| OCTAVIO PAZ. (1914-1998) |
| BIOGRAF�A |
Octavio Paz es el poeta mexicano m�s prestigiado y controvertido de la segunda mitad del siglo XX. Nace en la ciudad de M�xico en 1914, cuando el pa�s se encuentra en plena lucha revolucionaria. Pasa parte de su ni� ez en los Estados Unidos y en su vida adulta vive en Francia y la India debido a su actividad como diplom�tico mexicano. Es galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1990. Muere en la ciudad de M�xico en abril de 1998. Su vida familiar se polariza entre dos figuras: su abuelo Irineo Paz, escritor, intelectual y allegado al gobierno de Porfirio D�az y, su padre, Octavio Irineo Paz, simpatizante de la Revoluci�n Mexicana y cercano a Emiliano Zapata. La vida y la obra de Paz fueron y son motivo de atenci�n y cr�tica. En sus primeros a�os, los libros de Octavio Paz fueron alabados en forma casi un�nime. A�n hoy, el llamado "primer Paz" es considerado por algunos cr�ticos como el mejor. En contraste, para otros autores la obra de su madurez es la que lo define como gran poeta y ensayista. La cr�tica, en general, se ha centrado en algunos de sus libros como los ensayos El laberinto de la soledad y El arco y lira y los libros po�ticos Libertad bajo palabra, Ladera Este, y El mono gram�tico. A�n est� por realizarse el estudio sistem�tico de su obra conjunta. Salvo excepciones como El laberinto de la soledad y Libertad bajo palabra, es pobre la difusi�n de sus libros. Todav�a hoy no es posible contar con la edici�n total de sus Obras Completas. |
| PIEDRA DE SOL " un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un �rbol bien plantado mas danzante, un caminar de r�o que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre: un caminar tranquilo de estrella o primavera sin premura, agua que con los p�rpados cerrados mana toda la noche profec�as, un�nime presencia en oleaje, ola tras ola hasta cubrirlo todo, verde soberan�a sin ocaso como el deslumbramiento de las alas cuando se abren en mitad del cielo, voy por tu cuerpo como por el mundo, tu vientre es una plaza soleada, tus pechos dos iglesias donde oficia la sangre sus misterios paralelos, mis miradas te cubren como yedra, eres una ciudad que el mar asedia, una muralla que la luz divide en dos mitades de color durazno, un paraje de sal, rocas y p�jaros bajo la ley del mediod�a absorto, vestida del color de mis deseos como mi pensamiento vas desnuda, voy por tus ojos como por el agua, los tigres beben sue�o en esos ojos, el colibr� se quema en esas llamas, voy por tu frente como por la luna, como la nube por tu pensamiento, voy por tu vientre como por tus sue�os, tu falda de ma�z ondula y canta, tu falda de cristal, tu falda de agua, tus labios, tus cabellos, tus miradas, toda la noche llueves, todo el d�a abres mi pecho con tus dedos de agua, cierras mis ojos con tu boca de agua, sobre mis huesos llueves, en mi pecho hunde ra�ces de agua un �rbol l�quido, voy por tu talle como por un r�o, voy por tu cuerpo como por un bosque, como por un sendero en la monta�a que en un abismo brusco se termina, voy por tus pensamientos afilados y a la salida de tu blanca frente mi sombra despe�ada se destroza, recojo mis fragmentos uno a uno y prosigo sin cuerpo, busco a tientas, porque las desnudeces enlazadas saltan el tiempo y son invulnerables, nada las toca, vuelven al principio, no hay t� ni yo, ma�ana, ayer ni nombres, verdad de dos en s�lo un cuerpo y alma, oh ser total... amar es combatir, si dos se besan el mundo cambia, encarnan los deseos, el pensamiento encarna, brotan alas en las espaldas del esclavo, el mundo es real y tangible, el vino es vino, el pan vuelve a saber, el agua es agua, amar es combatir, es abrir puertas, dejar de ser fantasma con un n�mero a perpetua cadena condenado por un amo sin rostro; el mundo cambia si dos se miran y se reconocen sigo mi desvar�o, cuartos, calles, camino a tientas por los corredores del tiempo y subo y bajo sus pelda�os y sus paredes palpo y no me muevo, vuelvo adonde empec�, busco tu rostro, camino por las calles de m� mismo bajo un sol sin edad, y t� a mi lado caminas como un �rbol, como un r�o caminas y me hablas como un r�o, creces como una espiga entre mis manos, lates como una ardilla entre mis manos, vuelas como mil p�jaros, tu risa me ha cubierto de espumas, tu cabeza es un astro peque�o entre mis manos, el mundo reverdece si sonr�es comiendo una naranja, el mundo cambia si dos, vertiginosos y enlazados, caen sobre la yerba: el cielo baja, los �rboles ascienden, el espacio s�lo es luz y silencio, s�lo espacio abierto para el �guila del ojo, pasa la blanca tribu de las nubes, rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma, perdemos nuestros nombres y flotamos a la deriva entre el azul y el verde, tiempo total donde no pasa nada sino su propio transcurrir dichoso �la vida, cu�ndo fue de veras nuestra?, �cu�ndo somos de veras lo que somos?, bien mirado no somos, nunca somos a solas sino v�rtigo y vac�o, muecas en el espejo, horror y v�mito, nunca la vida es nuestra, es de los otros, la vida no es de nadie, todos somos la vida pan de sol para los otros, los otros todos que nosotros somos, soy otro cuando soy, los actos m�os son m�s m�os si son tambi�n de todos, para que pueda ser he de ser otro, salir de m�, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia, no soy, no hay yo, siempre somos nosotros, la vida es otra, siempre all�, m�s lejos, fuera de ti, de m�, siempre horizonte, vida que nos desvive y enajena, que nos inventa un rostro y lo desgasta, hambre de ser, oh muerte, pan de todos " |
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