FLORENCE NIGTHTINGALE.

Naci� el 12 de mayo de 1820 en Florencia, Italia, aunque sus primeros a�os de vida los pas� en Inglaterra. Procedente de una familia de terratenientes adinerada, creci� en un ambiente muy estricto y muy preocupados de la educaci�n de las hermanas Nightingale.
Su padre, William Nightingale, estaba fuertemente involucrado en el movimiento contra la esclavitud y era un fiel creyente en que las mujeres, especialmente sus hijas, deber�an obtener una buena educaci�n. Ella y su hermana aprendieron italiano, lat�n, griego, historia y matem�tica;
teniendo como maestros a su padre principalmente y a su t�a, junto a otros tutores.
En cambio, para Fanny Nightingale, la madre de Florence, la principal preocupaci�n radicaba en encontrar un buen marido con quien casar a sus hijas. Por ello, se indignaba cada vez que Florence rechazaba a los candidatos propuestos. Pero el camino de Florence estaba muy alejado de la vida matrimonial que anhelaba su madre.
Desde muy joven sent�a una inclinaci�n hacia el servicio p�blico, que en alg�n momento confundi� con la llamada de Dios. M�s tarde dir�a al rechazar a uno de sus pretendientes:
"Yo tengo una naturaleza, moral y activa, que requiere satisfacci�n y eso no lo encontrar�a en la vida de �l. Yo podr�a sentirme satisfecha si pasara la vida combinando nuestros diferentes poderes para lograr un gran objetivo. Pero no podr�a satisfacer esta naturaleza pasando la vida en compromisos sociales y organizando las cosas dom�sticas."
Ya a los veintitr�s a�os, descubre su verdadera vocaci�n y le manifiesta a sus padres su intenci�n de convertirse en enfermera, encontr�ndose con una fuerte oposici�n de ellos, ya que la enfermer�a estaba asociaba a las mujeres de la clase trabajadora.
Reci�n consigui� la autorizaci�n para entrenarse como enfermera, cuando su padre se casa por segunda vez en 1851. R�pidamente inicia sus estudios de enfermer�a en el Instituto San Vicente de Paul, en Alejandr�a (Egipto), posteriormente estudia en el Instituto para Di�conas Protestantes de Kaiserswerth. Florence, entonces de treinta y un a�os, se fue a trabajar al hospital Kaiserworth en Alemania.
En 1853 dirige el Hospital para Damas Inv�lidas de Londres. Fue durante la guerra de Crimea, que se da cuenta de las deficientes condiciones sanitarias y la falta de medios en el gran hospital de barracones de �sk�dar (Turqu�a), por lo que decidi� tomar medidas en el asunto. Envi� una carta al Secretario de Guerra Brit�nico, ofreciendo sus servicios; el ministro le propuso asumir la direcci�n de todas las tareas de enfermer�a en el frente, cre�ndose departamentos de enfermer�a en los lugares en los que se desarrollaban las batallas.
Durante este tiempo, Nightingale public� dos libros, Notas de Hospital (1859) y Notas de Enfermer�a (1859), los que logr� publicar gracias al apoyo de algunos amigos y del diario The Times. En 1860, cuando ya ha finalizado la guerra, consigue un dinero que destina a la fundaci�n de la Escuela y Casa para Enfermeras Nightingale, en el Hospital St. Thomas de Londres. Ella, personalmente, se involucr� en el entrenamiento de enfermeras que laboran en "casas de trabajo". Este lugar ser� el inicio del desarrollo y la formaci�n profesional en el campo de la enfermer�a.
Otro de los grandes aportes que hizo a la organizaci�n del trabajo en la salud, fue el desarrollo de la f�rmula Modelo de Estad�stica Hospitalaria, para que los hospitales recolectaran y generaran datos y estad�sticas confiables de natalidad, morbilidad y sus causas.
Junto con desarrollar su labor profesional, se dedica a cuestionar el rol de la mujer de su �poca. Al respecto plantea la necesidad de que las mujeres se instruyan: " Se supone que las mujeres no deben tener una ocupaci�n suficientemente importante para no ser interrumpidas... ellas se han acostumbrado a considerar la ocupaci�n intelectual como un pasatiempo ego�sta, y es su 'deber' dejarlo, para atender a cualquiera m�s peque�o que ellas". Sin embargo, su estilo pragm�tico provoc� la desilusi�n de algunas compa�eras de �poca, debido a la falta de apoyo de Nightingale hacia las mujeres m�dicos, ya que consideraba que era m�s importante tener mejores enfermeras que mujeres doctoras.
Despu�s de haber dedicado su vida a la salud y al cuidado de los enfermos en los campos de batalla, Florence debi� conocer los rigores de las enfermedades. En 1895 qued� ciega, m�s tarde perdi� otras facultades, debiendo recibir cuidados a tiempo completo. Estando completamente inv�lida, vivi� cerca de 15 a�os, hasta que fallece en 1910, no sin dejar un importante legado a cientos de enfermeras de todo el mundo


Volvamos
Hosted by www.Geocities.ws

1