, si le diera forma a cada sentimiento, expresi�n a cada pensamiento, realidad a cada sue�o. El mundo alcanzar�a un impulso tan fresco de alegr�a que olvidar�amos lo malo de la mediocridad, y regresar�amos a la �poca hel�nica ideal, a algo m�s dulce, m�s rico, que el ideal hel�nico. Pero hasta el hombre m�s valiente tiene miedo de s� mismo...Se ha dicho que los mayores acontecimientos del mundo suceden en nuestro cerebro. Es en el cerebro, y s�lo en �l, donde los grandes pecados del mundo suceden. Usted se�or Gray, usted mismo, con su sonrosada juventud y blanca adolescencia, ha tenido pasiones que le asustaron, pensamientos que le llenaron de terror, sue�os estando despierto y dormido cuyos recuerdos podr�an manchar sus mejillas de verg�enza. Se frot� los ojos, y se acerc� al cuadro y lo examin� de nuevo. No hab�a se�ales de cambio alguno cuando mir� la pintura, y sin embargo no quedaba duda que la expresi�n se hab�a alterado. No era s�lo su propia impresi�n. Era horriblemente obvio. Se lanz� sobre la silla, y empez� a pensar. De repente pas� por su mente lo que hab�a dicho en el estudio de Basil Hallward el d�a que el cuadro fue terminado. Lo recordaba perfectamente. Pronunci� un deseo enfermizo de que �l pudiera permanecer joven, y que el cuadro envejeciera; que su hermosura permaneciera inalterada, y que su rostro en la tela soportara la carga de sus pasiones y pecados; que la imagen pintada se marchitara con las l�neas del sufrimiento y el pensamiento, y que �l mantuviera la flor y el encanto casi consciente de su adolescencia. Con seguridad su deseo no se hab�a cumplido? Esas cosas son imposibles. Era monstruoso s�lo pensar en aquello. Y sin embargo, ah� estaba el cuadro frente a �l, con un toque de crueldad en la boca. " |
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